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Senaquerib invade Judá

(2 R 18.13-19.37; Is 36-37)

Reinado de Manasés

(2 R 21.1-18)

1 Después de estas cosas y de esta muestra de fidelidad, llegó Senaquerib, rey de Asiria, invadió Judá y puso cerco a las ciudades fortificadas, con intención de conquistarlas. 2 Al ver Ezequías que Senaquerib había llegado resuelto a atacar a Jerusalén, 3 consultó a sus jefes civiles y militares y les propuso cegar los manantiales que había fuera de la ciudad, y ellos estuvieron de acuerdo. 4 aEntonces se reunió mucha gente y cegaron todos los manantiales, así como el canal subterráneo, para que cuando llegaran los reyes de Asiria no encontraran agua abundante. 5 Ezequías se armó de ánimo y reconstruyó la muralla, y también construyó torres sobre ella, y una muralla exterior. Fortificó además el terraplén de la Ciudad de David y fabricó buena cantidad de lanzas y escudos.b 6 Luego puso oficiales al mando de la gente, los reunió en la explanada de la puerta de la ciudad y les dio ánimo, diciéndoles: 7 “ˇSed fuertes y valientes! No tengáis miedo ni os desaniméis ante el rey de Asiria y todo el numeroso ejército que le acompańa, porque nosotros tenemos más que él.c 8 Él cuenta con la fuerza de los hombres, pero con nosotros está el Seńor nuestro Dios para ayudarnos a pelear nuestras batallas.” Al oir las palabras del rey Ezequías, el pueblo se sintió animado.d 9 Después el rey Senaquerib de Asiria, que se encontraba atacando a Laquis con todas sus tropas, mandó a Jerusalén unos oficiales suyos, para comunicar a Ezequías, rey de Judá, y a todos los habitantes de Jerusalén que estaban en Jerusalén, el siguiente mensaje: 10 “Senaquerib, rey de Asiria, manda a deciros: ‘żPor qué os sentís tan seguros, que os quedáis en Jerusalén a pesar de estar cercados? 11 Si Ezequías os dice que el Seńor vuestro Dios os librará de mis manos, os está engańando y os está exponiendo a morir de hambre y de sed. 12 żAcaso no suprimió Ezequías los lugares de culto y los altares de ese Dios, y ordenó que la gente de Judá y Jerusalén le diera culto y le ofreciera incienso solamente en un altar? 13 żNo sabéis lo que yo y mis antepasados hemos hecho con todos los pueblos de los demás países? żAcaso pudieron los dioses de esas naciones librarlos de mi poder? 14 żCuál de todos los dioses de esas naciones que destruyeron mis antepasados pudo salvar a su país de mi poder? żPor qué pensáis que vuestro Dios podrá salvaros? 15 Ahora pues, no os dejéis engańar ni embaucar por Ezequías; no le creáis, pues si ningún dios de ninguna de aquellas naciones fue capaz de librar a su pueblo de mi poder y del poder de mis antepasados, ˇmucho menos podrá vuestro Dios libraros de mi poder!’ ” 16 Esto, y más todavía, dijeron los oficiales del rey de Asiria contra Dios, el Seńor, y contra su siervo Ezequías. 17 Senaquerib escribió además cartas en las que insultaba al Seńor, Dios de Israel, y en las que decía contra él: “Así como los dioses de los pueblos de otros países no pudieron librarlos de mi poder, tampoco el Dios de Ezequías podrá librar de mi poder a su pueblo.” 18 Los oficiales de Senaquerib, dirigiéndose a la gente de Jerusalén que estaba en la muralla, gritaron a gran voz en hebreo para asustarlos y aterrorizarlos, y así poder conquistar la ciudad. 19 Hablaban del Dios de Jerusalén como de los dioses de las demás naciones de la tierra, que son dioses hechos por los hombres. 20 En aquella situación, el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amós, oraron y pidieron ayuda al cielo.

Reinado de Amón

(2 R 21.19-26)

21 Entonces el Seńor envió un ángel que exterminó a todos los soldados, capitanes y comandantes del campamento del rey de Asiria, quien tuvo que volverse a su país lleno de vergüenza. Y cuando entró en el templo de su dios, allí mismo lo asesinaron sus propios hijos. 22 De este modo libró el Seńor a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén del poder de Senaquerib, rey de Asiria, y del poder de todos los demás, y les concedió paz con todos sus vecinos. 23 Entonces hubo muchos que llevaron a Jerusalén ofrendas para el Seńor y regalos valiosos para Ezequías, rey de Judá. Y a partir de entonces, su prestigio aumentó ante las demás naciones.

Enfermedad y curación de Ezequías

(2 R 20.1-11; Is 38.1-22)

24 Por aquel tiempo cayó Ezequías gravemente enfermo. Y oró al Seńor, que le contestó por medio de una seńal milagrosa. 25 Pero a pesar del beneficio que había recibido, Ezequías no fue agradecido, sino que se llenó de orgullo, por lo cual el Seńor se enojó con él y también con Judá y Jerusalén. 26 No obstante su orgullo, Ezequías se humilló delante de Dios, y lo mismo hicieron los habitantes de Jerusalén; y el Seńor no descargó su ira sobre ellos en vida de Ezequías.

Prosperidad de Ezequías

27 Ezequías gozó de grandes riquezas y honores, y llegó a acumular grandes cantidades de plata, oro, piedras preciosas, perfumes, escudos y toda clase de objetos valiosos. 28 Construyó también almacenes para guardar los cereales, el vino y el aceite, establos para toda clase de ganado y rediles para los rebańos. 29 Además hizo construir ciudades, y tuvo mucho ganado mayor y menor, pues Dios le concedió muchísimos bienes. 30 Ezequías fue también quien mandó cegar la salida del agua por la parte de arriba del manantial de Guihón, y la canalizó hacia abajo, hacia el lado occidental de la Ciudad de David. Así que Ezequías tuvo éxito en todo lo que emprendió.

Ezequías recibe a los enviados de Babilonia

(2 R 20.12-19; Is 39.1-8)

31 Así sucedió también cuando las autoridades de Babilonia enviaron a unos para visitarle e informarse del milagro que había ocurrido en el país. Dios dejó solo a Ezequías, para probarle y conocer a fondo su manera de pensar.

Muerte de Ezequías

(2 R 20.20-21)

32 El resto de la historia de Ezequías y de sus obras piadosas está escrito en la revelación del profeta Isaías, hijo de Amós, y en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 33 Cuando murió Ezequías, lo enterraron en la parte superior del panteónede la familia de David. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron honores; y reinó en su lugar su hijo Manasés.

Senaquerib invade Judá

(2 R 18.13-19.37; Is 36-37)

Reinado de Manasés

(2 R 21.1-18)

1 Manasés tenía doce ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco ańos. 2 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Seńor,apues practicó las mismas infamias de las naciones que el Seńor había arrojado de la presencia de los israelitas: 3 reconstruyó los santuarios en lugares altos, que Ezequías, su padre, había derribado; levantó altares a las representaciones de Baal e hizo imágenes de Asera; además adoró y rindió culto a todos los astros del cielo, 4 y construyó altares en el propio templo del Seńor, acerca del cual el Seńor había dicho que sería para siempre la residencia de su nombre en Jerusalén.b 5 Levantó otros altares en los dos atrios del templo del Seńor, y los dedicó a todos los astros del cielo. 6 Además hizo quemar a sus hijos en sacrificio en el valle de Ben-hinom, practicó la invocación de los espíritus, la adivinación y la magia, y estableció el espiritismo y la hechicería. Tan malos fueron sus hechos a los ojos del Seńor, que acabó por provocar su indignación. 7 También colocó en el templo de Dios la imagen del ídolo que había hecho; en el templo, acerca del cual Dios había dicho a David y a su hijo Salomón: “Este templo en Jerusalén, que he escogido entre todas las tribus de Israel, será para siempre la residencia de mi nombre. 8 No volveré a desalojar a los israelitas de la tierra donde establecí a sus antepasados, con tal de que cumplan y practiquen todo lo que les he ordenado, y todas las enseńanzas, leyes y decretos que les he dado por medio de Moisés.”c 9 Pero Manasés hizo que Judá y los habitantes de Jerusalén siguieran el mal camino, y que actuaran con más perversidad que las naciones que el Seńor había aniquilado ante los israelitas. 10 El Seńor habló a Manasés y a su pueblo, pero no le hicieron caso. 11 Por eso, el Seńor trajo contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, quienes apresaron con ganchos a Manasés, lo sujetaron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia.de 12 Pero cuando se halló en aflicción invocó al Seńor su Dios, y se humilló profundamente ante el Dios de sus antepasados. 13 Y cuando oró, Dios le atendió, escuchó sus súplicas e hizo que volviera a Jerusalén a hacerse cargo de su reino. Entonces comprendió Manasés que el Seńor es Dios. 14 Después de esto, Manasés construyó en la Ciudad de David, al oeste de Guihón, una muralla exterior que pasaba por el arroyo y llegaba a la puerta de los Pescados, para luego rodear a Ófel. La hizo de mucha altura. También puso mandos militares en todas las ciudades fortificadas de Judá. 15 Además quitó del templo del Seńor los dioses extranjeros y el ídolo, así como todos los altares paganos que había construido en el monte del templo y en Jerusalén, y los arrojó fuera de la ciudad. 16 Después reparó el altar del Seńor, ofreció en él sacrificios de reconciliación y de acción de gracias, y ordenó a Judá que diera culto al Seńor, Dios de Israel. 17 Sin embargo, el pueblo seguía ofreciendo sacrificios en los altares paganos, aunque los dedicaba al Seńor su Dios. 18 El resto de la historia de Manasés, su oración a Dios y las declaraciones que los profetas le hicieron en nombre del Seńor, Dios de Israel, están en las crónicas de los reyes de Israel. 19 Su oración y la respuesta que recibió, todo lo relativo a su pecado e infidelidad, y a los sitios donde construyó santuarios en lugares altos y donde puso las imágenes de Asera y los ídolos antes de humillarse ante Dios, están escritos en la historia de sus profetas. 20 Cuando murió, lo enterraron en el jardín defsu palacio. Después reinó en su lugar su hijo Amón.

Reinado de Amón

(2 R 21.19-26)

21 Amón tenía veintidós ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén dos ańos. 22 Pero sus hechos fueron malos a los ojos del Seńor, como los de su padre Manasés. Ofreció sacrificios y rindió culto a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho. 23 Pero no se humilló ante el Seńor, como lo hizo su padre Manasés, sino que acumuló más culpas.

Enfermedad y curación de Ezequías

(2 R 20.1-11; Is 38.1-22)

24 Sus oficiales conspiraron contra él, y lo asesinaron en su palacio. 25 Pero la gente del pueblo mató a los que habían conspirado contra el rey Amón, y en su lugar hicieron reinar a su hijo Josías.