4. José (37–50)\fm a\fm*

1 Jacob se quedó a vivir en Canaán,bdonde su padre había vivido por algún tiempo. 2 Esta es la historia de la familia de Jacob.cCuando José era un muchacho de diecisiete ańos, cuidaba las ovejas junto con sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, concubinas de su padre. Y José llevaba a su padre noticias de la mala conducta de sus hermanos.

José y sus hermanos

3 Israel quería a José más que a sus otros hijos, porque había nacido siendo él ya anciano. Por eso le hizo una túnica muy elegante.d 4 Pero al darse cuenta sus hermanos de que su padre le quería más que a todos ellos, llegaron a odiarle y ni siquiera le saludaban.e 5 Una vez José tuvo un sueńo, y se lo contó a sus hermanos; y ellos le odiaron más todavía, 6 porque les dijo: –Escuchad, voy a contaros el sueńo que he tenido. 7 Sońé que todos nosotros estábamos en el campo, atando manojos de trigo; de pronto, mi manojo se levantó y quedó derecho, y vuestros manojos se pusieron alrededor del mío hiciéndole reverencias. 8 Entonces sus hermanos contestaron: –żQuieres decir que tú vas a ser nuestro rey, y que nos vas a dominar? Y le odiaron todavía más por sus sueńos y por la forma en que los contaba. 9 Después José tuvo otro sueńo, que también contó a sus hermanos. Les dijo: –żSabéis que he tenido otro sueńo, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias? 10 Cuando José contó este sueńo a su padre y a sus hermanos, su padre le reprendió, diciéndole: –żQué significa ese sueńo que has tenido? żAcaso tu madre, tus hermanos y yo tendremos que inclinarnos delante de ti? 11 Y sus hermanos le tenían envidia;fpero su padre pensaba mucho en este asunto.g

José, vendido por sus hermanos

12 Un día los hermanos de José fueron a Siquem,hbuscando pastos para las ovejas de su padre. 13 Entonces Israel dijo a José: –Mira, tus hermanos están en Siquem cuidando las ovejas. Quiero que vayas a verlos. –Iré con mucho gusto –contestó José. 14 –Bueno –dijo Israel–, ve y mira cómo están tus hermanos y las ovejas, y regresa luego a traerme noticias. Israel envió a José desde el valle de Hebrón, pero cuando José llegó a Siquem, 15 se perdió por el campo. Entonces un hombre lo encontró, y le preguntó: –żQué andas buscando? 16 –Ando buscando a mis hermanos –respondió José–. żPodrías decirme dónde están cuidando las ovejas? 17 –Ya se han ido de aquí –dijo el hombre–. Les oí decir que se iban a Dotán.iJosé fue en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. 18 Ellos le vieron venir de lejos, y antes de que se acercara hicieron planes para matarlo. 19 Se dijeron unos a otros: –ˇMirad, ahí viene el de los sueńos! 20 Venid, matémoslo; luego lo echaremos a un pozo y diremos que un animal salvaje se lo comió. ˇY a ver qué pasa con sus sueńos! 21 Cuando Rubén oyó esto, quiso librarle de sus hermanos, y dijo: –No lo matemos. 22 No derraméis sangre. Echadlo a este pozo que está en el desierto, pero no le pongáis la mano encima. Rubén dijo esto porque quería salvar a José y devolvérselo a su padre; 23 pero al llegar José a donde estaban sus hermanos, estos le quitaron la túnica que llevaba puesta, 24 lo cogieron y lo echaron al pozo, que estaba vacío y seco. 25 Después se sentaron a comer. En esto, vieron llegar una caravana de ismaelitas que venían de Galaadjy que en sus camellos traían perfumes, bálsamo y mirra, para llevarlos a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: –żQué ganamos con matar a nuestro hermano y luego tratar de ocultar su muerte?k 27 Es mejor que lo vendamos a los ismaelitas y no que lo matemos, porque después de todo es nuestro hermano. Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28 así que cuando los comerciantes madianitaslpasaban por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitasmpor veinte monedasnde plata. Así se llevaron a José a Egipto.ń 29 Más tarde, Rubén regresó al pozo, y al no encontrar dentro a José, rasgó su ropa en seńal de dolor. 30 Luego volvió a donde estaban sus hermanos, y les dijo: –ˇEl muchacho ya no está! żAhora qué voy a hacer? 31 Entonces ellos tomaron la túnica de José y la mancharon con la sangre de un cabrito que mataron; 32 luego mandaron la túnica a su padre, con este mensaje: “Encontramos esto. Mira bien si es o no la túnica de tu hijo.” 33 En cuanto Jacob la reconoció, dijo: “ˇSí, es la túnica de mi hijo! Algún animal salvaje lo hizo pedazos y se lo comió.” 34 Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de luto, y por mucho tiempo lloró la muerte de su hijo. 35 Todos sus hijos y sus hijas trataban de consolarle, pero él no quería ser consolado; al contrario, lloraba por su hijo y decía: “Guardaré luto por mi hijo hasta que vaya a reunirme con él entre los muertos.”o 36 En Egipto, los madianitas vendieron a José a un hombre llamado Potifar,pque era funcionario del faraón, el rey de Egipto, y capitán de su guardia.