VII. SIETE PARÁBOLAS DE JESÚS (13.1-52)\fm a\fm*

Parábola del sembrador

(Mc 4.1-9; Lc 8.4-8)

1 Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. 2 Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó,bmientras la gente se quedaba en la orilla. 3 Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas.cLes dijo: “Un sembrador salió a sembrar. 4 Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó.d 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. 9 Los que tienen oídos, oigan.”

El porqué de las parábolas

(Mc 4.10-12; Lc 8.9-10)

10 Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. 11 Jesús les contestó: “A vosotros, Dios os da a conocer los secretosede su reino; pero a ellos no. 12 Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará.f 13 Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. 14 En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
15 Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’g
16 “Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. 17 Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.h

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mc 4.13-20; Lc 8.11-15)

18 “Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: 19 Los que oyen el mensaje del reinoiy no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el malignojy les quita el mensaje sembrado en su corazón. 20 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, 21 pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. 22 La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engańa: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. 23 Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla.”

Parábola del trigo y la cizańa

24 Jesús les contó esta otra parábola: “El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras todos estaban durmiendo, llegó un enemigo que sembró mala hierbakentre el trigo, y se fue. 26 Cuando creció el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. 27 Entonces los labradores fueron a decirle al dueńo: ‘Seńor, si la semilla que sembraste en el campo era buena, żcómo es que ha salido mala hierba?’ 28 El dueńo les dijo: ‘Un enemigo ha hecho esto.’ Los labradores le preguntaron: ‘żQuieres que vayamos a arrancar la mala hierba?’ 29 Pero él les dijo: ‘No, porque al arrancar la mala hierba podéis arrancar también el trigo. 30 Es mejor dejarlos crecer juntos, hasta la siega; entonces mandaré a los segadores a recoger primero la mala hierba y atarla en manojos, para quemarla, y que luego guarden el trigo en mi granero.’ ”

Parábola de la semilla de mostaza

(Mc 4.30-32; Lc 13.18-19)

31 Jesús les contó también esta parábola: “El reino de los cielos se puede comparar a una semilla de mostazalque un hombre siembra en su campo. 32 Es sin duda la más pequeńa de todas las semillas, pero cuando ha crecido es más grande que las otras plantas del huerto; llega a hacerse como un árbol entre cuyas ramas van a anidar los pájaros.”m

Parábola de la levadura

(Lc 13.20-21)

33 También les contó esta parábola: “El reino de los cielos se puede comparar a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para que toda la masa fermente.”n

Cumplimiento de la Escritura

(Mc 4.33-34)

34 Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba, 35 para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
“Hablaré por medio de parábolas;
diré cosas que han estado en secreto
desde la creación del mundo.”ń

Jesús explica la parábola de la mala hierba entre el trigo

36 Jesús despidió a la gente y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le pidieron que les explicase la parábola de la mala hierba en el campo. 37 Él les repondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, 38 y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino; la mala hierba, a los que son del maligno;o 39 y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La siega representa el fin del mundo,py los segadores son los ángeles. 40 Así como se recoge la mala hierba y se la quema en una hoguera, así sucederá al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre mandará sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros y a los que practican el mal. 42 Los arrojarán al horno encendido,qdonde llorarán y les rechinarán los dientes.r 43 Entonces, aquellos que cumplen lo ordenado por Dios brillarán como el solsen el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan.

Parábola del tesoro escondido\fm t\fm*

44 “El reino de los cielos se puede comparar a un tesoro escondido en un campo. Un hombre encuentra el tesoro, y vuelve a esconderlo allí mismo; lleno de alegría, va, vende todo lo que posee y compra aquel campo.

Parábola de la perla de gran valor

45 “También se puede comparar el reino de los cielos a un comerciante que anda buscando perlas finas; 46 cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que posee y compra la perla.

Parábola de la red

47 “Puede compararse también el reino de los cielos a una reduechada al mar, que recoge toda clase de peces. 48 Cuando la red está llena, los pescadores la arrastran a la orilla y se sientan a escoger los peces: ponen los buenos en canastas y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos, 50 y arrojarán a los malos al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes.”v

Cosas nuevas y cosas viejas

51 Jesús preguntó: – żEntendéis todo esto? –Sí, Seńor –contestaron ellos. 52 Entonces Jesús ańadió: –Cuando un maestro de la ley está instruido acerca del reino de los cielos, se parece a un padre de familia que de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas viejas.w

VIII. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (13.53–17.27)

Jesús en Nazaret

(Mc 6.1-6; Lc 4.16-30)

53 Cuando Jesús terminó de contar estas parábolasxse fue de allí 54 y llegó a su propia tierra,ydonde comenzó a enseńar en la sinagoga del lugar. La gente, admirada, decía: – żDe dónde ha sacado este todo lo que sabe? żCómo puede hacer tales milagros? 55 żNo es este el hijo del carpintero?zY su madre, żno es María? żNo son sus hermanosaSantiago, José, Simón y Judas, 56 y no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros? żDe dónde ha sacado todo esto? 57 Y no quisieron hacerle caso. Por eso, Jesús les dijo: –En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa.b 58 Y no hizo allí muchos milagros, porque aquella gente no creía en él.