1 Queridos hermanos, no creáis a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino ponedlos a prueba para ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios. Porque el mundo está lleno de falsos profetas.2 De esta manera podéis saber quién tiene el Espíritu de Dios: todo el que reconoce que Jesucristo vino como hombre verdaderoatiene el Espíritu de Dios.3 Pero el que no reconoce así a Jesús, no tiene el Espíritu de Dios; al contrario, tiene el espíritu del Anticristo.bHabéis oído que ese espíritu ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.c4 Hijitos, vosotros sois de Dios y habéis vencido a esos mentirosos, porque el que está en vosotrosdes más poderoso que el que está en el mundo.e5 Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo y los que son del mundo les escuchan.f6 En cambio, nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha.gEn esto, pues, podemos conocer quién tiene el espíritu de la verdadhy quién tiene el espíritu del engańo.
Tercer desarrollo temático (4.7–5.21)
1. El amor, signo de comunión con Dios
7 Queridos hermanos, amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios.iTodo aquel que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.j9 Dios ha mostrado su amor hacia nosotroskal enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.10 El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo,lpara que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.m11 Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos unos a otros.12 A Dios nunca lo ha visto nadie;npero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros.13 La prueba de que nosotros vivimos en Dios y que él vive en nosotros es que nos ha dado su Espíritu.ń14 Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo.o15 Todo aquel que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.16 Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor,py el que vive en el amor vive en Dios y Dios en él.17 De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza;qporque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo.r18 Donde hay amor no hay temor.sAl contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor supone castigo. Por eso, el que teme no ha llegado a amar perfectamente.t19 Nosotros amamos porque él nos amó primero.20 El que dice: “Yo amo a Dios”, pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano, al que ve, tampoco puede amar a Dios, al que no ve.u21 Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano.v