Jesús, entregado a Pilato

(Mc 15.1; Lc 23.1-2; Jn 18.28-32)

XIII. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (28)

El anuncio de la resurrección de Jesús

(Mc 16.1-8; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Al amanecer, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos se pusieron de acuerdoapara matar a Jesús. 2 Lo condujeron atado y lo entregaron a Pilato, el gobernador romano.b

Suicidio de Judas

3 Judas, el que había traicionado a Jesús, al ver que le habían condenado, tuvo remordimientos y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos,c 4 diciéndoles: –He pecado entregando a la muerte a un hombre inocente. Pero ellos le contestaron: – żY qué nos importa a nosotros? ˇEso es cosa tuya! 5 Entonces Judas arrojó las monedas en el templo, y fue y se ahorcó. 6 Los jefes de los sacerdotes recogieron aquel dinero y dijeron: –Este dinero está manchado de sangre. No podemos ponerlo en el tesoro del templo. 7 Así que tomaron el acuerdo de comprar con él un terreno llamado “Campo del Alfarero”, y destinarlo a cementerio para extranjeros.

Jesús se aparece a las mujeres

8 Por eso, aquel terreno se sigue llamando hasta el día de hoy “Campo de Sangre”. 9 Así se cumplió lo que había dicho el profeta Jeremías: “Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que los israelitas le habían puesto, 10 y con ellas compraron el campo del alfarero, tal como me lo ordenó el Seńor.”d

Jesús ante Pilato

(Mc 15.2-5; Lc 23.3-5; Jn 18.33-38)

Los soldados sobornados

11 Jesús fue llevado ante el gobernador, que le preguntó: – żEres tú el Rey de los judíos? –Tú lo dicese–contestó Jesús. 12 Mientras los jefes de los sacerdotes y los ancianos le acusaban, Jesús no respondía nada. 13 Por eso, Pilato le preguntó: – żNo oyes todo lo que están diciendo contra ti? 14 Pero Jesús no le contestó ni una sola palabra,fde manera que el gobernador se quedó muy extrańado.

Jesús, sentenciado a muerte

(Mc 15.6-20; Lc 23.13-25; Jn 18.38–19.16)

15 Durante la fiesta,gel gobernador tenía la costumbre de poner en libertad a un preso, el que la gente escogía.

El encargo de Jesús a sus discípulos

(Mc 16.14-18; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

16 Había entonces un preso famoso llamado Jesús Barrabás. 17 Estando la gente reunida, Pilato preguntó: – żA quién queréis que os ponga en libertad, a Jesús Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?h 18 Porque comprendía que lo habían entregado por envidia. 19 Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa mandó a decirle: –No te metas con ese hombre justo, porque anoche tuve un sueńo horrible por causa suya. 20 Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitudipara que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 21 El gobernador repitió la pregunta: – żA cuál de los dos queréis que os ponga en libertad? Ellos dijeron: –ˇA Barrabás! 22 Preguntó Pilato: – żY qué haré con Jesús, a quien llaman el Mesías? –ˇCrucifícalo! –contestaron todos. 23 Pilato les dijo: –Pues żqué mal ha hecho? Pero ellos volvieron a gritar: –ˇCrucifícalo! 24 Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que el alboroto era cada vez mayor, mandó traer agua y se lavó las manosjdelante de todos, diciendo: –Yo no soy responsable de la muerte de este hombre. Es cosa vuestra. 25 Toda la gente contestó: –ˇNosotros y nuestros hijos nos hacemos responsables de su muerte! 26 Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás; luego mandó azotar a Jesús y lo entregó para que lo crucificaran.k 27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio, y reunieron toda la tropa a su alrededor.l 28 Le quitaron la ropa, le vistieron con una capa rojam 29 y le pusieron en la cabeza una corona hecha de espinas y una vara en la mano derecha.nLuego, arrodillándose delante de él y burlándose, le decían: –ˇViva el Rey de los judíos! 30 También le escupían, y con la misma vara le golpeaban la cabeza.ń 31 Después de burlarse así de él, le quitaron la capa roja, le pusieron su ropa y se lo llevaron para crucificarlo.o

Crucifixión de Jesús\fm p\fm*

(Mc 15.21-32; Lc 23.26-43; Jn 19.17-27)

32 Al salir de allí encontraron a un hombre llamado Simón, natural de Cirene,qa quien obligaron a cargar con la cruz de Jesús. 33 Llegaron a un sitio llamado Gólgotar(es decir, “Lugar de la Calavera”) 34 y le dieron a beber vino mezclado con hiel;spero Jesús, después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Cuando ya lo habían crucificado, los soldados echaron suertes para repartirse la ropa de Jesús.t 36 Luego se sentaron allí a vigilar. 37 Por encima de la cabeza de Jesús pusieron un letrero, en el que estaba escrita la causa de su condena: “Este es Jesús, el Rey de los judíos.”u 38 También fueron crucificados con él dos bandidos,vuno a su derecha y otro a su izquierda. 39 Los que pasaban le insultaban meneando la cabezaw 40 y diciendo: –ˇTú, que derribas el templo y en tres díasxlo vuelves a levantar, sálvate a ti mismo! ˇSi eres Hijo de Dios, baja de la cruz!y 41 Del mismo modo se burlaban de él los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, junto con los ancianos. Decían: 42 –Salvó a otros, pero él no se puede salvar. Es el Rey de Israel, ˇpues que baje de la cruz y creeremos en él! 43 Ha puesto su confianza en Dios, ˇpues que Dios le salve ahora, si de veras le quiere!zżNo nos ha dicho que es Hijo de Dios?a 44 Y hasta los bandidos que estaban crucificados con él, le insultaban.

Muerte de Jesús

(Mc 15.33-41; Lc 23.44-49; Jn 19.28-30)

45 Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda aquella tierra quedó en oscuridad.b 46 A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: “Elí, Elí, żlema sabaqtaní?” (es decir, “Dios mío, Dios mío, żpor qué me has abandonado?”)c 47 Algunos de los que estaban allí, lo oyeron y dijeron: –Está llamando al profeta Elías.d 48 Al momento, uno de ellos corrió en busca de una esponja, la empapó en vino agrio, la ató a una cańa y se la acercó para que bebiera.e 49 Pero los demás decían: –Déjale, a ver si viene Elías a salvarle. 50 Jesús dio otra vez un fuerte grito, y murió. 51 En aquel momento, el velofdel templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas, 52 los sepulcros se abrieron y muchos hombres de Dios que habían muerto resucitaron. 53 Salieron de sus tumbas después de la resurrección de Jesús y entraron en la santa ciudad de Jerusalén, donde los vio mucha gente. 54 Cuando el centurión y los que con él vigilaban a Jesús vieron el terremoto y todo lo que estaba pasando, dijeron aterrados: –ˇVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios! 55 Estaban allí, mirando de lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea y que le habían ayudado.g 56 Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.h

Jesús es sepultado

(Mc 15.42-47; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)

57 Al anochecerillegó un hombre rico llamado José, natural de Arimatea,jque también era seguidor de Jesús. 58 José fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato ordenó que se lo dieran. 59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana de lino, limpia, 60 y lo puso en un sepulcro nuevo, de su propiedad, que había hecho excavar en la roca. Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fue.k 61 María Magdalena y la otra Maríalse quedaron sentadas frente al sepulcro.

La guardia ante el sepulcro

62 Al día siguiente, es decir, el sábado,mlos jefes de los sacerdotes y los fariseos fueron juntos a ver a Pilato 63 y le dijeron: –Seńor, recordamos que aquel embustero, cuando vivía, dijo que al cabo de tres días iba a resucitar.n 64 Por eso, manda asegurar el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan de noche sus discípulos, roben el cuerpo y después digan a la gente que ha resucitado. En este caso, la última mentira sería peor que la primera. 65 Pilato les dijo: –Ahí tenéis soldados de guardia.ńId y asegurad el sepulcro lo mejor que podáis. 66 Fueron, pues, y aseguraron el sepulcro poniendo un sello sobre la piedra que lo cerraba. Y dejaron allí a los soldados de guardia.

Jesús, entregado a Pilato

(Mc 15.1; Lc 23.1-2; Jn 18.28-32)

XIII. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (28)

El anuncio de la resurrección de Jesús

(Mc 16.1-8; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Pasado el sábado, al amanecer el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.a 2 De pronto hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Seńor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo cerraba y se sentó sobre ella.

Suicidio de Judas

3 El ángel brillaba como un relámpago y su ropa era blanca como la nieve. 4 Al verle, los soldados temblaron de miedo y se quedaron como muertos. 5 El ángel dijo a las mujeres: –No os asustéis. Sé que estáis buscando a Jesús, el crucificado, 6 pero no está aquí; ha resucitado, como dijo.bVenid a ver el lugar donde lo pusieron. 7 Id aprisa y decid a sus discípulos: ‘Ha resucitado y va a ir a Galilea antes que vosotros.cAllí le veréis.’ Esto es lo que yo tenía que deciros.

Jesús se aparece a las mujeres

8 Las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, asustadas pero, a la vez, con mucha alegría, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. 9 En esto, Jesús se presentó ante ellas y las saludó. Ellas, acercándose a Jesús, le abrazaron los pies y le adoraron. 10 Él les dijo: –No tengáis miedo. Id a decir a mis hermanosdque se dirijan a Galilea, y que allí me verán.

Jesús ante Pilato

(Mc 15.2-5; Lc 23.3-5; Jn 18.33-38)

Los soldados sobornados

11 Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia llegaron a la ciudad y contaron a los jefes de los sacerdotes todo lo que había sucedido. 12 Estos jefes se reunieron con los ancianos para, de común acuerdo, dar mucho dinero a los soldados 13 y advertirles: –Decid que durante la noche, mientras dormíais, los discípulos de Jesús vinieron y robaron el cuerpo. 14 Y si el gobernadorese entera de esto, nosotros le convenceremos y os evitaremos dificultades.

Jesús, sentenciado a muerte

(Mc 15.6-20; Lc 23.13-25; Jn 18.38–19.16)

15 Los soldados tomaron el dinero e hicieron como se les había dicho. Y esa es la explicación que hasta el día de hoy circula entre los judíos.f

El encargo de Jesús a sus discípulos

(Mc 16.14-18; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

16 Así pues, los once discípulos fueron a Galilea,gal monte que Jesús les había indicado. 17 Y al ver a Jesús, le adoraron, aunque algunos dudaban.h 18 Jesús se acercó a ellos y les dijo: –Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.i 19 Id, pues, y haced mis discípulosja todos los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santok 20 y enseńadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.