La reina de Sabá visita a Salomón

(1 R 10.1-13)

II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

Sisac invade Judá

(1 R 14.21-31)

1 La reina de Sabáaoyó hablar de la fama que Salomón había alcanzado, y fue a Jerusalén para ponerle a prueba con preguntas difíciles. Llegó rodeada de gran esplendor, con camellos cargados de perfumes y con gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando llegó ante Salomón, le preguntó todo lo que tenía pensado, 2 y Salomón respondió a todas sus preguntas. No hubo una sola pregunta cuya respuesta no supiera. 3 Al ver la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, así como el palacio que había construido, 4 los manjares de su mesa, los lugares que ocupaban sus oficiales, el porte y la ropa de sus criados, sus coperos y su ropa, y cómo subía al templo,bse quedó tan asombrada

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 que dijo al rey: “Lo que escuché en mi país acerca de tus hechos y de tu sabiduría, es verdad; 6 pero solo he podido creerlo ahora que he venido y lo he visto con mis propios ojos. En realidad, no me habían contado ni la mitad de tu gran sabiduría, pues tú sobrepasas lo que yo había oído. 7 ˇQué felices deben de ser tus esposas,cy qué contentos han de sentirse esos servidores tuyos, que siempre están a tu lado escuchando tus sabias palabras! 8 ˇBendito sea el Seńor tu Dios, que te miró con agrado y te puso sobre su trono para que fueras su rey! ˇPor el amor que tu Dios tiene a Israel, y para consolidarlo para siempre, te ha hecho rey sobre ellos para que gobiernes con rectitud y justicia!” 9 Luego ella entregó al rey tres mil novecientos sesenta kilos de oro, y gran cantidad de perfumes y piedras preciosas. Nunca llegó a Israel tal cantidad de perfumes como la que regaló la reina de Sabá al rey Salomón. 10 Además, los hombres al servicio de Hiram y de Salomón que habían traído oro de Ofir, trajeron también de allá madera de sándalo y piedras preciosas. 11 Con la madera de sándalo hizo el rey barandas para el templo del Seńor y para el palacio real, y también arpas y salterios para los músicos. Nunca se había visto nada semejante en la tierra de Judá. 12 Por su parte, el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso pedirle, además de lo que ya le había dado a cambio de lo que ella le había traído.dDespués la reina regresó a su país acompańada de la gente a su servicio.

Fama y riqueza de Salomón

(1 R 10.14-29; 2 Cr 1.14-17)

13 El oro que Salomón recibía cada ańo era unos veintidós mil kilos, 14 sin contar el tributo que le pagaban los comerciantes y viajeros. Además, todos los reyes de Arabia y los gobernadores del país traían oro y plata a Salomón. 15 El rey Salomón mandó hacer doscientos escudos grandes de oro batido, empleando en cada uno seis kilos de oro. 16 Mandó hacer también trescientos escudos más pequeńos, empleando en cada uno poco más de tres kilos de oro batido, y los puso en el palacio llamado “Bosque del Líbano”. 17 Mandó hacer también un gran trono de marfil, y ordenó que lo recubrieran de oro puro. 18 El trono tenía sujetos a él seis escalones y un estrado de oro, y brazos a cada lado del asiento, junto a los cuales había dos leones en pie. 19 Había también doce leones en pie, uno a cada lado de los seis escalones. ˇJamás se había construido en ningún otro reino nada semejante! 20 Además, todas las copas del rey eran de oro, lo mismo que toda la vajilla del palacio “Bosque del Líbano” (no había nada de plata, porque en tiempos de Salomón no era muy apreciada), 21 ya que los barcos del rey iban a Tarsis con los hombres al servicio de Hiram, y llegaban una vez cada tres ańos, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 22 El rey Salomón superaba a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría. 23 Todos los reyes del mundo querían verle y escuchar la sabiduría que Dios le había dado, 24 y todos le llevaban cada ańo un regalo: objetos de plata y de oro, capas, armas, sustancias aromáticas, caballos y mulas.

Salomón comercia con carros y caballos

(1 R 10.26-29; 2 Cr 1.14-17)

25 Salomón tenía cuatro mil caballerizas para sus caballos y sus carros, y doce mil jinetes,elos cuales destinó a los cuarteles de carros de combate y a la guardia real en Jerusalén. 26 Y Salomón fue soberano sobre todos los reyes que había desde el río Éufrates hasta el país filisteo y hasta la frontera de Egipto.f 27 El rey hizo que en Jerusalén hubiera tanta plata como piedras;gy que abundara el cedro como las higueras silvestres en la llanura. 28 Los caballos para Salomón eran traídos de Muzrihy de todos los demás países.i

Muerte y sepultura de Salomón

(1 R 11.41-43)

29 El resto de la historia de Salomón, desde el principio hasta el fin, está escrito en las crónicas del profeta Natán, en la profecía de Ahías, el de Siló, y en las revelaciones del profeta Iddo concernientes a Jeroboam, hijo de Nabat. 30 Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel durante cuarenta ańos, 31 y cuando murió lo enterraron en la Ciudad de David, su padre. Después reinó en su lugar su hijo Roboam.

La reina de Sabá visita a Salomón

(1 R 10.1-13)

II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

Sisac invade Judá

(1 R 14.21-31)

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israelahabía ido allá para proclamarle rey. 2 Pero lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, adonde había huido del rey Salomón, y regresó de Egipto. 3 Cuando le mandaron a llamar, Jeroboam y todo Israel fueron a hablar con Roboam, y le dijeron: 4 –Tu padre fue muy duro con nosotros; ahora alivia tú la dura servidumbre y el pesado yugo que él nos impuso, y te serviremos.

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 Roboam les contestó: –Volved a verme dentro de tres días. La gente se fue, 6 y entonces el rey Roboam consultó a los ancianos que habían servido a Salomón, su padre, cuando este vivía. Les preguntó: –żQué me aconsejáis que responda yo a esta gente? 7 Ellos le dijeron: –Si tratas bien a esta gente y procuras darles gusto y les respondes con buenas palabras, ellos te servirán siempre. 8 Pero Roboam no hizo caso del consejo de los ancianos, sino que consultó a los muchachos que se habían criado con él y que estaban a su servicio, 9 preguntándoles: –żQué me aconsejáis que responda yo a esta gente que me ha pedido que aligere el yugo que mi padre les impuso? 10 Aquellos jóvenes, que se habían criado con él, le respondieron: –A la gente que te ha pedido que aligeres el yugo que tu padre les impuso, debes responderles lo siguiente: ‘Si mi padre fue duro, yo lo seré mucho más;b 11 si él os impuso un yugo pesado, yo lo haré más pesado todavía; y si él os azotaba con correas, yo os azotaré con látigos de puntas de hierro.’ 12 Al tercer día volvió Jeroboam a presentarse con todo el pueblo ante Roboam, como el rey les había dicho.

Fama y riqueza de Salomón

(1 R 10.14-29; 2 Cr 1.14-17)

13 Pero el rey Roboam les contestó duramente, sin hacer caso del consejo de los ancianos, 14 y les repitió lo que le habían aconsejado los muchachos: que si su padre les había impuesto un yugo pesado, él les impondría otro más pesado todavía, y que si su padre los había azotado con correas, él los azotaría con látigos de puntas de hierro. 15 El rey, pues, no hizo caso del pueblo, porque el Seńor había dispuesto que sucediera así para que se cumpliera lo que el Seńor había prometido a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio de Ahías el de Siló.c 16 Cuando los israelitas vieron que el rey no les hacía caso, le respondieron de este modo:
“ˇNo tenemos nada que ver con David!
ˇNinguna herencia compartimos con el hijo de Jesé!
ˇCada uno a su casa, israelitas!
ˇY David, que cuide de su familia!” Al momento, todos los israelitasdse fueron a sus casas.
17 En cuanto a los israelitas que vivían en las ciudades de Judá, Roboam siguió reinando sobre ellos. 18 Y cuando Roboam envió a Adoram, que era el encargado del trabajo obligatorio, los israelitas lo mataron a pedradas. Entonces el rey Roboam subió apresuradamente a su carro y huyó a Jerusalén. 19 De este modo se rebeló Israel contra la dinastía de David hasta el día de hoy.

La reina de Sabá visita a Salomón

(1 R 10.1-13)

II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

Sisac invade Judá

(1 R 14.21-31)

1 Cuando Roboam llegó a Jerusalén, juntó ciento ochenta mil soldados escogidos de las familias de Judá y de la tribu de Benjamín, para luchar contra Israel y recuperar su reino. 2 Pero el Seńor habló a Semaías, hombre de Dios, y le ordenó: 3 “Di a Roboam, hijo de Salomón y rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y de Benjamín, 4 que les ordeno que no luchen contra sus hermanos. Que se vuelvan todos a sus casas, porque así lo he dispuesto.” Al oir ellos lo que el Seńor les decía, regresaron, desistiendo de marchar contra Jeroboam.

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 Roboam se estableció en Jerusalén y construyó ciudades fortificadas en Judá.a 6 Reforzó Belén, Etam, Tecoa, 7 Bet-sur, Socó, Adulam, 8 Gat, Maresá, Zif, 9 Adoraim, Laquis, Azecá, 10 Sorá, Aialón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. 11 Reforzó las fortificaciones y puso en ellas comandantes y provisiones de comida, aceite y vino. 12 Además proveyó de escudos y lanzas a todas y cada una de las ciudades, y las reforzó de manera extraordinaria. Así pues, Roboam quedó en posesión de Judá y Benjamín.

Fama y riqueza de Salomón

(1 R 10.14-29; 2 Cr 1.14-17)

13 Los sacerdotes y levitas de todo Israel vinieron de todas partes para unirse a él, 14 pues los levitas tuvieron que abandonar sus tierras de pastoreo y demás posesiones para irse a Jerusalén y a otros lugares de Judá, porque Jeroboam y sus sucesores les impidieron ejercer el sacerdocio del Seńor. 15 Jeroboam había nombrado sus propios sacerdotes para los santuarios paganos y para el culto a los demonios y a los becerros que había fabricado.b 16 Además, los que tenían el sincero propósito de buscar al Seńor, el Dios de Israel, siguieron el ejemplo de los sacerdotes y levitas, y se fueron a Jerusalén para ofrecer sacrificios al Seńor, Dios de sus antepasados. 17 De esta manera, fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboam, hijo de Salomón, durante tres ańos, pues solo durante tres ańos él siguiócel ejemplo de David y Salomón. 18 Roboam se casó con Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y Abihail, hija de Eliab y nieta de Jesé. 19 Hijos de Roboam y Mahalat fueron Jehús, Semarías y Záham. 20 Después se casó con Maacá, hija de Absalón, y sus hijos fueron Abiam,dAtai, Ziza y Selomit.e 21 Roboam tuvo dieciocho esposas y sesenta concubinas, pero quiso más a Maacá que a todas las demás. Tuvo veintiocho hijos y sesenta hijas. 22 Roboam nombró a Abiam, hijo de Maacá, jefe de sus hermanos, pues quería hacerle rey. 23 Tuvo la buena idea de repartir a sus demás hijos entre todos los territorios de Judá y Benjamín, y entre todas las ciudades fortificadas, dándoles provisiones en abundancia y consiguiéndoles muchas esposas.

La reina de Sabá visita a Salomón

(1 R 10.1-13)

II. LA DIVISIÓN DEL REINO (10.1–11.4)

División del reino

(1 R 12.1-24)

Sisac invade Judá

(1 R 14.21-31)

1 Cuando se consolidó el reinado de Roboam y él se sintió fuerte, dejó de cumplir la ley del Seńor, y todo Israel hizo lo mismo. 2 Pero como fueron infieles al Seńor, en el quinto ańo del reinado de Roboam, Sisac, rey de Egipto, atacó a Jerusalén 3 con mil doscientos carros de combate, sesenta mil soldados de caballería y una innumerable tropa que venía con él de Egipto: libios, suquienosay etíopes. 4 Conquistó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusalén.

III. LOS REYES DE JUDÁ (11.5–36.23)

Prosperidad de Roboam

5 Entonces el profeta Semaías se presentó a Roboam y a los jefes de Judá que se habían reunido en Jerusalén ante el avance de Sisac, y les dijo: –El Seńor dice que vosotros le habéis abandonado, y que por eso él os abandona ahora en manos de Sisac.b 6 Los jefes de Israel y el rey reconocieron humildemente: –ˇEl Seńor tiene razón! 7 Al ver el Seńor que se habían humillado, dijo a Semaías: “Por haberse humillado, no los destruiré, sino que voy a librarlos dentro de poco, y no utilizaré a Sisac para descargar mi ira sobre Jerusalén; 8 pero van a quedar sometidos a él, y se darán cuenta de la diferencia que hay entre servirme a mí y servir a los reyes de otras naciones.” 9 Sisac, rey de Egipto, atacó a Jerusalén y se apoderó de los tesoros del templo del Seńor y del palacio real. Todo lo saqueó, y se llevó también los escudos de oro que había hecho Salomón.c 10 El rey Roboam hizo en su lugar escudos de bronce, y los dejó al cuidado de los oficiales de la guardia que vigilaba la entrada del palacio real. 11 Y cada vez que el rey iba al templo del Seńor, iban los guardias y se los llevaban. Luego volvían a ponerlos en el cuerpo de guardia. 12 Así pues, por haberse humillado Roboam, se calmó la ira del Seńor contra él y no lo destruyó totalmente. A pesar de todo, también había cosas buenas en Judá.

Fama y riqueza de Salomón

(1 R 10.14-29; 2 Cr 1.14-17)

13 El rey Roboam aumentó su poder en Jerusalén, y siguió reinando. Cuando comenzó a reinar tenía cuarenta y un ańos, y reinó diecisiete ańos en Jerusalén, ciudad que el Seńor escogió entre todas las tribus de Israel para residir en ella. La madre de Roboam se llamaba Naamá, y era de Amón. 14 Sus actos fueron malos, pues no trató sinceramente de buscar al Seńor. 15 La historia de Roboam, desde el principio hasta el fin, está escrita en las crónicas del profeta Semaías y del profeta Iddo, en el registro familiar. 16 Hubo guerra continuamente entre Roboam y Jeroboam. 17 Y cuando Roboam murió, fue sepultado en la Ciudad de David. Después reinó en su lugar su hijo Abiam.