Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Mc 15.1-5; Jn 18.28-38)

VI. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (24)

El anuncio de la resurrección de Jesús

(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Jn 20.1-10)

1 Se levantaron todos y condujeron a Jesús ante Pilato.a 2 En presencia de este comenzaron a acusarle, diciendo: –Hemos encontrado a este hombre alborotando a nuestra nación. Dice que no debemos pagar impuestos al césarby afirma que él es el Mesías, el Rey.c 3 Pilato le preguntó: –żEres tú el Rey de los judíos? –Tú lo dices –contestó Jesús.d 4 Entonces Pilato dijo a los jefes de los sacerdotes y a la gente: –No encuentro culpa alguna en este hombre. 5 Pero ellos insistían aún más: –Con sus enseńanzas está alborotando a todo el pueblo. Empezó en Galilea y ahora sigue haciéndolo aquí, en Judea.

Jesús ante Herodes

6 Al oir esto, Pilato preguntó si Jesús era de Galilea. 7 Y al saber que, en efecto, lo era, se lo envió a Herodes,eel gobernador de Galilea, que por aquellos días se encontraba también en Jerusalén. 8 Al ver a Jesús, Herodes se alegró mucho, porque ya hacía bastante tiempo que quería conocerle, pues había oído hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro.f 9 Le preguntó muchas cosas, pero Jesús no le contestó nada.g 10 También estaban allí los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, que le acusaban con gran insistencia. 11 Entonces Herodes y sus soldados le trataron con desprecio, y para burlarse de él le pusieron un espléndido manto real. Luego Herodes se lo envió nuevamente a Pilato.h 12 Aquel día se hicieron amigos Pilato y Herodes, que hasta entonces habían sido enemigos.

Jesús, sentenciado a muerte

(Mt 27.15-26; Mc 15.6-15; Jn 18.39–19.16)

En el camino de Emaús

(Mc 16.12-13)

13 Pilato reunió a los jefes de los sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, 14 y les dijo: –Aquí me habéis traído a este hombre, diciendo que alborota al pueblo, pero le he interrogado delante de vosotros y no le he encontrado culpable de nada de lo que le acusáis. 15 Ni tampoco Herodes, puesto que nos lo ha devuelto. Ya veis que no ha hecho nada que merezca la pena de muerte. 16 Le voy a castigar y luego lo pondré en libertad. [ 17 ] i 18 Pero todos a una comenzaron a gritar:j–ˇFuera con ese! ˇSuéltanos a Barrabás! 19 Barrabás era uno que estaba en la cárcel por una rebelión en la ciudad, y por un asesinato. 20 Pilato, que quería poner en libertad a Jesús, les habló otra vez; 21 pero ellos gritaron más aún: –ˇCrucifícalo! ˇCrucifícalo!k 22 Por tercera vez les dijo Pilato: –Pues żqué mal ha hecho? Yo no encuentro en él nada que merezca la pena de muerte. Le voy a castigar y luego lo pondré en libertad. 23 Pero ellos insistían a grandes voces, pidiendo que lo crucificase. Y como sus gritos crecían más y más, 24 Pilato decidió hacer lo que le pedían: 25 puso en libertad al que habían escogido, el que estaba en la cárcel por rebelión y asesinato, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

Crucifixión de Jesús

(Mt 27.32-44; Mc 15.21-32; Jn 19.17-27)

26 Cuando llevaban a crucificar a Jesús, echaron mano de un hombre de Cirene llamado Simón, que venía del campo, y le hicieron cargar con la cruz y llevarla detrás de Jesús.l 27 Mucha gente y muchas mujeres que lloraban y gritaban de dolor por él, le seguían. 28 Jesús las miró, y les dijo: –Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestros hijos.m 29 Porque vendrán días en que se dirá: ‘ˇDichosas las que no pueden tener hijos, los vientres que nunca concibieron y los pechos que no dieron de mamar!’n 30 Y entonces comenzará la gente a decir a los montes: ‘ˇCaed sobre nosotros!’, y a las colinas: ‘ˇEscondednos!’ń 31 Porque si con el árbol verde hacen todo esto, żqué no harán con el seco?o 32 También llevaban a dos malhechores, para matarlos junto con Jesús. 33 Cuando llegaron al sitio llamado de la Calavera,pcrucificaron a Jesús y a los dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. 34 [Jesús dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”]qLos soldados echaron suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.r 35 La gente estaba allí mirando; y hasta las autoridades se burlaban de él diciendo: –Salvó a otros; ˇque se salve a sí mismo ahora, si de veras es el Mesías de Dios y su escogido!

Jesús se aparece a los discípulos

(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Los soldados también se burlaban de Jesús. Se acercaban a él y le daban a beber vino agrio,s 37 diciéndole: –ˇSi eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo! 38 Y sobre su cabeza había un letrero que decía: “Este es el Rey de los judíos.” 39 Uno de los malhechores allí colgados le insultaba, diciéndole: –ˇSi tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros! 40 Pero el otro reprendió a su compańero diciendo: –żNo temes a Dios, tú que estás sufriendo el mismo castigo? 41 Nosotros padecemos con toda razón, pues recibimos el justo pago de nuestros actos; pero este no ha hecho nada malo. 42 Luego ańadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando comiences a reinar. 43 Jesús le contestó: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.t

Muerte de Jesús

(Mt 27.45-56; Mc 15.33-41; Jn 19.28-30)

44 Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda aquella tierra quedó en oscuridad.u 45 El sol dejó de brillar y el velovdel templo se rasgó por la mitad. 46 Jesús, gritando con fuerza, dijo: –ˇPadre, en tus manos encomiendo mi espíritu!wDicho esto, murió. 47 Cuando el centurión vio lo que había sucedido, alabó a Dios diciendo: –ˇNo hay duda de que este hombre era inocente! 48 Toda la multitud que estaba presente y que vio lo ocurrido regresó a la ciudad golpeándose el pecho.x 49 Pero todos los amigos de Jesús, y también las mujeresyque le habían seguido desde Galilea, se quedaron allí, mirando de lejos aquellas cosas.z

Jesús es sepultado

(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Jn 19.38-42)

Ascensión de Jesús\fm a\fm*

(Mc 16.19-20)

50 -51 Un hombre bueno y justo llamado José, que era miembro de la Junta Suprema de los judíos y que esperaba el reino de Dios, no estuvo de acuerdo con la actuación de la Junta. Este José, natural de Arimatea, un pueblo de Judea, 52 fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro excavado en una peńa,adonde todavía no habían sepultado a nadie. 54 Era el día de la preparación, y el sábado estaba a punto de comenzar.b 55 Las mujeres que habían acompańado a Jesús desde Galileacfueron y vieron el sepulcro, y se fijaron en cómo sepultaban el cuerpo. 56 Cuando volvieron a casa, prepararon perfumes y ungüentos.dLas mujeres descansaron el sábado, conforme al mandamiento,e

Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Mc 15.1-5; Jn 18.28-38)

VI. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (24)

El anuncio de la resurrección de Jesús

(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Jn 20.1-10)

1 pero el primer día de la semanaavolvieron al sepulcro muy temprano, llevando los perfumes que habían preparado. 2 Al llegar, encontraron que la piedra que tapaba el sepulcro no se hallaba en su lugar; 3 y entraron, pero no encontraron el cuerpo del Seńor Jesús. 4 Estaban asustadas, sin saber qué hacer, cuando de pronto vieron a dos hombres de pie junto a ellas, vestidos con ropas brillantes.b 5 Llenas de miedo se inclinaron hasta el suelo, pero aquellos hombres les dijeron: –żPor qué buscáis entre los muertos al que está vivo?

Jesús ante Herodes

6 No está aquí. Ha resucitado.cAcordaos de lo que os dijo cuando aún se hallaba en Galilea: 7 que el Hijo del hombre había de ser entregado en manos de pecadores, que lo crucificarían y que al tercer día resucitaría.d 8 Entonces recordaron ellas las palabras de Jesús, 9 y al regresar del sepulcro contaron todo esto a los once apóstoles y a los demás. 10 Las que llevaron la noticia a los apóstoles fueron María Magdalena, Juana, María madre de Santiago, y las otras mujeres.e 11 Pero a los apóstoles les parecía una locura lo que ellas contaban, y no las creían. 12 Sin embargo, Pedro fue corriendo al sepulcro. Miró dentro, pero no vio más que las sábanas. Entonces volvió a casa admirado de lo que había sucedido.f

Jesús, sentenciado a muerte

(Mt 27.15-26; Mc 15.6-15; Jn 18.39–19.16)

En el camino de Emaús

(Mc 16.12-13)

13 Dos de los discípulosgse dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. 14 Iban hablando de todo lo que había pasado. 15 Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. 16 Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle.h 17 Jesús les preguntó: –żDe qué venís hablando por el camino? Se detuvieron tristes, 18 y uno de ellos llamado Cleofás contestó: –Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.i 19 Les preguntó: –żQué ha sucedido? Le dijeron: –Lo de Jesús de Nazaret, que era un profetajpoderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. 20 Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. 21 Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. 22 Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro 23 y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. 24 Algunos de nuestros compańeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús. 25 Jesús les dijo entonces: –ˇQué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas!k

Crucifixión de Jesús

(Mt 27.32-44; Mc 15.21-32; Jn 19.17-27)

26 żAcaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?l 27 Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.m 28 Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; 29 pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo: –Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche. Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. 30 Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. 31 En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús;npero él desapareció. 32 Se dijeron el uno al otro: –żNo es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras? 33 Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. 34 Estos les dijeron: –Verdaderamente ha resucitado el Seńor y se ha aparecido a Simón.ń 35 Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan.

Jesús se aparece a los discípulos

(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y los saludó diciendo: –Paz a vosotros.o 37 Ellos, sobresaltados y muy asustados, pensaron que estaban viendo un espíritu. 38 Pero Jesús les dijo: –żPor qué estáis tan asustados y por qué tenéis esas dudas en vuestro corazón? 39 Ved mis manos y mis pies: ˇsoy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.p 40 Al decirles esto, les mostró las manos y los pies.q 41 Pero como ellos no acababan de creerlo, a causa de la alegría y el asombro que sentían, Jesús les preguntó: –żTenéis aquí algo de comer? 42 Le dieron un trozo de pescado asado,r 43 y él lo tomó y lo comió en su presencia.s

Muerte de Jesús

(Mt 27.45-56; Mc 15.33-41; Jn 19.28-30)

44 Luego les dijo: –A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, os anuncié que todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos,ttenía que cumplirse.u 45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: –Está escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día;v 47 y que en su nombre, y comenzando desde Jerusalén, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados.w 48 Vosotros sois testigos de estas cosas.x 49 Y yo enviaré sobre vosotros lo que mi Padre prometió.yPero vosotros quedaos aquí, en Jerusalén, hasta que recibáis el poder que viene de Dios.z

Jesús es sepultado

(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Jn 19.38-42)

Ascensión de Jesús\fm a\fm*

(Mc 16.19-20)

50 Luego Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta Betania,by alzando las manos los bendijo. 51 Y mientras los bendecía se apartó de ellos y fue llevado al cielo.c 52 Ellos, después de adorarle,dvolvieron muy contentos a Jerusalén. 53 Y estaban siempre en el templo, alabando a Dios.