La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
1 También les decía Jesús: –Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios llegar con poder.aLa transfiguración de Jesús\fm b\fm*
2 Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús.Seńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
3 Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara. 4 Y vieron a Elías y Moisés,cque conversaban con Jesús. 5 Pedro le dijo a Jesús: –Maestro, ˇqué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 6 Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir. 7 En esto vino una nube que los envolvió en su sombra.dY de la nube salió una voz: –Este es mi Hijo amado.eEscuchadle.f 8 Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús. 9 Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadieglo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. 10 Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar. 11 Preguntaron a Jesús: –żPor qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Él les contestó: –Es cierto que Elías ha de venir primero y ha de poner todas las cosas en orden. Pero żpor qué dicen las Escrituras que el Hijo del hombre ha de sufrir y ser despreciado?Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 En cuanto a Elías, yo os digo que ya vino, y que le hicieron todo lo que quisieron, como dicen las Escrituras que le había de suceder.hJesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
14 Cuando regresaron a donde estaban los discípulos, los encontraron rodeados de una gran multitud, y algunos maestros de la ley discutían con ellos.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Al ver a Jesús, todos corrieron a saludarle llenos de admiración. 16 Él les preguntó: –żQué estáis discutiendo con ellos?El hombre rico
17 Uno de los presentes contestó: –Maestro, te he traído aquí a mi hijo, porque tiene un espíritu que le ha dejado mudo.La pregunta sobre la resurrección
18 Dondequiera que se encuentre, el espíritu se apodera de él y lo arroja al suelo; entonces echa espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda rígido.iHe pedido a tus discípulos que expulsen ese espíritu, pero no han podido. 19 Jesús contestó: –ˇOh, gente sin fe!, żhasta cuándo habré de estar con vosotros? żHasta cuándo habré de soportaros? ˇTraedme aquí al muchacho!Instrucción acerca de la fe
20 Entonces llevaron al muchacho ante Jesús. Pero en cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo que le diera un ataque al muchacho, que cayó al suelo revolcándose y echando espuma por la boca. 21 Jesús preguntó al padre: –żDesde cuándo le pasa esto? –Desde nińo –contestó el padre–. 22 Y muchas veces ese espíritu lo ha arrojado al fuego y al agua, para matarlo. Así que, si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: –żCómo que ‘si puedes’?jˇPara el que cree, todo es posible!kEl regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Entonces el padre del muchacho gritó: –Yo creo. ˇAyúdame a creer más! 25 Al ver Jesús que se estaba reuniendo mucha gente, reprendió al espíritu impuro diciéndole: –Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas de este muchacho y no vuelvas a entrar en él. 26 El espíritu gritó e hizo que al muchacho le diera otro ataque. Luego salió de él dejándolo como muerto, de modo que muchos decían que, en efecto, estaba muerto.La autoridad de Jesús
27 Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó; y el muchacho se puso en pie.El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Luego Jesús entró en una casa,ly sus discípulos le preguntaron aparte: –żPor qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu? 29 Jesús les contestó: –A esta clase de demonios solamente se la puede expulsar por medio de la oración.Jesús anuncia por segunda vez su muerte
30 Cuando se fueron de allí, pasaron por Galilea. Pero Jesús no quiso que nadie lo supiera, 31 porque estaba enseńando a sus discípulos. Les decía: –El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; pero tres días después resucitará.mJesús anuncia por tercera vez su muerte
32 Ellos no entendían estas palabras, pero tenían miedo de hacerle preguntas.żQuién es el más importante?
33 Llegaron a la ciudad de Cafarnaún. Estando ya en casa,nJesús les preguntó: –żQué veníais discutiendo por el camino? 34 Pero se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre cuál de ellos era el más importante.ńJesús responde a Santiago y Juan
żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: –El que quiera ser el primero, deberá ser el último de todos y servir a todos.o 36 Luego puso un nińo en medio de ellos, y tomándolo en brazos les dijo: 37 –El que recibe en mi nombre a un nińo como este, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, no solo me recibe a mí, sino también a aquel que me envió.pEl que no está contra nosotros, está a nuestro favor
Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; pero se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. 39 Jesús contestó: –No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. 40 El que no está contra nosotros, está a nuestro favor.qLa ofrenda de la viuda pobre
41 El que os dé aunque solo sea un vaso de agua por ser vosotros de Cristo, os aseguro que tendrá su recompensa.rEl peligro de caer en pecado
42 “Al que haga caer en pecado a uno de estos pequeńos que creen en mí, más le valdría que lo arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello.s 43 Si tu mano te hace caer en pecado, córtala;tes mejor para ti entrar manco en la vida. que con las dos manos ir a parar al infierno,udonde el fuego no se puede apagar. [ 44 ] v 45 Y si tu pie te hace caer en pecado, córtalo; es mejor para ti entrar cojo en la vida, que con los dos pies ser arrojado al infierno. [Jesús sana a Bartimeo el ciego
46 ] w 47 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo; es mejor para ti entrar con un solo ojo en el reino de Dios, que con los dos ojos ser arrojado al infierno,x 48 donde los gusanos no mueren y el fuego no se apaga.y 49 “Porque todos serán salados con fuego.z 50 La sal es buena, pero si deja de ser salada, żcómo volveréis a hacerla útil?aTened sal en vosotros y vivid en paz unos con otros.”bLa enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
1 Salió Jesús de Cafarnaún y se fue a la región de Judea y a la tierra que está al oriente del Jordán.aAllí volvió a reunírsele la gente, y él comenzó de nuevo a enseńar, como tenía por costumbre.La transfiguración de Jesús\fm b\fm*
2 Algunos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron si al esposo le está permitido separarse de su esposa.bSeńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
3 Él les contestó: –żQué os mandó Moisés? 4 Dijeron: –Moisés permitió despedir a la esposa entregándole un certificado de separación.c 5 Entonces Jesús les dijo: –Moisés os dio ese mandato por lo tercos que sois. 6 Pero en el principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer.d 7 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa,e 8 y los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo.f 9 De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido. 10 Cuando ya estaban en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre este asunto. 11 Jesús les dijo: –El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera;2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 y si la mujer deja a su esposo y se casa con otro, también comete adulterio.gJesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Llevaron unos nińos a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
14 Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo: –Dejad que los nińos vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Os aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un nińo, no entrará en él.h 16 Tomó en sus brazos a los nińos y los bendijo poniendo las manos sobre ellos.El hombre rico
17 Cuando Jesús iba a seguir su viaje, llegó un hombre corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó: –Maestro bueno, żqué debo hacer para alcanzar la vida eterna?iLa pregunta sobre la resurrección
18 Jesús le contestó: –żPor qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no mientas en perjuicio de nadie ni engańes, y honra a tu padre y a tu madre.’jInstrucción acerca de la fe
20 El hombre le dijo: –Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. 21 Jesús le miró con afecto y le contestó: –Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego, ven y sígueme. 22 El hombre se afligió al oir esto; se fue triste, porque era muy rico. 23 Jesús entonces miró alrededor y dijo a sus discípulos: –ˇQué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!kEl regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos, pero Jesús volvió a decirles: –Hijos, ˇqué difícil eslentrar en el reino de Dios! 25 Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una agujamque a un rico entrar en el reino de Dios. 26 Al oirlo, se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros: –żY quién podrá salvarse?La autoridad de Jesús
27 Jesús los miró y les contestó: –Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible.nEl mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Pedro comenzó a decirle: –Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido. 29 Jesús respondió: –Os aseguro que todo el que por mi causa y por causa del evangelio deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras,Jesús anuncia por segunda vez su muerte
30 recibirá ya en este mundo cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones; y en el mundo venidero recibirá la vida eterna. 31 Pero muchos que ahora son los primeros, serán los últimos; y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros.ńJesús anuncia por tercera vez su muerte
32 Se dirigían a Jerusalén y Jesús caminaba delante de los discípulos. Ellos estaban asombrados, y los que iban detrás tenían miedo. Jesús, llamando de nuevo aparte a los doce discípulos, comenzó a hablarles de lo que había de sucederle:żQuién es el más importante?
33 –Como veis, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros.o 34 Se burlarán de él, le escupirán, le golpearán y lo matarán; pero tres días después resucitará.pJesús responde a Santiago y Juan
żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: –Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte. 36 Él les preguntó: –żQué queréis que haga por vosotros? 37 Le dijeron: –Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.qEl que no está contra nosotros, está a nuestro favor
Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Jesús les contestó: –No sabéis lo que pedís. żAcaso podéis beber esa copa amarga que voy a beber yo, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?r 39 Ellos contestaron: –Podemos. Jesús les dijo: –Vosotros beberéis esa copa amarga y recibiréis el bautismo que yo voy a recibir,s 40 pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Les será dado a aquellos para quienes está preparado.La ofrenda de la viuda pobre
41 Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con Santiago y Juan.El peligro de caer en pecado
42 Pero Jesús los llamó y les dijo: –Sabéis que entre los paganos hay jefes que creen tener el derecho de gobernar con tiranía a sus súbditos, y sobre estos descargan los grandes el peso de su autoridad. 43 Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre vosotros, que sirva a los demás; 44 y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo de todos.t 45 Porque tampoco el Hijo del hombre ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos.uJesús sana a Bartimeo el ciego
46 Llegaron a Jericó.vY cuando ya salía Jesús de la ciudad seguido de sus discípulos y de mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 47 Al oir que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar: –ˇJesús, Hijo de David, ten compasión de mí!w 48 Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba más aún: –ˇHijo de David, ten compasión de mí! 49 Jesús se detuvo y dijo: –Llamadle. Llamaron al ciego y le dijeron: –Ánimo, levántate. Te está llamando. 50 El ciego arrojó su capa, y dando un salto se acercó a Jesús, 51 que le preguntó: –żQué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: –Maestro, quiero recobrar la vista. 52 Jesús le dijo: –Puedes irte. Por tu fe has sido sanado.xEn aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús.La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
1 Ya cerca de Jerusalén, cuando estaban en Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos,bJesús envió a dos de sus discípulos,La transfiguración de Jesús\fm b\fm*
2 diciéndoles: –Id a esa aldea, y al entrar en ella encontraréis un asno atado que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo.Seńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
3 Si alguien os pregunta por qué lo hacéis, respondedle que el Seńor lo necesita y que en seguida lo devolverá.c 4 Fueron, pues, y encontraron el asno atado en la calle, junto a una puerta, y lo desataron. 5 Algunos que estaban allí les preguntaron: –żQué hacéis? żPor qué desatáis el asno? 6 Ellos contestaron lo que Jesús les había dicho, y los dejaron ir. 7 Lo llevaron a Jesús, cubrieron el asno con sus capas y Jesús montó. 8 Muchos tendían sus propias capas por el camino, y otros tendían ramas que habían cortado en el campo.d 9 Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: –ˇHosana!eˇBendito el que viene en el nombre del Seńor!f 10 ˇBendito el reino que viene, el reino de nuestro padre David! ˇHosana en las alturas! 11 Entró Jesús en Jerusalén y se dirigió al templo.gMiró por todas partes y luego se fue a Betania con los doce discípulos, porque ya era tarde.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús sintió hambre.Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Vio de lejos una higuera que tenía hojas y se acercó a ver si también tenía fruto; pero no encontró más que las hojas, porque no era tiempo de higos.iJesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
14 Entonces dijo a la higuera: –ˇNunca más coma nadie de tu fruto! Sus discípulos lo oyeron.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Después que llegaron a Jerusalén, entró Jesús en el templo y comenzó a expulsar a los que allí estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas,j 16 y no permitía que nadie atravesara el templo llevando objetos.El hombre rico
17 Se puso a enseńar, diciendo: –Las Escrituras dicen: ‘Mi casa será casa de oración para todas las naciones’,kpero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones.lLa pregunta sobre la resurrección
18 Al oir esto, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley empezaron a buscar la manera de matar a Jesús, porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba admirada de su enseńanza. 19 Pero al llegar la noche, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.Instrucción acerca de la fe
20 A la mańana siguiente, pasando junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz. 21 Entonces Pedro, acordándose de lo sucedido, dijo a Jesús: –Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.m 22 Jesús les contestó: –Tened fe en Dios. 23 Os aseguro que si alguien dice a ese monte: ‘ˇQuítate de ahí y arrójate al mar!’, y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá.nEl regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Por eso os digo que todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis conseguido y lo recibiréis.ń 25 Y cuando estéis orando, perdonad lo que tengáis contra otro, para que también vuestro Padre que está en el cielo os perdone vuestros pecados. [ 26 ] oLa autoridad de Jesús
27 Después de esto regresaron a Jerusalén, y mientras Jesús andaba por el templo se acercaron a él los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos,El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 y le preguntaron: –żCon qué autoridad haces estas cosas? żQuién te ha dado la autoridad para hacerlas?p 29 -30 Jesús les contestó: –Yo también os voy a hacer una pregunta: żQuién envió a Juanqa bautizar: Dios o los hombres? Contestadme. Si me dais la respuesta, yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 31 Ellos se pusieron a discutir unos con otros: “Si respondemos que lo envió Dios, va a decir: ‘Entonces, żpor qué no le creísteis?’Jesús anuncia por tercera vez su muerte
32 żY cómo vamos a decir que le enviaron los hombres?..." Y es que tenían miedo de la gente, pues todos creían que Juan era verdaderamente un profeta.żQuién es el más importante?
33 Así que respondieron a Jesús: –No lo sabemos. Entonces Jesús les contestó: –Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
1 Jesús comenzó a hablarles por medio de parábolas. Les dijo: “Un hombre plantó una vińa,ale puso una cerca, construyó un lagar y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje.La transfiguración de Jesús\fm b\fm*
2 A su debido tiempo mandó un criado a pedir a los labradores la parte de cosecha que le correspondía.Seńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
3 Pero ellos le echaron mano, le golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 4 Entonces el dueńo mandó otro criado, pero a este lo hirieron en la cabeza y lo insultaron. 5 Mandó otro, y a este lo mataron. Después mandó otros muchos, pero a unos los golpearon y a otros los mataron. 6 “Todavía le quedaba uno: su propio hijo, a quien quería mucho.bA él lo mandó el último, pensando: ‘Sin duda, respetarán a mi hijo.’ 7 Pero los labradores se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero; matémoslo y la vińa será nuestra.’ 8 Así que lo cogieron, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la vińa. 9 “żQué hará el dueńo de la vińa? Pues irá, matará a aquellos labradores y dará la vińa a otros. 10 “żNo habéis leído lo que dicen las Escrituras?:‘La piedra que despreciaron los constructores
es ahora la piedra principal.
11 Esto lo ha hecho el Seńor
y nosotros estamos maravillados.’ ”c
2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Quisieron entonces apresar a Jesús, porque sabían que la parábola iba contra ellos. Pero como tenían miedo de la gente, le dejaron y se fueron.Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Enviaron a Jesús a unos de los fariseos y del partido de Herodes,dpara sorprenderle en alguna palabra y acusarle.Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
14 Estos fueron y le dijeron: –Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, sin dejarte llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Tú enseńas a vivir como Dios ordena. żEstamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no? żDebemos o no debemos pagarlos?eJesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Pero Jesús, que conocía su hipocresía, les dijo: –żPor qué me tendéis trampas? Traedme un denario,fque lo vea. 16 Se lo llevaron y Jesús les dijo: –żDe quién es esta imagen y el nombre aquí escrito? Le contestaron: –Del césar.El hombre rico
17 Entonces Jesús les dijo: –Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los dejó admirados.gLa pregunta sobre la resurrección
18 Entonces algunos saduceoshacudieron a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertosiy por eso le plantearon este caso: 19 –Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió.jInstrucción acerca de la fe
20 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 21 Entonces el segundo se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar hijos. Lo mismo le pasó al tercero 22 y así hasta los siete, ninguno de los cuales dejó hijos. Finalmente murió también la mujer. 23 Pues bien, en la resurrección, cuando resuciten, żcuál de ellos la tendrá por esposa, si los siete estuvieron casados con ella?El regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Jesús les contestó: –Estáis equivocados porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 25 Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 26 Y en cuanto a que los muertos resucitan, żno habéis leído en el libro de Moiséskel pasaje de la zarza ardiendolcuando Dios dijo a Moisés: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?’La autoridad de Jesús
27 ˇY Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!mAsí que estáis muy equivocados.El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Al ver lo bien que Jesús había contestado a los saduceos, uno de los maestros de la ley, que les había oído discutir, se acercó a él y le preguntó: –żCuál es el primero de todos los mandamientos?ń 29 Jesús le contestó: –El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel, el Seńor nuestro Dios es el único Seńor.oJesús anuncia por segunda vez su muerte
30 Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’p 31 Y el segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’qNingún mandamiento es más importante que estos.Jesús anuncia por tercera vez su muerte
32 El maestro de la ley dijo: –Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: Dios es uno solo y no hay otro fuera de él.rżQuién es el más importante?
33 Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y que todos los sacrificios que se queman en el altar.s 34 Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.Jesús responde a Santiago y Juan
żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Jesús estaba enseńando en el templo y preguntó: –żPor qué dicen los maestros de la ley que el Mesías desciende de David?u 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:‘El Seńor dijo a mi Seńor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’v 37 Pero, żcómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Seńor? La gente, que era mucha, escuchaba con gusto a Jesús.
El que no está contra nosotros, está a nuestro favor
Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Jesús decía en su enseńanza: “Guardaos de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largaswy que los saluden con todo respeto en la calle. 39 Buscan los asientos de honorxen las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes, 40 y so pretexto de hacer largas oraciones devoran las casas de las viudas.yˇEsos recibirán mayor castigo!"La ofrenda de la viuda pobre
41 Jesús, sentado en una ocasión frente a las arcas de las ofrendas,zmiraba cómo la gente echaba dinero en ellas. Muchos ricos echaban mucho dinero,El peligro de caer en pecado
42 pero en esto llegó una viuda pobre que echó en una de las arcas dos monedas de cobre de muy poco valor.a 43 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: –Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que ninguno de los que echan dinero en el arca; 44 pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para su sustento.bLa enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
1 Al salir Jesús del templo, uno de sus discípulos le dijo: –ˇMaestro, mira qué piedras y qué edificios!aLa transfiguración de Jesús\fm b\fm*
2 Jesús le contestó: –żVes esos grandes edificios? Pues no va a quedar de ellos piedra sobre piedra. ˇTodo será destruido!bSeńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
3 Luego se fueron al monte de los Olivos, que está frente al templo. Jesús se sentó, y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte 4 cuándo habían de ocurrir esas cosas y cuál sería la seńal de que ya estaban a punto de suceder. 5 Jesús les contestó: “Tened cuidado de que nadie os engańe. 6 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí y diciendo: ‘Yo soy’, y engańarán a mucha gente. 7 “Cuando oigáis alarmas de guerras aquí y allá, no os asustéis, pues aunque todo eso ha de ocurrir, aún no será el fin. 8 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres. Esto apenas será el comienzo de los sufrimientos.c 9 “Cuidaos vosotros mismos, porque os entregarán a las autoridadesdy os golpearán en las sinagogas. Os harán comparecer ante gobernadores y reyes por causa mía; así podréis dar testimonio de mí delante de ellos.e 10 Pues antes del fin tiene que anunciarse el evangelio a todas las naciones.f 11 Y no os preocupéis por lo que hayáis de decir cuando os lleven ante las autoridades. En aquellos momentos decid lo que Dios os dé a decir, porque no seréis vosotros quienes habléis, sino el Espíritu Santo.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a los hijos; y los hijos se volverán contra sus padres y los matarán.Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Todo el mundo os odiará por causa mía, pero el que permanezca firme hasta el fin, se salvará.gJesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
14 “Cuando veáis el horrible sacrilegio en el lugar donde no debe estar (el que lee, entienda),hentonces los que estén en Judea, que huyan a las montańas;Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 y el que esté en la azotea de su casa, que no baje ni entre en ella a sacar nada; 16 y el que esté en el campo, que no regrese ni siquiera para recoger su ropa.iEl hombre rico
17 ˇPobres de las mujeres que en aquellos días estén embarazadas o tengan nińos de pecho!jLa pregunta sobre la resurrección
18 Pedid a Dios que esto no suceda en invierno,k 19 porque serán días de un sufrimiento como nunca lo ha habido desde que Dios hizo el mundo, ni lo habrá después.lInstrucción acerca de la fe
20 Y si el Seńor no acortara aquel tiempo, nadie se salvaría. Pero lo ha acortado por amor a los suyos, a los que ha escogido. 21 “Si alguien os dice entonces: ‘Mirad, aquí está el Mesías’ o ‘Mirad, allí está’, no lo creáis. 22 Pues vendrán falsos mesías y falsos profetas,my harán seńales y milagros para engańar, a ser posible, incluso a los que Dios mismo ha escogido. 23 ˇTened cuidado! Todo esto os lo he advertido de antemano.El regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 “Pero en aquellos días, pasado el tiempo de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, 25 las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales vacilarán.n 26 Entonces verán al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria.ń