Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
3. Pasión y muerte (14–15)
Conspiración para arrestar y matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)
1 Ya cerca de Jerusalén, cuando estaban en Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos,bJesús envió a dos de sus discípulos, 2 diciéndoles: –Id a esa aldea, y al entrar en ella encontraréis un asno atado que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo.Seńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
Una mujer derrama perfume sobre Jesús
3 Si alguien os pregunta por qué lo hacéis, respondedle que el Seńor lo necesita y que en seguida lo devolverá.c 4 Fueron, pues, y encontraron el asno atado en la calle, junto a una puerta, y lo desataron. 5 Algunos que estaban allí les preguntaron: –żQué hacéis? żPor qué desatáis el asno? 6 Ellos contestaron lo que Jesús les había dicho, y los dejaron ir. 7 Lo llevaron a Jesús, cubrieron el asno con sus capas y Jesús montó. 8 Muchos tendían sus propias capas por el camino, y otros tendían ramas que habían cortado en el campo.d 9 Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: –ˇHosana!eˇBendito el que viene en el nombre del Seńor!fLa traición de Judas Iscariote
10 ˇBendito el reino que viene, el reino de nuestro padre David! ˇHosana en las alturas! 11 Entró Jesús en Jerusalén y se dirigió al templo.gMiró por todas partes y luego se fue a Betania con los doce discípulos, porque ya era tarde.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
La Cena del Seńor
(Mt 26.17-29; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
12 Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús sintió hambre.La cuestión de los impuestos
13 Vio de lejos una higuera que tenía hojas y se acercó a ver si también tenía fruto; pero no encontró más que las hojas, porque no era tiempo de higos.i 14 Entonces dijo a la higuera: –ˇNunca más coma nadie de tu fruto! Sus discípulos lo oyeron.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Después que llegaron a Jerusalén, entró Jesús en el templo y comenzó a expulsar a los que allí estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas,j 16 y no permitía que nadie atravesara el templo llevando objetos. 17 Se puso a enseńar, diciendo: –Las Escrituras dicen: ‘Mi casa será casa de oración para todas las naciones’,kpero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones.lLa pregunta sobre la resurrección
18 Al oir esto, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley empezaron a buscar la manera de matar a Jesús, porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba admirada de su enseńanza. 19 Pero al llegar la noche, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.Instrucción acerca de la fe
20 A la mańana siguiente, pasando junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz. 21 Entonces Pedro, acordándose de lo sucedido, dijo a Jesús: –Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.m 22 Jesús les contestó: –Tened fe en Dios. 23 Os aseguro que si alguien dice a ese monte: ‘ˇQuítate de ahí y arrójate al mar!’, y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá.nEl regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Por eso os digo que todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis conseguido y lo recibiréis.ń 25 Y cuando estéis orando, perdonad lo que tengáis contra otro, para que también vuestro Padre que está en el cielo os perdone vuestros pecados. [Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.30-35; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)
26 ] oLa autoridad de Jesús
27 Después de esto regresaron a Jerusalén, y mientras Jesús andaba por el templo se acercaron a él los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos,El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 y le preguntaron: –żCon qué autoridad haces estas cosas? żQuién te ha dado la autoridad para hacerlas?p 29 -30 Jesús les contestó: –Yo también os voy a hacer una pregunta: żQuién envió a Juanqa bautizar: Dios o los hombres? Contestadme. Si me dais la respuesta, yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 31 Ellos se pusieron a discutir unos con otros: “Si respondemos que lo envió Dios, va a decir: ‘Entonces, żpor qué no le creísteis?’Jesús ora en Getsemaní
32 żY cómo vamos a decir que le enviaron los hombres?..." Y es que tenían miedo de la gente, pues todos creían que Juan era verdaderamente un profeta. 33 Así que respondieron a Jesús: –No lo sabemos. Entonces Jesús les contestó: –Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
3. Pasión y muerte (14–15)
Conspiración para arrestar y matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)
1 Jesús comenzó a hablarles por medio de parábolas. Les dijo: “Un hombre plantó una vińa,ale puso una cerca, construyó un lagar y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 2 A su debido tiempo mandó un criado a pedir a los labradores la parte de cosecha que le correspondía.Seńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
Una mujer derrama perfume sobre Jesús
3 Pero ellos le echaron mano, le golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 4 Entonces el dueńo mandó otro criado, pero a este lo hirieron en la cabeza y lo insultaron. 5 Mandó otro, y a este lo mataron. Después mandó otros muchos, pero a unos los golpearon y a otros los mataron. 6 “Todavía le quedaba uno: su propio hijo, a quien quería mucho.bA él lo mandó el último, pensando: ‘Sin duda, respetarán a mi hijo.’ 7 Pero los labradores se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero; matémoslo y la vińa será nuestra.’ 8 Así que lo cogieron, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la vińa. 9 “żQué hará el dueńo de la vińa? Pues irá, matará a aquellos labradores y dará la vińa a otros.La traición de Judas Iscariote
10 “żNo habéis leído lo que dicen las Escrituras?:‘La piedra que despreciaron los constructores
es ahora la piedra principal.
11 Esto lo ha hecho el Seńor
y nosotros estamos maravillados.’ ”c
2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
La Cena del Seńor
(Mt 26.17-29; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
12 Quisieron entonces apresar a Jesús, porque sabían que la parábola iba contra ellos. Pero como tenían miedo de la gente, le dejaron y se fueron.La cuestión de los impuestos
13 Enviaron a Jesús a unos de los fariseos y del partido de Herodes,dpara sorprenderle en alguna palabra y acusarle. 14 Estos fueron y le dijeron: –Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, sin dejarte llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Tú enseńas a vivir como Dios ordena. żEstamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no? żDebemos o no debemos pagarlos?eJesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Pero Jesús, que conocía su hipocresía, les dijo: –żPor qué me tendéis trampas? Traedme un denario,fque lo vea. 16 Se lo llevaron y Jesús les dijo: –żDe quién es esta imagen y el nombre aquí escrito? Le contestaron: –Del césar. 17 Entonces Jesús les dijo: –Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los dejó admirados.gLa pregunta sobre la resurrección
18 Entonces algunos saduceoshacudieron a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertosiy por eso le plantearon este caso: 19 –Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió.jInstrucción acerca de la fe
20 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 21 Entonces el segundo se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar hijos. Lo mismo le pasó al tercero 22 y así hasta los siete, ninguno de los cuales dejó hijos. Finalmente murió también la mujer. 23 Pues bien, en la resurrección, cuando resuciten, żcuál de ellos la tendrá por esposa, si los siete estuvieron casados con ella?El regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Jesús les contestó: –Estáis equivocados porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 25 Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo.Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.30-35; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)
26 Y en cuanto a que los muertos resucitan, żno habéis leído en el libro de Moiséskel pasaje de la zarza ardiendolcuando Dios dijo a Moisés: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?’La autoridad de Jesús
27 ˇY Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!mAsí que estáis muy equivocados.El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Al ver lo bien que Jesús había contestado a los saduceos, uno de los maestros de la ley, que les había oído discutir, se acercó a él y le preguntó: –żCuál es el primero de todos los mandamientos?ń 29 Jesús le contestó: –El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel, el Seńor nuestro Dios es el único Seńor.o 30 Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’p 31 Y el segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’qNingún mandamiento es más importante que estos.Jesús ora en Getsemaní
32 El maestro de la ley dijo: –Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: Dios es uno solo y no hay otro fuera de él.r 33 Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y que todos los sacrificios que se queman en el altar.s 34 Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Jesús estaba enseńando en el templo y preguntó: –żPor qué dicen los maestros de la ley que el Mesías desciende de David?u 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:‘El Seńor dijo a mi Seńor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’v 37 Pero, żcómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Seńor? La gente, que era mucha, escuchaba con gusto a Jesús.
Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Jesús decía en su enseńanza: “Guardaos de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largaswy que los saluden con todo respeto en la calle. 39 Buscan los asientos de honorxen las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes, 40 y so pretexto de hacer largas oraciones devoran las casas de las viudas.yˇEsos recibirán mayor castigo!"La ofrenda de la viuda pobre
41 Jesús, sentado en una ocasión frente a las arcas de las ofrendas,zmiraba cómo la gente echaba dinero en ellas. Muchos ricos echaban mucho dinero, 42 pero en esto llegó una viuda pobre que echó en una de las arcas dos monedas de cobre de muy poco valor.aJesús es arrestado
(Mt 26.47-56; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)
43 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: –Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que ninguno de los que echan dinero en el arca; 44 pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para su sustento.bJesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
3. Pasión y muerte (14–15)
Conspiración para arrestar y matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)
1 Al salir Jesús del templo, uno de sus discípulos le dijo: –ˇMaestro, mira qué piedras y qué edificios!a 2 Jesús le contestó: –żVes esos grandes edificios? Pues no va a quedar de ellos piedra sobre piedra. ˇTodo será destruido!bSeńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
Una mujer derrama perfume sobre Jesús
3 Luego se fueron al monte de los Olivos, que está frente al templo. Jesús se sentó, y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte 4 cuándo habían de ocurrir esas cosas y cuál sería la seńal de que ya estaban a punto de suceder. 5 Jesús les contestó: “Tened cuidado de que nadie os engańe. 6 Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí y diciendo: ‘Yo soy’, y engańarán a mucha gente. 7 “Cuando oigáis alarmas de guerras aquí y allá, no os asustéis, pues aunque todo eso ha de ocurrir, aún no será el fin. 8 Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres. Esto apenas será el comienzo de los sufrimientos.c 9 “Cuidaos vosotros mismos, porque os entregarán a las autoridadesdy os golpearán en las sinagogas. Os harán comparecer ante gobernadores y reyes por causa mía; así podréis dar testimonio de mí delante de ellos.eLa traición de Judas Iscariote
10 Pues antes del fin tiene que anunciarse el evangelio a todas las naciones.f 11 Y no os preocupéis por lo que hayáis de decir cuando os lleven ante las autoridades. En aquellos momentos decid lo que Dios os dé a decir, porque no seréis vosotros quienes habléis, sino el Espíritu Santo.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
La Cena del Seńor
(Mt 26.17-29; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
12 Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a los hijos; y los hijos se volverán contra sus padres y los matarán.La cuestión de los impuestos
13 Todo el mundo os odiará por causa mía, pero el que permanezca firme hasta el fin, se salvará.g 14 “Cuando veáis el horrible sacrilegio en el lugar donde no debe estar (el que lee, entienda),hentonces los que estén en Judea, que huyan a las montańas;Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 y el que esté en la azotea de su casa, que no baje ni entre en ella a sacar nada; 16 y el que esté en el campo, que no regrese ni siquiera para recoger su ropa.i 17 ˇPobres de las mujeres que en aquellos días estén embarazadas o tengan nińos de pecho!jLa pregunta sobre la resurrección
18 Pedid a Dios que esto no suceda en invierno,k 19 porque serán días de un sufrimiento como nunca lo ha habido desde que Dios hizo el mundo, ni lo habrá después.lInstrucción acerca de la fe
20 Y si el Seńor no acortara aquel tiempo, nadie se salvaría. Pero lo ha acortado por amor a los suyos, a los que ha escogido. 21 “Si alguien os dice entonces: ‘Mirad, aquí está el Mesías’ o ‘Mirad, allí está’, no lo creáis. 22 Pues vendrán falsos mesías y falsos profetas,my harán seńales y milagros para engańar, a ser posible, incluso a los que Dios mismo ha escogido. 23 ˇTened cuidado! Todo esto os lo he advertido de antemano.El regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 “Pero en aquellos días, pasado el tiempo de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, 25 las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales vacilarán.nJesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.30-35; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)
26 Entonces verán al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria.ńLa autoridad de Jesús
27 Él enviará a sus ángeles y reunirá a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde el último rincón de la tierra hasta el último rincón del cielo.oEl mandamiento más importante\fm n\fm*
28 “Aprended esta enseńanza de la higuera: cuando sus ramas se ponen tiernas y empiezan a brotar las hojas, comprendéis que el verano está cerca. 29 De la misma manera, cuando veáis que suceden esas cosas, sabed que el Hijo del hombre ya está a la puerta.p 30 Os aseguro que todo ello sucederá antes que haya muerto la gente de este tiempo. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.Jesús ora en Getsemaní
32 “En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre.q 33 “Por tanto, permaneced despiertos y vigilantes,rporque no sabéis cuándo llegará el momento.s 34 Esto es como un hombre que, a punto de irse a otro país, deja a sus criados al cargo de la casa. A cada cual le seńala su tarea, y ordena al portero que vigile.tżDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Así que permaneced despiertos, porque no sabéis cuándo va a llegar el seńor de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mańana.u 36 ˇQue no venga de repente y os encuentre durmiendo! 37 Y lo que os digo a vosotros se lo digo a todos: ˇPermaneced despiertos!”Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
Jesús anuncia la destrucción del templo
3. Pasión y muerte (14–15)
Conspiración para arrestar y matar a Jesús
(Mt 26.1-5; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)
1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua, cuando se come el pan sin levadura.aLos jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera de apresar a Jesús por medio de algún engańo, y matarlo. 2 Pues algunos decían: –No durante la fiesta, para que no se alborote la gente.bSeńales antes del fin
(Mt 24.3-28; Lc 21.7-24; 17.22-24)
Una mujer derrama perfume sobre Jesús
3 Había ido Jesús a Betania, a casa de Simón, a quien llamaban el leproso.cY mientras estaba sentado a la mesa,dllegó una mujer con un frasco de alabastroelleno de un rico perfume de nardo puro,fde mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. 4 Algunos de los presentes, indignados, se decían unos a otros: –żPor qué se desperdicia este perfume? 5 Podía haberse vendido por más de trescientos denarios,gpara ayudar a los pobres. Y criticaban a la mujer. 6 Pero Jesús dijo: –Dejadla. żPor qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo es bueno, 7 pues a los pobres siempre los tendréis entre vosotroshy podréis hacerles bien cuando queráis, pero a mí no siempre me tendréis. 8 Esta mujer ha hecho lo que ha podido: ha perfumado de antemano mi cuerpo para mi entierro.i 9 Os aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie el evangelio, se hablará también de lo que ha hecho este mujer, y así será recordada.La traición de Judas Iscariote
10 Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, fue a ver a los jefes de los sacerdotes para entregarles a Jesús. 11 Al oirlo, se alegraron, y prometieron dinero a Judas, que comenzó a buscar una oportunidad para entregarle.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
La Cena del Seńor
(Mt 26.17-29; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
12 El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura y se sacrificaba el cordero de Pascua, los discípulos de Jesús le preguntaron: –żDónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?jLa cuestión de los impuestos
13 Entonces envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: –Id a la ciudad. Allí encontraréis a un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, 14 y al amo de la casa donde entre le decís: ‘El Maestro pregunta: żCuál es la sala donde he de comer con mis discípulos la cena de Pascua?’kJesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Él os mostrará en el piso alto una habitación grande, dispuesta y arreglada.lPreparad allí la cena para nosotros. 16 Los discípulos salieron y fueron a la ciudad. Lo encontraron todo como Jesús les había dicho, y prepararon la cena de Pascua.m 17 Al anochecer llegó él con los doce discípulos.La pregunta sobre la resurrección
18 Mientras estaban a la mesa,ncenando, Jesús les dijo: –Os aseguro que uno de vosotros, que está comiendo conmigo,ńme va a traicionar. 19 Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a preguntarle uno por uno: –żSoy yo?Instrucción acerca de la fe
20 Jesús les contestó: –Es uno de los doce, que está mojando el pan en el mismo plato que yo.o 21 El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ˇay de aquel que le va a traicionar! Más le valdría no haber nacido. 22 Mientras cenaban, Jesús tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: –Tomad, esto es mi cuerpo.p 23 Luego tomó en sus manos una copa, y habiendo dado gracias a Dios se la pasó a ellos, y todos bebieron.El regreso del Hijo del hombre
(Mt 24.29-35, 42, 44; Lc 21.25-36)
24 Les dijo: –Esto es mi sangre, con la que se confirma el pacto,qla cual es derramada en favor de muchos. 25 Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba vino nuevo en el reino de Dios.rJesús anuncia la negación de Pedro
(Mt 26.30-35; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)
26 Después de cantar los salmos,sse fueron al monte de los Olivos.La autoridad de Jesús
27 Jesús les dijo: –Todos vais a perder vuestra confianza en mí. Así lo dicen las Escrituras: ‘Mataré al pastor y se dispersarán las ovejas.’tEl mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Pero cuando resucite, iré a Galileauantes que vosotros. 29 Pedro le dijo: –Aunque todos pierdan su confianza, yo no. 30 Jesús le contestó: –Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallovpor segunda vez, me negarás tres veces. 31 Pero él insistía: –Aunque tenga que morir contigo no te negaré. Y todos decían lo mismo.Jesús ora en Getsemaní
32 Luego fueron a un lugar llamado Getsemaní.wJesús dijo a sus discípulos: –Sentaos aquí mientras yo voy a orar. 33 Se llevó a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentirse muy afligido y angustiado. 34 Les dijo: –Siento en mi alma una tristeza de muerte.xQuedaos aquí y permaneced despiertos.żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Adelantándose unos pasos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y pidió a Dios que, a ser posible, no le llegara aquel momento de dolor. 36 En su oración decía: –Padre mío,ypara ti todo es posible: líbrame de esta copa amarga,zpero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.a 37 Luego volvió a donde ellos estaban y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: –Simón, żestás durmiendo? żNi una hora siquiera has podido permanecer despierto?Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Permaneced despiertos y orad para no caer en tentación.bVosotros tenéis buena voluntad, pero vuestro cuerpo es débil. 39 Se fue otra vez, y oró repitiendo las mismas palabras. 40 Cuando volvió, encontró de nuevo dormidos a los discípulos, porque los ojos se les cerraban de sueńo. Y no sabían qué contestarle.La ofrenda de la viuda pobre
41 Volvió por tercera vez y les dijo: –żSeguís durmiendo y descansando?cˇBasta ya! Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 42 Levantaos, vámonos: ya se acerca el que me traiciona.Jesús es arrestado
(Mt 26.47-56; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)
43 Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompańado de mucha gente armada con espadas y palos. Iban enviados por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos. 44 Judas, el traidor, les había dado una contraseńa, diciéndoles: “Aquel a quien yo bese, ese es. Apresadlo y llevadlo bien sujeto.” 45 Así que se acercó a Jesús y le dijo: –ˇMaestro! Y le besó.d 46 Entonces echaron mano a Jesús y lo apresaron. 47 Pero uno de los que estaban allí sacó su espada y cortó una oreja al criado del sumo sacerdote.e 48 Jesús preguntó a la gente: –żPor qué venís con espadas y palos a apresarme, como si fuera un bandido? 49 Todos los días he estado entre vosotros enseńando en el templofy nunca me apresasteis. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras. 50 Todos los discípulos abandonaron a Jesús y huyeron. 51 Pero un joven le seguía, cubierto solo con una sábana. A este lo atraparon, 52 pero él, soltando la sábana, escapó desnudo.Jesús ante la Junta Suprema
(Mt 26.57-68; Lc 22.54-55, 63-71; Jn 18.12-14, 19-24)
53 Condujeron entonces a Jesús ante el sumo sacerdote, y se juntaron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley.g 54 Pedro, que le había seguido de lejos hasta el interior del patio de la casa del sumo sacerdote, se quedó sentado con los guardias del templo, calentándose junto al fuego. 55 Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema andaban buscando alguna prueba para condenar a muerte a Jesús, pero no la encontraban. 56 Porque, aunque muchos presentaban falsos testimonios contra él, se contradecían unos a otros.h 57 Algunos se levantaron y le acusaron falsamente diciendo: 58 –Nosotros le hemos oído decir: ‘Yo voy a destruir este templo construido por los hombres, y en tres días levantaré otro no construido por los hombres.’i 59 Pero ni aun así estaban de acuerdo en lo que decían. 60 Entonces el sumo sacerdote se levantó en medio de todos y preguntó a Jesús: –żNo respondes nada? żQué es esto que están diciendo contra ti?j 61 Pero Jesús permaneció callado, sin responder nada.kEl sumo sacerdote volvió a preguntarle: –żEres tú el Mesías, el Hijo del Dios bendito? 62 Jesús le dijo: –Sí, yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la derechaldel Todopoderosomy viniendo en las nubes del cielo.n 63 Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en seńal de indignación y dijo: –żQué necesidad tenemos de más testigos? 64 Vosotros le habéis oído decir palabras ofensivas contra Dios. żQué os parece? Todos estuvieron de acuerdo en que era culpable y debía morir.ń 65 Algunos se pusieron a escupirle y, tapándole los ojos y golpeándole, le decían: –ˇAdivina quién te ha pegado! También los guardias del templo le daban bofetadas.oPedro niega conocer a Jesús
(Mt 26.69-75; Lc 22.56-62; Jn 18.15-18, 25-27)
66 Pedro estaba abajo, en el patio. En esto llegó una de las sirvientas del sumo sacerdote, 67 la cual, al ver a Pedro calentándose junto al fuego, se quedó mirándole y le dijo: –Tú también andabas con Jesús, el de Nazaret. 68 Pedro lo negó, diciendo: –No le conozco ni sé de qué estás hablando. Y salió fuera, a la entrada. Entonces cantó un gallo.p 69 La sirvienta vio otra vez a Pedro y comenzó a decir a los demás: –Este es uno de ellos. 70 Pero él volvió a negarlo. Poco después, los que estaban allí dijeron de nuevo a Pedro: –Seguro que tú eres uno de ellos. Además eres de Galilea. 71 Entonces Pedro comenzó a jurar y perjurar,qdiciendo: –ˇNo conozco a ese hombre de quien habláis! 72 En aquel mismo momento cantó el gallo por segunda vez, y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: 'Antes que cante el gallo por segunda vez, me negarás tres veces.' Y rompió a llorar.