Las ciudades de los levitas\fm a\fm*

(1 Cr 6.54-81)

El regreso de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés\fm a\fm*

DESPEDIDA DE JOSUÉ Y RENOVACIÓN DEL PACTO (23–24)

Josué exhorta a los israelitas

Despedida de Josué\fm a\fm*

1 -2 Los jefes de familias levitas fueron a Siló, en la región de Canaán, para hablar con el sacerdote Eleazar, con Josué y con los jefes de familia de las tribus israelitas. Allí les dijeron: “Por medio de Moisés, el Seńor ordenó que se nos dieran ciudades donde vivir, junto con campos de pastoreo para nuestros ganados.” 3 Entonces los israelitas dieron a los levitas algunas de sus propias ciudades y campos de pastoreo, conforme a lo dicho por el Seńor. 4 Primero se hizo el sorteo para los clanes levitas que descendían de Quehat. A los quehatitasbdescendientes del sacerdote Aarón les tocaron trece ciudades, que eran de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín. 5 A los otros quehatitas les tocaron diez ciudades, que eran de las tribus de Efraín, de Dan y de la media tribu de Manasés. 6 Después de esto, a los clanes levitas que descendían de Guersón les tocaron en suerte trece ciudades, que eran de las tribus de Isacar, de Aser, de Neftalí y de la media tribu de Manasés que está en Basán. 7 Y a los clanes levitas que descendían de Merarí les tocaron doce ciudades, que eran de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. 8 Los israelitas repartieron entre los levitas, por sorteo, ciudades y campos de pastoreo, tal como el Seńor lo había ordenado por medio de Moisés. 9 Estas ciudades, que van a ser mencionadas, las dieron los de la tribu de Judá y los de la tribu de Simeón,

El altar junto al Jordán

10 y les tocaron a los levitas pertenecientes a los clanes de Quehat, que descendían de Aarón, porque a ellos les tocó la suerte en primer lugar. 11 En la región montańosa de Judá les dieron Hebrón, ciudad principal de los descendientes del gigante Anac,ccon sus campos de pastoreo. 12 Pero los terrenos y las aldeas de esta ciudad se le dieron en propiedad a Caleb, el hijo de Jefuné. 13 Además de Hebrón, que era ciudad de refugio para quienes habían matado a alguien, se les dieron a los descendientes del sacerdote Aarón las siguientes ciudades: Libná, 14 Jatir, Estemoa, 15 Holón, Debir, 16 Aín, Jutá y Bet-semes. Estas nueve ciudades contaban con sus propios campos de pastoreo. 17 Y de la tribu de Benjamín les dieron Gabaón, Gueba, 18 Anatot y Almón, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo, 19 de modo que las ciudades de los sacerdotes descendientes de Aarón fueron trece en total, cada una con sus propios campos de pastoreo. 20 A los otros clanes levitas descendientes de Quehat se les repartieron ciudades de la tribu de Efraín. 21 En los montes de Efraín les dieron Siquem, como ciudad de refugio para quien matara a alguien, y además Guézer, 22 Quibsaim y Bet-horón, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo. 23 De la tribu de Dan recibieron Eltequé, Guibetón, 24 Aialón y Gat-rimón, o sea cuatro ciudades con sus campos de pastoreo; 25 y de la media tribu de Manasés recibieron dos ciudades, Taanac y Gat-rimón, con sus campos de pastoreo; 26 así que las ciudades de estos clanes quehatitas fueron diez en total, con sus propios campos de pastoreo. 27 A los levitas descendientes de Guersón les dieron dos ciudades, que eran de la media tribu de Manasés, con sus propios campos de pastoreo: Golán, que estaba en Basán, para que sirviera como ciudad de refugio, y Beesterá. 28 De la tribu de Isacar les dieron Quisión, Daberat,

Muerte y sepultura de Josué

(Jue 2.6-10)

29 Jarmut y En-ganim, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo. 30 De la tribu de Aser les dieron Misael, Abdón, 31 Helcat y Rehob, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo.

Sepultura de los restos de José

32 De la tribu de Neftalí les dieron tres ciudades con sus propios campos de pastoreo: Quedes, que estaba en Galilea, para que sirviera como ciudad de refugio, Hamot-dor y Cartán;

Muerte y sepultura de Eleazar

33 de modo que las ciudades de los clanes guersonitas fueron trece en total, cada una con sus propios campos de pastoreo. 34 A los clanes levitas que aún quedaban, o sea a los descendientes de Merarí, les dieron, de la tribu de Zabulón, Jocneam, Cartá, 35 Dimná y Nahalal, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo. 36 De la tribu de Rubén les dieron Béser, Jahas, 37 Cademot y Mefáat, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo. 38 De la tribu de Gad les dieron Ramot de Galaad, para que sirviera como ciudad de refugio, Mahanaim, 39 Hesbón y Jazer, o sea cuatro ciudades con sus propios campos de pastoreo; 40 de modo que las ciudades que les tocaron a los clanes levitas que aún quedaban, es decir, a los descendientes de Merarí, fueron doce en total. 41 Las ciudades levitas dentro del territorio israelita fueron cuarenta y ocho en total, cada una con sus propios campos de pastoreo, 42 los cuales rodeaban a cada ciudad. El caso era el mismo en cada una de estas ciudades.

Fidelidad del Seńor

43 Así fue como el Seńor dio a los israelitas todo el territorio que había prometido bajo juramento a sus antepasados, y ellos se establecieron y vivieron allí. 44 El Seńor cumplió su promesa y les dio paz en todo el territorio. Sus enemigos no pudieron hacerles frente, porque el Seńor les dio la victoria sobre ellos. 45 Ni una sola palabra quedó sin cumplirse de todas las buenas promesas que el Seńor había hecho a los israelitas.

Las ciudades de los levitas\fm a\fm*

(1 Cr 6.54-81)

El regreso de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés\fm a\fm*

DESPEDIDA DE JOSUÉ Y RENOVACIÓN DEL PACTO (23–24)

Josué exhorta a los israelitas

Despedida de Josué\fm a\fm*

1 Entonces Josué llamó a las tribus de Rubén y de Gad y a la media tribu de Manasés, 2 y les dijo: “Vosotros habéis cumplido todo lo que os ordenó Moisés, el siervo del Seńor, y habéis obedecido todas mis órdenes. 3 Hasta el día de hoy, y durante todo este tiempo, no habéis abandonado a vuestros hermanos, y habéis cumplido fielmente los mandamientos de vuestro Seńor y Dios. 4 Ahora que él ha cumplido su promesa y que vuestros hermanos tienen paz, volved a vuestras tiendas de campańa y a las tierras que Moisés, el siervo del Seńor, os dio al este del río Jordán. 5 Lo único que os pido es que cumpláis fielmente el mandamiento y la ley que os dio Moisés, el siervo del Seńor; es decir, que améis al Seńor y Dios vuestro, que andéis siempre en sus caminos y obedezcáis sus mandatos, y que le sigáis y le sirváis con todo el corazón y con toda el alma.”b 6 Después de esto, Josué los bendijo y los despidió, y ellos se fueron a sus tiendas. 7 A una mitad de la tribu de Manasés, Moisés le había dado tierras en la región de Basán.cA la otra mitad de la tribu de Manasés, Josué le dio tierras entre los israelitas al oeste del Jordán, y a los primeros los bendijo y los mandó de regreso. 8 Y les dijo: “Vosotros volvéis ahora a vuestras tierras con grandes riquezas y muchos animales, con oro, plata, bronce y hierro, y con mucha ropa. Compartid con vuestros hermanos esto que habéis quitado al enemigo.” 9 Así fue como las tribus de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés se separaron del resto de los israelitas en Siló,den la región de Canaán, para regresar a sus posesiones en la región de Galaad,edonde tenían tierras según el Seńor lo había ordenado por medio de Moisés.

El altar junto al Jordán

10 Cuando las tribus de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés llegaron al río Jordán, todavía en territorio cananeo,flevantaron junto al río un gran altar. 11 A los otros israelitas les llegó la noticia de que las tribus de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés habían construido un altargen la frontera de Canaán, junto al Jordán, en territorio israelita; 12 y en cuanto los israelitas lo supieron, se reunieron en Siló para ir a pelear contra ellos. 13 Mandaron antes a Finees, hijo del sacerdote Eleazar,hpara que fuera a Galaad, donde estaban las tribus de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés. 14 Con él iban diez principales jefes israelitas, cada uno de los cuales representaba a su clan y a su tribu. 15 Todos ellos fueron a Galaad, donde estaban las tribus de Rubén y de Gad y la media tribu de Manasés, y les dijeron: 16 –Nosotros hablamos en el nombre del pueblo del Seńor. żQué traición es esta que habéis cometido contra el Dios de Israel? żPor qué le habéis abandonado y os habéis construido un altar en rebeldía contra el Seńor? 17 żAcaso no ha sido bastante el pecado de Peor,icon el que todavía estamos manchados y por el que murieron tantos del pueblo del Seńor? 18 żNo os basta con eso, para que ahora también os apartéis vosotros del Seńor? Si hoy os rebeláis contra el Seńor, mańana él se enojará con todo el pueblo israelita. 19 Si os parece que este territorio que os ha tocado es impuro, venid a la tierra del Seńor, donde está el santuario del Seńor. Tomad un territorio entre nosotros, pero no os rebeléis contra el Seńor ni contra nosotros construyendo otro altar además del altar del Seńor nuestro Dios. 20 Recordad que Acán, el hijo de Zérah, pecó por tomar de lo que estaba consagrado a la destrucción, y que por su culpa el Seńor se enojó con toda la comunidad de Israel. ˇY Acán no fue el único que murió a causa de su pecado!j 21 Entonces los de Rubén y de Gad y los de la media tribu de Manasés contestaron a los jefes israelitas: 22 –El Seńor y Dios de todos los dioses sabe que no hicimos este altar por rebeldía o para apartarnos de él. Él lo sabe y os lo hace saber a todos vosotros; si fue por estas razones, ˇno nos perdones la vida! 23 Si construimos este altar para apartarnos del Seńor, o para presentar holocaustos, ofrendas de cereales o sacrificios de reconciliación, que el mismo Seńor nos pida cuentas. 24 La verdad es que lo hicimos porque no queremos que algún día vuestros hijos digan a los nuestros: ‘żQué tenéis que ver vosotros con el Seńor y Dios de Israel? 25 El Seńor ha puesto el Jordán para separarnos de vosotros, los de las tribus de Rubén y de Gad. Vosotros no tenéis nada que ver con el Seńor.’ Así vuestros hijos harían que los nuestros dejaran de sentir reverencia por el Seńor. 26 Por eso pensamos construir un altar, no para ofrecer holocaustos al Seńor ni presentar otros sacrificios, 27 sino para que sea un testimonio entre vosotros y nosotros, y entre nuestros descendientes, de que nosotros podemos servir al Seńor y presentarnos ante él con nuestros holocaustos y con nuestros sacrificios por el pecado y de reconciliación. Así vuestros descendientes no podrán decir a los nuestros: ‘Vosotros no tenéis nada que ver con el Seńor.’ 28 Pensamos que si alguien nos dice eso a nosotros o a nuestros descendientes, podremos responder: ‘ˇMirad!, nuestros antepasados construyeron este altar del Seńor, no para ofrecer holocaustos ni sacrificios, sino para que sirva de testimonio entre vosotros y nosotros.’

Muerte y sepultura de Josué

(Jue 2.6-10)

29 Dios nos libre de rebelarnos contra él, o de abandonarle, construyendo otro altar para ofrecer holocaustos u ofrendas de cereales, o para otros sacrificios, aparte del altar del Seńor nuestro Dios que está delante de su santuario. 30 Cuando el sacerdote Finees, los jefes de la comunidad y los jefes de clanes que le acompańaban oyeron lo que decían los de Rubén y de Gad y los de la media tribu de Manasés, les pareció bien. 31 Entonces Finees, el hijo del sacerdote Eleazar, les dijo: –Ahora estamos seguros de que el Seńor está con nosotros, pues vosotros no tratasteis de rebelaros contra él, y así nos habéis salvado del castigo del Seńor.

Sepultura de los restos de José

32 Después de esto, Finees y los que le acompańaban se despidieron de ellos y regresaron de la región de Galaad a la de Canaán, donde estaban los israelitas. Cuando contaron a los que estaban en Canaán lo que habían contestado los de las otras tribus,

Muerte y sepultura de Eleazar

33 la respuesta les pareció bien, y alabaron a Dios. Desde entonces no hablaron más de atacar a las tribus de Rubén y de Gad, ni de destruir sus tierras. 34 Los descendientes de Rubén y de Gad pusieron al altar el nombre de “Testimonio”,kdiciendo: “Este altar será un testimonio entre nosotros de que el Seńor es Dios.”

Las ciudades de los levitas\fm a\fm*

(1 Cr 6.54-81)

El regreso de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés\fm a\fm*

DESPEDIDA DE JOSUÉ Y RENOVACIÓN DEL PACTO (23–24)

Josué exhorta a los israelitas

Despedida de Josué\fm a\fm*

1 Mucho tiempo después de que el Seńor diera a los israelitas pazacon sus enemigos, y cuando ya Josué era viejo,b 2 mandó llamar Josué a todos los israelitas, con sus ancianos, jefes, jueces y oficiales, y les dijo: “Yo ya soy viejo y los ańos me pesan. 3 Vosotros habéis visto todo lo que el Seńor hizo a todos estos pueblos que se os oponían, pues él es quien ha peleado por vosotros.c 4 Yo repartí por sorteo todas estas tierras entre las tribus. No repartí solo los territorios ya conquistados, sino también los que quedan por conquistar, desde el río Jordán al este hasta el mar Mediterráneo al oeste.d 5 El Seńor va a echar de esas tierras a los que viven en ellas, y vosotros las tomaréis, tal como el Seńor vuestro Dios lo ha prometido. 6 “Esforzaos en cumplir todo lo que dice el libro de la ley de Moisés; cumplidlo al pie de la letra.e 7 No os mezcléis con la otra gente que todavía vive aquí entre vosotros. No adoréis a sus dioses, ni los obedezcáis; ni siquiera mencionéis el nombre de esos dioses, ni juréis por ellos.f 8 Seguid siempre al Seńor vuestro Dios, como lo habéis hecho hasta ahora. 9 El Seńor ha arrojado de delante de vosotros a pueblos grandes y fuertes, y hasta el día de hoy nadie ha podido resistir ante vosotros.

El altar junto al Jordán

10 Uno solo de vosotros puede hacer huir a mil,gporque el Seńor vuestro Dios pelea a vuestro favor, como él mismo lo prometió.h 11 Tened, pues, cuidado de vosotros mismos y amad al Seńor vuestro Dios.i 12 -13 Porque quiero que sepáis esto: que si os apartáis de Dios y os mezcláis con esta gente que ha quedado entre vosotros, y hacéis matrimonios entre unos y otros,jel Seńor vuestro Dios no echará a estos pueblos de vuestra presencia, sino que los usará como red y trampa para que vosotros caigáis, y como látigo sobre vuestras espaldas, y como espinas en vuestros ojos, hasta que no quede ni uno solo de vosotros en esta tierra tan buena que el Seńor vuestro Dios os ha dado. 14 “Yo ya voy a morir,kpero antes quiero que reconozcáis de todo corazón y con toda el alma que se han cumplido todas las cosas buenas que el Seńor os prometió. Ni una sola de sus promesas ha quedado sin cumplir. 15 Pero, así como se ha cumplido todo lo bueno que el Seńor os prometió, así también él traerá sobre vosotros toda clase de calamidades, hasta que no quede ni uno solo de vosotros en esta tierra buena que él os dio, 16 si no cumplís el pacto que el Seńor hizo con vosotros. Si vais y adoráis a otros dioses, y os inclináis delante de ellos, el Seńor se enojará con vosotros y muy pronto seréis borrados de esta tierra tan buena que él os ha dado.”

Las ciudades de los levitas\fm a\fm*

(1 Cr 6.54-81)

El regreso de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés\fm a\fm*

DESPEDIDA DE JOSUÉ Y RENOVACIÓN DEL PACTO (23–24)

Josué exhorta a los israelitas

Despedida de Josué\fm a\fm*

1 Josué reunió en Siquemba todas las tribus de Israel. Llamó a los ancianos, jefes, jueces y oficiales y, en presencia del Seńor, 2 dijo a todo el pueblo: –Esto dice el Seńor y Dios de Israel: ‘Antiguamente, Thérahcy sus hijos Abrahamdy Nahor, vuestros antepasados, vivían a orillas del río Éufrates y adoraban a otros dioses. 3 De las orillas del Éufrates tomé a Abraham, y le hice andar por toda la región de Canaán. Le hice crecer en número, dándole primero a su hijo Isaac;e 4 y a Isaac le di dos hijos, Jacob y Esaú.fA Esaú le di la región montańosa de Seír,gpero Jacob y sus hijos se fueron a Egipto.h 5 Entonces envié a Moisés y Aarón, y herí de muerte a los egipcios, hasta que os saqué de allí.i 6 Cuando vuestros antepasados salieron de Egipto, los egipcios los persiguieron con carros de guerra y caballos hasta el mar Rojo. 7 Ellos me llamaron, y yo puse una gran oscuridad entre ellos y los egipcios, e hice que el mar cayera sobre los egipcios y los cubriera. Vosotros fuisteis testigos de lo que hice en Egipto. ‘Después pasasteis mucho tiempo en el desierto,j 8 hasta que os traje a la tierra de los amorreos, en el lado oriental del Jordán. Ellos pelearon contra vosotros, pero yo los hice caer en vuestras manos y vosotros los derrotasteis y os adueńasteis de la región.k 9 Después Balac, hijo de Sipor, rey de los moabitas, vino a pelear contra vosotros. Balac mandó ir en busca de Balaam, el hijo de Beor, para que os maldijera;

El altar junto al Jordán

10 pero yo no dejé que Balaam os maldijera, y tuvo que bendeciros. Así os salvé.l 11 Entonces cruzasteis el río Jordánmy llegasteis hasta Jericó. Los que vivían en Jericó (amorreos, ferezeos, cananeos, hititas, gergeseos, heveos y jebuseos) pelearon contra vosotros, pero yo hice que los derrotarais.n 12 A los dos reyes amorreos no los derrotasteis con espadas ni con arcos, sino que yo envié mi pánicońdelante de vosotros, de modo que ellos huyeron antes de que llegarais. 13 Yo os di tierras que no habíais trabajado y ciudades que no habíais construido. Ahora vivís en ellas, y coméis uvas y aceitunas que no plantasteis.oY ańadió Josué: 14 –Por todo esto, respetadpal Seńor y servidle con sinceridad y lealtad. Apartaos de los dioses que vuestros antepasados adoraron a orillas del río Éufrates y en Egipto,qy servid al Seńor. 15 Pero si no queréis servir al Seńor, elegidrhoy a quién vais a servir: si a los dioses a los que vuestros antepasados servían a orillas del Éufrates, o a los dioses de los amorreossque viven en esta tierra. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Seńor. 16 Entonces el pueblo dijo: –ˇNo permita el Seńor que le abandonemos por servir a otros dioses! 17 El Seńor fue quien nos sacó, a nosotros y a nuestros antepasados, de Egipto, donde éramos esclavos. Él fue quien hizo tantas maravillas delante de nuestros ojos, y quien nos protegió y nos defendió durante el camino, cuando pasamos entre tantos pueblos. 18 Él echó de delante de nosotros a todos los pueblos que estaban en nuestro camino, y a los amorreos que vivían aquí. Por todo esto, nosotros también serviremos al Seńor, pues él es nuestro Dios. 19 Pero Josué les dijo: –Vosotros no podréis servir al Seńor, porque él es un Dios santo y celosotque no tolerará vuestras rebeliones y pecados. 20 Si le abandonáis y servís a otros dioses, el Seńor responderá haciéndoos mal, y os destruirá a pesar de haberos hecho tanto bien. 21 El pueblo le contestó: –Eso no sucederá. Nosotros serviremos al Seńor. 22 Entonces Josué dijo: –Vosotros sois vuestros propios testigos de que habéis escogido servir al Seńor. –Lo somos –respondieron ellos. 23 Les dijo Josué: –Quitad entonces todos los demás dioses que hay entre vosotros, y volveos de todo corazón al Seńor y Dios de Israel. 24 Y el pueblo respondió: –Nosotros serviremos al Seńor nuestro Dios y haremos lo que él nos diga. 25 Aquel mismo día, allí, en Siquem, Josué hizo un pacto con el pueblo, y les dio leyes y decretos, 26 que escribió en el libro de la ley de Dios. Después tomó una gran piedra y la puso debajo de la encina que estaba en el santuario del Seńor, 27 y dijo a todo el pueblo: –Esta piedra va a servirnos de testimonio, pues ella es testigo de todo lo que el Seńor nos ha dicho. Será un testimonio contra vosotros, para que no seáis falsos con vuestro Dios. 28 Después Josué mandó a cada uno a su territorio.

Muerte y sepultura de Josué

(Jue 2.6-10)

29 Poco después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Seńor, a la edad de ciento diez ańos. 30 Lo enterraron en su propiedad, en Timnat-sérah,uque está en los montes de Efraín, al norte del monte Gaas. 31 Los israelitas sirvieron al Seńor mientras vivió Josué, y aun después, mientras vivieron los ancianos que sabían todo lo que el Seńor había hecho por los israelitas.

Sepultura de los restos de José

32 Los restos de José, que los israelitas habían traído desde Egipto,vfueron enterrados en Siquem, en el terreno que Jacob había comprado por cien monedas de platawa los hijos de Hamor,xel padre de Siquem, y que luego pasó a ser propiedad de los descendientes de José.

Muerte y sepultura de Eleazar

33 Cuando murió Eleazar,yhijo de Aarón, lo enterraron en la colina de su hijo Finees, la cual le fue dada en los montes de Efraín.