1 El ángel del Seńorafue de Guilgal a Boquim y dijo a los israelitas: “Yo os saqué de Egipto, y os he traído a esta tierra que prometí a vuestros antepasados cuando les dije: ‘Nunca romperé mi pacto con vosotros,2 con tal que no hagáis ningún pacto con los habitantes de esa tierra, cuyos altares debéis destruir.’ Pero no me obedecisteis, ˇy mirad lo que habéis hecho!b3 Por eso ahora os digo: No voy a echar a esos pueblos de delante de vosotros, y ellos y sus dioses serán para vosotros una trampa.”4 Cuando el ángel del Seńor acabó de hablar, todos los israelitas se echaron a llorar a gritos.5 Por eso llamaron Boquimca aquel lugar, y allí ofrecieron sacrificios al Seńor.
2. Visión de conjunto del periodo de los jueces (2.6–3.6)
6 Cuando Josué se despidió de los israelitas, cada uno se fue a tomar posesión de la tierra que le había tocado.7 Mientras él vivió, los israelitas mantuvieron el culto al Seńor; y también mientras vivieron los ancianos que sobrevivieron a Josué, que habían visto todos los grandes hechos del Seńor en favor de Israel.8 Pero murió Josué, a la edad de ciento diez ańos,9 y lo enterraron en su propio terreno de Timnat-será,eque está al norte del monte Gaas, en los montes de Efraín.10 Murieron también todos los israelitas de la época de Josué, y por eso los que nacieron después no sabían nada del Seńor ni de sus actos en favor de Israel.
Los israelitas abandonan al Seńor\fm f\fm*
11 Pero los hechos de los israelitas fueron malos a los ojos del Seńor, pues empezaron a adorar a las diferentes representaciones de Baal.12 Dejaron al Seńor, el Dios de sus antepasados que los había sacado de Egipto, y se entregaron a adorar a los dioses de la gente que vivía alrededor, provocando así la ira del Seńor.13 Dejaron al Seńor por adorar a Baal y a las diferentes representaciones de Astarté,g14 y por eso el furor del Seńor se encendió contra Israel e hizo que los ladrones los despojaran de lo que tenían, y que sus enemigos de alrededor los derrotaran sin que ellos pudieran hacerles frente.15 Cada vez que marchaban a la batalla, el Seńor se ponía en contra suya y les iba mal, según él mismo se lo había anunciado. Sin embargo, aunque el Seńor puso a los israelitas en aprietos,16 también hizo surgir caudillos que los libraran de quienes los despojaban.17 Pero los israelitas no hicieron caso a aquellos caudillos, sino que fueron infieles al Seńor y adoraron a otros dioses. Sus antepasados habían obedecido los mandamientos del Seńor, pero ellos no siguieron su ejemplo.18 Cada vez que el Seńor hacía surgir un caudillo, también lo ayudaba, y durante la vida del caudillo libraba a los israelitas del poder de sus enemigos, pues sentía compasión de ellos al oirlos gemir por causa de la opresión que sufrían.19 Pero cuando el caudillo moría, ellos volvían a corromperse y se hacían peores que sus padres, sirviendo y adorando a otros dioses. No abandonaban sus malas prácticas ni su terca conducta.20 Por eso el Seńor se enfureció contra Israel, y dijo: “Esta gente rompe el pacto que yo hice con sus antepasados, y no quiere obedecerme.21 Por lo tanto, no volveré a desalojar ante ellos a ninguno de los pueblos que Josué no desalojó antes de morir.”22 Con esto el Seńor quería ver si los israelitas seguirían o no el camino del Seńor, como antes lo habían seguido sus antepasados.23 Por eso el Seńor no desalojó en seguida a las naciones que no había entregado en manos de Josué, sino que les permitió quedarse.