III. EXHORTACIÓN DEL PROFETA Y AFLUENCIA DE LAS NACIONES A JERUSALÉN (2.1-9)
1 El día veintiuno del séptimo mes,ael Seńor volvió a dirigirse al profeta Hageo2 y le ordenó que dijera a Zorobabel, a Josué y al resto de la gente:b3 “Los que visteis el otro templo en todo su esplendor, decid qué os parece este que ahora tenemos. żNo os parece que no vale nada comparado con aquel otro?c4 ˇPero ánimo, Zorobabel! ˇÁnimo, Josué, jefe de los sacerdotes! Y animaos todos vosotros, gente del país. Trabajad, que yo estoy con vosotros. Yo, el Seńor todopoderoso, lo afirmo.d5 Tal como os lo prometí cuando salisteis de Egipto, mi espíritu os acompańa. No tengáis miedo.e6 Dentro de poco haré temblar el cielo y la tierra,fel mar y la tierra firme.7 Haré temblar a todas las naciones, y traerán sus riquezasgy mi templo se llenará de gloria.” El Seńor todopoderoso lo afirma:8 “Míos son la plata y el oro.9 Este segundo templohserá más hermoso que el primero. Entonces haré que haya paz en este lugar. Yo, el Seńor todopoderoso, lo afirmo.”i
IV. INSTRUCCIÓN SACERDOTAL SOBRE LO PURO Y LO IMPURO (2.10-19)
10 El día veinticuatro del noveno mesjdel mismo ańo del reinado de Darío, el Seńor se dirigió al profeta Hageo11 y le ordenó que, en el nombre del Seńor todopoderoso, hiciera a los sacerdotes las siguientes preguntasken relación con la ley:12 “Supongamos que un hombre lleva carne consagrada envuelta en su capa, y que el borde de la capa toca pan, guiso, vino, aceite o cualquier otra comida: żquedará por eso consagrada la comida?” Los sacerdotes contestaron que no.13 Entonces Hageo continuó: “Pero supongamos que alguien que ha quedado impuro por haber tocado un cadáver,ltoca después alguna de estas cosas: żacaso no quedarán también impuras?” Los sacerdotes contestaron que sí.14 Entonces dijo Hageo: “El Seńor afirma: ‘Lo mismo pasa con esta gente: todo lo que hacen y todo lo que me ofrecen es impuro.m15 De ahora en adelante pensad en esto. Antes de empezar a construir el templo,16 żqué os pasaba?nPues que cuando alguien iba a un montón de veinte medidas de grano, encontraba solamente diez; y cuando alguien iba al lagar, a sacar cincuenta cántaros de vino, encontraba solamente veinte.17 Yo destruí con plagas y granizo el fruto de todos vuestros esfuerzos, pero no os volvisteis a mí.ńYo, el Seńor, lo afirmo.18 Hoy, día veinticuatro del noveno mes, han sido puestos los cimientos de mi templo.19 Pues bien, fijaos en que a partir de hoy no faltará el grano en el granero. Aún no ha dado fruto la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el olivo; pero a partir de hoy, yo os bendeciré.’ ”
V. PROMESA MESIÁNICA (2.20-23)\fm o\fm*
20 Aquel mismo día, el Seńor volvió a dirigirse a Hageo,21 y le ordenó que dijera a Zorobabel, el gobernador de Judá: “Yo haré temblar el cielo y la tierra;22 destruiré el poder de los reinos del mundo y echaré abajo sus tronos; volcaré los carros de guerra y a los que montan en ellos, y morirán los caballos y sus jinetes; cada uno morirá atravesado por la espada de su hermano.23 Y aquel día, Zorobabel, siervo mío,pte cuidaré como a mi anillo de sellar,qporque yo te he escogido. Yo, el Seńor todopoderoso, lo afirmo.”