Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Un sábadobpasaba Jesús entre los sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas de trigo, las desgranaban entre las manos y se comían los granos.c 2 Entonces algunos fariseos les preguntaron: –żPor qué hacéis algo que no está permitido en sábado?d 3 Jesús les contestó: –żNo habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compańeros tuvieron hambre?

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 Entró en la casa de Dios y tomó los panes consagrados, comió de ellos y dio también a sus compańeros, a pesar de que solamente a los sacerdotes les estaba permitido comer de aquel pan.e 5 Y ańadió: –El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado.

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 Sucedió que otro sábado entró Jesús en la sinagoga y comenzó a enseńar. Había en ella un hombre que tenía la mano derecha tullida;

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 y los maestros de la ley y los fariseos espiaban a Jesús, por ver si lo sanaría en sábado y tener así algún pretexto para acusarle.g 8 Pero él, sabiendo lo que estaban pensando, dijo al hombre de la mano tullida: –Levántate y ponte ahí en medio. El hombre se levantó y se puso de pie,

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 y Jesús dijo a los demás: –Os voy a hacer una pregunta: żQué está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? żSalvar una vida o destruirla?

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Luego miróha todos los que le rodeaban y dijo a aquel hombre: –Extiende la mano. El hombre la extendió y su mano quedó sana.

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 Pero los demás se llenaron de ira y comenzaron a discutir lo que podrían hacer contra Jesús.

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios.i

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 Cuando se hizo de día, reunió a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales llamó apóstoles.j

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Estos fueron: Simón, a quien puso también el nombre de Pedro;kAndrés, hermano de Simón; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Santiago hijo de Alfeo;lSimón el celote,m

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 Judas, hijo de Santiago,ny Judas Iscariote, que traicionó a Jesús.

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 Jesús bajó del cerro con ellos, y se detuvo en un llano. Se habían reunido allí muchos de sus seguidores y mucha gente de toda la región de Judea, y de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón.oHabían venido para oir a Jesús y para que los curase de sus enfermedades.

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Los que sufrían a causa de espíritus impuros, también quedaban sanados.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Así que toda la gente quería tocar a Jesús, porque los sanaba a todos con el poder que de él salía.

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 Jesús miró a sus discípulosqy les dijo: “Dichosos vosotros los pobres, porque el reino de Dios os pertenece.

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 “Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis satisfechos.r“Dichosos los que ahora lloráis,sporque después reiréis.

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 “Dichosos vosotros cuando la gente os odie, cuando os expulsen, cuando os insulten y cuando desprecien vuestro nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.t 23 Alegraos mucho, llenaos de gozo en aquel día, porque recibiréis un gran premio en el cielo; pues también maltrataron así sus antepasados a los profetas.u

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 “Pero ˇay de vosotros los ricos, porque ya habéis tenido vuestra alegría!v

Parábola del buen samaritano

25 “ˇAy de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque tendréis hambre! “ˇAy de vosotros los que ahora reís, porque vais a llorar de tristeza!

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 “ˇAy de vosotros cuando todos os alaben,wporque así hacían los antepasados de esta gente con los falsos profetas!

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 “Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian,

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan.

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 Al que te pegue en una mejilla ofrécele también la otra, y al que te quite la capa déjale que se lleve también tu túnica.x 30 Al que te pida algo dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.y 31 Haced con los demás como queréis que los demás hagan con vosotros.z 32 “Si amáis solamente a quienes os aman, żqué hacéis de extraordinario? ˇHasta los pecadores se portan así!

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 Y si hacéis bien solamente a quienes os hacen bien a vosotros, żqué tiene de extraordinario? ˇTambién los pecadores se portan así! 34 Y si dais prestado sólo a aquellos de quienes pensáis recibir algo, żqué hacéis de extraordinario? ˇTambién los pecadores se prestan entre sí esperando recibir unos de otros! 35 Amad a vuestros enemigos, haced el bien y dad prestado sin esperar nada a cambio.aAsí será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Dios altísimo,bque es también bondadoso con los desagradecidos y los malos.

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará.c

Jesús en casa de Marta y María

38 Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.”d 39 Jesús les puso esta comparación: “żAcaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? żNo caerán los dos en algún hoyo?e

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 El discípulo no es más que su maestro:fsolo cuando termine su aprendizaje llegará a ser como su maestro. 41 “żPor qué miras la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo?g 42 Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu ojo, żcómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la paja que tienes en el ojo'? ˇHipócrita!, saca primero el tronco de tu ojo y así podrás ver bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

El árbol se conoce por su fruto

(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*

43 “No hay árbol bueno que dé mal fruto ni árbol malo que dé fruto bueno.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 Cada árbol se conoce por su fruto:ino se recogen higos de los espinos ni se vendimian uvas de las zarzas. 45 El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que rebosa su corazón, habla su boca.j

Parábola de los dos cimientos

(Mt 7.24-27)

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 “żPor qué me llamáis ‘Seńor, Seńor’ y no hacéis lo que yo os digo?k 47 Voy a deciros a quién se parece aquel que viene a mí, y me oye y hace lo que digo: 48 se parece a un hombre que para construir una casa cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando creció el río, el agua dio con fuerza contra la casa, pero no pudo moverla porque estaba bien construida.

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Pero el que me oye y no hace lo que yo digo se parece a un hombre que construyó su casa sobre la tierra, sin cimientos; y cuando el río creció y dio con fuerza contra ella, se derrumbó y quedó completamente destruida."

Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Cuando Jesús terminó de hablar a la gente, se fue a Cafarnaún. 2 Vivía allí un centurión romano,bcuyo criado,cal que quería mucho, se encontraba a punto de morir. 3 Habiendo oído hablar de Jesús, el centurión envió a unos ancianos de los judíosda rogarle que fuera a sanar a su criado.

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 Ellos se presentaron a Jesús y le rogaron mucho, diciendo: –Este centurión merece que le ayudes, 5 porque ama a nuestra nación. Él mismo hizo construir nuestra sinagoga.e

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 Jesús fue con ellos, pero cuando ya estaban cerca de la casa el centurión le envió unos amigos a decirle: –Seńor, no te molestes, porque yo no merezco que entres en mi casa.

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Por eso, ni siquiera me atreví a ir en persona a buscarte. Solamente da la orden y mi criado se curará. 8 Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando a uno de ellos le digo que vaya, va; cuando a otro le digo que venga, viene; y cuando ordeno a mi criado que haga algo, lo hace.

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Al oir esto, Jesús se quedó admirado, y mirando a la gente que le seguía dijo: –Os aseguro que ni aun en Israel he encontrado tanta fe como en este hombre.

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Al regresar a la casa, los enviados encontraron que el criado ya estaba sano.

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 Después de esto se dirigió Jesús a un pueblo llamado Naín.gIba acompańado de sus discípulos y de mucha otra gente.

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 Al acercarse al pueblo vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Mucha gente del pueblo la acompańaba.

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 Al verla, el Seńor tuvo compasión de ella y le dijo: –No llores.

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 En seguida se acercó y tocó la camilla,hy los que la llevaban se detuvieron. Jesús dijo al muerto: –Muchacho, a ti te digo, ˇlevántate! 15 Entonces el muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a la madre.

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 Al ver esto, todos tuvieron miedo y comenzaron a alabar a Dios diciendo: –Un gran profeta ha aparecido entre nosotros. También decían: –Dios ha venido a ayudaria su pueblo.

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 Y por toda Judeajy sus alrededores corrió la noticia de lo que había hecho Jesús.

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Juan se enteró de todas estas cosas,kporque sus seguidores se las contaron. Llamó a dos de ellos

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 y los envió a Jesús, a preguntarle si él era el que había de venirlo si debían esperar a otro.

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 Los enviados de Juan se acercaron, pues, a Jesús y le dijeron: –Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si tú eres el que había de venir o si debemos esperar a otro.

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 En aquel mismo momento sanó Jesús a muchas personas de sus enfermedades y sufrimientos, y de los espíritus malignos, y dio la vista a muchos ciegos.

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Luego les contestó: –Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen,mlos muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia.n 23 ˇY dichoso el que no pierde su confianza en mí!

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 Cuando los enviados de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: –żQué salisteis a ver al desierto? żUna cańa sacudida por el viento?

Parábola del buen samaritano

25 Y si no, żqué salisteis a ver? żUn hombre lujosamente vestido?ńLos que se visten con lujo y viven entre placeres están en los palacios de los reyes.

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 En fin, żqué salisteis a ver? żUn profeta? Sí, verdaderamente: y a uno que es mucho más que profeta.

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 Juan es aquel de quien dice la Escritura:
‘Yo envío mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.’o

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Os digo que ninguno entre todos los hombres ha sido más grande que Juan; sin embargo, el más pequeńo en el reino de Dios es más grande que él.

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 Todos los que oyeron a Juan, incluso los que cobraban impuestos para Roma, se hicieron bautizar por él, reconociendo así que Dios es justo; 30 pero los fariseos y los maestros de la ley no se hicieron bautizar por Juan, y de ese modo despreciaron lo que Dios había querido hacer en favor de ellos.p 31 “żA qué compararé la gente de este tiempo? żA qué se parece? 32 Se parece a los nińos que se sientan a jugar en la plaza y gritan a sus compańeros: ‘Tocamos la flauta y no bailasteis; cantamos canciones tristes y no llorasteis.’q

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino,ry decís que tiene un demonio. 34 Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís que es un glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran los impuestos para Roma.s 35 Pero la sabiduría de Dios se demuestra por todos sus resultados.”t

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Un fariseovinvitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa,

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 cuando una mujer de mala famawque vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume.x

Jesús en casa de Marta y María

38 Llorando, se puso junto a los pies de Jesúsyy comenzó a bańarlos con sus lágrimas. Luego los secó con sus cabellos, los besó y derramó sobre ellos el perfume. 39 Al ver esto, el fariseo que había invitado a Jesús pensó: “Si este hombre fuera verdaderamente un profeta se daría cuenta de quién y qué clase de mujer es esta pecadora que le está tocando.”

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Entonces Jesús dijo al fariseo: –Simón,ztengo algo que decirte. –Dímelo, Maestro –contestó el fariseo. 41 Jesús siguió: –Dos hombres debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta:a 42 pero, como no le podían pagar, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora dime: żcuál de ellos le amará más?b

El árbol se conoce por su fruto

(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*

43 Simón le contestó: –Me parece que aquel a quien más perdonó. Jesús le dijo: –Tienes razón.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón: –żVes esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; en cambio, esta mujer me ha bańado los pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.

Parábola de los dos cimientos

(Mt 7.24-27)

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 No derramaste aceite sobre mi cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies.c 47 Por esto te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien poco se perdona, poco amor manifiesta. 48 Luego dijo a la mujer: –Tus pecados te son perdonados.

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Los otros invitados que estaban allí comenzaron a preguntarse: –żQuién es este que hasta perdona pecados?d 50 Pero Jesús ańadió, dirigiéndose a la mujer: –Por tu fe has sido salvada. Vete tranquila.e

Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompańaban los doce apóstoles 2 y algunas mujeresaque él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena,bde la que habían salido siete demonios; 3 también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes;cy Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían.

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola: 5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron.

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad.d

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.” Esto dijo Jesús, y ańadió con voz fuerte: “ˇLos que tienen oídos, oigan!”

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola.

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Él les dijo: “A vosotros, Dios os daea conocer los secretos de su reino;fpero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan.g

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 “Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios.

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven.

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan.

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha.

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 “Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en altohpara que tengan luz los que entran.

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.i

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 “Así que oíd bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que cree tener se le quitará.”j

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 La madre y los hermanos de Jesús acudieron a donde él estaba, pero no pudieron acercársele porque había mucha gente.

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 Alguien avisó a Jesús: –Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.k

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 Él contestó: –Los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, esos son mi madre y mis hermanos.l

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Un día, Jesús entró en una barca con sus discípulos y les dijo: –Pasemos a la otra orilla del lago.mPartieron, pues, 23 y mientras cruzaban el lago, Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una fuerte tormenta de viento sobre el lago; la barca se llenaba de agua y corrían peligro de hundirse.

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 Fueron a despertar a Jesús, diciéndole: –ˇMaestro, Maestro, nos estamos hundiendo! Jesús se levantó, dio una orden al viento y a las olas y todo se calmó y quedó tranquilo.

Parábola del buen samaritano

25 Después dijo a sus discípulos: –żQué pasa con vuestra fe? Pero ellos, asustados y asombrados, se preguntaban unos a otros: –żQuién es este, que da órdenes al viento y al agua y le obedecen?n

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Por fin llegaron a la tierra de Gerasa,ńque está al otro lado del lago, frente a Galilea.

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 Al bajar Jesús a tierra, un hombre que estaba endemoniado salió del pueblo y se le acercó. Hacía mucho tiempo que andaba sin ropas y que no vivía en una casa, sino entre las tumbas.o

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Cuando vio a Jesús, cayó de rodillas delante de él gritando: –ˇNo te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo! ˇTe ruego que no me atormentes!

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 Dijo esto porque Jesús había ordenado al espíritu impuro que saliese de aquel hombre. Muchas veces el demonio se había apoderado de él, y aunque la gente le sujetaba las manos y los pies con cadenas para tenerle seguro, él las rompía y el demonio le hacía huir a lugares desiertos. 30 Jesús le preguntó: –żCómo te llamas? –Me llamo Legión –contestó, porque eran muchos los demonios que habían entrado en él,p 31 los cuales pidieron a Jesús que no los mandara al abismo.q 32 Como allí, en el monte, estaba paciendo una gran piara de cerdos,rlos espíritus le rogaron que los dejara entrar en ellos. Jesús les dio permiso.

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 Los demonios salieron entonces del hombre y entraron en los cerdos, y estos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y se ahogaron. 34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y fueron a contarlo en el pueblo y por los campos. 35 La gente salió a ver lo que había pasado. Y cuando llegaron a donde estaba Jesús, encontraron sentado a sus pies, vestido y en su cabal juicio, al hombre de quien habían salido los demonios; y tuvieron miedo.

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Los que habían visto lo sucedido, les contaron cómo había sido curado aquel endemoniado.

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Toda la gente de la región de Gerasa comenzó entonces a rogar a Jesús que se marchara de allí, porque tenían mucho miedo. Así que Jesús entró en la barca y se fue.

Jesús en casa de Marta y María

38 El hombre de quien habían salido los demonios le rogó que le permitiera ir con él, pero Jesús le ordenó que se quedase. Le dijo: 39 –Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti. El hombre se fue y contó por todo el pueblo lo que Jesús había hecho por él.s

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Cuando Jesús regresó al otro lado del lago,tla gente le recibió con alegría, porque todos le estaban esperando. 41 En esto llegó uno llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga. Este hombre se echó a los pies de Jesús suplicándole que fuera a su casa, 42 porque su única hija, que tenía unos doce ańos, estaba a punto de morir. Mientras Jesús iba, se sentía oprimido por la multitud.

El árbol se conoce por su fruto

(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*

43 Entre la gente había una mujer que desde hacía doce ańos estaba enferma, con hemorragias.uHabía gastado en médicos todo lo que tenía,vpero ninguno la había podido sanar.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 Esta mujer se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa, y en el acto se detuvo su hemorragia. 45 Entonces Jesús preguntó: –żQuién me ha tocado? Como todos negaban haberlo hecho, Pedro dijo: –Maestro, la gente te oprime y empuja por todos los lados.w

Parábola de los dos cimientos

(Mt 7.24-27)

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Pero Jesús insistió: –Alguien me ha tocado, porque he notado que de mí ha salido poder para sanar. 47 La mujer, al ver que no podía ocultarse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Jesús. Le confesó delante de todos por qué razón le había tocadoxy cómo había sido sanada en el acto. 48 Jesús le dijo: –Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila.y

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó un mensajero que dijo al jefe de la sinagoga: –Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro. 50 Pero Jesús lo oyó y le dijo: –No tengas miedo. Solamente cree y tu hija se salvará.

IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*

Jesús reprende a Santiago y Juan

51 Al llegar a la casa, no dejó entrar con él a nadie más que a Pedro, Santiago y Juan, junto con el padre y la madre de la nińa. 52 Todos lloraban y se lamentaban por ella, pero Jesús les dijo: –No lloréis. La nińa no está muerta, sino dormida.z 53 La gente se burlaba de él, viendo que estaba muerta. 54 Entonces Jesús tomó de la mano a la nińa y dijo con voz fuerte: –ˇMuchacha, levántate! 55 Ella volvió a la vida, y al punto se levantó; y Jesús mandó que le dieran de comer. 56 Sus padres estaban impresionados, pero Jesús les ordenó que no contaran a nadiealo que había sucedido.

Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Reunió Jesús a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y sanar enfermedades. 2 Los envió a anunciar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.a 3 Les dijo: –No llevéis nada para el camino: ni bastón ni bolsa ni pan ni dinero ni ropa de repuesto.b

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 En cualquier casa donde entréis, quedaos hasta que os vayáis del lugar. 5 Y si en algún pueblo no os quieren recibir, salid de él y sacudíos el polvo de los pies, para que les sirva de advertencia.c

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 Salieron, pues, y fueron por todas las aldeas anunciando la buena noticia y sanando enfermos.

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 El rey Herodes oyó hablar de Jesús y de todo lo que hacía. Y no sabía qué pensar, porque unos decían que era Juan, que había resucitado; 8 otros, que había aparecido el profeta Elías, y otros, que era alguno de los antiguos profetas que había resucitado.e

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Pero Herodes dijo: –Yo mismo mandé que cortaran la cabeza a Juan. żQuién, pues, será este de quien oigo contar tantas cosas? Por eso Herodes tenía ganas de ver a Jesús.f

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Cuando los apóstoles regresaron,hcontaron a Jesús lo que habían hecho. Él, tomándolos aparte, los llevó a un pueblo llamado Betsaida.i

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 Pero cuando la gente lo supo, le siguieron; y Jesús los recibió, les habló del reino de Dios y sanó a los enfermos.

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 Cuando ya comenzaba a hacerse tarde, se acercaron a Jesús los doce discípulos y le dijeron: –Despide a la gente, para que vayan a descansar y a buscar comida por las aldeas y los campos cercanos, porque en este lugar no hay nada.

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 Jesús les dijo: –Dadles vosotros de comer. Contestaron: –No tenemos más que cinco panes y dos peces, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente.

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Eran unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: –Haced que se sienten en grupos, como de cincuenta en cincuenta. 15 Así lo hicieron, y se sentaron todos.

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces, y mirando al cielo dio gracias a Dios,jlos partió y los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente.

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía llenaron doce canastas con los trozos que sobraron.k

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Un día estaba Jesús orando,lél solo. Luego sus discípulos se le reunieron, y él les preguntó: –żQuién dice la gente que soy yo?

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Ellos contestaron: –Unos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros, que uno de los antiguos profetas, que ha resucitado.m

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 –Y vosotros, żquién decís que soy? –les preguntó. Pedro le respondió: –El Mesías de Dios.n

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 Pero Jesús les encargó mucho que no se lo dijeran a nadie.ń

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Les decía Jesús: –El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho, y será rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Lo van a matar, pero al tercer día resucitará.o 23 Después dijo a todos: –El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame.

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará.p

Parábola del buen samaritano

25 żDe qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con su gloria y con la gloria de su Padre y de los santos ángeles.q

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios.r

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Unos ocho días después de esta conversación, Jesús subió a un monte a orar,tacompańado de Pedro, Santiago y Juan.

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostrouy sus ropas se volvieron muy blancas y brillantes. 30 Y aparecieron dos hombres conversando con él: eran Moisés y Elías,v 31 que estaban rodeados de un resplandor glorioso y hablaban de la partida de Jesús de este mundow, que iba a tener lugar en Jerusalén. 32 Aunque Pedro y sus compańeros tenían mucho sueńo, permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 Cuando aquellos hombres se separaban ya de Jesús, Pedro le dijo: –Maestro, ˇqué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pero Pedro no sabía lo que decía. 34 Mientras hablaba, una nube los envolvió en sombra; y al verse dentro de la nube, tuvieron miedo.x 35 Entonces de la nube salió una voz que dijo: “Este es mi Hijo, mi elegido. Escuchadle.”y

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Después que calló la voz, vieron que Jesús estaba solo.zEllos guardaron esto en secreto, y por entonces no contaron a nadie lo que habían visto.

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud salió al encuentro de Jesús.

Jesús en casa de Marta y María

38 En esto, un hombre de en medio de la gente gritó con voz fuerte: –ˇMaestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo! 39 Un espíritu se apodera de él, y de repente le hace gritar, retorcerse violentamente y echar espuma por la boca. Lo está destrozando, porque apenas se separa de él.a

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 He rogado a tus discípulos que expulsen ese espíritu, pero no han podido. 41 Jesús contestó: –ˇOh gente sin fe y perversa!bżHasta cuándo tendré que estar con vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo. 42 Cuando el muchacho se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y le hizo retorcerse con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y lo devolvió a su padre.

El árbol se conoce por su fruto

(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*

43 Todos se quedaron admirados de la grandeza de Dios. Mientras todos seguían asombrados por lo que Jesús había hecho, dijo él a sus discípulos:

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 –Oíd bien esto y no lo olvidéis: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.c 45 Pero ellos no entendían estas palabras, pues Dios no les había permitido entenderlo. Además tenían miedo de pedirle a Jesús que se las explicase.

Parábola de los dos cimientos

(Mt 7.24-27)

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Por aquel entonces, los discípulos se pusieron a discutir quién de ellos sería el más importante.d 47 Jesús, al darse cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un nińo,elo puso junto a él 48 y les dijo: –El que recibe a este nińo en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me envió.fPor eso, el más insignificante entre todos vosotros, ese será el más importante.

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero como no es de los nuestros se lo hemos prohibido. 50 Jesús le contestó: –No se lo prohibáis, porque el que no está contra nosotros está a nuestro favor.g

IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*

Jesús reprende a Santiago y Juan

51 Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. 52 Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para prepararle alojamiento; 53 pero los samaritanos no quisieron recibirle, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén.i 54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto le dijeron: –Seńor, si quieres, diremos que baje fuego del cielojpara que acabe con ellos. 55 Pero Jesús se volvió y los reprendió.k 56 Luego se fueron a otra aldea.

Los que querían seguir a Jesús

(Mt 8.18-22)

57 Mientras iban de camino, un hombre dijo a Jesús: –Seńor, deseo seguirte adondequiera que vayas. 58 Jesús le contestó: –Las zorrasltienen cuevas y las aves nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. 59 Jesús dijo a otro: –Sígueme. Pero él respondió: –Seńor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. 60 Jesús le contestó: –Deja que los muertos entierren a sus muertos.mTú ve y anuncia el reino de Dios. 61 Otro le dijo: –Seńor, quiero seguirte, pero deja que primero me despida de los míos. 62 Jesús le contestó: –El que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás,nno sirve para el reino de Dios.

Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Después de esto escogió también el Seńor a otros setenta y dos,ay los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir. 2 Les dijo: “Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedidle al Dueńo de la mies que mande obreros a recogerla.b 3 Andad y ved que os envío como a corderos en medio de lobos.c

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 No llevéis bolsa ni monedero ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie en el camino.d 5 Cuando entréis en una casa, saludad primero diciendo: ‘Pazea esta casa.’

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 Si en ella hay gente de paz, vuestro deseo de paz se cumplirá; si no, no se cumplirá.

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Y quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, pues el obrero tiene derecho a su salario.fNo andéis de casa en casa. 8 Al llegar a un pueblo donde os reciban bien, comed lo que os ofrezcan;

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 y sanad a los enfermos del lugar y decidles: ‘El reino de Dios ya está cerca de vosotros.’

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Pero si llegáis a un pueblo y no os reciben, salid a las calles diciendo:

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 ‘ˇHasta el polvo de vuestro pueblo que se ha pegado a nuestros pies nos lo sacudimos en protesta contra vosotros!gPero sabed que el reino de Dios está cerca.’

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 Os digo que, en aquel día, el castigo de ese pueblo será más duro que el de los habitantes de Sodoma.h

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 “ˇAy de ti, Corazín! ˇAy de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría vuelto a Dios y lo habría demostrado poniéndose ropas ásperas y sentándose en ceniza.i

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Pero en el día del juicio el castigo para vosotras será peor que para la gente de Tiro y Sidón. 15 Y tú, Cafarnaún, żcrees que serás levantada hasta el cielo? ˇHasta lo más hondo del abismo serás arrojada!j

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 “El que os escucha a vosotros me escucha a mí,ky el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.”

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 Los setenta y doslregresaron muy contentos, diciendo: –ˇSeńor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Jesús les dijo: –Sí, pues yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.m

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Os he dado poder para que pisoteéis serpientes y alacranes,ny para que triunféis sobre toda la fuerza del enemigo sin sufrir ningún dańo.

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 Pero no os alegréis de que los espíritus os obedezcan, sino de que vuestros nombres ya estén escritos en el cielo.ń

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Seńor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.o

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas.pNadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.”q 23 Volviéndose a los discípulos les dijo aparte: “Dichosos quienes vean lo que estáis viendo vosotros,

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.”r

Parábola del buen samaritano

25 Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: –Maestro, żqué debo hacer para alcanzar la vida eterna?s

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Jesús le contestó: –żQué está escrito en la ley? żQué lees en ella?

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 El maestro de la ley respondió: –‘Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;ty ama a tu prójimo como a ti mismo.’u

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Jesús le dijo: –Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida.v

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús: –żY quién es mi prójimo?w 30 Jesús le respondió: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericóxfue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. 31 Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. 32 Luego pasó por allí un levita,yque al verlo dio también un rodeo y siguió adelante.

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él.z 34 Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino,ay se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios,bse los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Pues bien, żcuál de aquellos tres te parece que fue el prójimocdel hombre asaltado por los bandidos?

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 El maestro de la ley contestó: –El que tuvo compasión de él.dJesús le dijo: –Ve, pues, y haz tú lo mismo.

Jesús en casa de Marta y María

38 Seguían ellos su camino. Jesús entró en una aldea, donde una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Marta tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies de Jesús, escuchaba sus palabras.e

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Pero Marta, atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: –Seńor, żno te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. 41 Jesús le contestó: –Marta, Marta, estás preocupada e inquieta por muchas cosas; 42 sin embargo, solo una es necesaria.fMaría ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.

Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*

(Mt 12.1-8; Mc 2.23-28)

Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*

(Mt 8.5-13)

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

Jesús y la oración

(Mt 6.9-15; 7.7-11)

1 Estaba Jesús una vez orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le rogó: –Seńor, enséńanos a orar, lo mismo que Juan enseńaba a sus discípulos.a 2 Jesús les contestó: –Cuando oréis, decid:b
'Padre,csantificado sea tu nombre.d
Venga tu reino.
3 Danos cada día el pan que necesitamos.e

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 Perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos
a todos los que nos han ofendido.f
Y no nos expongas a la tentación.'g
5 También les dijo Jesús: –Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: 'Amigo, préstame tres panes,

Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*

(Mt 12.9-14; Mc 3.1-6)

6 porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle.'

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Sin duda, aquel le contestará desde dentro: 'ˇNo me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada.' 8 Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite.

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Por esto os digo: Pedid y Dios os dará,hbuscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá.

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentraiy al que llama a la puerta, se le abre.j

Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 "żAcaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijokuna culebra cuando le pide pescado?

Jesús escoge a los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Mc 3.13-19)

12 żO de darle un alacrán cuando le pide un huevo?

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ˇcuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"l

Acusación contra Jesús

(Mt 12.22-30; Mc 3.20-27)

14 Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre. Cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar.mLa gente se quedó asombrada, 15 aunque algunos dijeron: –Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre poder para expulsarlos.n

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una seńal milagrosa del cielo.ń

Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*

(Mt 4.23-25)

El regreso de los setenta y dos

17 Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo: –Todo país dividido en bandos enemigos se destruye a sí mismo, y sus casas se derrumban una tras otra.

Los enviados de Juan el Bautista

(Mt 11.2-19)

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, żcómo mantendrá su poder? Digo esto porque afirmáis que yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Pues si yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, żquién da a vuestros seguidores el poder para expulsarlos?oPor eso, ellos mismos demuestran que estáis equivocados.

Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*

(Mt 5.1-12)

20 Pero si yo expulso a los demonios por el poder de Dios,pes que el reino de Dios ya ha llegado a vosotros.

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 "Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida de su casa, lo que guarda en ella está seguro.

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Pero si otro más fuerte que él llega y le vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes como botín.q 23 "El que no está conmigo está contra mí;ry el que conmigo no recoge, desparrama.

El regreso de un espíritu impuro

(Mt 12.43-45)

24 "Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares desiertossen busca de descanso; pero, no encontrándolo, piensa: 'Regresaré a mi casa, de donde salí.'

Parábola del buen samaritano

25 Al llegar, encuentra la casa barrida y arreglada.

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Entonces va y reúne otros siete espíritus peores que él y todos juntos se meten a vivir en aquel hombre, que al final queda peor que al principio."t

El amor a los enemigos

(Mt 5.38-48; 7.12)

Lo que realmente cuenta

27 Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer gritó de en medio de la gente: –ˇDichosa la mujer que te dio a luz y te crió!

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Él contestó: –ˇDichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!

Algunos piden una seńal milagrosa

(Mt 12.38-42; Mc 8.12)

29 La multitud seguía juntándose alrededor de Jesús, y él comenzó a decirles: –La gente de este tiempo es malvada. Pide una seńal milagrosa,upero no se le dará otra seńal que la de Jonás. 30 Porque así como Jonás fue seńal para la gente de Nínive,vasí también el Hijo del hombre será seńal para la gente de este tiempo. 31 En el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón,wy lo que hay aquí es más que Salomón.x 32 También los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás,yy lo que hay aquí es más que Jonás.

La lámpara del cuerpo

(Mt 5.15; 6.22-23)

33 “Nadie enciende una lámpara y la pone en un lugar escondido o debajo de una vasija, sino en alto,zpara que los que entran tengan luz. 34 Tus ojos son como la lámpara del cuerpo. Si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo será luminoso; pero si son malos, tu cuerpo será oscuridad.a 35 Ten cuidado de que la luz que hay en ti no resulte oscuridad.

Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*

36 Pues si todo tu cuerpo es luminoso y no hay oscuridad en él, todo en ti será tan claro como cuando una lámpara te alumbra con su luz.”

No juzgar a otros

(Mt 7.1-5)

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley

(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)

37 Cuando Jesús dejó de hablar, un fariseo le invitó a comer en su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.

Jesús en casa de Marta y María

38 Y como el fariseo se extrańase al ver que no había cumplido con el rito de lavarse las manos antes de comer,b 39 el Seńor le dijo: –Vosotros los fariseos limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro estáis llenos de lo que habéis obtenido mediante el robo y la maldad.

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 ˇNecios!, żno sabéis que el que hizo lo de fuera hizo también lo de dentro? 41 Dad vuestras limosnas de lo que está dentrocy así todo quedará limpio. 42 “ˇAy de vosotros,dfariseos!, que separáis para Dios la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero no hacéis caso de la justicia y el amor a Dios.eEsto es lo que se debe hacer, sin dejar de hacer lo otro.

El árbol se conoce por su fruto

(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*

43 “ˇAy de vosotros, fariseos!, que deseáis los asientos de honor en las sinagogas y ser saludados con todo respeto en la calle.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 “ˇAy de vosotros, que sois como esas tumbas ocultas a la vista, que la gente pisotea sin darse cuenta!”f 45 Uno de los maestros de la ley le contestó entonces: –Maestro, al decir esto nos ofendes también a nosotros.

Parábola de los dos cimientos

(Mt 7.24-27)

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Pero Jesús dijo: –ˇAy también de vosotros, maestros de la ley!, que cargáis a los demás con cargas insoportables y vosotros ni siquiera con un dedo queréis tocarlas. 47 “ˇAy de vosotros!, que construís los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros antepasados. 48 Con eso dais a entender que estáis de acuerdo con lo que vuestros antepasados hicieron, pues ellos los mataron y vosotros construís sus sepulcros.g

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 “Por eso, Dios dijo en su sabiduría: ‘Les mandaré profetas y apóstoles; a unos los matarán y a otros los perseguirán.’ 50 Dios pedirá cuentas a la gente de hoy de la sangrehde todos los profetas que fueron asesinados desde la creación del mundo,

IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*

Jesús reprende a Santiago y Juan

51 desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, a quien mataron entre el altar y el santuario.iSí, os digo que Dios pedirá cuentas de la muerte de ellos a la gente de hoy. 52 “ˇAy de vosotros, maestros de la ley!, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia, y ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que quieren hacerlo.”j 53 Cuando Jesús les dijo estas cosas, los maestros de la ley y los fariseos se llenaron de ira y comenzaron a molestarle con muchas preguntas, 54 tendiéndole trampas para cazarlo en alguna palabra.