Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

1 Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompańaban los doce apóstoles 2 y algunas mujeresaque él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena,bde la que habían salido siete demonios; 3 también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes;cy Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían.

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola: 5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron. 6 Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad.d

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.” Esto dijo Jesús, y ańadió con voz fuerte: “ˇLos que tienen oídos, oigan!”

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola.

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Él les dijo: “A vosotros, Dios os daea conocer los secretos de su reino;fpero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan.g

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 “Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios. 12 La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven.

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan. 14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha.

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 “Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en altohpara que tengan luz los que entran.

El regreso de los setenta y dos

17 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.i

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 “Así que oíd bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que cree tener se le quitará.”j

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 La madre y los hermanos de Jesús acudieron a donde él estaba, pero no pudieron acercársele porque había mucha gente. 20 Alguien avisó a Jesús: –Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.k

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 Él contestó: –Los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, esos son mi madre y mis hermanos.l

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Un día, Jesús entró en una barca con sus discípulos y les dijo: –Pasemos a la otra orilla del lago.mPartieron, pues, 23 y mientras cruzaban el lago, Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una fuerte tormenta de viento sobre el lago; la barca se llenaba de agua y corrían peligro de hundirse. 24 Fueron a despertar a Jesús, diciéndole: –ˇMaestro, Maestro, nos estamos hundiendo! Jesús se levantó, dio una orden al viento y a las olas y todo se calmó y quedó tranquilo.

Parábola del buen samaritano

25 Después dijo a sus discípulos: –żQué pasa con vuestra fe? Pero ellos, asustados y asombrados, se preguntaban unos a otros: –żQuién es este, que da órdenes al viento y al agua y le obedecen?n

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Por fin llegaron a la tierra de Gerasa,ńque está al otro lado del lago, frente a Galilea. 27 Al bajar Jesús a tierra, un hombre que estaba endemoniado salió del pueblo y se le acercó. Hacía mucho tiempo que andaba sin ropas y que no vivía en una casa, sino entre las tumbas.o

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Cuando vio a Jesús, cayó de rodillas delante de él gritando: –ˇNo te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo! ˇTe ruego que no me atormentes! 29 Dijo esto porque Jesús había ordenado al espíritu impuro que saliese de aquel hombre. Muchas veces el demonio se había apoderado de él, y aunque la gente le sujetaba las manos y los pies con cadenas para tenerle seguro, él las rompía y el demonio le hacía huir a lugares desiertos. 30 Jesús le preguntó: –żCómo te llamas? –Me llamo Legión –contestó, porque eran muchos los demonios que habían entrado en él,p 31 los cuales pidieron a Jesús que no los mandara al abismo.q 32 Como allí, en el monte, estaba paciendo una gran piara de cerdos,rlos espíritus le rogaron que los dejara entrar en ellos. Jesús les dio permiso. 33 Los demonios salieron entonces del hombre y entraron en los cerdos, y estos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y se ahogaron. 34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y fueron a contarlo en el pueblo y por los campos. 35 La gente salió a ver lo que había pasado. Y cuando llegaron a donde estaba Jesús, encontraron sentado a sus pies, vestido y en su cabal juicio, al hombre de quien habían salido los demonios; y tuvieron miedo. 36 Los que habían visto lo sucedido, les contaron cómo había sido curado aquel endemoniado.

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

37 Toda la gente de la región de Gerasa comenzó entonces a rogar a Jesús que se marchara de allí, porque tenían mucho miedo. Así que Jesús entró en la barca y se fue.

Jesús en casa de Marta y María

38 El hombre de quien habían salido los demonios le rogó que le permitiera ir con él, pero Jesús le ordenó que se quedase. Le dijo: 39 –Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti. El hombre se fue y contó por todo el pueblo lo que Jesús había hecho por él.s

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Cuando Jesús regresó al otro lado del lago,tla gente le recibió con alegría, porque todos le estaban esperando. 41 En esto llegó uno llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga. Este hombre se echó a los pies de Jesús suplicándole que fuera a su casa, 42 porque su única hija, que tenía unos doce ańos, estaba a punto de morir. Mientras Jesús iba, se sentía oprimido por la multitud. 43 Entre la gente había una mujer que desde hacía doce ańos estaba enferma, con hemorragias.uHabía gastado en médicos todo lo que tenía,vpero ninguno la había podido sanar.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 Esta mujer se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa, y en el acto se detuvo su hemorragia. 45 Entonces Jesús preguntó: –żQuién me ha tocado? Como todos negaban haberlo hecho, Pedro dijo: –Maestro, la gente te oprime y empuja por todos los lados.w

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Pero Jesús insistió: –Alguien me ha tocado, porque he notado que de mí ha salido poder para sanar. 47 La mujer, al ver que no podía ocultarse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Jesús. Le confesó delante de todos por qué razón le había tocadoxy cómo había sido sanada en el acto. 48 Jesús le dijo: –Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila.y

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó un mensajero que dijo al jefe de la sinagoga: –Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro. 50 Pero Jesús lo oyó y le dijo: –No tengas miedo. Solamente cree y tu hija se salvará.

IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*

Jesús reprende a Santiago y Juan

51 Al llegar a la casa, no dejó entrar con él a nadie más que a Pedro, Santiago y Juan, junto con el padre y la madre de la nińa. 52 Todos lloraban y se lamentaban por ella, pero Jesús les dijo: –No lloréis. La nińa no está muerta, sino dormida.z 53 La gente se burlaba de él, viendo que estaba muerta. 54 Entonces Jesús tomó de la mano a la nińa y dijo con voz fuerte: –ˇMuchacha, levántate! 55 Ella volvió a la vida, y al punto se levantó; y Jesús mandó que le dieran de comer. 56 Sus padres estaban impresionados, pero Jesús les ordenó que no contaran a nadiealo que había sucedido.

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

1 Reunió Jesús a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y sanar enfermedades. 2 Los envió a anunciar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.a 3 Les dijo: –No llevéis nada para el camino: ni bastón ni bolsa ni pan ni dinero ni ropa de repuesto.b

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 En cualquier casa donde entréis, quedaos hasta que os vayáis del lugar. 5 Y si en algún pueblo no os quieren recibir, salid de él y sacudíos el polvo de los pies, para que les sirva de advertencia.c 6 Salieron, pues, y fueron por todas las aldeas anunciando la buena noticia y sanando enfermos.

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 El rey Herodes oyó hablar de Jesús y de todo lo que hacía. Y no sabía qué pensar, porque unos decían que era Juan, que había resucitado; 8 otros, que había aparecido el profeta Elías, y otros, que era alguno de los antiguos profetas que había resucitado.e

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 Pero Herodes dijo: –Yo mismo mandé que cortaran la cabeza a Juan. żQuién, pues, será este de quien oigo contar tantas cosas? Por eso Herodes tenía ganas de ver a Jesús.f

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Cuando los apóstoles regresaron,hcontaron a Jesús lo que habían hecho. Él, tomándolos aparte, los llevó a un pueblo llamado Betsaida.i

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 Pero cuando la gente lo supo, le siguieron; y Jesús los recibió, les habló del reino de Dios y sanó a los enfermos. 12 Cuando ya comenzaba a hacerse tarde, se acercaron a Jesús los doce discípulos y le dijeron: –Despide a la gente, para que vayan a descansar y a buscar comida por las aldeas y los campos cercanos, porque en este lugar no hay nada.

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 Jesús les dijo: –Dadles vosotros de comer. Contestaron: –No tenemos más que cinco panes y dos peces, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente. 14 Eran unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: –Haced que se sienten en grupos, como de cincuenta en cincuenta. 15 Así lo hicieron, y se sentaron todos.

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces, y mirando al cielo dio gracias a Dios,jlos partió y los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente.

El regreso de los setenta y dos

17 La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía llenaron doce canastas con los trozos que sobraron.k

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Un día estaba Jesús orando,lél solo. Luego sus discípulos se le reunieron, y él les preguntó: –żQuién dice la gente que soy yo?

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Ellos contestaron: –Unos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros, que uno de los antiguos profetas, que ha resucitado.m 20 –Y vosotros, żquién decís que soy? –les preguntó. Pedro le respondió: –El Mesías de Dios.n

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 Pero Jesús les encargó mucho que no se lo dijeran a nadie.ń

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 Les decía Jesús: –El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho, y será rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Lo van a matar, pero al tercer día resucitará.o 23 Después dijo a todos: –El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. 24 Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará.p

Parábola del buen samaritano

25 żDe qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con su gloria y con la gloria de su Padre y de los santos ángeles.q 27 Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios.r

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Unos ocho días después de esta conversación, Jesús subió a un monte a orar,tacompańado de Pedro, Santiago y Juan. 29 Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostrouy sus ropas se volvieron muy blancas y brillantes. 30 Y aparecieron dos hombres conversando con él: eran Moisés y Elías,v 31 que estaban rodeados de un resplandor glorioso y hablaban de la partida de Jesús de este mundow, que iba a tener lugar en Jerusalén. 32 Aunque Pedro y sus compańeros tenían mucho sueńo, permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. 33 Cuando aquellos hombres se separaban ya de Jesús, Pedro le dijo: –Maestro, ˇqué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pero Pedro no sabía lo que decía. 34 Mientras hablaba, una nube los envolvió en sombra; y al verse dentro de la nube, tuvieron miedo.x 35 Entonces de la nube salió una voz que dijo: “Este es mi Hijo, mi elegido. Escuchadle.”y 36 Después que calló la voz, vieron que Jesús estaba solo.zEllos guardaron esto en secreto, y por entonces no contaron a nadie lo que habían visto.

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

37 Al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud salió al encuentro de Jesús.

Jesús en casa de Marta y María

38 En esto, un hombre de en medio de la gente gritó con voz fuerte: –ˇMaestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo! 39 Un espíritu se apodera de él, y de repente le hace gritar, retorcerse violentamente y echar espuma por la boca. Lo está destrozando, porque apenas se separa de él.a

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 He rogado a tus discípulos que expulsen ese espíritu, pero no han podido. 41 Jesús contestó: –ˇOh gente sin fe y perversa!bżHasta cuándo tendré que estar con vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo. 42 Cuando el muchacho se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y le hizo retorcerse con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y lo devolvió a su padre. 43 Todos se quedaron admirados de la grandeza de Dios. Mientras todos seguían asombrados por lo que Jesús había hecho, dijo él a sus discípulos:

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mt 17.22-23; Mc 9.30-32)

44 –Oíd bien esto y no lo olvidéis: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.c 45 Pero ellos no entendían estas palabras, pues Dios no les había permitido entenderlo. Además tenían miedo de pedirle a Jesús que se las explicase.

żQuién es el más importante?

(Mt 18.1-5; Mc 9.33-37)

46 Por aquel entonces, los discípulos se pusieron a discutir quién de ellos sería el más importante.d 47 Jesús, al darse cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un nińo,elo puso junto a él 48 y les dijo: –El que recibe a este nińo en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me envió.fPor eso, el más insignificante entre todos vosotros, ese será el más importante.

Contra nosotros o a nuestro favor

(Mc 9.38-40)

49 Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero como no es de los nuestros se lo hemos prohibido. 50 Jesús le contestó: –No se lo prohibáis, porque el que no está contra nosotros está a nuestro favor.g

IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*

Jesús reprende a Santiago y Juan

51 Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. 52 Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para prepararle alojamiento; 53 pero los samaritanos no quisieron recibirle, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén.i 54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto le dijeron: –Seńor, si quieres, diremos que baje fuego del cielojpara que acabe con ellos. 55 Pero Jesús se volvió y los reprendió.k 56 Luego se fueron a otra aldea.

Los que querían seguir a Jesús

(Mt 8.18-22)

57 Mientras iban de camino, un hombre dijo a Jesús: –Seńor, deseo seguirte adondequiera que vayas. 58 Jesús le contestó: –Las zorrasltienen cuevas y las aves nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. 59 Jesús dijo a otro: –Sígueme. Pero él respondió: –Seńor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. 60 Jesús le contestó: –Deja que los muertos entierren a sus muertos.mTú ve y anuncia el reino de Dios. 61 Otro le dijo: –Seńor, quiero seguirte, pero deja que primero me despida de los míos. 62 Jesús le contestó: –El que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás,nno sirve para el reino de Dios.

Mujeres que ayudaban a Jesús

Jesús instruye y envía a los apóstoles

(Mt 10.5-15; Mc 6.7-13)

Los setenta y dos enviados

1 Después de esto escogió también el Seńor a otros setenta y dos,ay los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir. 2 Les dijo: “Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedidle al Dueńo de la mies que mande obreros a recogerla.b 3 Andad y ved que os envío como a corderos en medio de lobos.c

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)

4 No llevéis bolsa ni monedero ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie en el camino.d 5 Cuando entréis en una casa, saludad primero diciendo: ‘Pazea esta casa.’ 6 Si en ella hay gente de paz, vuestro deseo de paz se cumplirá; si no, no se cumplirá.

La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*

(Mt 14.1-12; Mc 6.14-29)

7 Y quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, pues el obrero tiene derecho a su salario.fNo andéis de casa en casa. 8 Al llegar a un pueblo donde os reciban bien, comed lo que os ofrezcan;

El porqué de las parábolas

(Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)

9 y sanad a los enfermos del lugar y decidles: ‘El reino de Dios ya está cerca de vosotros.’

Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*

(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)

10 Pero si llegáis a un pueblo y no os reciben, salid a las calles diciendo:

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)

11 ‘ˇHasta el polvo de vuestro pueblo que se ha pegado a nuestros pies nos lo sacudimos en protesta contra vosotros!gPero sabed que el reino de Dios está cerca.’ 12 Os digo que, en aquel día, el castigo de ese pueblo será más duro que el de los habitantes de Sodoma.h

Reproches contra las ciudades incrédulas

(Mt 11.20-24)

13 “ˇAy de ti, Corazín! ˇAy de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría vuelto a Dios y lo habría demostrado poniéndose ropas ásperas y sentándose en ceniza.i 14 Pero en el día del juicio el castigo para vosotras será peor que para la gente de Tiro y Sidón. 15 Y tú, Cafarnaún, żcrees que serás levantada hasta el cielo? ˇHasta lo más hondo del abismo serás arrojada!j

El símil de la lámpara

(Mc 4.21-25)

16 “El que os escucha a vosotros me escucha a mí,ky el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.”

El regreso de los setenta y dos

17 Los setenta y doslregresaron muy contentos, diciendo: –ˇSeńor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!

Pedro declara que Jesús es el Mesías

(Mt 16.13-19; Mc 8.27-29)

18 Jesús les dijo: –Sí, pues yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.m

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Mc 3.31-35)

19 Os he dado poder para que pisoteéis serpientes y alacranes,ny para que triunféis sobre toda la fuerza del enemigo sin sufrir ningún dańo. 20 Pero no os alegréis de que los espíritus os obedezcan, sino de que vuestros nombres ya estén escritos en el cielo.ń

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre

(Mt 11.25-27; 13.16-17)

21 En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Seńor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.o

La tempestad apaciguada

(Mt 8.23-27; Mc 4.35-41)

Jesús anuncia su muerte

(Mt 16.20-28; Mc 8.30–9.1)

22 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas.pNadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.”q 23 Volviéndose a los discípulos les dijo aparte: “Dichosos quienes vean lo que estáis viendo vosotros, 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.”r

Parábola del buen samaritano

25 Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: –Maestro, żqué debo hacer para alcanzar la vida eterna?s

El endemoniado de Gerasa

(Mt 8.28-34; Mc 5.1-20)

26 Jesús le contestó: –żQué está escrito en la ley? żQué lees en ella? 27 El maestro de la ley respondió: –‘Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;ty ama a tu prójimo como a ti mismo.’u

Transfiguración de Jesús\fm s\fm*

(Mt 17.1-8; Mc 9.2-8)

28 Jesús le dijo: –Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida.v 29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús: –żY quién es mi prójimo?w 30 Jesús le respondió: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericóxfue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. 31 Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. 32 Luego pasó por allí un levita,yque al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. 33 Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él.z 34 Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino,ay se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios,bse los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ 36 Pues bien, żcuál de aquellos tres te parece que fue el prójimocdel hombre asaltado por los bandidos?

Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro

(Mt 17.14-21; Mc 9.14-29)

37 El maestro de la ley contestó: –El que tuvo compasión de él.dJesús le dijo: –Ve, pues, y haz tú lo mismo.

Jesús en casa de Marta y María

38 Seguían ellos su camino. Jesús entró en una aldea, donde una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Marta tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies de Jesús, escuchaba sus palabras.e

La hija de Jairo y la mujer enferma

(Mt 9.18-26; Mc 5.21-43)

40 Pero Marta, atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: –Seńor, żno te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. 41 Jesús le contestó: –Marta, Marta, estás preocupada e inquieta por muchas cosas; 42 sin embargo, solo una es necesaria.fMaría ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.