Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

4. José (37–50)\fm a\fm*

Judá y Tamar\fm a\fm*

José y la esposa de Potifar\fm a\fm*

José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 Estos son los descendientes de Esaú, o sea Edom. 2 Esaú se casó con mujeres de Canaán:acon Adá, hija de Elón el hitita; con Oholibamá, hija de Aná y nieta de Sibón el heveo,b

José y sus hermanos

3 y con Basemat, hija de Ismael y hermana de Nebaiot.c 4 El hijo que Adá dio a Esaú fue Elifaz; Basemat dio a luz a Reuel; 5 y Oholibamá dio a luz a Jeús, Jaalam y Coré. Estos fueron los hijos de Esaú, que nacieron cuando él vivía en la tierra de Canaán. 6 Esaú tomó a sus esposas, hijos e hijas, y a todos los que vivían con él, y se fue a otro lugar para alejarse de su hermano Jacob. Se llevó todos los animales y todo lo que había llegado a poseer en Canaán, 7 pues era tanto lo que poseían los dos que ya no podían vivir juntos; además, la tierra donde vivían no bastaba para alimentar a sus animales. 8 Por eso Esaú, o sea Edom, se fue a vivir a la región montańosa de Seír.d 9 Estos son los descendientes de Esaú, antepasado de los edomitas, que vivieron en la región montańosa de Seír. 10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Adá y Esaú; y Reuel, hijo de Basemat y Esaú. 11 Los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Sefó, Gatam y Quenaz.

José, vendido por sus hermanos

12 Elifaz tuvo una concubina llamada Timná, la cual le dio un hijo que se llamó Amalec. Estos fueron los descendientes de Adá, una de las esposas de Esaú. 13 Los hijos de Reuel fueron Náhat, Zérah, Samá y Mizá. Estos fueron los descendientes de Basemat, otra de las esposas de Esaú. 14 Oholibamá fue otra esposa de Esaú, y los hijos que ella le dio fueron Jeús, Jaalam y Coré. Ella era hija de Aná y nieta de Sibón. 15 Los jefesede los descendientes de Esaú fueron estos: de los descendientes de Elifaz, primogénito de Esaú, los jefes fueron Temán, Omar, Sefó, Quenaz, 16 Coré, Gatam y Amalec; estos fueron los jefes de la línea de Elifaz en la tierra de Edom, todos ellos descendientes de Adá. 17 De los hijos de Reuel, hijo de Esaú, los jefes fueron Náhat, Zérah, Samá y Mizá; estos fueron los jefes de la línea de Reuel en la tierra de Edom, descendientes de Basemat, esposa de Esaú. 18 De los hijos de Oholibamá, hija de Aná y esposa de Esaú, los jefes fueron Jeús, Jaalam y Coré. 19 Todos ellos fueron descendientes de Esaú, o sea Edom, y jefes de sus tribus. 20 Los hijos de Seír el horeo, que vivían en aquella región, fueron Lotán, Sobal, Sibón,fAná, 21 Disón, Éser y Disán; estos fueron los jefes de los horeos, descendientes de Seír, en la tierra de Edom. 22 Los hijos de Lotán fueron Horí y Hemam. Timná era hermana de Lotán. 23 Los hijos de Sobal fueron Alván, Manáhat, Ebal, Sefó y Onam. 24 Los hijos de Sibón fueron Aiá y Aná. Aná fue el que encontró manantialesgen el desierto, mientras estaba cuidando los asnos de su padre Sibón. 25 Aná tuvo un hijo llamado Disón, y una hija llamada Oholibamá. 26 Los hijos de Disón fueron Hemdán, Esbán, Itrán y Querán. 27 Los hijos de Éser fueron Bilhán, Zaaván y Acán. 28 Los hijos de Disán fueron Us y Arán. 29 Los jefes de los horeos fueron Lotán, Sobal, Sibón, Aná, 30 Disón, Éser y Disán; estos fueron los jefes de los horeos, familia por familia, en la región de Seír. 31 Estos fueron los reyes que gobernaron en Edom antes que los israelitas tuvieran rey: 32 Bela, que era hijo de Beor, fue rey de Edom; su ciudad se llamaba Dinhaba. 33 Cuando Bela murió, gobernó en su lugar Jobab, el hijo de Zérah, que era del pueblo de Bosrá. 34 Cuando Jobab murió, gobernó en su lugar Husam, que era de la región de Temán. 35 Cuando Husam murió, gobernó en su lugar Hadad, el hijo de Bedad, que derrotó a Madián en el campo de Moab; y su ciudad se llamaba Avit. 36 Cuando murió Hadad, gobernó en su lugar Samlá, que era del pueblo de Masrecá.

José, gobernador de Egipto

37 Cuando Samlá murió, gobernó en su lugar Saúl, que era de Rehobot, el pueblo que está junto al río. 38 Cuando Saúl murió, gobernó en su lugar Baal-hanán, que era hijo de Acbor. 39 Y cuando murió Baal-hanán, gobernó en su lugar Hadad;hy su ciudad se llamaba Pau. La esposa de Hadad se llamaba Mehetabel, y era hija de Matred y nieta de Mezaab. 40 Estos son los nombres de los clanes de Esaú, por orden de familias, lugares y nombres: Timná, Alvá, Jetet, 41 Oholibamá, Elá, Pinón, 42 Quenaz, Temán, Mibsar, 43 Magdiel e Iram. Esaú también se llamaba Edom, y estos fueron los jefes de Edom, de acuerdo con los lugares donde vivían y que eran suyos.

Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

4. José (37–50)\fm a\fm*

Judá y Tamar\fm a\fm*

José y la esposa de Potifar\fm a\fm*

José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 Jacob se quedó a vivir en Canaán,bdonde su padre había vivido por algún tiempo. 2 Esta es la historia de la familia de Jacob.cCuando José era un muchacho de diecisiete ańos, cuidaba las ovejas junto con sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, concubinas de su padre. Y José llevaba a su padre noticias de la mala conducta de sus hermanos.

José y sus hermanos

3 Israel quería a José más que a sus otros hijos, porque había nacido siendo él ya anciano. Por eso le hizo una túnica muy elegante.d 4 Pero al darse cuenta sus hermanos de que su padre le quería más que a todos ellos, llegaron a odiarle y ni siquiera le saludaban.e 5 Una vez José tuvo un sueńo, y se lo contó a sus hermanos; y ellos le odiaron más todavía, 6 porque les dijo: –Escuchad, voy a contaros el sueńo que he tenido. 7 Sońé que todos nosotros estábamos en el campo, atando manojos de trigo; de pronto, mi manojo se levantó y quedó derecho, y vuestros manojos se pusieron alrededor del mío hiciéndole reverencias. 8 Entonces sus hermanos contestaron: –żQuieres decir que tú vas a ser nuestro rey, y que nos vas a dominar? Y le odiaron todavía más por sus sueńos y por la forma en que los contaba. 9 Después José tuvo otro sueńo, que también contó a sus hermanos. Les dijo: –żSabéis que he tenido otro sueńo, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias? 10 Cuando José contó este sueńo a su padre y a sus hermanos, su padre le reprendió, diciéndole: –żQué significa ese sueńo que has tenido? żAcaso tu madre, tus hermanos y yo tendremos que inclinarnos delante de ti? 11 Y sus hermanos le tenían envidia;fpero su padre pensaba mucho en este asunto.g

José, vendido por sus hermanos

12 Un día los hermanos de José fueron a Siquem,hbuscando pastos para las ovejas de su padre. 13 Entonces Israel dijo a José: –Mira, tus hermanos están en Siquem cuidando las ovejas. Quiero que vayas a verlos. –Iré con mucho gusto –contestó José. 14 –Bueno –dijo Israel–, ve y mira cómo están tus hermanos y las ovejas, y regresa luego a traerme noticias. Israel envió a José desde el valle de Hebrón, pero cuando José llegó a Siquem, 15 se perdió por el campo. Entonces un hombre lo encontró, y le preguntó: –żQué andas buscando? 16 –Ando buscando a mis hermanos –respondió José–. żPodrías decirme dónde están cuidando las ovejas? 17 –Ya se han ido de aquí –dijo el hombre–. Les oí decir que se iban a Dotán.iJosé fue en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. 18 Ellos le vieron venir de lejos, y antes de que se acercara hicieron planes para matarlo. 19 Se dijeron unos a otros: –ˇMirad, ahí viene el de los sueńos! 20 Venid, matémoslo; luego lo echaremos a un pozo y diremos que un animal salvaje se lo comió. ˇY a ver qué pasa con sus sueńos! 21 Cuando Rubén oyó esto, quiso librarle de sus hermanos, y dijo: –No lo matemos. 22 No derraméis sangre. Echadlo a este pozo que está en el desierto, pero no le pongáis la mano encima. Rubén dijo esto porque quería salvar a José y devolvérselo a su padre; 23 pero al llegar José a donde estaban sus hermanos, estos le quitaron la túnica que llevaba puesta, 24 lo cogieron y lo echaron al pozo, que estaba vacío y seco. 25 Después se sentaron a comer. En esto, vieron llegar una caravana de ismaelitas que venían de Galaadjy que en sus camellos traían perfumes, bálsamo y mirra, para llevarlos a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: –żQué ganamos con matar a nuestro hermano y luego tratar de ocultar su muerte?k 27 Es mejor que lo vendamos a los ismaelitas y no que lo matemos, porque después de todo es nuestro hermano. Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28 así que cuando los comerciantes madianitaslpasaban por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitasmpor veinte monedasnde plata. Así se llevaron a José a Egipto.ń 29 Más tarde, Rubén regresó al pozo, y al no encontrar dentro a José, rasgó su ropa en seńal de dolor. 30 Luego volvió a donde estaban sus hermanos, y les dijo: –ˇEl muchacho ya no está! żAhora qué voy a hacer? 31 Entonces ellos tomaron la túnica de José y la mancharon con la sangre de un cabrito que mataron; 32 luego mandaron la túnica a su padre, con este mensaje: “Encontramos esto. Mira bien si es o no la túnica de tu hijo.” 33 En cuanto Jacob la reconoció, dijo: “ˇSí, es la túnica de mi hijo! Algún animal salvaje lo hizo pedazos y se lo comió.” 34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de luto, y por mucho tiempo lloró la muerte de su hijo. 35 Todos sus hijos y sus hijas trataban de consolarle, pero él no quería ser consolado; al contrario, lloraba por su hijo y decía: “Guardaré luto por mi hijo hasta que vaya a reunirme con él entre los muertos.”o 36 En Egipto, los madianitas vendieron a José a un hombre llamado Potifar,pque era funcionario del faraón, el rey de Egipto, y capitán de su guardia.

Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

4. José (37–50)\fm a\fm*

Judá y Tamar\fm a\fm*

José y la esposa de Potifar\fm a\fm*

José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 En aquel tiempo, Judá se apartó de sus hermanos y se fue a vivir a la casa de un hombre llamado Hirá, que era del pueblo de Adulam. 2 Allí conoció a la hija de un cananeo llamado Súa, y se casó con ella. Cuando se unieron,

José y sus hermanos

3 ella quedó embarazada y tuvo un hijo, al cual llamó Er. 4 Volvió a quedar embarazada y tuvo otro hijo, al cual llamó Onán. 5 Todavía volvió a tener otro hijo, al cual llamó Selá, que nació cuando Judábestaba en Quezib. 6 Judá casó a Er, su primogénito, con una mujer llamada Tamar. 7 Pero al Seńor no le agradaba la mala conducta de Er, y le quitó la vida. 8 Entonces Judá dijo a Onán: –Únete a la viuda de tu hermano y cumple así con tu deber de cuńado,cpara que tu hermano pueda tener descendientes por medio de ti. 9 Pero Onán sabía que los hijos que nacieran no serían considerados suyos. Por eso, cada vez que se unía con la viuda de su hermano, procuraba que ella no quedara embarazada, para que su hermano no tuviera descendientes por medio de él.d 10 Al Seńor le disgustó mucho lo que Onán hacía,ey también a él le quitó la vida. 11 Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: –Quédate viuda en la casa de tu padre, hasta que mi hijo Selá sea mayor de edad. En realidad, Judá pensaba que también Selá podría morir como sus hermanos. Así Tamar se fue a vivir a la casa de su padre.

José, vendido por sus hermanos

12 Pasó el tiempo y murió la esposa de Judá, la hija de Súa. Cuando Judá dejó de guardar luto, fue al pueblo de Timnat,fdonde estaban los que trasquilaban sus ovejas, y su amigo Hirá el adulamita le acompańó. 13 Cuando Tamar supo que su suegro había ido a Timnat a trasquilar las ovejas, 14 se quitó el vestido de viuda, se cubrió con un velo para que nadie la reconociera y se sentó a la entrada del pueblo de Enaim, que está en el camino de Timnat. Hizo esto porque sabía que Selá ya era mayor de edad y, sin embargo, no la habían casado con él. 15 Cuando Judá la vio, pensó que era una prostituta,gpues ella se había cubierto la cara. 16 Entonces se apartó del camino para acercarse a ella y, sin saber que era su nuera, le dijo: –żMe dejas acostarme contigo? –żQué me darás por acostarte conmigo? –le preguntó ella. 17 –Te mandaré uno de los cabritos de mi rebańo –contestó Judá. –Está bien –dijo ella–, pero déjame algo tuyo en prenda hasta que me lo mandes. 18 –żQué quieres que te deje? –preguntó Judá. –Dame tu sello con el cordón,hy el bastón que tienes en la mano –respondió ella. Judá se los dio y se acostó con ella, y la dejó embarazada. 19 Después Tamar fue y se quitó el velo que llevaba puesto, y volvió a vestirse sus ropas de viuda. 20 Más tarde, Judá mandó el cabrito por medio de su amigo adulamita, para que la mujer le devolviera las prendas; pero su amigo ya no la encontró. 21 Entonces preguntó a los hombres del lugar: –żDónde está aquella prostituta de Enaim que se ponía junto al camino? –Aquí no ha habido ninguna prostituta –le contestaron. 22 Entonces él regresó a donde estaba Judá, y le dijo: –No encontré a la mujer, y además los hombres del lugar me dijeron que allí no había habido ninguna prostituta. 23 Y Judá contestó: –Pues que se quede con las cosas, para que nadie se burle de nosotros; pero que conste que yo mandé el cabrito y tú no la encontraste. 24 Como unos tres meses después, vinieron a decirle a Judá: –Tamar, tu nuera, se ha acostado con otros hombres, y como resultado de ello ha quedado embarazada. –ˇSacadla y quemadla! –gritó Judá.i 25 Pero cuando la estaban sacando, ella envió a decir a su suegro: “El dueńo de estas cosas es el que me ha dejado embarazada. Mira a ver de quién son este sello con el cordón, y este bastón.” 26 Cuando Judá reconoció las cosas, dijo: “Ella ha hecho bien y yo mal,jporque no la casé con mi hijo Selá.” Y nunca más volvió a acostarse con ella.k 27 El día en que Tamar dio a luz, tuvo mellizos. 28 En el momento de nacer, uno de ellos sacó la mano.lEntonces la partera le ató un hilo rojo en la mano y dijo: “Este salió primero.” 29 Pero en ese mismo momento metió el nińo la mano, y fue su hermano el que nació primero. Por eso la partera lo llamó Fares,mpues dijo: “ˇCómo te abriste paso!” 30 Luego nació el otro nińo, el que tenía el hilo rojo en la mano, y lo llamó Zérah.n

Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

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Judá y Tamar\fm a\fm*

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José, intérprete de sueńos

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Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 José fue llevado a Egipto, y un egipcio llamado Potifar lo compró a los ismaelitasbque le habían llevado allá. Potifar era funcionario del faraón y capitán de su guardia.c 2 Pero el Seńor estaba con José,dy le fue muy bien mientras vivía en la casa de su amo egipcio.

José y sus hermanos

3 Su amo comprendió que el Seńor estaba con José, y que por eso a José le iba bien en todo. 4 Esto hizo que José se ganara la simpatía de su amo, que le nombró su ayudante personal y mayordomo de su casa, y dejó a su cargo todo lo que tenía. 5 Desde el día en que Potifar dejó a José al cargo de su casa y de todo lo suyo, el Seńor bendijo a Potifar, tanto en su casa como en el campo. 6 Con José al cuidado de todo lo que tenía, Potifar ya no se preocupaba más que de comer. José era muy bien parecidoey causaba buena impresión; 7 así fue que al cabo de algún tiempo la esposa de su amo se fijó en él, y un día le dijo: –Acuéstate conmigo.f 8 Pero José no quiso, y le contestó: –Mira, mi amo ha dejado a mi cargo todo lo que posee, y estando yo aquí no tiene de qué preocuparse. 9 En esta casa nadie es más que yo; mi amo no me ha negado nada, sino solo a ti misma, que eres su esposa; así que, żcómo podría yo hacer algo tan malo y pecar contra Dios? 10 Y aunque la mujer insistía todos los días en que José se acostara con ella y estuviera a su lado, él no le hacía caso. 11 Pero un día, cuando no había nadie más en la casa, José entró para hacer su trabajo.

José, vendido por sus hermanos

12 Entonces ella le sujetó por la ropa y le dijo: –Acuéstate conmigo. Pero él salió corriendo, y dejó su ropa en las manos de ella. 13 Cuando ella vio que al salir había dejado la ropa en sus manos, 14 llamó a los siervos de la casa y les dijo: –Mirad, mi esposo nos trajo un hebreogque ahora se burla de nosotros. Entró a verme y quería acostarse conmigo; pero yo grité muy fuerte, 15 y al oirme gritar con todas mis fuerzas salió corriendo, y hasta dejó aquí su ropa. 16 Luego guardó la ropa de José hasta que su amo llegó a la casa. 17 Entonces le contó lo mismo, diciendo: –El esclavo hebreo que nos trajiste entró en mi cuarto y quiso deshonrarme, 18 pero cuando grité con todas mis fuerzas, salió corriendo y dejó su ropa aquí. 19 Así me trató tu esclavo. La ira del amo de José se encendió al oir lo que su esposa le estaba contando, 20 así que tomó a José y ordenó que lo metieran en la cárcel, donde estaban los presos del rey. Pero, aun en la cárcel, 21 el Seńor siguió estando con José y mostrándole su bondad, e hizo que se ganara la simpatía del jefe de la cárcel, 22 el cual dejó al cargo de José a todos los presos. José era quien daba las órdenes para todo lo que allí se hacía, 23 y el jefe de la cárcel no tenía que revisar nada de lo que había puesto a cargo de José, porque el Seńor estaba con él y hacía que todo le saliera bien.

Descendientes de Esaú

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José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 Después de esto, el copero que servía el vino al rey de Egipto, y también el panadero, ofendieron a su amo el rey. 2 Este, o sea el faraón,ase enojó con los dos funcionarios, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos,

José y sus hermanos

3 y los mandó presos a la casa del capitán de la guardia. Allí estaba la cárcel, donde también José se encontraba preso. 4 El capitán de la guardia encargó a José que atendiera a aquellos funcionarios, los cuales pasaron mucho tiempo en la cárcel. 5 Una noche, ambos presos, el copero y el panadero, tuvieron un sueńo, cada uno el suyo, y cada sueńo con su propio significado.b 6 Por la mańana, cuando José fue a verlos, los encontró muy preocupados; 7 así que les preguntó: –żPor qué tenéis hoy tan mala cara? 8 –Hemos tenido un sueńo, y no hay quien nos lo interprete –contestaron ellos. –żAcaso no es Dios quien da las interpretaciones?c–preguntó José–. Vamos, contadme lo que habéis sońado. 9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueńo a José con estas palabras: –En mi sueńo veía una vid 10 que tenía tres sarmientos. La vid retońaba y echaba flor, y la flor se convertía en racimos de uvas maduras. 11 Yo tenía la copa del faraón en la mano, y tomaba las uvas y las exprimía en la copa. Luego, yo mismo ponía la copa en manos del faraón.

José, vendido por sus hermanos

12 José le dijo: –Tu sueńo significa esto: los tres sarmientos son tres días, 13 y dentro de tres días el faraón revisará tu caso,dte pondrá de nuevo en tu trabajo y volverás a darle la copa al faraón, tal como antes hacías. 14 Cuando esto suceda, acuérdate de mí y, por favor, habla de mí al faraón para que me saque de este lugar. ˇCompadécete de mí! 15 A mí me raptaron de la tierra de los hebreos, y no merezco estar en la cárcel porque no he hecho nada malo. 16 Cuando el jefe de los panaderos vio que José había dado una interpretación favorable, le dijo: –Por mi parte, yo sońé que tenía tres canastillos de pan blanco sobre mi cabeza. 17 En el canastillo de arriba había un gran surtido de pasteles para el faraón, pero las aves venían a comer del canastillo que estaba sobre mi cabeza. 18 Entonces José le contestó: –Tu sueńo significa esto: los tres canastillos son tres días, 19 y dentro de tres días el faraón revisará tu caso y hará que te cuelguen de un árbol, y las aves se comerán tu carne. 20 Al tercer día era el cumpleańos del faraón, y él hizo una gran fiesta para todos sus funcionarios. Delante de sus invitados, el faraón mandó sacar de la cárceleal jefe de los coperos y al jefe de los panaderos. 21 Al copero lo puso de nuevo en su trabajo, y él volvió a darle la copa al faraón, como antes; 22 pero al panadero lo mandó ahorcar, tal como José lo había interpretado. 23 Sin embargo, el copero no volvió a acordarse de José.

Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

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José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 Pasaron dos ańos. Un día, el faraón sońó que estaba de pie a orillas del río Nilo, 2 y que del río subían siete vacasbhermosas y gordas que comían hierba entre los juncos.

José y sus hermanos

3 Detrás de ellas, siete vacas feas y flacas subieron del río y se pusieron en la orilla, cerca de las otras. 4 Luego, estas vacas feas y flacas devoraron a las siete vacas hermosas y gordas. El faraón se despertó, 5 pero volvió a dormirse y tuvo otro sueńo: vio que siete espigas de trigo, llenas y hermosas, crecían de un solo tallo. 6 Detrás de ellas salieron otras siete espigas, secas y quemadas por el viento del este,c 7 y estas espigas secas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. El faraón se despertó, y se dio cuenta de que era un sueńo. 8 Pero al día siguiente por la mańana estaba muy preocupado, y ordenó que vinieran todos los adivinos y sabios de Egipto. El faraón les contó sus sueńos, pero ninguno de ellos pudo explicarle qué significaban. 9 Entonces el jefe de los coperos dijo al faraón: –Ahora me acuerdo de lo mal que me he portado. 10 Cuando Su Majestad se enojó con el jefe de los panaderos y con este servidor de Su Majestad, nos mandó a los dos a la cárcel del capitán de la guardia. 11 Una noche, el jefe de los panaderos tuvo un sueńo, y yo otro, y cada sueńo tenía su propio significado.

José, vendido por sus hermanos

12 En aquel lugar estaba con nosotros un joven hebreo, que era esclavo del capitán de la guardia. Le contamos nuestros sueńos y él los interpretó, y nos dijo su significado. 13 ˇY todo pasó tal como él nos lo había dicho! Yo volví de nuevo a mi trabajo, y el otro fue ahorcado. 14 Entonces el faraón mandó llamar a José, y lo sacaron inmediatamente de la cárcel. José se cortó el pelo, se cambió de ropa y se presentó ante el faraón. 15 Y el faraón le dijo: –He tenido un sueńo y no hay quien lo interprete; pero he sabido que tú, si oyes un sueńo, lo puedes interpretar. 16 –Eso no depende de mí –contestó José–; pero Dios dará a Su Majestad una contestación favorable. 17 El faraón contó a José: –En mi sueńo, yo estaba de pie a la orilla del río Nilo, 18 y del río subieron siete vacas gordas y hermosas, que comían hierba entre los juncos. 19 Detrás de ellas subieron otras siete vacas, muy feas y flacas. ˇJamás había visto yo vacas tan feas en todo Egipto! 20 Estas vacas flacas y feas devoraron a las primeras siete vacas gordas; 21 pero, aun después de haberlas devorado, nadie habría podido advertirlo, porque seguían tan flacas como antes. “Me desperté, 22 y después tuve otro sueńo, en el que siete espigas de trigo, llenas y hermosas, crecían de un mismo tallo. 23 Detrás de ellas crecían otras siete espigas, secas, delgadas y quemadas por el viento del este. 24 Y estas espigas secas devoraron a las siete espigas hermosas. Yo he contado esto a los adivinos, pero ninguno de ellos ha podido explicarme su significado." 25 Entonces José dijo al faraón: –Los dos sueńos que tuvo Su Majestad son uno solo. Dios ha anunciado a Su Majestad lo que él va a hacer. 26 Las siete vacas hermosas son siete ańos, lo mismo que las siete espigas hermosas. Es el mismo sueńo. 27 Las siete vacas flacas y feas que subieron detrás de las otras, también son siete ańos; lo mismo que las siete espigas secas y quemadas por el viento del este. Significan siete ańos de escasez. 28 Es tal como yo he dicho: Dios ha anunciado a Su Majestad lo que él va a hacer. 29 Van a venir siete ańos de mucha abundancia en todo Egipto, 30 y después vendrán siete ańos de gran escasez. Nadie se acordará de la abundancia que hubo antes en Egipto, porque la escasez arruinará al país. 31 Será tan grande la escasez, que no quedarán seńales de la abundancia que antes hubo. 32 Su Majestad tuvo el mismo sueńo dos veces, porque Dios está decidido a hacer esto, y lo va a hacer muy pronto. 33 “Por lo tanto, sería bueno que Su Majestad buscara un hombre inteligente y sabio que se hiciera cargo del país. 34 Haga esto Su Majestad, y también nombre gobernadores que vayan por todo el país y recojan la quinta parte de todas las cosechas de Egipto, durante los siete ańos de abundancia. 35 Que junten todo el trigo de los buenos ańos que vienen y lo pongan en un lugar, bajo el control de Su Majestad, y que lo guarden en las ciudades para alimentar a la gente. 36 Así el trigo quedará preservado para el país, para que la gente no muera de hambre durante los siete ańos de escasez que habrá en Egipto."

José, gobernador de Egipto

37 El plan pareció bien al faraón y a sus funcionarios, 38 así que el faraón les dijo: –żPodremos encontrar otro hombre como este, que tenga el espíritu de Dios?d 39 Y a José le dijo: –No hay nadie más inteligente y sabio que tú, pues Dios te ha hecho saber todo esto. 40 Tú te harás cargo de mi palacio, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes. Solamente yo seré más que tú, porque soy el rey.e 41 Mira, yo te nombro gobernador de todo el país de Egipto. Al decir esto, 42 el faraón se quitó de la mano el anillo que tenía su sello oficial y se lo puso a José. Luego ordenó que le vistieran con ropas de lino muy fino y que le pusieran un collar de oro en el cuello. 43 Después le hizo subir en el carro que siempre iba detrás del suyo, y ordenó que gritaran delante de él: “ˇAbrid paso!”fAsí fue como José quedó al frente de todo el país de Egipto. 44 Luego el faraón le dijo: –Aunque yo soy el faraón, nadie en todo Egipto moverá un dedo sin tu permiso. 45 El faraón puso a José el nombre egipcio de Safenat-panéah,gy lo casó con Asenat, la hija de Potifera, sacerdote de la ciudad de On.hAsí quedó José al frente de Egipto. 46 José tenía treinta ańos cuando lo llevaron ante el faraón, el rey de Egipto. José se despidió del faraón y comenzó a viajar por todo Egipto. 47 La tierra produjo muchísimo durante los siete ańos de abundancia, 48 y José recogió todo el trigo que dio el país durante aquellos siete ańos; lo guardó en las ciudades, dejando en cada ciudad el trigo recogido en los campos vecinos. 49 José recogió trigo como si fuera arena del mar. Era tanto el trigo, que dejó de medirlo, pues no se podía llevar la cuenta. 50 Antes de que empezaran los ańos de escasez, José tuvo dos hijos con su esposa Asenat. 51 Al primogénito lo llamó Manasés, porque dijo: “Dios me ha hecho olvidar todos mis sufrimientos y a todos mis parientes.” 52 Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo:i“Dios me ha hecho tener hijos en el país donde he sufrido.” 53 Pasaron los siete ańos de abundancia que hubo en Egipto, 54 y comenzaron los siete ańos de escasez, tal como José lo había dicho. Hubo hambre en todos los países, menos en Egipto, pues allí había qué comer. 55 Y cuando los habitantes de Egipto comenzaron a tener hambre, fueron a pedir trigo al faraón. Entonces el faraón dijo a todos los egipcios: “Id a ver a José y haced lo que él os diga.” 56 Cuando el hambre se extendió por todo el país, José abrió todos los graneros donde había trigo, para vendérselo a los egipcios, pues el hambre era cada vez peor. 57 Y venían de todos los países a Egipto a comprar trigo a José, pues en ningún país había qué comer.

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Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 Cuando Jacob supo que en Egipto había trigo, dijo a sus hijos: “żQué hacéis ahí, mirándoos unos a otros? 2 Me han dicho que en Egipto hay trigo. Id allá y comprad trigo para nosotros, para que podamos seguir viviendo.”a

José y sus hermanos

3 Entonces diez de los hermanos de José fueron a Egipto a comprar trigo; 4 pero Jacob no dejó ir a Benjamín, el hermano de José,bporque pensó que podría pasarle algo malo. 5 Los hijos de Israel fueron entre otros que también iban a comprar, porque en toda la tierra de Canaán había hambre. 6 José era el gobernador del país, y el que vendía trigo a la gente que llegaba de todas partes. Cuando sus hermanos se presentaron ante él, se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente.c 7 José reconoció a sus hermanos en cuanto los vio; pero hizo como que no los conocía y les preguntó bruscamente: –ˇVosotros!, żde dónde venís? –Venimos de Canaán, a comprar trigo –contestaron. 8 José reconoció a sus hermanos, pero ellos no le reconocieron. 9 Entonces José se acordó de los sueńos que había tenido acerca de ellos, y les dijo: –Vosotros sois espías. Sólo venís a ver cuáles son los puntos débiles del país.d 10 –ˇNo, seńor! –contestaron ellos–. Nosotros, tus servidores, hemos venido a comprar trigo. 11 Todos nosotros somos hijos del mismo padre. Somos gente honrada. Nunca hemos sido espías.

José, vendido por sus hermanos

12 –No es cierto –insistió José–. Vosotros venís a descubrir los puntos débiles del país. 13 Pero ellos contestaron: –Tus servidores somos doce hermanos, hijos del mismo padre, y vivimos en Canaán. Nuestro hermano menor se ha quedado con nuestro padre, y el otro ya no está con nosotros. 14 Sin embargo, José volvió a decirles: –ˇTal como dije! Vosotros sois espías, 15 y con esto vamos a probarlo: os juro por el faraón que no saldréis de aquí hasta que venga vuestro hermano menor. 16 Que vaya uno de vosotros a traerlo. Los demás se quedarán presos. Vamos a ver si es cierto lo que habéis dicho, y si no es cierto, es que sois espías.eˇLo juro por el faraón! 17 José los tuvo presos a todos ellos durante tres días, 18 pero al tercer día les dijo: –Yo tengo temor de Dios.fHaced esto y se os perdonará la vida: 19 si sois de veras honrados, dejad en la cárcel a uno de vuestros hermanos, y los demás id y llevad trigo para que coman vuestras familias. 20 Traedme luego a vuestro hermano menor y veremos si habéis dicho la verdad. Si no, moriréis. Ellos aceptaron, 21 pero se decían unos a otros: –Verdaderamente nos portamos muy mal con nuestro hermano, pues no le hicimos caso cuando nos rogaba que tuviéramos compasión de él, aunque veíamos que estaba angustiado. Por eso nos ha venido ahora esta aflicción. 22 Rubén les contestó: –Ya os dije que no hicierais dańo al muchacho;gpero no me hicisteis caso y ahora tenemos que responder de su muerte. 23 Ellos no sabían que José los entendía, porque él había estado hablándoles por medio de un intérprete. 24 José se apartó de ellos y se echó a llorar. Cuando regresó a donde ellos estaban y pudo hablarles, apartó a Simeón y, a la vista de ellos, hizo que lo ataran. 25 Después ordenó que les llenaran de trigo sus costales, que devolvieran a cada uno su dinero poniéndolo dentro de cada costal, y que les dieran comida para el camino. Así se hizo. 26 Entonces ellos cargaron el trigo en sus asnos y se fueron de allí. 27 Cuando llegaron al lugar donde iban a pasar la noche, uno de ellos abrió su costal para dar de comer a su asno y vio que su dinero estaba allí, en la boca del costal. 28 Entonces dijo a sus hermanos: –ˇMirad, me han devuelto mi dinero! ˇAquí está, en mi costal! Todos ellos se asustaron mucho, y temblando de miedo se decían unos a otros: –żQué es esto que Dios nos ha hecho? 29 Al llegar a Canaán, contaron a su padre Jacob todo lo que les había pasado, y le dijeron: 30 –El hombre que gobierna en aquel país nos habló con mucha brusquedad, y nos acusó de haber ido a su país como espías. 31 Pero nosotros le dijimos que éramos gente honrada y que nunca habíamos sido espías; 32 que éramos doce hermanos, hijos del mismo padre; que uno ya no estaba con nosotros y que el menor se había quedado contigo en Canaán. 33 Entonces él nos dijo: ‘Con esto voy a ver si sois de veras honrados: dejad aquí conmigo a uno de vuestros hermanos e id a llevar un poco de trigo a vuestras familias, 34 pero traedme a vuestro hermano menor. Así podré estar seguro de que sois gente honrada, y no espías; entonces dejaré libre a vuestro otro hermano y podréis andar libremente por este país.’ 35 En el momento de vaciar sus costales, los hermanos de José vieron que en cada costal había una bolsita con el dinero de cada uno de ellos. Al ver las bolsitas con el dinero, tanto ellos como su padre se asustaron. 36 Entonces Jacob les dijo: –Me estáis dejando sin hijos. José ya no está con nosotros, Simeón tampoco, ˇy ahora me vais a quitar a Benjamín! ˇY siempre el perjudicado soy yo!

José, gobernador de Egipto

37 Entonces Rubén dijo a su padre: –Deja a Benjamín a mi cuidado y yo te lo devolveré. Si no te lo devuelvo, puedes matar a mis dos hijos. 38 Pero Jacob contestó: –Mi hijo no irá con vosotros. Su hermano José ha muerto y sólo queda él.hSi le pasa algo malo en el viaje que vais a hacer, vosotros tendréis la culpa de que este viejo se muera de tristeza.

Descendientes de Esaú

(1 Cr 1.34-54)

4. José (37–50)\fm a\fm*

Judá y Tamar\fm a\fm*

José y la esposa de Potifar\fm a\fm*

José, intérprete de sueńos

Los sueńos del faraón\fm a\fm*

Los hermanos de José van a Egipto

Benjamín, llevado a Egipto

1 El hambre aumentaba en el país, 2 así que cuando Jacob y sus hijos se comieron lo que les quedaba del trigo que habían llevado de Egipto, Jacob les dijo: –Id otra vez a comprar un poco de trigo para nosotros.

José y sus hermanos

3 Pero Judá le contestó: –Aquel hombre nos dijo bien claro: ‘Si no traéis aquí a vuestro hermano menor, no vengáis a verme.’ 4 Así pues, si le dejas ir con nosotros, iremos a comprarte trigo; 5 pero si no le dejas ir, no iremos. Aquel hombre nos dijo: ‘Si no traéis aquí a vuestro hermano menor, no vengáis a verme.’ 6 Entonces dijo Israel: –żPor qué me habéis hecho tanto dańo? żPor qué le dijisteis a ese hombre que tenéis otro hermano? 7 Ellos contestaron: –Porque él nos preguntaba mucho acerca de nosotros y de nuestra familia. Nos dijo: ‘żVive todavía vuestro padre? żTenéis otro hermano?’ Y nosotros no hicimos más que contestar a sus preguntas. żCómo íbamos a saber que nos diría: ‘Traed a vuestro hermano’? 8 Judá dijo a su padre Israel: –Si queremos vivir, deja que vaya el muchacho bajo mi cuidado, y nos iremos en seguida. Así no moriremos ni tú, ni nosotros, ni nuestros hijos. 9 Yo te respondo de él; a mí me pedirás cuentas de lo que le pase. Si no te lo devuelvo en este mismo lugar, seré el culpable delante de ti para toda la vida. 10 Si no nos hubiéramos demorado tanto aquí, ˇya habríamos ido y venido dos veces! 11 Entonces su padre les contestó: –Puesto que no hay otro remedio, haced esto: llevad en vuestros costales un regalo para ese hombre. Llevadle de lo mejor que el país produce: un poco de bálsamo, un poco de miel, perfumes, mirra, nueces y almendras.

José, vendido por sus hermanos

12 Llevad también el doble del dinero y entregad personalmente el dinero que os devolvieron; tal vez fue un error. 13 ˇVamos!, tomad a vuestro hermano e id otra vez a ver a ese hombre. 14 Que el Dios todopoderosoale haga tener compasión de vosotros para que deje libre a vuestro otro hermano y a Benjamín. En cuanto a mí, si he de quedarme sin hijos, ˇpues me quedaré sin hijos! 15 Los hijos de Jacob tomaron los regalos, el doble del dinero, y a Benjamín, y se fueron a Egipto. Cuando llegaron ante José, 16 y José vio que Benjamín estaba con ellos, dijo al mayordomo de su casa: –Lleva a estos hombres a mi casa, y mata una vaca y prepárala, porque ellos comerán conmigo hoy al mediodía. 17 El mayordomo hizo tal y como José le ordenó, y los llevó personalmente; 18 pero ellos se asustaron porque los llevaban a la casa de José, y se dijeron: –ˇEsto es un pretexto! Nos han traído aquí por el dinero que nos devolvieron la vez pasada. Van a atacarnos y hacernos trabajar como esclavos, junto con nuestros animales. 19 Así que, al llegar a la puerta de la casa, se acercaron al mayordomo para hablar con él, 20 y le dijeron: –ˇAy, seńor! La otra vez vinimos de veras a comprar trigo, 21 pero cuando llegamos al lugar donde íbamos a pasar la noche, abrimos nuestros costales, y ahí, en la boca de cada costal, estaba el dinero de cada uno de nosotros. El dinero estaba completo. Ahora lo hemos traído para devolverlo, 22 y también trajimos más dinero para comprar trigo. Pero no sabemos quién puso nuestro primer dinero en los costales. 23 El mayordomo contestó: –Calmaos, no tengáis miedo. El Dios vuestro y de vuestro padre debe de haber puesto ese dinero en vuestros costales, pues yo recibí el dinero que habíais pagado. El mayordomo sacó a Simeón y lo llevó a donde estaban ellos; 24 luego llevó a todos a la casa de José, les dio agua para que se lavaran los pies, y también dio de comer a sus asnos. 25 Ellos prepararon los regalos y esperaron a que José llegara al mediodía, pues habían sabido que allí iban a comer. 26 Cuando José llegó a la casa, le dieron los regalos que habían traído y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente. 27 José les preguntó cómo estaban, y también preguntó: –żCómo está vuestro padre, el anciano del cual me hablasteis? żVive todavía? 28 Ellos hicieron una reverencia, y dijeron: –Nuestro padre, vuestro servidor, está bien. Todavía vive. 29 José miró a su alrededor, y vio a Benjamín, su hermano de padre y madre, y dijo: –żEs este vuestro hermano menor, del cual me hablasteis? ˇQue Dios te bendiga, hijo mío! Al decir esto, 30 José se sintió tan emocionado de ver a su hermano, que le dieron ganas de llorar. Apresuradamente entró en su cuarto y se echó a llorar. 31 Cuando pudo contener el llanto, se lavó la cara y salió, y dijo: “ˇServid ya la comida!” 32 A José le sirvieron en una mesa, a los hijos de Jacob en otra,by en otra distinta a los egipcios que comían con José; porque los egipcios tenían prohibido comer junto con los hebreos. 33 Los hermanos de José se sentaron, cuando José se lo indicó, por orden de edad, del mayor al menor; y estaban muy sorprendidos y mirándose unos a otros. 34 José les dio de comer de lo que él tenía en su propia mesa, y a Benjamín le dio mucho máscque a los otros. José y sus hermanos bebieron y se alegraron juntos.