La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
1 Salió Jesús de Cafarnaún y se fue a la región de Judea y a la tierra que está al oriente del Jordán.aAllí volvió a reunírsele la gente, y él comenzó de nuevo a enseńar, como tenía por costumbre. 2 Algunos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron si al esposo le está permitido separarse de su esposa.b 3 Él les contestó: –żQué os mandó Moisés? 4 Dijeron: –Moisés permitió despedir a la esposa entregándole un certificado de separación.c 5 Entonces Jesús les dijo: –Moisés os dio ese mandato por lo tercos que sois. 6 Pero en el principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer.d 7 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa,e 8 y los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo.f 9 De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido. 10 Cuando ya estaban en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre este asunto. 11 Jesús les dijo: –El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera;2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 y si la mujer deja a su esposo y se casa con otro, también comete adulterio.gJesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Llevaron unos nińos a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 14 Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo: –Dejad que los nińos vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Os aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un nińo, no entrará en él.h 16 Tomó en sus brazos a los nińos y los bendijo poniendo las manos sobre ellos.El hombre rico
17 Cuando Jesús iba a seguir su viaje, llegó un hombre corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó: –Maestro bueno, żqué debo hacer para alcanzar la vida eterna?iLa pregunta sobre la resurrección
18 Jesús le contestó: –żPor qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no mientas en perjuicio de nadie ni engańes, y honra a tu padre y a tu madre.’jInstrucción acerca de la fe
20 El hombre le dijo: –Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. 21 Jesús le miró con afecto y le contestó: –Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego, ven y sígueme. 22 El hombre se afligió al oir esto; se fue triste, porque era muy rico. 23 Jesús entonces miró alrededor y dijo a sus discípulos: –ˇQué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!k 24 Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos, pero Jesús volvió a decirles: –Hijos, ˇqué difícil eslentrar en el reino de Dios! 25 Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una agujamque a un rico entrar en el reino de Dios. 26 Al oirlo, se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros: –żY quién podrá salvarse?La autoridad de Jesús
27 Jesús los miró y les contestó: –Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible.nEl mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Pedro comenzó a decirle: –Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido. 29 Jesús respondió: –Os aseguro que todo el que por mi causa y por causa del evangelio deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras, 30 recibirá ya en este mundo cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones; y en el mundo venidero recibirá la vida eterna. 31 Pero muchos que ahora son los primeros, serán los últimos; y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros.ńJesús anuncia por tercera vez su muerte
32 Se dirigían a Jerusalén y Jesús caminaba delante de los discípulos. Ellos estaban asombrados, y los que iban detrás tenían miedo. Jesús, llamando de nuevo aparte a los doce discípulos, comenzó a hablarles de lo que había de sucederle: 33 –Como veis, ahora vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros.o 34 Se burlarán de él, le escupirán, le golpearán y lo matarán; pero tres días después resucitará.pJesús responde a Santiago y Juan
żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: –Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte. 36 Él les preguntó: –żQué queréis que haga por vosotros? 37 Le dijeron: –Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.qJesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Jesús les contestó: –No sabéis lo que pedís. żAcaso podéis beber esa copa amarga que voy a beber yo, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?r 39 Ellos contestaron: –Podemos. Jesús les dijo: –Vosotros beberéis esa copa amarga y recibiréis el bautismo que yo voy a recibir,s 40 pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Les será dado a aquellos para quienes está preparado.La ofrenda de la viuda pobre
41 Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con Santiago y Juan. 42 Pero Jesús los llamó y les dijo: –Sabéis que entre los paganos hay jefes que creen tener el derecho de gobernar con tiranía a sus súbditos, y sobre estos descargan los grandes el peso de su autoridad. 43 Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre vosotros, que sirva a los demás; 44 y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo de todos.t 45 Porque tampoco el Hijo del hombre ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos.uJesús sana a Bartimeo el ciego
46 Llegaron a Jericó.vY cuando ya salía Jesús de la ciudad seguido de sus discípulos y de mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 47 Al oir que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar: –ˇJesús, Hijo de David, ten compasión de mí!w 48 Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba más aún: –ˇHijo de David, ten compasión de mí! 49 Jesús se detuvo y dijo: –Llamadle. Llamaron al ciego y le dijeron: –Ánimo, levántate. Te está llamando. 50 El ciego arrojó su capa, y dando un salto se acercó a Jesús, 51 que le preguntó: –żQué quieres que haga por ti? El ciego le contestó: –Maestro, quiero recobrar la vista. 52 Jesús le dijo: –Puedes irte. Por tu fe has sido sanado.xEn aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús.La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
1 Ya cerca de Jerusalén, cuando estaban en Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos,bJesús envió a dos de sus discípulos, 2 diciéndoles: –Id a esa aldea, y al entrar en ella encontraréis un asno atado que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. 3 Si alguien os pregunta por qué lo hacéis, respondedle que el Seńor lo necesita y que en seguida lo devolverá.c 4 Fueron, pues, y encontraron el asno atado en la calle, junto a una puerta, y lo desataron. 5 Algunos que estaban allí les preguntaron: –żQué hacéis? żPor qué desatáis el asno? 6 Ellos contestaron lo que Jesús les había dicho, y los dejaron ir. 7 Lo llevaron a Jesús, cubrieron el asno con sus capas y Jesús montó. 8 Muchos tendían sus propias capas por el camino, y otros tendían ramas que habían cortado en el campo.d 9 Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: –ˇHosana!eˇBendito el que viene en el nombre del Seńor!f 10 ˇBendito el reino que viene, el reino de nuestro padre David! ˇHosana en las alturas! 11 Entró Jesús en Jerusalén y se dirigió al templo.gMiró por todas partes y luego se fue a Betania con los doce discípulos, porque ya era tarde.2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús sintió hambre.Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Vio de lejos una higuera que tenía hojas y se acercó a ver si también tenía fruto; pero no encontró más que las hojas, porque no era tiempo de higos.i 14 Entonces dijo a la higuera: –ˇNunca más coma nadie de tu fruto! Sus discípulos lo oyeron.Jesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Después que llegaron a Jerusalén, entró Jesús en el templo y comenzó a expulsar a los que allí estaban vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas,j 16 y no permitía que nadie atravesara el templo llevando objetos.El hombre rico
17 Se puso a enseńar, diciendo: –Las Escrituras dicen: ‘Mi casa será casa de oración para todas las naciones’,kpero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones.lLa pregunta sobre la resurrección
18 Al oir esto, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley empezaron a buscar la manera de matar a Jesús, porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba admirada de su enseńanza. 19 Pero al llegar la noche, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.Instrucción acerca de la fe
20 A la mańana siguiente, pasando junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz. 21 Entonces Pedro, acordándose de lo sucedido, dijo a Jesús: –Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.m 22 Jesús les contestó: –Tened fe en Dios. 23 Os aseguro que si alguien dice a ese monte: ‘ˇQuítate de ahí y arrójate al mar!’, y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá.n 24 Por eso os digo que todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis conseguido y lo recibiréis.ń 25 Y cuando estéis orando, perdonad lo que tengáis contra otro, para que también vuestro Padre que está en el cielo os perdone vuestros pecados. [ 26 ] oLa autoridad de Jesús
27 Después de esto regresaron a Jerusalén, y mientras Jesús andaba por el templo se acercaron a él los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos,El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 y le preguntaron: –żCon qué autoridad haces estas cosas? żQuién te ha dado la autoridad para hacerlas?p 29 -30 Jesús les contestó: –Yo también os voy a hacer una pregunta: żQuién envió a Juanqa bautizar: Dios o los hombres? Contestadme. Si me dais la respuesta, yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 31 Ellos se pusieron a discutir unos con otros: “Si respondemos que lo envió Dios, va a decir: ‘Entonces, żpor qué no le creísteis?’Jesús anuncia por tercera vez su muerte
32 żY cómo vamos a decir que le enviaron los hombres?..." Y es que tenían miedo de la gente, pues todos creían que Juan era verdaderamente un profeta. 33 Así que respondieron a Jesús: –No lo sabemos. Entonces Jesús les contestó: –Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.La enseńanza de Jesús acerca del divorcio
Jesús entra en Jerusalén\fm a\fm*
(Mt 21.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)
Parábola de los labradores malvados
1 Jesús comenzó a hablarles por medio de parábolas. Les dijo: “Un hombre plantó una vińa,ale puso una cerca, construyó un lagar y levantó una torre para vigilarlo todo. Luego la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. 2 A su debido tiempo mandó un criado a pedir a los labradores la parte de cosecha que le correspondía. 3 Pero ellos le echaron mano, le golpearon y lo enviaron con las manos vacías. 4 Entonces el dueńo mandó otro criado, pero a este lo hirieron en la cabeza y lo insultaron. 5 Mandó otro, y a este lo mataron. Después mandó otros muchos, pero a unos los golpearon y a otros los mataron. 6 “Todavía le quedaba uno: su propio hijo, a quien quería mucho.bA él lo mandó el último, pensando: ‘Sin duda, respetarán a mi hijo.’ 7 Pero los labradores se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero; matémoslo y la vińa será nuestra.’ 8 Así que lo cogieron, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la vińa. 9 “żQué hará el dueńo de la vińa? Pues irá, matará a aquellos labradores y dará la vińa a otros. 10 “żNo habéis leído lo que dicen las Escrituras?:‘La piedra que despreciaron los constructores
es ahora la piedra principal.
11 Esto lo ha hecho el Seńor
y nosotros estamos maravillados.’ ”c
2. En Jerusalén (11.12–13.37)
La higuera estéril\fm h\fm*
12 Quisieron entonces apresar a Jesús, porque sabían que la parábola iba contra ellos. Pero como tenían miedo de la gente, le dejaron y se fueron.Jesús bendice a los nińos
La cuestión de los impuestos
13 Enviaron a Jesús a unos de los fariseos y del partido de Herodes,dpara sorprenderle en alguna palabra y acusarle. 14 Estos fueron y le dijeron: –Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, sin dejarte llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Tú enseńas a vivir como Dios ordena. żEstamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no? żDebemos o no debemos pagarlos?eJesús purifica el templo
(Mt 21.12-17; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)
15 Pero Jesús, que conocía su hipocresía, les dijo: –żPor qué me tendéis trampas? Traedme un denario,fque lo vea. 16 Se lo llevaron y Jesús les dijo: –żDe quién es esta imagen y el nombre aquí escrito? Le contestaron: –Del césar.El hombre rico
17 Entonces Jesús les dijo: –Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los dejó admirados.gLa pregunta sobre la resurrección
18 Entonces algunos saduceoshacudieron a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertosiy por eso le plantearon este caso: 19 –Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió.jInstrucción acerca de la fe
20 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 21 Entonces el segundo se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar hijos. Lo mismo le pasó al tercero 22 y así hasta los siete, ninguno de los cuales dejó hijos. Finalmente murió también la mujer. 23 Pues bien, en la resurrección, cuando resuciten, żcuál de ellos la tendrá por esposa, si los siete estuvieron casados con ella? 24 Jesús les contestó: –Estáis equivocados porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 25 Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 26 Y en cuanto a que los muertos resucitan, żno habéis leído en el libro de Moiséskel pasaje de la zarza ardiendolcuando Dios dijo a Moisés: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?’La autoridad de Jesús
27 ˇY Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!mAsí que estáis muy equivocados.El mandamiento más importante\fm n\fm*
28 Al ver lo bien que Jesús había contestado a los saduceos, uno de los maestros de la ley, que les había oído discutir, se acercó a él y le preguntó: –żCuál es el primero de todos los mandamientos?ń 29 Jesús le contestó: –El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel, el Seńor nuestro Dios es el único Seńor.o 30 Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’p 31 Y el segundo es: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’qNingún mandamiento es más importante que estos.Jesús anuncia por tercera vez su muerte
32 El maestro de la ley dijo: –Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: Dios es uno solo y no hay otro fuera de él.r 33 Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y que todos los sacrificios que se queman en el altar.s 34 Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.Jesús responde a Santiago y Juan
żDe quién desciende el Mesías?\fm t\fm*
35 Jesús estaba enseńando en el templo y preguntó: –żPor qué dicen los maestros de la ley que el Mesías desciende de David?u 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:‘El Seńor dijo a mi Seńor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’v 37 Pero, żcómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Seńor? La gente, que era mucha, escuchaba con gusto a Jesús.
Jesús denuncia a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Lc 11.37-54; 20.45-47)
38 Jesús decía en su enseńanza: “Guardaos de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largaswy que los saluden con todo respeto en la calle. 39 Buscan los asientos de honorxen las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes, 40 y so pretexto de hacer largas oraciones devoran las casas de las viudas.yˇEsos recibirán mayor castigo!"