La seńal de Jonás

(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

La transfiguración de Jesús

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)\fm a\fm*

IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)\fm a\fm*

żQuién es el más importante?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)

Enseńanza de Jesús acerca del divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los trabajadores de la vińa\fm a\fm*

1 Los fariseos y los saduceos fueron a ver a Jesús y, para tenderle una trampa, le pidieron que hiciera alguna seńal milagrosa que probase que él venía de parte de Dios.a 2 Jesús les contestó: –Por la tarde decís: ‘Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojo’; 3 y por la mańana decís: ‘Hoy va a hacer mal tiempo, porque el cielo está rojo y nublado.’ Pues si sabéis interpretar tan bien el aspecto del cielo, żcómo es que no sabéis interpretar las seńales de estos tiempos?b 4 ˇEsta gente mala e infiel pide una seńal milagrosa, pero no se le dará más seńal que la de Jonás!cY los dejó y se fue.

La levadura de los fariseos

(Mc 8.14-21)

5 Cuando los discípulos pasaron a la otra orilla del lago,dse olvidaron de llevar pan.

El peligro de caer en pecado

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Jesús les dijo: –Mirad, guardaos de la levadura de los fariseosey los saduceos. 7 Los discípulos comentaban entre ellos: –ˇNo hemos traído pan! 8 Jesús se dio cuenta y les dijo: – żPor qué decís que no tenéis pan? ˇQué poca fe tenéis! 9 żTodavía no comprendéis? żNo recordáis ya los cinco panes que repartí entre los cinco mil hombres, y cuántas canastas recogisteis?f

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

(Lc 15.3-7)

10 żNi los siete panes que repartí entre los cuatro mil, y cuántos cestos recogisteis?g 11 żCómo no comprendéis que yo no estaba hablando del pan? ˇGuardaos de la levadura de los fariseos y los saduceos! 12 Entonces comprendieron que Jesús no les había dicho que se guardaran de la levadura del pan, sino de la enseńanza de los fariseos y los saduceos.

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipohpreguntó a sus discípulos: – żQuién dice la gente que es el Hijo del hombre?i

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Ellos contestaron: –Unos dicen que Juan el Bautista; otros, que Elías,jy otros, que Jeremías o algún profeta.k

Hasta setenta veces siete

(Lc 17.3)

15 –Y vosotros, żquién decís que soy? –les preguntó.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Simón Pedro le respondió: –Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.l

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Entonces Jesús le dijo: –Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedramvoy a edificar mi iglesia;ny el poder de la muerteńno la vencerá. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo.o

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mc 10.35-45)

20 Luego Jesús ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.p

Jesús anuncia su muerte

(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)

21 A partir de entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén, y que los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley le harían sufrir mucho. Les dijo que lo iban a matar, pero que al tercer día resucitaría.q

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Entonces Pedro le llevó aparte y comenzó a reprenderle, diciendo: –ˇDios no lo quiera, Seńor! ˇEso no te puede pasar!

Parábola del funcionario que no quiso perdonar\fm p\fm*

23 Pero Jesús se volvió y dijo a Pedro: –ˇApártate de mí, Satanás,rpues me pones en peligro de caer! ˇTú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres!

El pago del impuesto para el templo

24 Luego Jesús dijo a sus discípulos: –El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la recobrará.s 26 żDe qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? żO cuánto podrá pagar el hombre por su vida?t 27 El Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles,uy entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.v 28 Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir como rey.w

La seńal de Jonás

(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

La transfiguración de Jesús

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)\fm a\fm*

IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)\fm a\fm*

żQuién es el más importante?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)

Enseńanza de Jesús acerca del divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los trabajadores de la vińa\fm a\fm*

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan, y los llevó aparte a un monte alto. 2 Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su rostro brillaba como el sol y sus ropas se volvieron blancas como la luz.b 3 En esto vieron a Moisés y Elíascconversando con él. 4 Pedro dijo a Jesús: –Seńor, ˇqué bien que estemos aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

La levadura de los fariseos

(Mc 8.14-21)

5 Mientras Pedro hablaba los envolvió una nube luminosa.dY de la nube salió una voz, que dijo: “Este es mi Hijo amado, a quien he elegido.eEscuchadle.”

El peligro de caer en pecado

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Al oir esto, los discípulos se inclinaron hasta el suelo llenos de miedo. 7 Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: –Levantaos, no tengáis miedo. 8 Entonces alzaron los ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús. 9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: –No contéis a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.f

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

(Lc 15.3-7)

10 Los discípulos preguntaron a Jesús: – żPor qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?g 11 Jesús contestó: –Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas las cosas en orden. 12 Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron. De la misma manera va a sufrir a manos de ellos el Hijo del hombre.

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces comprendieron los discípulos que Jesús les estaba hablando de Juan el Bautista.h

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Cuando llegaron a donde estaba la gente, se acercó un hombre a Jesús, y arrodillándose delante de él

Hasta setenta veces siete

(Lc 17.3)

15 le dijo: –Seńor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataquesiy sufre horriblemente; muchas veces se cae en el fuego o en el agua.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Lo he traído a tus discípulos, pero no han podido sanarlo.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Jesús contestó: –ˇOh, gente sin fe y perversa!jżHasta cuándo habré de estar con vosotros? żHasta cuándo habré de soportaros? ˇTraedme aquí al muchacho! 18 En seguida Jesús reprendió al demonio y lo hizo salir del muchacho, que quedó sanado en el mismo momento. 19 Después los discípulos preguntaron aparte a Jesús: – żPor qué no pudimos nosotros expulsar a ese demonio?

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mc 10.35-45)

20 Jesús les dijo: –Porque tenéis muy poca fe. Os aseguro que si tuvierais fe, aunque fuera tan pequeńa como un semilla de mostaza, diríais a ese monte: ‘Quítate de ahí y pásate allá’, y el monte se pasaría.kNada os sería imposible. [

Jesús anuncia su muerte

(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)

21 ] l

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Mientras andaban juntos por la región de Galilea, Jesús les dijo: –El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres,

Parábola del funcionario que no quiso perdonar\fm p\fm*

23 y lo matarán; pero al tercer día resucitará.mEsta noticia los llenó de tristeza.

El pago del impuesto para el templo

24 Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto para el templonfueron a ver a Pedro, y le preguntaron: – żTu maestro no paga el impuesto para el templo? 25 –Sí, lo paga –contestó Pedro. Luego, al entrar Pedro en casa, Jesús se dirigió a él en primer lugar, diciendo: – żQué te parece, Simón? żA quiénes cobran impuestos y contribuciones los reyes de este mundo: a sus propios súbditosńo a los extranjeros? 26 Pedro contestó: –A los extranjeros. –Por lo tanto –ańadió Jesús–, los propios súbditos no tienen que pagar nada. 27 Pero, para que nadie se ofenda, ve al lago y echa el anzuelo. En la boca del primer pez que pesques encontrarás una moneda que será suficiente para pagar mi impuesto y el tuyo. Llévatela y págalos.

La seńal de Jonás

(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

La transfiguración de Jesús

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)\fm a\fm*

IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)\fm a\fm*

żQuién es el más importante?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)

Enseńanza de Jesús acerca del divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los trabajadores de la vińa\fm a\fm*

1 En aquella misma ocasión se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: – żQuién es el más importante en el reino de los cielos?b 2 Jesús llamó a un nińo, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: –Os aseguro que si no cambiáis y os volvéis como nińos, no entraréis en el reino de los cielos.c 4 El más importante en el reino de los cielos es aquel que se humilla y se vuelve como este nińo.

La levadura de los fariseos

(Mc 8.14-21)

5 Y el que recibe en mi nombre a un nińo como este, a mí me recibe.

El peligro de caer en pecado

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 “A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos pequeńos que creen en mí, más le valdría ser arrojado al fondo del mar con una piedra de molino atada al cuello.d 7 ˇAy del mundo a causa de las incitaciones al pecado!eCierto es que siempre las habrá, pero ˇay del hombre que haga pecar a los demás! 8 “Por eso, si tu mano o tu pie te hacen caer en pecado, córtalos y échalos lejos de ti; mejor te es entrar en la vida manco o cojo, que con tus dos manos y tus dos pies ser arrojado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo y échalo lejos de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que con tus dos ojos ser arrojado al fuego del infierno.f

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

(Lc 15.3-7)

10 “No despreciéis a ninguno de estos pequeńos. Pues os digo que sus ángeles en el cielo contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial.g[ 11 ] h 12 “żQué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, żno dejará las otras noventa y nueve en el monte e irá a buscar la extraviada?i

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Y si logra encontrarla, os aseguro que se alegrará más por esa oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Del mismo modo, vuestro Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeńos.j

Hasta setenta veces siete

(Lc 17.3)

15 “Si tu hermano te ofende, habla con él a solas para moverle a reconocer su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.k

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Si no te hace caso, llama a una o dos personas más, porque toda acusación debe basarse en el testimonio de dos o tres testigos.l

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Si tampoco les hace caso a ellos, díselo a la congregación;my si tampoco hace caso a la congregación, considéralo como un pagano o como uno de esos que cobran impuestos para Roma. 18 “Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo, también quedará desatado en el cielo.n 19 “Además os digo que si dos de vosotros os ponéis de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo os lo dará.ń

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mc 10.35-45)

20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

Jesús anuncia su muerte

(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)

21 Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús: –Seńor, żcuántas veces he de perdonar a mi hermano, si me ofende? żHasta siete?

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Jesús le contestó: –No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.o

Parábola del funcionario que no quiso perdonar\fm p\fm*

23 “Por eso, el reino de los cielos se puede comparar a un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios.

El pago del impuesto para el templo

24 Había comenzado a hacerlas, cuando le llevaron a uno que le debía muchos millones.q 25 Como aquel funcionario no tenía con qué pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, a fin de saldar la deuda. 26 El funcionario cayó de rodillas delante del rey, rogándole: ‘Seńor, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.’ 27 El rey tuvo compasión de él, le perdonó la deuda y lo dejó ir en libertad. 28 “Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compańero que le debía una pequeńa cantidad.rLo agarró del cuello y lo ahogaba, diciendo: ‘ˇPágame lo que me debes!’

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

29 El compańero se echó a sus pies, rogándole: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.’ 30 Pero el otro no quiso, sino que le hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Esto disgustó mucho a los demás compańeros, que fueron a contar al rey todo lo sucedido. 32 El rey entonces le mandó llamar y le dijo: ‘ˇMalvado!, yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. 33 Pues también tú debiste tener compasión de tu compańero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti.’ 34 Tanto se indignó el rey, que ordenó castigarle hasta que pagara toda la deuda.”s 35 Jesús ańadió: –Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.t

La seńal de Jonás

(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

La transfiguración de Jesús

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)\fm a\fm*

IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)\fm a\fm*

żQuién es el más importante?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)

Enseńanza de Jesús acerca del divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los trabajadores de la vińa\fm a\fm*

1 Después de haber dicho estas cosas,aJesús se marchó de Galilea y llegó a la región de Judea que está al oriente del Jordán.b 2 Mucha gente le siguió, y allí sanó a los enfermos. 3 Unos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron: – żLe está permitido a uno separarse de su esposa por un motivo cualquiera?c 4 Jesús les contestó: – żNo habéis leído en la Escritura que Dios, al principio, ‘hombre y mujer los creó’?d

La levadura de los fariseos

(Mc 8.14-21)

5 Y dijo: ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos serán como una sola persona.’e

El peligro de caer en pecado

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Así que ya no son dos, sino uno solo. Por lo tanto, no separe el hombre lo que Dios ha unido. 7 Ellos le preguntaron: – żPor qué, pues, mandó Moisés entregar a la esposa un certificado de separación cuando se la despide?f 8 Jesús les dijo: –Precisamente por lo tercos que sois os permitió Moisés separaros de vuestras esposas; pero al principio no fue así. 9 Yo os digo que el que se separa de su esposa, a no ser por motivo de inmoralidad sexual,gy se casa con otra, comete adulterio.h

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

(Lc 15.3-7)

10 Le dijeron sus discípulos: –Si esta es la situación del hombre respecto de su mujer, más vale no casarse. 11 Jesús les contestó: –No todos pueden comprender esto, sino únicamente aquellos a quienes Dios ha dado que lo comprendan. 12 Hay diferentes razones que impiden a los hombres casarse. Algunos ya nacen incapacitados para el matrimonio; a otros los incapacitan los hombres, y otros viven como incapacitados por causa del reino de los cielos.iEl que pueda aceptar esto, que lo acepte.

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Llevaron unos nińos a Jesús, para que pusiera sobre ellos las manos y orara por ellos; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Entonces Jesús dijo: –Dejad que los nińos vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.jk

Hasta setenta veces siete

(Lc 17.3)

15 Puso las manos sobre los nińos y se fue de aquel lugar.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Un joven fue a ver a Jesús y le preguntó: –Maestro, żqué he de hacer de bueno para tener vida eterna?l

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Jesús le contestó: – żPor qué me preguntas acerca de lo bueno? Bueno solamente hay uno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.m 18 –żCuáles? –preguntó el joven. Jesús le dijo: –‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, 19 honra a tu padre y a tu madre,ny ama a tu prójimo como a ti mismo.’ń

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mc 10.35-45)

20 –Todo eso ya lo he cumplido –dijo el joven–. żQué más me falta?

Jesús anuncia su muerte

(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)

21 Jesús le contestó: –Si quieres ser perfecto,ove, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego ven y sígueme.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Cuando el joven oyó esto, se fue triste, porque era muy rico.

Parábola del funcionario que no quiso perdonar\fm p\fm*

23 Jesús dijo entonces a sus discípulos: –Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.p

El pago del impuesto para el templo

24 Os lo repito: le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una agujaqque a un rico entrar en el reino de Dios. 25 Al oirlo, sus discípulos se asombraron más aún, y decían: –Entonces, żquién podrá salvarse? 26 Jesús los miró y les contestó: –Para los hombres esto es imposible, pero no para Dios. 27 Pedro entonces ańadió: –Nosotros, que hemos dejado cuanto teníamos y te hemos seguido, żqué vamos a recibir? 28 Jesús les repondió: –Os aseguro que cuando llegue el tiempo de la renovación de todas las cosas,rcuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.s

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

29 Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna. 30 Muchos que ahora son los primeros, serán los últimos; y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros.t

La seńal de Jonás

(Mc 8.11-13; Lc 12.54-56)

La transfiguración de Jesús

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)\fm a\fm*

IX. SERMÓN SOBRE LA VIDA DE LA COMUNIDAD (18)\fm a\fm*

żQuién es el más importante?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

X. ACTIVIDAD PÚBLICA DE JESÚS (19–23)

Enseńanza de Jesús acerca del divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los trabajadores de la vińa\fm a\fm*

1 “El reino de los cielos se puede comparar al dueńo de una finca que salió muy de mańana a contratar trabajadores para su vińa. 2 Acordó con ellos pagarles el salario de un díaby los mandó a trabajar a su vińa. 3 Volvió a salir sobre las nueve de la mańanacy vio a otros que estaban en la plaza, desocupados. 4 Les dijo: ‘Id también vosotros a trabajar a mi vińa. Os daré lo que sea justo.’

La levadura de los fariseos

(Mc 8.14-21)

5 Y ellos fueron. El dueńo salió de nuevo hacia el mediodía, y otra vez a las tres de la tarde,de hizo lo mismo.

El peligro de caer en pecado

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Alrededor de las cinco de la tardeevolvió a la plaza y encontró a otros desocupados. Les preguntó: ‘żPor qué estáis aquí todo el día, sin trabajar?’ 7 Le contestaron: ‘Porque nadie nos ha contratado.’ Entonces les dijo: ‘Id también vosotros a trabajar a mi vińa.’ 8 “Cuando llegó la noche, el dueńo dijo al encargado del trabajo: ‘Llama a los trabajadores, y págalesfempezando por los últimos y terminando por los primeros.’ 9 Se presentaron, pues, los que habían entrado a trabajar alrededor de las cinco de la tarde, y cada uno recibió el salario completo de un día.

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

(Lc 15.3-7)

10 Cuando les tocó el turno a los que habían entrado primero, pensaron que recibirían más; pero cada uno de ellos recibió también el salario de un día. 11 Al cobrarlo, comenzaron a murmurar contra el dueńo. 12 Decían: ‘A estos, que llegaron al final y trabajaron solamente una hora, les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado el trabajo y el calor de todo el día.’

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Pero el dueńo contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te estoy tratando injustamente. żAcaso no acordaste conmigo recibir el salario de un día?

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

14 Pues toma tu paga y vete. Si a mí me parece bien dar a este que entró a trabajar al final lo mismo que te doy a ti,

Hasta setenta veces siete

(Lc 17.3)

15 es porque tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi dinero. żO quizá te da envidiagel que yo sea bondadoso?’

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 “De modo que los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos.”h

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Yendo camino de Jerusalén llamó Jesús aparte a sus doce discípulos y les dijo: 18 –Como veis, ahora vamos a Jerusalén. Allí el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley; lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los extranjerosipara que se burlen de él, le golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará.j

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mc 10.35-45)

20 La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con elloska Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor.

Jesús anuncia su muerte

(Mc 8.31–9.1; Lc 9.22-27)

21 Jesús le preguntó: – żQué quieres? Ella le dijo: –Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.l

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Jesús contestó: –No sabéis lo que pedís. żPodéis beber la copa amargamque voy a beber yo? Le dijeron: –Podemos.

Parábola del funcionario que no quiso perdonar\fm p\fm*

23 Jesús les respondió: –Vosotros beberéis esa copa de amargura,npero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado.ń

El pago del impuesto para el templo

24 Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. 25 Pero Jesús los llamó y les dijo: –Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. 26 Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás; 27 y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo.o 28 Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servirpy dar su vida en pagoqde la libertad de todos.r

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

29 Cuando salían de Jericó,smucha gente seguía a Jesús. 30 Dos ciegostque estaban sentados junto al camino, al oir que pasaba Jesús, se pusieron a gritar: –ˇSeńor, Hijo de David,uten compasión de nosotros! 31 La gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más: –ˇSeńor, Hijo de David, ten compasión de nosotros! 32 Jesús se detuvo, llamó a los ciegos y les preguntó: – żQué queréis que haga por vosotros? 33 Le contestaron: –Seńor, que recobremos la vista. 34 Jesús tuvo compasión de ellos y les tocó los ojos. En el mismo momento, los ciegos recobraron la vista, y siguieron a Jesús.