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1 Reyes 22
VI. FIN DEL REINADO DE AHAB (22.1-40)
Micaías anuncia la derrota de Ahab\fm a\fm*
1 Pasaron tres ańos sin que hubiera guerra entre sirios e israelitas. 2 Pero al tercer ańo, Josafat, rey de Judá, fue a visitar al rey de Israel.b 3 Y el rey de Israel dijo a sus funcionarios: –Ya sabéis que Ramot de Galaadcnos pertenece. Entonces, żpor qué no hacemos algo para rescatarla del dominio del rey sirio? 4 A Josafat le preguntó: –żQuieres acompańarme a atacar a Ramot de Galaad? Josafat le respondió: –Yo, lo mismo que mi ejército y mi caballería, estamos contigo y con tu gente.d 5 Pero antes consulta la voluntad del Seńor. 6 El rey de Israel reunió a los profetas, que eran cerca de cuatrocientos,ey les preguntó: –żDebo atacar a Ramot de Galaad, o no? Ellos respondieron: –Atácala, porque el Seńor te la va a entregar. 7 Pero Josafat preguntó: –żNo hay por aquí algún otro profeta del Seńor a quien también podamos consultar? 8 El rey de Israel contestó a Josafat: –Hay uno más, por medio de quien podemos consultar al Seńor. Es Micaías, hijo de Imlá. Pero le aborrezco, porque nunca me anuncia nada bueno, sino solamente malo. Pero Josafat le dijo: –No digas eso. 9 En seguida el rey de Israel llamó a un oficialfy le ordenó: –ˇPronto, que venga Micaías, hijo de Imlá! 10 Tanto el rey de Israel como Josafat, el rey de Judá, tenían puesta su armaduragy estaban sentados en sus tronos en la explanada a la entrada de Samaria, y todos los profetas caían en trance profético delante de ellos. 11 Sedequías, hijo de Quenaaná, se había hecho unos cuernoshde hierro, y gritaba: “ˇAsí ha dicho el Seńor: ‘Con estos cuernos atacarás a los sirios hasta exterminarlos!’ ” 12 Todos los profetas anunciaban lo mismo. Decían al rey: “Ataca a Ramot de Galaad y obtendrás la victoria, pues el Seńor va a entregarte la ciudad.” 13 El mensajero que había ido a llamar a Micaías le dijo: –Todos los profetas, sin excepción, han dado una respuesta favorable al rey. Así pues, te ruego que hables como todos ellos y anuncies también algo favorable. 14 Micaías le contestó: –ˇJuro por el Seńor que tan solo diré lo que el Seńor me ordene decir! 15 Luego se presentó ante el rey, y el rey le preguntó: –Micaías, żdebemos atacar a Ramot de Galaad o no? Y Micaías dijo: –Atácala y obtendrás la victoria, pues el Seńor te la va a entregar. 16 Pero el rey le respondió: –żCuántas veces te he de decir que bajo juramento me declares solo la verdad en el nombre del Seńor? 17 Entonces Micaías dijo:“He visto a todos los israelitas
desparramados por los montes,
como ovejas sin pastor.i
Y el Seńor ha dicho:
‘Estos no tienen dueńo;
que cada cual vuelva en paz a su casa.’ ” 18 El rey de Israel dijo a Josafat: –żNo te he dicho que este hombre nunca me anuncia cosas buenas, sino solo cosas malas? 19 Micaías ańadió: –Por eso que has dicho, escucha la palabra del Seńor: Vi al Seńor sentado en su trono, y a todo el ejército del cielo que estaba de pie, junto a él, a su derecha y a su izquierda.j 20 Entonces el Seńor preguntó quién iría a incitar a Ahab para que atacara a Ramot de Galaad y cayera allí. Unos decían una cosa y otros otra, 21 pero un espíritu se presentó ante el Seńor y dijo que él lo haría. El Seńor le preguntó cómo lo iba a hacer, 22 y el espíritu respondió que iba a inspirar mentiras en todos los profetas del rey. Entonces el Seńor le dijo que, en efecto, conseguiría engańarle, y que fuera a hacerlo. 23 Y ahora ya sabes que el Seńor ha puesto un espíritu mentiroso en labios de todos estos profetas tuyos, y que ha determinado tu ruina. 24 Entonces Sedequías, hijo de Quenaaná, acercándose a Micaías le dio una bofetada, y dijo: –żPor dónde se me fue el espíritu del Seńor para hablarte a ti? 25 Micaías le respondió: –Lo sabrás el día que andes escondiéndote de habitación en habitación. 26 Entonces el rey de Israel ordenó: –ˇApresad a Micaías y llevadle ante Amón, el gobernador de la ciudad, y ante Joás, mi hijo! 27 Decidles que yo ordeno meterle en la cárcel y tenerle a ración corta de pan y agua, hasta que yo regrese sano y salvo. 28 Todavía ańadió Micaías:
“Si tú vuelves sano y salvo,
el Seńor no ha hablado por medio de mí.”k 29 Así pues, el rey de Israel, y Josafat, el rey de Judá, avanzaron contra Ramot de Galaad. 30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: –Yo voy a entrar en la batalla disfrazado, y tú te pondrás mi ropa.lAsí que el rey de Israel se disfrazó y entró en combate. 31 Pero el rey de Siria había ordenado a los treinta y dos capitanes de sus carros de combate que no atacaran a nadie que no fuera el rey de Israel. 32 Y cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, pensaron que él era el rey de Israel y le rodearon para atacarle. Entonces Josafat gritó pidiendo ayuda, 33 y al ver ellos que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirle. 34 Pero un soldado, disparando su arco al azar, hirió de muerte al rey de Israel por entre las juntas de la armadura. Este ordenó entonces al conductor de su carro: –Da la vuelta y sácame del combate, porque estoy gravemente herido. 35 La batalla fue dura aquel día, y al rey se le mantuvo en pie en su carro, haciendo frente a los sirios. Pero a la tarde murió, pues la sangre de su herida corría por la plataforma del carro. 36 Cuando ya el sol se ponía, corrió la voz entre las filas del ejército: “ˇCada cual a su pueblo y a su tierra, 37 porque el rey ha muerto!” Entonces el rey fue llevado a Samaria, y allí lo enterraron. 38 Después lavaron el carro en el estanque de Samaria, donde se bańaban las prostitutas, y los perros lamieron la sangre de Ahab, conforme a lo que el Seńor había anunciado.m 39 El resto de la historia de Ahab y de todo lo que hizo, y del palacio de marfilny las ciudades que construyó, está escrito en el libro de la crónicas de los reyes de Israel.ń 40 Murió Ahab, y después reinó en su lugar su hijo Ocozías.