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II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israelahabía ido allá para proclamarle rey. 2 Pero lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, adonde había huido del rey Salomón, y regresó de Egipto. 3 Cuando le mandaron a llamar, Jeroboam y todo Israel fueron a hablar con Roboam, y le dijeron: 4 –Tu padre fue muy duro con nosotros; ahora alivia tú la dura servidumbre y el pesado yugo que él nos impuso, y te serviremos.

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 Roboam les contestó: –Volved a verme dentro de tres días. La gente se fue, 6 y entonces el rey Roboam consultó a los ancianos que habían servido a Salomón, su padre, cuando este vivía. Les preguntó: –żQué me aconsejáis que responda yo a esta gente? 7 Ellos le dijeron: –Si tratas bien a esta gente y procuras darles gusto y les respondes con buenas palabras, ellos te servirán siempre. 8 Pero Roboam no hizo caso del consejo de los ancianos, sino que consultó a los muchachos que se habían criado con él y que estaban a su servicio, 9 preguntándoles: –żQué me aconsejáis que responda yo a esta gente que me ha pedido que aligere el yugo que mi padre les impuso? 10 Aquellos jóvenes, que se habían criado con él, le respondieron: –A la gente que te ha pedido que aligeres el yugo que tu padre les impuso, debes responderles lo siguiente: ‘Si mi padre fue duro, yo lo seré mucho más;b 11 si él os impuso un yugo pesado, yo lo haré más pesado todavía; y si él os azotaba con correas, yo os azotaré con látigos de puntas de hierro.’ 12 Al tercer día volvió Jeroboam a presentarse con todo el pueblo ante Roboam, como el rey les había dicho. 13 Pero el rey Roboam les contestó duramente, sin hacer caso del consejo de los ancianos, 14 y les repitió lo que le habían aconsejado los muchachos: que si su padre les había impuesto un yugo pesado, él les impondría otro más pesado todavía, y que si su padre los había azotado con correas, él los azotaría con látigos de puntas de hierro. 15 El rey, pues, no hizo caso del pueblo, porque el Seńor había dispuesto que sucediera así para que se cumpliera lo que el Seńor había prometido a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio de Ahías el de Siló.c 16 Cuando los israelitas vieron que el rey no les hacía caso, le respondieron de este modo:
“ˇNo tenemos nada que ver con David!
ˇNinguna herencia compartimos con el hijo de Jesé!
ˇCada uno a su casa, israelitas!
ˇY David, que cuide de su familia!” Al momento, todos los israelitasdse fueron a sus casas.
17 En cuanto a los israelitas que vivían en las ciudades de Judá, Roboam siguió reinando sobre ellos. 18 Y cuando Roboam envió a Adoram, que era el encargado del trabajo obligatorio, los israelitas lo mataron a pedradas. Entonces el rey Roboam subió apresuradamente a su carro y huyó a Jerusalén. 19 De este modo se rebeló Israel contra la dinastía de David hasta el día de hoy.

II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

1 Cuando Roboam llegó a Jerusalén, juntó ciento ochenta mil soldados escogidos de las familias de Judá y de la tribu de Benjamín, para luchar contra Israel y recuperar su reino. 2 Pero el Seńor habló a Semaías, hombre de Dios, y le ordenó: 3 “Di a Roboam, hijo de Salomón y rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y de Benjamín, 4 que les ordeno que no luchen contra sus hermanos. Que se vuelvan todos a sus casas, porque así lo he dispuesto.” Al oir ellos lo que el Seńor les decía, regresaron, desistiendo de marchar contra Jeroboam.

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 Roboam se estableció en Jerusalén y construyó ciudades fortificadas en Judá.a 6 Reforzó Belén, Etam, Tecoa, 7 Bet-sur, Socó, Adulam, 8 Gat, Maresá, Zif, 9 Adoraim, Laquis, Azecá, 10 Sorá, Aialón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. 11 Reforzó las fortificaciones y puso en ellas comandantes y provisiones de comida, aceite y vino. 12 Además proveyó de escudos y lanzas a todas y cada una de las ciudades, y las reforzó de manera extraordinaria. Así pues, Roboam quedó en posesión de Judá y Benjamín. 13 Los sacerdotes y levitas de todo Israel vinieron de todas partes para unirse a él, 14 pues los levitas tuvieron que abandonar sus tierras de pastoreo y demás posesiones para irse a Jerusalén y a otros lugares de Judá, porque Jeroboam y sus sucesores les impidieron ejercer el sacerdocio del Seńor. 15 Jeroboam había nombrado sus propios sacerdotes para los santuarios paganos y para el culto a los demonios y a los becerros que había fabricado.b 16 Además, los que tenían el sincero propósito de buscar al Seńor, el Dios de Israel, siguieron el ejemplo de los sacerdotes y levitas, y se fueron a Jerusalén para ofrecer sacrificios al Seńor, Dios de sus antepasados. 17 De esta manera, fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboam, hijo de Salomón, durante tres ańos, pues solo durante tres ańos él siguiócel ejemplo de David y Salomón. 18 Roboam se casó con Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y Abihail, hija de Eliab y nieta de Jesé. 19 Hijos de Roboam y Mahalat fueron Jehús, Semarías y Záham. 20 Después se casó con Maacá, hija de Absalón, y sus hijos fueron Abiam,dAtai, Ziza y Selomit.e 21 Roboam tuvo dieciocho esposas y sesenta concubinas, pero quiso más a Maacá que a todas las demás. Tuvo veintiocho hijos y sesenta hijas. 22 Roboam nombró a Abiam, hijo de Maacá, jefe de sus hermanos, pues quería hacerle rey. 23 Tuvo la buena idea de repartir a sus demás hijos entre todos los territorios de Judá y Benjamín, y entre todas las ciudades fortificadas, dándoles provisiones en abundancia y consiguiéndoles muchas esposas.