Jesús da de comer a una multitud\fm a\fm*
(Mt 15.32-39)
1 Un día en que de nuevo se había juntado mucha gente y no tenían nada que comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: La transfiguración de Jesús\fm b\fm*
(Mt 17.1-13; Lc 9.28-36)
2 –Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. 3 Y si los envío en ayunas a sus casas pueden desfallecer por el camino, porque algunos han venido de lejos. 4 Sus discípulos le contestaron: –żPero cómo se les puede dar de comer en un lugar como este, donde no vive nadie? 5 Jesús les preguntó: –żCuántos panes tenéis? –Siete –dijeron ellos. 6 Mandó entonces que la gente se sentara en el suelo, tomó en sus manos los siete panes y, habiendo dado gracias a Dios, los partió, los dio a sus discípulos y ellos los repartieron entre la gente. 7 Tenían también unos cuantos peces; Jesús dio gracias a Diosbpor ellos, y también mandó repartirlos. 8 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y llenaron todavía siete canastas con los trozos sobrantes. 9 Los que comieron eran cerca de cuatro mil. Después de esto, Jesús los despidió, 10 subió a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.c Los fariseos piden una seńal milagrosa
(Mt 16.1-4; Lc 12.54-56)
11 Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron alguna seńal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios.d 12 Jesús suspiró profundamente y dijo: –żPor qué pide esta gente una seńal milagrosa?eOs aseguro que no se les dará ninguna seńal. 13 Entonces los dejó, y volviendo a entrar en la barca se fue a la otra orilla del lago.f La levadura de los fariseos
(Mt 16.5-12)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
(Mt 17.14-21; Lc 9.37-43)
14 Se habían olvidado de llevar algo de comer y solamente tenían un pan en la barca. 15 Jesús les advirtió: –Mirad, guardaos de la levadura de los fariseosgy de la levadura de Herodes.h 16 Los discípulos comentaban entre sí que no tenían pan. 17 Jesús se dio cuenta de ello y les dijo: –żPor qué comentáis que no tenéis pan? żTodavía no comprendéis ni entendéis nada? żTan embotada tenéis la mente? 18 żTenéis ojos y no veis, y oídos y no oís?iżYa no recordáis, 19 cuando repartí los cinco panes entre cinco mil hombres, cuántas canastas llenas de trozos recogisteis? Ellos contestaron: –Doce.j 20 –Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, żcuántos cestos llenos recogisteis? Contestaron: –Siete.k 21 Entonces les dijo: –żTodavía no entendéis? Jesús sana a un ciego en Betsaida\fm l\fm*
22 Llegaron a Betsaida,my llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara. 23 Jesús tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Le mojó los ojos con saliva,npuso las manos sobre él y le preguntó si veía algo. 24 El ciego comenzó a ver y dijo: –Veo gente. Me parecen árboles que andan. 25 Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró con atención y quedó sanado: ya todo lo veía claramente. 26 Entonces lo mandó a su casa y le dijo: –No vuelvas al pueblo.ń Pedro declara que Jesús es el Mesías\fm o\fm*
(Mt 16.13-20; Lc 9.18-21)
27 Después de esto, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de la región de Cesarea de Filipo.pEn el camino preguntó a sus discípulos: –żQuién dice la gente que soy yo? 28 Ellos contestaron: –Unos dicen que eres Juan el Bautista;qotros, que eres Elías,ry otros, que eres uno de los profetas. 29 –Y vosotros, żquién decís que soy? –les preguntó. Pedro le respondió: –Tú eres el Mesías.s Jesús anuncia por segunda vez su muerte
(Mt 17.22-23; Lc 9.43-45)
30 Pero Jesús les ordenó que no hablaran de él a nadie.t II. JESÚS REVELA Y CUMPLE SU MISIÓN (8.31–16.20)\fm u\fm*
1. Jesús anuncia su muerte (8.31–11.11)
Jesús instruye a sus discípulos
(Mt 16.21-28; Lc 9.22-27)
31 Comenzó Jesús a enseńarles que el Hijo del hombre tenía que sufrir mucho, y que sería rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Les dijo que lo iban a matar, pero que resucitaría a los tres días. 32 Esto se lo advirtió claramente. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderle. żQuién es el más importante?
(Mt 18.1-5; Lc 9.46-48)
33 Pero Jesús se volvió, miró a los discípulos y reprendió a Pedro diciéndole: –ˇApártate de mí, Satanás!vTú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres. 34 Luego llamó Jesús a sus discípulos y a la gente, y dijo: –El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. 35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y del evangelio, la salvará.w 36 żDe qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? 37 O también, żcuánto podrá pagar el hombre por su vida?x El que no está contra nosotros, está a nuestro favor
(Mt 10.42; Lc 9.49-50)
38 Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje delante de esta gente infielyy pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre y con sus santos ángeles.z Jesús da de comer a una multitud\fm a\fm*
(Mt 15.32-39)
1 También les decía Jesús: –Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios llegar con poder.a La transfiguración de Jesús\fm b\fm*
(Mt 17.1-13; Lc 9.28-36)
2 Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. 3 Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara. 4 Y vieron a Elías y Moisés,cque conversaban con Jesús. 5 Pedro le dijo a Jesús: –Maestro, ˇqué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 6 Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir. 7 En esto vino una nube que los envolvió en su sombra.dY de la nube salió una voz: –Este es mi Hijo amado.eEscuchadle.f 8 Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús. 9 Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadieglo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. 10 Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar. Los fariseos piden una seńal milagrosa
(Mt 16.1-4; Lc 12.54-56)
11 Preguntaron a Jesús: –żPor qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero? 12 Él les contestó: –Es cierto que Elías ha de venir primero y ha de poner todas las cosas en orden. Pero żpor qué dicen las Escrituras que el Hijo del hombre ha de sufrir y ser despreciado? 13 En cuanto a Elías, yo os digo que ya vino, y que le hicieron todo lo que quisieron, como dicen las Escrituras que le había de suceder.h La levadura de los fariseos
(Mt 16.5-12)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
(Mt 17.14-21; Lc 9.37-43)
14 Cuando regresaron a donde estaban los discípulos, los encontraron rodeados de una gran multitud, y algunos maestros de la ley discutían con ellos. 15 Al ver a Jesús, todos corrieron a saludarle llenos de admiración. 16 Él les preguntó: –żQué estáis discutiendo con ellos? 17 Uno de los presentes contestó: –Maestro, te he traído aquí a mi hijo, porque tiene un espíritu que le ha dejado mudo. 18 Dondequiera que se encuentre, el espíritu se apodera de él y lo arroja al suelo; entonces echa espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda rígido.iHe pedido a tus discípulos que expulsen ese espíritu, pero no han podido. 19 Jesús contestó: –ˇOh, gente sin fe!, żhasta cuándo habré de estar con vosotros? żHasta cuándo habré de soportaros? ˇTraedme aquí al muchacho! 20 Entonces llevaron al muchacho ante Jesús. Pero en cuanto el espíritu vio a Jesús, hizo que le diera un ataque al muchacho, que cayó al suelo revolcándose y echando espuma por la boca. 21 Jesús preguntó al padre: –żDesde cuándo le pasa esto? –Desde nińo –contestó el padre–. Jesús sana a un ciego en Betsaida\fm l\fm*
22 Y muchas veces ese espíritu lo ha arrojado al fuego y al agua, para matarlo. Así que, si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: –żCómo que ‘si puedes’?jˇPara el que cree, todo es posible!k 24 Entonces el padre del muchacho gritó: –Yo creo. ˇAyúdame a creer más! 25 Al ver Jesús que se estaba reuniendo mucha gente, reprendió al espíritu impuro diciéndole: –Espíritu mudo y sordo, te ordeno que salgas de este muchacho y no vuelvas a entrar en él. 26 El espíritu gritó e hizo que al muchacho le diera otro ataque. Luego salió de él dejándolo como muerto, de modo que muchos decían que, en efecto, estaba muerto. Pedro declara que Jesús es el Mesías\fm o\fm*
(Mt 16.13-20; Lc 9.18-21)
27 Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó; y el muchacho se puso en pie. 28 Luego Jesús entró en una casa,ly sus discípulos le preguntaron aparte: –żPor qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu? 29 Jesús les contestó: –A esta clase de demonios solamente se la puede expulsar por medio de la oración. Jesús anuncia por segunda vez su muerte
(Mt 17.22-23; Lc 9.43-45)
30 Cuando se fueron de allí, pasaron por Galilea. Pero Jesús no quiso que nadie lo supiera, II. JESÚS REVELA Y CUMPLE SU MISIÓN (8.31–16.20)\fm u\fm*
1. Jesús anuncia su muerte (8.31–11.11)
Jesús instruye a sus discípulos
(Mt 16.21-28; Lc 9.22-27)
31 porque estaba enseńando a sus discípulos. Les decía: –El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; pero tres días después resucitará.m 32 Ellos no entendían estas palabras, pero tenían miedo de hacerle preguntas. żQuién es el más importante?
(Mt 18.1-5; Lc 9.46-48)
33 Llegaron a la ciudad de Cafarnaún. Estando ya en casa,nJesús les preguntó: –żQué veníais discutiendo por el camino? 34 Pero se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre cuál de ellos era el más importante.ń 35 Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: –El que quiera ser el primero, deberá ser el último de todos y servir a todos.o 36 Luego puso un nińo en medio de ellos, y tomándolo en brazos les dijo: 37 –El que recibe en mi nombre a un nińo como este, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, no solo me recibe a mí, sino también a aquel que me envió.p El que no está contra nosotros, está a nuestro favor
(Mt 10.42; Lc 9.49-50)
38 Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre; pero se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. 39 Jesús contestó: –No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. 40 El que no está contra nosotros, está a nuestro favor.q 41 El que os dé aunque solo sea un vaso de agua por ser vosotros de Cristo, os aseguro que tendrá su recompensa.r El peligro de caer en pecado
(Mt 18.6-9; Lc 17.1-2)
42 “Al que haga caer en pecado a uno de estos pequeńos que creen en mí, más le valdría que lo arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello.s 43 Si tu mano te hace caer en pecado, córtala;tes mejor para ti entrar manco en la vida. que con las dos manos ir a parar al infierno,udonde el fuego no se puede apagar. [ 44 ] v 45 Y si tu pie te hace caer en pecado, córtalo; es mejor para ti entrar cojo en la vida, que con los dos pies ser arrojado al infierno. [ 46 ] w 47 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácalo; es mejor para ti entrar con un solo ojo en el reino de Dios, que con los dos ojos ser arrojado al infierno,x 48 donde los gusanos no mueren y el fuego no se apaga.y 49 “Porque todos serán salados con fuego.z 50 La sal es buena, pero si deja de ser salada, żcómo volveréis a hacerla útil?aTened sal en vosotros y vivid en paz unos con otros.”b