III. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (20–21)
El sepulcro vacío
(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Lc 24.1-12)
Jesús se aparece a siete de sus discípulos\fm a\fm*
1 Pilato, entonces, ordenó que azotaran a Jesús. 2 Además, los soldados tejieron una corona de espinas y la pusieron en la cabeza de Jesús, y le vistieron con una capa de color rojo oscuro.a 3 Luego se acercaban a él, diciendo: –ˇViva el Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cara. 4 Pilato volvió a salir y les dijo: –Mirad, os lo he sacado para que sepáis que yo no encuentro en él ningún delito.b 5 Salió, pues, Jesús, con la corona de espinas en la cabeza y vestido con aquella capa de color rojo oscuro. Pilato dijo: –ˇAhí tenéis a este hombre! 6 Cuando le vieron los jefes de los sacerdotes y los guardias del templo, comenzaron a gritar: –ˇCrucifícalo! ˇCrucifícalo! Pilato les dijo: –Pues lleváoslo y crucificadle vosotros, porque yo no encuentro ningún delito en él. 7 Los judíos le contestaron: –Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir porque se ha hecho pasar por Hijo de Dios.c 8 Al oir esto, Pilato tuvo más miedo todavía. 9 Entró de nuevo en el palacio y preguntó a Jesús: –żDe dónde eres tú? Pero Jesús no le contestó nada.d 10 Pilato insistió: –żEs que no me vas a contestar? żNo sabes que tengo autoridad, tanto para ponerte en libertad como para crucificarte?Jesús se aparece a María Magdalena
11 Jesús le contestó: –Ninguna autoridad tendrías sobre mí, si Dios no te la hubiera dado.ePor eso, el que me ha entregadofa ti es más culpable de pecado que tú. 12 Desde aquel momento, Pilato buscó la manera de poner en libertad a Jesús; pero los judíos le gritaban: –ˇSi le pones en libertad, no eres amigo del césar! ˇTodo el que se hace rey es enemigo del césar! 13 Al oir esto, Pilato ordenó que sacaran a Jesús, y luego se sentógen el tribunal, en el lugar que llamaban en hebreo Gabatá (es decir, El Empedrado). 14 Era la víspera de la Pascua, hacia el mediodía.hPilato dijo a los judíos: –ˇAquí tenéis a vuestro Rey!El encargo de Jesús a Pedro
15 Pero ellos gritaban: –ˇMuera! ˇMuera! ˇCrucifícalo! Pilato les preguntó: –żAcaso he de crucificar a vuestro Rey? Y los jefes de los sacerdotes le contestaron: –ˇNo tenemos más rey que el césar! 16 Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.iCrucifixión de Jesús
(Mt 27.32-44; Mc 15.21-32; Lc 23.26-43)
17 Jesús, llevando su cruz, salió para ir al llamado “Lugar de la Calavera” (que en hebreo es Gólgota). 18 Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado.Jesús se aparece a los discípulos
(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Lc 24.36-49)
19 Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero que decía: “Jesús de Nazaret, Rey de los judíos.”El discípulo a quien Jesús quería mucho
20 Muchos judíos leyeron aquel letrero, porque el lugar donde crucificaron a Jesús se hallaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, latín y griego. 21 Por eso, los jefes de los sacerdotes judíos dijeron a Pilato: –No escribas: ‘El Rey de los judíos’, sino: ‘El que dice ser Rey de los judíos.’ 22 Pero Pilato les contestó: –Lo que he escrito, escrito queda. 23 Después de crucificar a Jesús, los soldados tomaron sus ropas y se las repartieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también su túnica, pero como no tenía costura, sino que estaba tejida de arriba abajo de una sola pieza,Las dudas de Tomás
24 se dijeron entre ellos: –No la partamos. Echémosla a suertes, a ver a quién le toca. Así se cumplió la Escritura que dice: “Se repartieron entre sí mi ropa y echaron a suertes mi túnica.”jEsto fue lo que hicieron los soldados. 25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena.k 26 Cuando Jesús vio a su madre y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho,ldijo a su madre: –Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Luego dijo al discípulo: –Ahí tienes a tu madre.mDesde entonces, aquel discípulo la recibió en su casa.nMuerte de Jesús
(Mt 27.45-56; Mc 15.33-41; Lc 23.44-49)
28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo se había cumplido, y para que se cumpliera la Escritura,ńdijo: –Tengo sed. 29 Había allí una jarra llena de vino agrio.oEmpaparon una esponja en el vino, la ataron a una rama de hisopopy se la acercaron a la boca.El porqué de este libro
30 Jesús bebió el vino agrio y dijo: –Todo está cumplido. Luego inclinó la cabeza y murió.La lanzada en el costado
31 Era el día de la preparación de la Pascua. Los judíos no querían que los cuerpos quedasen en las cruces durante el sábado, pues precisamente aquel sábado era muy solemne.qPor eso pidieron a Pilato que ordenara quebrar las piernasra los crucificados y quitar de allí los cuerpos. 32 Fueron entonces los soldados y quebraron las piernas primero a uno y luego al otro de los crucificados junto a Jesús. 33 Pero al acercarse a Jesús vieron que ya había muerto. Por eso no le quebraron las piernas. 34 Sin embargo, uno de los soldados le atravesósel costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua.t 35 El que cuenta esto es uno que lo viouy que dice la verdad. Él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. 36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura que dice: “No le quebrarán ningún hueso.”v 37 Y en otra parte dice la Escritura: “Mirarán al que traspasaron.”wJesús es sepultado
(Mt 27.57-61; Mc 15.42-47; Lc 23.50-56)
38 Después de esto, José, el de Arimatea,xpidió permiso a Pilato para llevarse el cuerpo de Jesús. José era un seguidor de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos. Pilato le dio permiso, y José fue y se llevó el cuerpo. 39 También Nicodemo, el que una noche fue a hablar con Jesús,yllegó con unos treinta kiloszde perfume de mirra y áloe.a 40 José y Nicodemo, pues, tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas empapadas en aquel perfume, según acostumbraban hacer los judíos para enterrar a sus muertos. 41 En el lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo,bdonde todavía no se había depositado a nadie. 42 Allí pusieron el cuerpo de Jesús, porque el sepulcro estaba cerca y porque ya iba a empezar el sábado de los judíos.cIII. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (20–21)
El sepulcro vacío
(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Lc 24.1-12)
Jesús se aparece a siete de sus discípulos\fm a\fm*
1 El primer día de la semana,aMaría Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. 2 Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho,by les dijo: –ˇSe han llevado del sepulcro al Seńor y no sabemos dónde lo han puesto! 3 Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. 4 Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. 5 Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. 6 Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, 7 y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte.c 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó. 9 Y es que todavía no habían entendido lo que dice la Escritura,dque él tenía que resucitar. 10 Luego los discípulos regresaron a casa.Jesús se aparece a María Magdalena
11 María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó a mirar dentro 12 y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le preguntaron: –Mujer, żpor qué lloras? Ella les dijo: –Porque se han llevado a mi Seńor y no sé dónde lo han puesto. 14 Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él.El encargo de Jesús a Pedro
15 Jesús le preguntó: –Mujer, żpor qué lloras? żA quién buscas? Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: –Seńor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo. 16 Jesús entonces le dijo: –ˇMaría! Ella se volvió y le respondió en hebreo: –ˇRabuni! (que quiere decir “Maestro”).Crucifixión de Jesús
(Mt 27.32-44; Mc 15.21-32; Lc 23.26-43)
17 Jesús le dijo: –Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre.ePero ve y di a mis hermanosfque voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre,gmi Dios y vuestro Dios. 18 Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Seńor, y también lo que él le había dicho.hJesús se aparece a los discípulos
(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Lc 24.36-49)
19 Al llegar la noche de aquel mismo día, primero de la semana,ilos discípulos estaban reunidos y tenían las puertas cerradas por miedo a los judíos.jJesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo: –ˇPazka vosotros!El discípulo a quien Jesús quería mucho
20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado.lY ellos se alegraronmde ver al Seńor. 21 Luego Jesús dijo de nuevo: –ˇPaz a vosotros! Como el Padre me envió a mí, también yo os envío a vosotros.n 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y ańadió: –Recibid el EspírituńSanto. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar.oLas dudas de Tomás
24 Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo,pno estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Después le dijeron los otros discípulos: –Hemos visto al Seńor. Tomás les contestó: –Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré. 26 Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo: –ˇPaz a vosotros! 27 Luego dijo a Tomás: –Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ˇNo seas incrédulo, sino cree!Muerte de Jesús
(Mt 27.45-56; Mc 15.33-41; Lc 23.44-49)
28 Tomás exclamó entonces: –ˇMi Seńor y mi Dios!q 29 Jesús le dijo: –żCrees porque me has visto? ˇDichosos los que creen sin haber visto!rEl porqué de este libro
30 Jesús hizo otras muchas seńales milagrosassdelante de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.tLa lanzada en el costado
31 Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en él.uIII. ˇJESÚS HA RESUCITADO! (20–21)
El sepulcro vacío
(Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Lc 24.1-12)
Jesús se aparece a siete de sus discípulos\fm a\fm*
1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del lago de Tiberias.bSucedió de esta manera: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, al que llamaban el Gemelo, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeocy otros dos discípulos de Jesús. 3 Simón Pedro les dijo: –Me voy a pescar.dEllos contestaron: –Nosotros también vamos contigo. Fueron, pues, y subieron a una barca; pero aquella noche no pescaron nada. 4 Cuando comenzaba a amanecer, Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no sabían que fuera él. 5 Jesús les preguntó: –Muchachos, żno habéis pescado nada? –Nada –le contestaron. 6 Jesús les dijo: –Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis. Así lo hicieron, y luego no podían sacar la red por los muchos peces que habían cogido.e 7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús quería muchofle dijo a Pedro: –ˇEs el Seńor! Apenas oyó Simón Pedro que era el Seńor, se vistió, porque estaba sin ropa,gy se lanzó al agua. 8 Los otros discípulos llegaron a la playa con la barca, arrastrando la red llena de peces, pues estaban a cien metros escasoshde la orilla. 9 Al bajar a tierra encontraron un fuego encendido, con un pez encima, y pan. 10 Jesús les dijo: –Traed algunos peces de los que acabáis de sacar.Jesús se aparece a María Magdalena
11 Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, la red no se rompió.i 12 Jesús les dijo: –Venid a comer. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Seńor. 13 Jesús se acercó, tomó en sus manos el pan y se lo dio; y lo mismo hizo con el pescado. 14 Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado.El encargo de Jesús a Pedro
15 Cuando ya habían comido, Jesús preguntó a Simón Pedro: –Simón, hijo de Juan, żme amas más que estos? Pedro le contestó: –Sí, Seńor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis corderos.j 16 Volvió a preguntarle: –Simón, hijo de Juan, żme amas? Pedro le contestó: –Sí, Seńor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis ovejas.Crucifixión de Jesús
(Mt 27.32-44; Mc 15.21-32; Lc 23.26-43)
17 Por tercera vez le preguntó: –Simón, hijo de Juan, żme quieres? Pedro, entristecido porque Jesús le preguntaba por tercera vez si le quería, le contestó: –Seńor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: –Apacienta mis ovejas.k 18 Te aseguro que cuando eras más joven te vestías para ir a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá y te llevará a donde no quieras ir.Jesús se aparece a los discípulos
(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Lc 24.36-49)
19 Al decir esto, Jesús estaba dando a entender de qué manera Pedro había de morir, y cómo iba a glorificar a Dioslcon su muerte. Después le dijo: –ˇSígueme!m