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Muerte de Menelao

(1 Mac 6.28-30)

1 En el ańo ciento cuarenta y nueveallegó a oídos de Judas que Antíoco Eupátor venía hacia Judea con gran cantidad de soldados, 2 y que con él venía Lisias, su tutor y encargado del gobierno,bcon un ejército de ciento diez mil soldados griegos de infantería, cinco mil trescientos de caballería, veintidós elefantes y trescientos carros provistos de cuchillas en los ejes. 3 A estos se les unió Menelao,cquien con mucha astucia incitaba a Antíoco, pensando no en la salvación de su patria sino en conservar su puesto. 4 Pero Dios, Rey de reyes, hizo que Antíoco se irritara contra aquel criminal. Lisias demostró al rey que Menelao era el causante de todos los males; entonces el rey mandó que lo llevaran a la ciudad de Beready que le dieran muerte en la forma que allí se acostumbra. 5 Hay en Berea una torre de veintidós metros de altura, llena de ceniza, provista de un aparato giratorio, inclinado por todas partes hacia la ceniza. 6 Cuando alguien comete un robo en un templo, o algún otro crimen muy grave, le dan muerte arrojándolo allí. 7 De esta manera, y privado de sepultura, murió el malvado Menelao;e 8 y exactamente como lo merecía, pues había cometido muchos pecados contra el altar, cuyo fuego y ceniza son puros; así, en la ceniza encontró la muerte.

La paz con Antíoco V Eupátor

(1 Mac 6.31-63)

9 El rey Antíoco venía, pues, con la salvaje intención de causar a los judíos peores sufrimientos que su padre. 10 Al saberlo, Judas recomendó a la gente que orara al Seńor día y noche,fpara que una vez más los ayudara, pues iban a perder la ley, su patria y el santo templo;g 11 y también para que no permitiera que el pueblo, que solo ahora empezaba a tener respiro, cayera en manos de paganos que injuriaban a Dios. 12 Todos juntos cumplieron la orden, y durante tres días suplicaron al Seńor misericordioso con lágrimas y ayunos, e inclinados y con la frente en el suelo. Entonces Judas les habló para animarlos y les mandó que se reunieran con él. 13 Pero después de una reunión privada con los ancianos, resolvió ponerse en marcha y, con ayuda del Seńor, solucionar la situación sin esperar a que el ejército del rey invadiera Judea y se adueńara de Jerusalén. 14 Habiendo confiado al creador del mundo el éxito de su campańa, animó a sus soldados a combatir valientemente, hasta la muerte, por las leyes, el templo, la ciudad, la patria y sus costumbres propias; y estableció su campamento cerca de la ciudad de Modín. 15 Dándoles como contraseńa las palabras “Victoria de Dios”,hJudas atacó de noche el campamento del rey con un grupo de los mejores jóvenes; dio muerte a dos mil soldados, y sus hombres mataron al más grande de los elefantes, lo mismo que a su guía. 16 Finalmente llenaron de terror y confusión el campamento y se retiraron triunfantes. 17 Al amanecer, todo estaba ya terminado, gracias a la ayuda que el Seńor dio a Judas. 18 Cuando el rey experimentó la audacia de los judíos, intentó atacar sus fortalezas valiéndose de la astucia. 19 Avanzó hacia Bet-sur,ilugar fortificado de los judíos, pero fue rechazado; fracasó y resultó vencido. 20 Judas envió provisiones a la guarnición; 21 pero Ródoco, un soldado judío, informaba sobre los secretos a los enemigos. Cuando lo descubrieron, lo arrestaron y lo ejecutaron. 22 Por segunda vez, el rey entró en conversaciones con los de Bet-sur; hicieron un tratado en el que mutuamente se daban garantías, y él se retiró. Entonces atacó a Judas y a sus soldados, pero fue derrotado. 23 En este momento se enteró de que Filipo, que había quedado a cargo del gobierno,jse había rebelado en Antioquía. Asustado, el rey llamó a los judíos, aceptó un acuerdo con ellos y juró respetar las condiciones justas; después de esta reconciliación ofreció un sacrificio, rindió honores al templo y se mostró generoso con el santuario. 24 Recibió bien a Macabeo, dejó a Hegemónidas como jefe militar de la región, desde Tolemaida hasta Gerra, 25 y se fue después a Tolemaida. Pero los habitantes de esta ciudad, que no estaban contentos con el tratado, se indignaron y quisieron anular el convenio.k 26 Entonces Lisias subió a la tribuna, defendió el convenio lo mejor que pudo y los convenció, calmándolos y dejándolos bien dispuestos, después de lo cual regresó a Antioquía.lAsí terminó el ataque del rey y su retirada.