SALMO 32 (31)

Confesión y perdón\fm a\fm*

1 Felizcel hombre a quien sus culpas y pecados
le han sido perdonados por completo.
2 Feliz el hombre que no es mal intencionado
y a quien el Seńor no acusa de falta alguna.d
3 Mientras no confesé mi pecado,
mi cuerpo iba decayendo
por mi gemir de todo el día,
4 pues de día y de noche
tu mano pesaba sobre mí.
Como flor marchita por el calor del verano,
así me sentía decaer.
5 Pero te confesé sin reservas
mi pecado y mi maldad;
decidí confesarte mis pecados,
y tú, Seńor, los perdonaste.e
6 Por eso, en momentos de angustiaf
te invocarán los fieles,
y aunque las aguas caudalosas se desborden,
no llegarán hasta ellos.
7 Tú eres mi refugio:
me proteges del peligro,
me rodeas de gritos de liberación.
8 El Seńor dice:g
“Mis ojos están puestos en ti.
Yo te daré instrucciones,
te daré consejos,
te enseńaré el camino que debes seguir.
9 No seas como el mulo o el caballo,
que no pueden entender
y hay que detener su brío
con el freno y la rienda,
pues de otra manera no se acercan a ti.”
10 Los malvados tendrán muchos dolores,
pero el amor del Seńor envuelve
a los que en él confían.
11 Alegraos en el Seńor,
hombres buenos y honrados.
ˇAlegraos y gritad de alegría!