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VI. LUCHA CON NICANOR (14–15)\fm a\fm*

Alianza entre Judas y Nicanor

(1 Mac 7.1-38)

Derrota y muerte de Nicanor

(1 Mac 7.39-50)

1 Pasados tres ańos, Judas y su gente se enteraron de que Demetrio, hijo de Seleuco, había desembarcado en el puerto de Trípoli con un poderoso ejército y una flota,b 2 y que, después de hacer matar a Antíoco y a Lisias, su tutor, se había apoderado del país. 3 Un cierto Alcimo, que anteriormente había sido sumo sacerdote,cpero que en lugar de evitar el contacto con los paganos había incurrido voluntariamente en impurezas, comprendiendo que de ningún modo podía salvarse ni volver a oficiar en el sagrado altar, 4 se entrevistó con el rey Demetrio hacia el ańo ciento cincuenta y uno;dle regaló una corona de oro, una palma y, además, los ramos de olivo que era costumbre que el templo ofreciera;ey por el momento no dijo palabra. 5 Pero encontró una ocasión propicia para sus insensatos propósitos: Demetrio lo llamó a una reunión de sus consejeros y le preguntó sobre las disposiciones y planes de los judíos. Alcimo respondió: 6 “Los judíos llamados hasideos,fcuyo jefe es Judas Macabeo, fomentan la guerra y la revolución, y no dejan que haya tranquilidad en el reino. 7 Así pues, aunque me han quitado mi dignidad hereditaria, es decir, el cargo de sumo sacerdote, he venido aquí por dos motivos: 8 en primer lugar, por un sincero interés en los asuntos del rey; y en segundo lugar, por el bien de mis propios conciudadanos, pues por la falta de juicio de las personas que acabo de mencionar, todo nuestro pueblo se encuentra en situación sumamente difícil. 9 Aconsejo a Su Majestad que se informe bien de estas cosas y que tome las medidas que convienen al país y a nuestro amenazado pueblo, conforme a la bondad y generosidad de Su Majestad hacia todos; 10 pues mientras Judas viva, será imposible que el estado goce de paz.” 11 Cuando Alcimo terminó de hablar, los otros amigos del rey, que veían con malos ojos a Judas, se apresuraron a excitar aún más a Demetrio. 12 Este eligió inmediatamente a Nicanor, capitán del escuadrón de elefantes, le nombró jefe militar de Judea y le envió 13 con la orden de matar a Judas y de dispersar a los que estaban con él, y restablecer a Alcimo como sumo sacerdote del más grande de los templos. 14 Los paganos de Judea que habían huido por miedo a Judas, se reunieron en masa alrededor de Nicanor, pensando que sacarían provecho de la derrota y el desastre de los judíos. 15 Al recibir noticias de la llegada de Nicanor y del ataque de los paganos, los judíos esparcieron polvo sobre sus cabezas y oraron a Dios, que había establecido a su pueblo para siempre y que sin cesar se había preocupado de su heredad manifestándose gloriosamente. 16 Cuando su jefe les dio la orden, se pusieron en marcha desde el lugar donde se encontraban, y trabaron combate con los enemigos en el pueblo de Hadasá.g 17 Simón, hermano de Judas, estaba combatiendo contra Nicanor, pero a causa de la repentina llegada de los enemigos tuvo un pequeńo fracaso. 18 Sin embargo, Nicanor, al conocer el valor de Judas y sus compańeros, y su ánimo cuando luchaban por la patria, decidió no acudir a las armas para solucionar sus diferencias. 19 Así pues, envió a Posidonio, a Teodoto y a Matatías para proponer la paz a los judíos. 20 Después de estudiar detenidamente las condiciones, Judas se las comunicó al ejército, que se mostró conforme y dio su aprobación al tratado de paz. 21 Fijaron un día para que los jefes se reunieran en privado. De cada ejército se adelantó un carro, y se colocaron asientos de honor. 22 Judas había colocado en sitios estratégicos gente armada y preparada, por temor a que de pronto los enemigos les jugaran alguna mala pasada. En la entrevista, los jefes llegaron a un acuerdo. 23 Nicanor se quedó algún tiempo en Jerusalén, y se portó correctamente. Incluso despidió a los soldados que se habían reunido a su alrededor. 24 Siempre tenía cerca a Judas, pues sentía una gran estima por él. 25 Le recomendó que se casara y tuviera hijos. Y Judas se casó y disfrutó de la vida en paz.h

Reanudación de las hostilidades

26 Pero Alcimo, al ver las buenas relaciones que había entre Nicanor y Judas, y habiendo conseguido una copia del tratado, fue a buscar a Demetrio y le dijo que Nicanor seguía una política contraria a los intereses del estado, pues había nombrado sucesor suyo a Judas, enemigo del reino. 27 El rey se enfureció, e incitado por las calumnias de aquel gran malvado escribió una carta a Nicanor, en la que le decía que no podía aceptar lo pactado y le ordenaba arrestar inmediatamente a Macabeo y enviarlo a Antioquía. 28 Al recibir la carta, Nicanor se sintió muy contrariado, pues no quería faltar al pacto, ya que Judas no había hecho nada malo. 29 Pero, como no podía oponerse al rey, valiéndose de la astucia buscaba una ocasión propicia para cumplir la orden. 30 Sin embargo, al darse cuenta Macabeo de que Nicanor se portaba duramente con él y que su trato se hacía cada vez menos amistoso, y sospechando que esa dureza no presagiaba nada bueno, reunió un buen número de partidarios suyos y se escondió de Nicanor. 31 Al darse cuenta Nicanor de que Judas le había ganado limpiamente la partida, se presentó en el sublime y santo templo a la hora en que los sacerdotes ofrecían los sacrificios regulares, y les ordenó que le entregaran a Judas. 32 Ellos aseguraron con juramento que no sabían dónde estaba el hombre que Nicanor buscaba. 33 Entonces este, extendiendo su mano derecha hacia el templo, juró diciendo: “Si no me entregáis a Judas prisionero, arrasaré este templo de Dios y destruiré el altar, y en su lugar levantaré un grandioso templo al dios Baco.”i 34 Dichas estas palabras, se retiró. Los sacerdotes, levantando las manos al cielo, empezaron a suplicar de esta manera a Dios, que siempre había protegido a nuestro pueblo: 35 “Tú, Seńor, que no tienes necesidad de nada, has escogido este templo como tu lugar de residencia en medio de nosotros.j 36 Ahora, Seńor santísimo, guarda siempre libre de profanación este santuario, que hace poco fue purificado.”k

Muerte de Razís\fm l\fm*

Conclusión

37 Entonces denunciaron ante Nicanor a uno de los ancianos de Jerusalén, llamado Razís,mhombre muy preocupado por el bien de sus conciudadanos, que gozaba de excelente fama y que, a causa de su generosidad con ellos, era llamado “padre de los judíos.” 38 Anteriormente, en tiempos de la rebelión, ya había sido acusado de defender la causa judía, y él, con toda firmeza, había expuesto su cuerpo y su vida por esa causa. 39 Nicanor, para hacer patente la hostilidad que sentía hacia los judíos, envió más de quinientos soldados a apresar a Razís, 40 pues pensaba que arrestar a este hombre sería un duro golpe para los judíos. 41 Las tropas estaban ya a punto de tomar la torre donde se encontraba Razís, y trataban de forzar la puerta de fuera, habiendo recibido órdenes de prender fuego y quemar las puertas, cuando Razís, acosado por todas partes, volvió su espada contra sí mismo, 42 prefiriendo morir noblemente antes que caer en manos de aquellos criminales y sufrir injurias indignamente. 43 Pero con la prisa de la lucha falló el golpe; entonces, cuando las tropas ya entraban por las puertas, corrió animosamente hacia lo alto de la muralla, y con gran valor se lanzó sobre la tropa. 44 Rápidamente los soldados se retiraron a cierta distancia, y él cayó al vacio. 45 Todavía respirando, lleno de ardor a pesar de estar gravemente herido, se levantó bańado en sangre, pasó corriendo por entre la tropa, se colocó sobre una alta roca 46 y, casi completamente desangrado, se arrancó las entrańas y, tomándolas con las dos manos, las arrojó sobre la tropa, pidiendo al Seńor de la vida que algún día se las devolviera. De este modo murió.

VI. LUCHA CON NICANOR (14–15)\fm a\fm*

Alianza entre Judas y Nicanor

(1 Mac 7.1-38)

Derrota y muerte de Nicanor

(1 Mac 7.39-50)

1 Cuando Nicanor supo que Judas y su gente estaban en la región de Samaria, decidió atacarlos sin correr ningún riesgo, aprovechando el sábado. 2 Los judíos que habían sido obligados a la fuerza a ir con él, le dijeron: –No los mates de una manera tan salvaje y bárbara; respeta el día que Dios, que todo lo ve, honró de manera especial y consagró. 3 Pero aquel desalmadoapreguntó si había en el cielo un Seńor que hubiera mandado celebrar el sábado. 4 Ellos le respondieron: –El Seńor viviente, que tiene poder en el cielo, es quien nos ha mandado celebrar el séptimo día.b 5 Entonces replicó Nicanor: –Pues yo tengo poder en la tierra, y ordeno tomar las armas y obedecer al rey. Sin embargo, no pudo llevar a cabo su perverso deseo. 6 Nicanor, en su orgullo y arrogancia, pensaba levantar un monumento público con las cosas que iba a quitar a las tropas de Judas. 7 Pero Macabeo no dejaba de confiar, lleno de esperanza, en que el Seńor les ayudaría, 8 y animaba a sus compańeros a no temer el ataque de los paganos, y a que, recordando el auxilio que ya habían recibido de Dios, esperasen que también ahora el Seńor todopoderoso les diera la victoria. 9 Les dio ánimo con las palabras de la ley y los profetas, les trajo a la memoria los combates que habían sostenido, y los dejó aún más animados.c 10 Después de infundirles valor de esta manera, les dio instrucciones y les hizo ver la mala fe de los paganos y su incumplimiento de los juramentos. 11 Así, armó a todos más con el ardor de su elocuencia que con la seguridad de los escudos y las lanzas. Les contó además una visión digna de crédito que había tenido en sueńos, la cual alegró a todos. 12 La visión era esta: El antiguo sumo sacerdote Onías, hombre bueno y excelente, de presencia modesta y carácter amable, de trato digno y dado desde su nińez a la práctica de la virtud, estaba con las manos extendidas, orando por todo el pueblo judío.d 13 En seguida apareció otro hombre, que se distinguía por sus cabellos blancos y su dignidad; la majestad que le rodeaba indicaba claramente que se trataba de un personaje de la más alta autoridad. 14 Onías tomó la palabra, y dijo: “Este es Jeremías, el profeta de Dios,eel amigo de sus hermanos, que ora mucho por el pueblo y por la ciudad santa.”f 15 Jeremías extendió la mano derecha, dio a Judas una espada de oro y le dijo: 16 “Toma esta espada santa, que Dios te da. Con ella destrozarás a los enemigos.” 17 Reconfortados con las elocuentes palabras de Judas (palabras capaces de inspirar valor y de convertir en hombres fuertes a los jóvenes), los judíos resolvieron no quedarse en el campamento, sino lanzarse valientemente a la ofensiva, y con todo el valor posible luchar cuerpo a cuerpo y resolver su situación, puesto que Jerusalén, la religión y el templo estaban en peligro. 18 El temor por sus mujeres y sus hijos, por sus hermanos y parientes, era poca cosa comparado con el que sentían por el templo recién purificado. 19 La angustia de los que quedaban en la ciudad no era menor, con la preocupación por el combate que iba a librarse a campo abierto. 20 Todos esperaban el desenlace de la acción. Los enemigos ya habían concentrado sus fuerzas; el ejército estaba dispuesto en orden de batalla, los elefantes colocados en posición estratégica y la caballería situada en las alas. 21 Al ver Macabeo el ejército que se acercaba, la variedad de sus armamentos y la fiereza de los elefantes, extendió sus brazos al cielo e invocó al Seńor, que hace prodigios, sabiendo que el Seńor da la victoria a los que la merecen, no gracias a las armas sino según él mismo decide. 22 Invocó al Seńor de este modo: “Tú, Seńor, en tiempos de Ezequías, rey de Judá, enviaste un ángel y aniquilaste a ciento ochenta y cinco mil hombres del campamento de Senaquerib;g 23 ahora también, Seńor de los cielos, envía a tu ángel bueno delante de nosotros, para que siembre el miedo y el terror. 24 Hiere con el poder de tu brazo a estos paganos que te injurian, y que atacan a tu pueblo santo.” Así terminó.h 25 Los soldados de Nicanor marcharon al son de trompetas y cantos de guerra;

Reanudación de las hostilidades

26 los de Judas se lanzaron al combate con súplicas y oraciones, 27 y luchando con sus manos e invocando a Dios en sus corazones, dejaron tendidos a no menos de treinta y cinco mil enemigos, y quedaron muy contentos por esta intervención de Dios.i 28 Terminado el combate, al retirarse llenos de alegría, descubrieron a Nicanor, con su armadura, muerto en la batalla. 29 Entonces, en medio de gritos y aclamaciones, alabaron al Seńor en su lengua materna. 30 Y Judas, que se había entregado por entero, en cuerpo y alma, a luchar en primera fila por sus conciudadanos, sin perder el afecto que desde joven había sentido por su pueblo, ordenó que le cortaran la cabeza y el brazo derecho a Nicanor, y que los llevaran a Jerusalén.j 31 Judas mismo fue a Jerusalén, y después de reunir a sus conciudadanos y a los sacerdotes, se colocó delante del altar, mandó llamar a los que estaban en la ciudadela 32 y les mostró la cabeza del impío Nicanor y el brazo que él, insultando a Dios, había dirigido lleno de arrogancia contra el santo templo del Todopoderoso;k 33 después cortó la lengua al impío Nicanor y ordenó que la hicieran pedazos y se la dieran a las aves de rapińa, y que colocaran el brazo delante del templo en pagolde su locura. 34 Todos, entonces, mirando hacia el cielo y alabando al Seńor, que se había hecho presente, dijeron: “ˇAlabado sea el Seńor, que ha conservado puro su templo!” 35 Judas colgó en la ciudadela la cabeza de Nicanor, como seńal clara y patente para todos del auxilio del Seńor, 36 y decidieron de común acuerdo no dejar pasar ese día sin recordarlo, sino celebrar como fiesta el día trece del mes doce, llamado en idioma arameo Adar, día anterior a la fiesta de Purim.m

Muerte de Razís\fm l\fm*

Conclusión

37 Así sucedieron las cosas relativas a Nicanor. Desde entonces, la ciudad ha estado en poder de los hebreos.nY yo termino aquí mi narración. 38 Si está bien escrita y ordenada, esto fue lo que me propuse. Si es mediocre y sin valor, eso fue solamente lo que pude hacer. 39 Así como no es agradable beber vino ni agua solos, en tanto que beber vino mezclado con agua es sabroso y agradable al gusto, del mismo modo, en una obra literaria, la variedad del estilo agrada a los oídos de los lectores. Con esto termino mi relato.