1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

Parábola de los labradores malvados

(Mt 21.33-46; Lc 20.9-19)

1 Jesús comenzó a hablarles por medio de parábolas. Les dijo: “Un hombre plantó una vińa,ale puso una cerca, construyó un lagar y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 2 A su debido tiempo mandó un criado a pedir a los labradores la parte de cosecha que le correspondía. 3 Pero ellos le echaron mano, le golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 4 Entonces el dueńo mandó otro criado, pero a este lo hirieron en la cabeza y lo insultaron. 5 Mandó otro, y a este lo mataron. Después mandó otros muchos, pero a unos los golpearon y a otros los mataron. 6 “Todavía le quedaba uno: su propio hijo, a quien quería mucho.bA él lo mandó el último, pensando: ‘Sin duda, respetarán a mi hijo.’ 7 Pero los labradores se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero; matémoslo y la vińa será nuestra.’ 8 Así que lo cogieron, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la vińa. 9 “żQué hará el dueńo de la vińa? Pues irá, matará a aquellos labradores y dará la vińa a otros. 10 “żNo habéis leído lo que dicen las Escrituras?:
‘La piedra que despreciaron los constructores
es ahora la piedra principal.
11 Esto lo ha hecho el Seńor
y nosotros estamos maravillados.’ ”c
12 Quisieron entonces apresar a Jesús, porque sabían que la parábola iba contra ellos. Pero como tenían miedo de la gente, le dejaron y se fueron.

La cuestión de los impuestos

(Mt 22.15-22; Lc 20.20-26)

13 Enviaron a Jesús a unos de los fariseos y del partido de Herodes,dpara sorprenderle en alguna palabra y acusarle. 14 Estos fueron y le dijeron: –Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, sin dejarte llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Tú enseńas a vivir como Dios ordena. żEstamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no? żDebemos o no debemos pagarlos?e 15 Pero Jesús, que conocía su hipocresía, les dijo: –żPor qué me tendéis trampas? Traedme un denario,fque lo vea. 16 Se lo llevaron y Jesús les dijo: –żDe quién es esta imagen y el nombre aquí escrito? Le contestaron: –Del césar. 17 Entonces Jesús les dijo: –Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los dejó admirados.g

La pregunta sobre la resurrección

(Mt 22.23-33; Lc 20.27-40)

18 Entonces algunos saduceoshacudieron a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertosiy por eso le plantearon este caso: 19 –Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió.j 20 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 21 Entonces el segundo se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar hijos. Lo mismo le pasó al tercero 22 y así hasta los siete, ninguno de los cuales dejó hijos. Finalmente murió también la mujer. 23 Pues bien, en la resurrección, cuando resuciten, żcuál de ellos la tendrá por esposa, si los siete estuvieron casados con ella? 24 Jesús les contestó: –Estáis equivocados porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 25 Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 26 Y en cuanto a que los muertos resucitan, żno habéis leído en el libro de Moiséskel pasaje de la zarza ardiendolcuando Dios dijo a Moisés: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?’ 27 ˇY Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!mAsí que estáis muy equivocados.

El mandamiento más importante\fm n\fm*

(Mt 22.34-40)

28 Al ver lo bien que Jesús había contestado a los saduceos, uno de los maestros de la ley, que les había oído discutir, se acercó a él y le preguntó: –żCuál es el primero de todos los mandamientos?ń 29 Jesús le contestó: –El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel, el Seńor nuestro Dios es el único Seńor.o 30 Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’p 31 Y el segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’qNingún mandamiento es más importante que estos. 32 El maestro de la ley dijo: –Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: Dios es uno solo y no hay otro fuera de él.r 33 Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y que todos los sacrificios que se queman en el altar.s 34 Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*

(Mt 22.41-46; Lc 20.41-44)

35 Jesús estaba enseńando en el templo y preguntó: –żPor qué dicen los maestros de la ley que el Mesías desciende de David?u 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:
‘El Seńor dijo a mi Seńor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’v
37 Pero, żcómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Seńor? La gente, que era mucha, escuchaba con gusto a Jesús.

Jesús denuncia a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)

38 Jesús decía en su enseńanza: “Guardaos de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largaswy que los saluden con todo respeto en la calle. 39 Buscan los asientos de honorxen las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes, 40 y so pretexto de hacer largas oraciones devoran las casas de las viudas.yˇEsos recibirán mayor castigo!"

La ofrenda de la viuda pobre

(Lc 21.1-4)

41 Jesús, sentado en una ocasión frente a las arcas de las ofrendas,zmiraba cómo la gente echaba dinero en ellas. Muchos ricos echaban mucho dinero, 42 pero en esto llegó una viuda pobre que echó en una de las arcas dos monedas de cobre de muy poco valor.a 43 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: –Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que ninguno de los que echan dinero en el arca; 44 pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para su sustento.b