Jesús sana en sábado a un enfermo\fm a\fm*
Parábola del sembrador\fm a\fm*
El endemoniado de Gerasa
Jesús en Nazaret
1 Jesús entró otra vez en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía una mano tullida, 2 y espiaban a Jesús para ver si lo sanaría en sábado y tener así algo de qué acusarle.b 3 Jesús dijo al hombre de la mano tullida: –Levántate y ponte ahí en medio. 4 Luego preguntó a los demás: –żQué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal? żSalvar una vida o destruirla?cEllos se quedaron callados. 5 Jesús miró entonces con enojo a los que le rodeaban y, entristecido porque no querían entender, dijo a aquel hombre: –Extiende la mano. El hombre la extendió, y la mano le quedó sana. 6 Pero los fariseos, en cuanto salieron, comenzaron junto con los del partido de Herodesda hacer planes para matar a Jesús.A orillas del lago de Galilea\fm e\fm*
3. Jesús, el Mesías (6.6b–8.30)
Jesús instruye y envía a los apóstoles
7 Jesús, seguido por mucha gente de Galilea, se fue con sus discípulos a la orilla del lago. 8 Al oir hablar de las grandes cosas que hacía, acudieron también a verle muchos de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del lado oriental del Jordán y de la región de Tiro y Sidón.f 9 Por eso, Jesús encargó a sus discípulos que le tuvieran preparada una barca, para evitar que la multitud le apretujara.El porqué de las parábolas
10 Porque había sanado a tantos, que todos los enfermos se echaban sobre él para tocarle.g 11 Y cuando los espíritus impuros le veían, se ponían de rodillas delante de él y gritaban: –ˇTú eres el Hijo de Dios!h 12 Pero Jesús les ordenaba con severidad que no hablaran de él públicamente.i2. Los secretos del reino de Dios (3.13–6.6a)
Jesús escoge a los doce apóstoles
Jesús explica la parábola del sembrador
13 Después subió Jesús a un cerro y llamó a quienes le pareció conveniente. Una vez reunidos,Muerte de Juan el Bautista\fm k\fm*
14 eligió a doce de ellos para que le acompańasen y para enviarlos a anunciar el mensaje. Los llamó apóstolesj 15 y les dio autoridad para expulsar a los demonios. 16 Estos son los doce que escogió: Simón, a quien puso por nombre Pedro;k 17 Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, a los que llamó Boanerges (es decir, “Hijos del Trueno”);l 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, y Santiago hijo de Alfeo; Tadeo,mSimón el cananeon 19 y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.Acusación contra Jesús
(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23, 12.10)
20 Después entró Jesús en una casa,ńy se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos.El símil de la lámpara
La hija de Jairo y la mujer enferma
21 Al saber que estaba allí, los parientesode Jesús acudieron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco. 22 También los maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén decían: “Beelzebú, el propio jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre poder para expulsarlos.”p 23 Jesús los llamó y les puso un ejemplo, diciendo: “żCómo puede Satanás expulsar al propio Satanás? 24 Un país dividido en bandos enemigos no puede mantenerse, 25 y una casa dividida no puede mantenerse.Parábola del crecimiento de la semilla
26 Pues bien, si Satanás se divide y se levanta contra sí mismo, no podrá mantenerse: habrá llegado su fin. 27 “Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robarle sus bienes, si antes no lo ata. Solamente así podrá robárselos. 28 “Os aseguro que Dios perdonará a los hombres todos los pecados y todo lo malo que digan; 29 pero el que ofenda con sus palabras al Espíritu Santo no tendrá perdón, sino que será culpable para siempre.”qParábola de la semilla de mostaza
Jesús da de comer a una multitud\fm q\fm*
(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
30 Esto lo dijo Jesús porque afirmaban que tenía un espíritu impuro.rLa madre y los hermanos de Jesús
31 Entre tanto, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, pero se quedaron fuera y mandaron llamarle. 32 La gente que estaba sentada alrededor de Jesús le avisó: –Tu madre, tus hermanos y tus hermanassestán fuera y te buscan.El uso que Jesús hacía de las parábolas
33 Él les contestó: –żQuiénes son mi madre y mis hermanos? 34 Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, ańadió: –Estos son mi madre y mis hermanos.La tempestad apaciguada
35 Todo el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.Jesús sana en sábado a un enfermo\fm a\fm*
Parábola del sembrador\fm a\fm*
El endemoniado de Gerasa
Jesús en Nazaret
1 Otra vez comenzó Jesús a enseńar a la orilla del lago.bComo se reunió una gran multitud, subió a una barca que había en el lago y se sentó,cmientras la gente se quedaba en la orilla.d 2 Y se puso a enseńarles muchas cosas por medio de parábolas.eEn su enseńanza les decía: 3 “Oíd esto: Un sembrador salió a sembrar. 4 Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó.fA orillas del lago de Galilea\fm e\fm*
3. Jesús, el Mesías (6.6b–8.30)
Jesús instruye y envía a los apóstoles
7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, de modo que la semilla no produjo grano. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha: unas espigas dieron treinta granos por semilla, otras dieron sesenta granos y otras cien.” 9 Y ańadió Jesús: –Los que tienen oídos, oigan.El porqué de las parábolas
10 Después, cuando Jesús se quedó a solas, los que estaban cerca de él y los doce discípulos le preguntaron qué significaba aquella parábola. 11 Les contestó: “A vosotros, Dios os daga conocer el secretohde su reino;pero a los que están fuera se les dice todo por medio de parábolas, 12 para que por mucho que miren no vean, y por mucho que oigan no entiendan; a no ser que se vuelvan a Dios y él los perdone.”i2. Los secretos del reino de Dios (3.13–6.6a)
Jesús escoge a los doce apóstoles
Jesús explica la parábola del sembrador
13 Les dijo: “żNo entendéis esta parábola? żCómo, pues, vais a entender todas las demás?Muerte de Juan el Bautista\fm k\fm*
14 El que siembra la semilla representa al que anuncia el mensaje. 15 Hay quienes son como la semilla que cayó en el camino: oyen el mensaje, pero después de haberlo escuchado viene Satanás y les quita ese mensaje sembrado en su corazón. 16 Otros son comparables a la semilla sembrada entre las piedras: oyen el mensaje, y al pronto lo reciben con gusto, 17 pero como no tienen bastante raíz no pueden permanecer firmes; por eso, cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, pierden la fe. 18 Otros son como la semilla sembrada entre espinos: oyen el mensaje, 19 pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado, el amor a las riquezas los engańa y su deseo es poseer todas las cosas. Todo eso entra en ellos, ahoga el mensaje y no le deja dar fruto.Acusación contra Jesús
(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23, 12.10)
20 Pero hay otros que oyen el mensaje y lo aceptan y dan una buena cosecha, lo mismo que la semilla sembrada en buena tierra: algunos de estos son como las espigas que dieron treinta granos por semilla, otros son como las que dieron sesenta y otros como las que dieron cien.”El símil de la lámpara
La hija de Jairo y la mujer enferma
21 También les dijo: “żAcaso se trae una lámparajpara ponerla debajo de una vasijako debajo de la cama? No, una lámpara se pone en alto, para que alumbre.l 22 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a ponerse en claro.m 23 Los que tienen oídos, oigan.” 24 También les dijo: “Fijaos en lo que oís. Con la misma medida con que midáis, Dios os medirá a vosotros,ny os dará todavía más. 25 Pues al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.”ńParábola del crecimiento de la semilla
26 Jesús dijo también: “Con el reino de Dios sucede como con el hombre que siembra en la tierra: 27 que lo mismo si duerme que si está despierto, lo mismo de noche que de día, la semilla nace y crece sin que él sepa cómo. 28 Y es que la tierra produce por sí misma: primero brota una hierba, luego se forma la espiga y, por último, el grano que llena la espiga. 29 Y cuando el grano ya está maduro, se siega,oporque ha llegado el tiempo de la cosecha."pParábola de la semilla de mostaza
Jesús da de comer a una multitud\fm q\fm*
(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
30 También dijo Jesús: “żA qué se parece el reino de Dios, o con qué podremos compararlo?La madre y los hermanos de Jesús
31 Es como una semilla de mostazaqque se siembra en la tierra. Es la más pequeńa de todas las semillas del mundo; 32 pero, una vez sembrada, crece y se hace mayor que cualquiera otra planta del huerto, y echa ramas tan grandes que hasta los pájaros pueden anidar a su sombra.”rEl uso que Jesús hacía de las parábolas
33 De esta manera les enseńaba Jesús el mensaje, por medio de muchas parábolas como estas y hasta donde podían comprender. 34 No les decía nada sin parábolas, aunque a sus discípulos se lo explicaba todo aparte.sLa tempestad apaciguada
35 Al anochecer de aquel mismo día, Jesús dijo a sus discípulos: –Pasemos a la otra orilla del lago.t 36 Entonces despidieron a la gente y llevaron a Jesús en la misma barca en que se encontraba.uOtras barcas le acompańaban. 37 De pronto se desató una tormenta; y el viento era tan fuerte, que las olas, cayendo sobre la barca, comenzaron a llenarla de agua. 38 Pero Jesús se había dormido en la parte de popa, apoyado sobre una almohada. Le despertaron y le dijeron: –ˇMaestro!, żno te importa que nos estemos hundiendo? 39 Jesús se levantó, dio una orden al viento y le dijo al mar: –ˇSilencio! ˇCállate! El viento se detuvo y todo quedó completamente en calma. 40 Después dijo Jesús a sus discípulos: –żPor qué tanto miedo? żTodavía no tenéis fe? 41 Y ellos, muy asustados, se preguntaban unos a otros: –żQuién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?vJesús sana en sábado a un enfermo\fm a\fm*
Parábola del sembrador\fm a\fm*
El endemoniado de Gerasa
Jesús en Nazaret
1 Llegaron a la otra orilla del lago, a la tierra de Gerasa.a 2 En cuanto Jesús bajó de la barca se le acercó un hombre que tenía un espíritu impuro. Este hombre había salido de entre las tumbas,b 3 porque vivía en ellas. Nadie podía sujetarlo ni siquiera con cadenas. 4 Pues aunque muchas veces lo habían atado de pies y manos con cadenas, siempre las había hecho pedazos, sin que nadie le pudiera dominar. 5 Andaba de día y de noche entre las tumbas y por los cerros, gritando y golpeándose con piedras. 6 Pero cuando vio de lejos a Jesús, echó a correr y, poniéndose de rodillas delante de él,A orillas del lago de Galilea\fm e\fm*
3. Jesús, el Mesías (6.6b–8.30)
Jesús instruye y envía a los apóstoles
7 le dijo a gritos: –ˇNo te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo! ˇTe ruego, por Dios, que no me atormentes!c 8 Hablaba así porque Jesús le había dicho: –ˇEspíritu impuro, deja a ese hombre! 9 Jesús le preguntó: –żCómo te llamas? Él contestó: –Me llamo Legión,dporque somos muchos.El porqué de las parábolas
10 Y rogaba mucho a Jesús que no enviara los espíritus fuera de aquella región. 11 Y como cerca de allí, junto al monte, se hallaba paciendo una gran piara de cerdos,e 12 los espíritus le rogaron: –Mándanos a los cerdos y déjanos entrar en ellos.2. Los secretos del reino de Dios (3.13–6.6a)
Jesús escoge a los doce apóstoles
Jesús explica la parábola del sembrador
13 Jesús les dio permiso, y los espíritus impuros salieron del hombre y entraron en los cerdos. Estos, que eran unos dos mil, echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y se ahogaron.Muerte de Juan el Bautista\fm k\fm*
14 Los que cuidaban de los cerdos salieron huyendo, y contaron en el pueblo y por los campos lo sucedido. La gente acudió a ver lo que había pasado. 15 Y cuando llegaron a donde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su cabal juicio al endemoniado que había tenido la legión de espíritus. La gente estaba asustada, 16 y los que habían visto lo sucedido con el endemoniado y con los cerdos, se lo contaron a los demás. 17 Entonces comenzaron a rogar a Jesús que se fuera de aquellos lugares. 18 Al volver Jesús a la barca, el hombre que había estado endemoniado le rogó que le dejara ir con él. 19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: –Vete a tu casa, con tus parientes, y cuéntales todo lo que te ha hecho el Seńorfy cómo ha tenido compasión de ti.Acusación contra Jesús
(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23, 12.10)
20 El hombre se fue y comenzó a contar por los pueblos de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos se quedaban admirados.gEl símil de la lámpara
La hija de Jairo y la mujer enferma
21 Cuando Jesús regresó en la barca al otro ladohdel lago, se le reunió mucha gente, y él se quedó en la orilla. 22 Llegó entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies 23 suplicándole con insistencia: –Mi hija se está muriendo: ven a poner tus manos sobre ella,ipara que sane y viva. 24 Jesús fue con él, y mucha gente le acompańaba apretujándose a su alrededor. 25 Entre la multitud había una mujer que desde hacía doce ańos estaba enferma, con hemorragias.jParábola del crecimiento de la semilla
26 Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado cuanto tenía sin que le hubiera servido de nada. Al contrario, iba de mal en peor. 27 Esta mujer, al saber lo que se decía de Jesús,kse le acercó por detrás, entre la gente, y le tocó la capa. 28 Porque pensaba: “Tan sólo con que toque su capa, quedaré sana.” 29 Al momento se detuvo su hemorragia, y sintió en el cuerpo que ya estaba sanada de su enfermedad.Parábola de la semilla de mostaza
Jesús da de comer a una multitud\fm q\fm*
(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
30 Jesús, dándose cuenta de que había salido de él poder para sanar, se volvió a mirar a la gente y preguntó: –żQuién me ha tocado?La madre y los hermanos de Jesús
31 Sus discípulos le dijeron: –Ves que la gente te oprime por todas partes y preguntas: ‘żQuién me ha tocado?’ 32 Pero Jesús seguía mirando a su alrededor para ver quién le había tocado.El uso que Jesús hacía de las parábolas
33 Entonces la mujer, temblando de miedo y sabiendo lo que le había sucedido, fue y se arrodilló delante de él, y le contó toda la verdad. 34 Jesús le dijo: –Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y libre ya de tu enfermedad.La tempestad apaciguada
35 Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga a decirle al padre de la nińa: –Tu hija ha muerto. żPara qué molestar más al Maestro? 36 Pero Jesús, sin hacer caso de ellos,ldijo al jefe de la sinagoga: –No tengas miedo. Cree solamente. 37 Y sin dejar que nadie le acompańara, aparte de Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, 38 se dirigió a casa del jefe de la sinagoga. Allí, al ver el alboroto y la gente que lloraba y gritaba,m 39 entró y les dijo: –żPor qué alborotáis y lloráis de esa manera? La nińa no está muerta, sino dormida.n 40 La gente se burlaba de Jesús, pero él los hizo salir a todos, y tomando al padre, a la madre y a los que le acompańaban, entró donde estaba la nińa. 41 La tomó de la mano y le dijo: –Talita, cum (que significa: “Muchacha, a ti te digo: levántate.”)ń 42 Al momento, la muchacha, que tenía doce ańos, se levantó y echó a andar. Y la gente se quedó muy impresionada. 43 Jesús ordenó severamente que no se lo contaran a nadie,oy luego mandó que dieran de comer a la nińa.Jesús sana en sábado a un enfermo\fm a\fm*
Parábola del sembrador\fm a\fm*
El endemoniado de Gerasa
Jesús en Nazaret
1 Jesús se fue de allí a su propia tierra,ay sus discípulos le acompańaron. 2 Cuando llegó el sábado comenzó a enseńar en la sinagoga.bLa multitud, al oir a Jesús, se preguntaba admirada: –żDónde ha aprendido este tantas cosas? żDe dónde ha sacado esa sabiduría y los milagros que hace? 3 żNo es este el carpintero,cel hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? żY no viven sus hermanas también aquí, entre nosotros?dY no quisieron hacerle caso. 4 Por eso, Jesús les dijo: –En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra,eentre sus parientes y en su propia casa. 5 No pudo hacer allí ningún milagro, aparte de sanar a unos pocos enfermos poniendo las manos sobre ellos. 6 Y estaba asombrado porque aquella gente no creía en él. Jesús recorría las aldeas cercanas, enseńando.A orillas del lago de Galilea\fm e\fm*
3. Jesús, el Mesías (6.6b–8.30)
Jesús instruye y envía a los apóstoles
7 Llamó a los doce discípulos y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus impuros.f 8 Les ordenó que, aparte de un bastón, no llevaran nada para el camino: ni pan ni provisiones ni dinero. 9 Podían calzar sandalias, pero no llevar ropa de repuesto.gEl porqué de las parábolas
10 Les dijo: –Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis del lugar. 11 Y si en algún lugar no os reciben ni quieren escucharos, salid de allí y sacudíos el polvo de los pieshpara que les sirva de advertencia.i 12 Entonces salieron los discípulos a decir a la gente que se volviera a Dios.2. Los secretos del reino de Dios (3.13–6.6a)
Jesús escoge a los doce apóstoles
Jesús explica la parábola del sembrador
13 También expulsaron muchos demonios y sanaron a muchos enfermos ungiéndolos con aceite.jMuerte de Juan el Bautista\fm k\fm*
14 El rey Herodesloyó hablar de Jesús, porque su fama había corrido por todas partes, y algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso tiene este poder milagroso.” 15 Otros decían: “Es el profeta Elías.” Y otros: “Es un profeta como los antiguos profetas.”m 16 Pero Herodes decía al oir estas cosas: –Ese es Juan. Yo mandé cortarle la cabeza, pero ha resucitado. 17 Es que Herodes, por causa de Herodías, había mandado apresar a Juan y le había hecho encadenar en la cárcel. Herodías era esposa de Felipe, hermano de Herodes, pero Herodes se había casado con ella.n 18 Y Juan le había dicho a Herodes: “No puedes tener por tuya a la mujer de tu hermano.”ń 19 Herodías odiaba a Juan y quería matarlo; pero no podía,Acusación contra Jesús
(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23, 12.10)
20 porque Herodes le temía y le protegía sabiendo que era un hombre justo y santo; y aun cuando al oirle se quedaba perplejo,ole escuchaba de buena gana.El símil de la lámpara
La hija de Jairo y la mujer enferma
21 Pero Herodías vio llegar su oportunidad cuando Herodes, en su cumpleańos, dio un banquete a sus jefes y comandantes y a las personas importantes de Galilea. 22 La hija de Herodíaspentró en el lugar del banquete y bailó, y tanto gustó el baile a Herodes y a los que estaban cenando con él, que el rey dijo a la muchacha: –Pídeme lo que quieras y yo te lo daré. 23 Y le juró una y otra vez que le daría cualquier cosa que pidiera, aunque fuese la mitad del país que él gobernaba. 24 Ella salió y preguntó a su madre: –żQué puedo pedir? Le contestó: –Pide la cabeza de Juan el Bautista. 25 La muchacha entró de prisa donde estaba el rey y le dijo: –Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.Parábola del crecimiento de la semilla
26 El rey se disgustó mucho, pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, no quiso negarle lo que pedía. 27 Así que envió en seguida a un soldado con la orden de traerle la cabeza de Juan. 28 Fue el soldado a la cárcel, le cortó la cabeza a Juan y la puso en una bandeja. Se la dio a la muchacha y ella se la entregó a su madre. 29 Cuando los seguidores de Juan lo supieron, tomaron el cuerpo y lo pusieron en una tumba.Parábola de la semilla de mostaza
Jesús da de comer a una multitud\fm q\fm*
(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
30 Después de esto, los apóstoles se reunieron con Jesúsry le contaron todo lo que habían hecho y enseńado.