La pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 En una ocasión se encontraba Jesús a orillas del lago de Genesaret,ay se sentía apretujado por la multitud que quería oir el mensaje de Dios.b 2 Vio Jesús dos barcas en la playa. Estaban vacías, porque los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes.c 3 Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca y comenzó a enseńar a la gente.Parábola del sembrador
4 Cuando terminó de hablar dijo a Simón: –Lleva la barca lago adentro, y echad allí vuestras redes, para pescar. 5 Simón le contestó: –Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, puesto que tú lo mandas, echaré las redes.Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que las redes se rompían.dLa incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 Entonces hicieron seńas a sus compańeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse. 8 Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo: –ˇApártate de mí, Seńor, porque soy un pecador!El porqué de las parábolas
9 Porque Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho.Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 También lo estaban Santiagoey Juan, hijos de Zebedeo, que eran compańeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: –No tengas miedo. Desde ahora vas a pescar hombres.Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 Un día estaba Jesús en un pueblo donde había un hombre enfermo de lepra. Al ver a Jesús se inclinó hasta el suelo y le rogó: –Seńor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.Reproches contra las ciudades incrédulas
13 Jesús lo tocó con la mano, diciendo: –Quiero. ˇQueda limpio! Al momento se le quitó la lepra al enfermo,fAcusación contra Jesús
14 y Jesús le ordenó: –No lo digas a nadie. Solamente ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés,gpara que todos sepan que ya estás limpio de tu enfermedad. 15 Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, y mucha gente se juntaba para oirle y para que sanase sus enfermedades.El símil de la lámpara
16 Pero Jesús se retiraba a orar a lugares apartados.hJesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 Un día estaba Jesús enseńando, y se habían sentado por allí algunos fariseosiy maestros de la ley venidos de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén. El poder de Dios se manifestaba en Jesús cuando curaba a los enfermos.Los enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 En esto llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Querían meterlo en la casa y ponerlo delante de Jesús,La madre y los hermanos de Jesús
19 pero no encontraban por dónde entrar porque había mucha gente; así que subieron al techo, y haciendo un hueco entre las tejas bajaron al enfermo en la camilla, allí en medio de todos, delante de Jesús.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al enfermo: –Amigo, tus pecados quedan perdonados.Sólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 Entonces los maestros de la leyjy los fariseos comenzaron a pensar: “żQuién es este, que se atreve a decir palabras ofensivas contra Dios? Tan sólo Dios puede perdonar pecados.”kLa tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 Pero Jesús, dándose cuenta de lo que estaban pensando, les preguntó: –żPor qué pensáis así? 23 żQué es más fácil, decir: ‘Tus pecados quedan perdonados’ o decir: ‘Levántate y anda’?El regreso de un espíritu impuro
24 Pues voy a demostraros que el Hijo del hombreltiene poder en la tierra para perdonar pecados. Entonces dijo al paralítico: –A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.Parábola del buen samaritano
25 Al momento, el paralítico se levantó delante de todos, tomó la camilla en que estaba acostado y se fue a su casa alabando a Dios.El endemoniado de Gerasa
26 Todos se quedaron asombrados y alabaron a Dios, y llenos de miedo dijeron: –Hoy hemos visto cosas maravillosas.Jesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Levímy estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo: –Sígueme.Transfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.Algunos piden una seńal milagrosa
29 Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa. 30 Pero los fariseos y los maestros de la ley pertenecientes a este partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les decían: –żPor qué coméis y bebéis con los cobradores de impuestos y los pecadores?n 31 Jesús les contestó: –Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. 32 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios.La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Le dijeron a Jesús: –Los seguidores de Juanńy los de los fariseos ayunan mucho y hacen muchas oraciones, pero tus discípulos no dejan de comer y beber.o 34 Jesús les contestó: –żAcaso podéis hacer que ayunen los invitados a una bodapmientras el novio está con ellos? 35 Ya llegará el momento en que se lleven al novio;qcuando llegue ese día, ayunarán.Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 También les contó esta parábola: –Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para arreglar un vestido viejo. De hacerlo así, echará a perder el vestido nuevo; además el trozo nuevo no quedará bien en el vestido viejo.No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo hace que los odres revienten, y tanto el vino como los odres se pierden.rJesús en casa de Marta y María
38 Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos. 39 Y nadie que beba vino ańejo querrá después beber el nuevo, porque dirá que el ańejo es mejor.stLa pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Un sábadobpasaba Jesús entre los sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas de trigo, las desgranaban entre las manos y se comían los granos.c 2 Entonces algunos fariseos les preguntaron: –żPor qué hacéis algo que no está permitido en sábado?d 3 Jesús les contestó: –żNo habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compańeros tuvieron hambre?Parábola del sembrador
4 Entró en la casa de Dios y tomó los panes consagrados, comió de ellos y dio también a sus compańeros, a pesar de que solamente a los sacerdotes les estaba permitido comer de aquel pan.e 5 Y ańadió: –El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado.Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Sucedió que otro sábado entró Jesús en la sinagoga y comenzó a enseńar. Había en ella un hombre que tenía la mano derecha tullida;La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 y los maestros de la ley y los fariseos espiaban a Jesús, por ver si lo sanaría en sábado y tener así algún pretexto para acusarle.g 8 Pero él, sabiendo lo que estaban pensando, dijo al hombre de la mano tullida: –Levántate y ponte ahí en medio. El hombre se levantó y se puso de pie,El porqué de las parábolas
9 y Jesús dijo a los demás: –Os voy a hacer una pregunta: żQué está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? żSalvar una vida o destruirla?Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Luego miróha todos los que le rodeaban y dijo a aquel hombre: –Extiende la mano. El hombre la extendió y su mano quedó sana.Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 Pero los demás se llenaron de ira y comenzaron a discutir lo que podrían hacer contra Jesús.Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios.iReproches contra las ciudades incrédulas
13 Cuando se hizo de día, reunió a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales llamó apóstoles.jAcusación contra Jesús
14 Estos fueron: Simón, a quien puso también el nombre de Pedro;kAndrés, hermano de Simón; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Santiago hijo de Alfeo;lSimón el celote,mEl símil de la lámpara
16 Judas, hijo de Santiago,ny Judas Iscariote, que traicionó a Jesús.Jesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 Jesús bajó del cerro con ellos, y se detuvo en un llano. Se habían reunido allí muchos de sus seguidores y mucha gente de toda la región de Judea, y de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón.oHabían venido para oir a Jesús y para que los curase de sus enfermedades.Los enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 Los que sufrían a causa de espíritus impuros, también quedaban sanados.La madre y los hermanos de Jesús
19 Así que toda la gente quería tocar a Jesús, porque los sanaba a todos con el poder que de él salía.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Jesús miró a sus discípulosqy les dijo: “Dichosos vosotros los pobres, porque el reino de Dios os pertenece.Sólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 “Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis satisfechos.r“Dichosos los que ahora lloráis,sporque después reiréis.La tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 “Dichosos vosotros cuando la gente os odie, cuando os expulsen, cuando os insulten y cuando desprecien vuestro nombre como cosa mala, por causa del Hijo del hombre.t 23 Alegraos mucho, llenaos de gozo en aquel día, porque recibiréis un gran premio en el cielo; pues también maltrataron así sus antepasados a los profetas.uEl regreso de un espíritu impuro
24 “Pero ˇay de vosotros los ricos, porque ya habéis tenido vuestra alegría!vParábola del buen samaritano
25 “ˇAy de vosotros los que ahora estáis satisfechos, porque tendréis hambre! “ˇAy de vosotros los que ahora reís, porque vais a llorar de tristeza!El endemoniado de Gerasa
26 “ˇAy de vosotros cuando todos os alaben,wporque así hacían los antepasados de esta gente con los falsos profetas!Jesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 “Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian,Transfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan.Algunos piden una seńal milagrosa
29 Al que te pegue en una mejilla ofrécele también la otra, y al que te quite la capa déjale que se lleve también tu túnica.x 30 Al que te pida algo dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.y 31 Haced con los demás como queréis que los demás hagan con vosotros.z 32 “Si amáis solamente a quienes os aman, żqué hacéis de extraordinario? ˇHasta los pecadores se portan así!La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Y si hacéis bien solamente a quienes os hacen bien a vosotros, żqué tiene de extraordinario? ˇTambién los pecadores se portan así! 34 Y si dais prestado sólo a aquellos de quienes pensáis recibir algo, żqué hacéis de extraordinario? ˇTambién los pecadores se prestan entre sí esperando recibir unos de otros! 35 Amad a vuestros enemigos, haced el bien y dad prestado sin esperar nada a cambio.aAsí será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Dios altísimo,bque es también bondadoso con los desagradecidos y los malos.Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará.cJesús en casa de Marta y María
38 Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.”d 39 Jesús les puso esta comparación: “żAcaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? żNo caerán los dos en algún hoyo?eLa hija de Jairo y la mujer enferma
40 El discípulo no es más que su maestro:fsolo cuando termine su aprendizaje llegará a ser como su maestro. 41 “żPor qué miras la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo?g 42 Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu ojo, żcómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la paja que tienes en el ojo'? ˇHipócrita!, saca primero el tronco de tu ojo y así podrás ver bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.El árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*
43 “No hay árbol bueno que dé mal fruto ni árbol malo que dé fruto bueno.Jesús anuncia por segunda vez su muerte
44 Cada árbol se conoce por su fruto:ino se recogen higos de los espinos ni se vendimian uvas de las zarzas. 45 El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que rebosa su corazón, habla su boca.jParábola de los dos cimientos
żQuién es el más importante?
46 “żPor qué me llamáis ‘Seńor, Seńor’ y no hacéis lo que yo os digo?k 47 Voy a deciros a quién se parece aquel que viene a mí, y me oye y hace lo que digo: 48 se parece a un hombre que para construir una casa cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando creció el río, el agua dio con fuerza contra la casa, pero no pudo moverla porque estaba bien construida.Contra nosotros o a nuestro favor
49 Pero el que me oye y no hace lo que yo digo se parece a un hombre que construyó su casa sobre la tierra, sin cimientos; y cuando el río creció y dio con fuerza contra ella, se derrumbó y quedó completamente destruida."La pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Cuando Jesús terminó de hablar a la gente, se fue a Cafarnaún. 2 Vivía allí un centurión romano,bcuyo criado,cal que quería mucho, se encontraba a punto de morir. 3 Habiendo oído hablar de Jesús, el centurión envió a unos ancianos de los judíosda rogarle que fuera a sanar a su criado.Parábola del sembrador
4 Ellos se presentaron a Jesús y le rogaron mucho, diciendo: –Este centurión merece que le ayudes, 5 porque ama a nuestra nación. Él mismo hizo construir nuestra sinagoga.eJesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Jesús fue con ellos, pero cuando ya estaban cerca de la casa el centurión le envió unos amigos a decirle: –Seńor, no te molestes, porque yo no merezco que entres en mi casa.La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 Por eso, ni siquiera me atreví a ir en persona a buscarte. Solamente da la orden y mi criado se curará. 8 Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando a uno de ellos le digo que vaya, va; cuando a otro le digo que venga, viene; y cuando ordeno a mi criado que haga algo, lo hace.El porqué de las parábolas
9 Al oir esto, Jesús se quedó admirado, y mirando a la gente que le seguía dijo: –Os aseguro que ni aun en Israel he encontrado tanta fe como en este hombre.Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Al regresar a la casa, los enviados encontraron que el criado ya estaba sano.Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 Después de esto se dirigió Jesús a un pueblo llamado Naín.gIba acompańado de sus discípulos y de mucha otra gente.Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 Al acercarse al pueblo vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Mucha gente del pueblo la acompańaba.Reproches contra las ciudades incrédulas
13 Al verla, el Seńor tuvo compasión de ella y le dijo: –No llores.Acusación contra Jesús
14 En seguida se acercó y tocó la camilla,hy los que la llevaban se detuvieron. Jesús dijo al muerto: –Muchacho, a ti te digo, ˇlevántate! 15 Entonces el muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a la madre.El símil de la lámpara
16 Al ver esto, todos tuvieron miedo y comenzaron a alabar a Dios diciendo: –Un gran profeta ha aparecido entre nosotros. También decían: –Dios ha venido a ayudaria su pueblo.Jesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 Y por toda Judeajy sus alrededores corrió la noticia de lo que había hecho Jesús.Los enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 Juan se enteró de todas estas cosas,kporque sus seguidores se las contaron. Llamó a dos de ellosLa madre y los hermanos de Jesús
19 y los envió a Jesús, a preguntarle si él era el que había de venirlo si debían esperar a otro.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Los enviados de Juan se acercaron, pues, a Jesús y le dijeron: –Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si tú eres el que había de venir o si debemos esperar a otro.Sólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 En aquel mismo momento sanó Jesús a muchas personas de sus enfermedades y sufrimientos, y de los espíritus malignos, y dio la vista a muchos ciegos.La tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 Luego les contestó: –Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen,mlos muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia.n 23 ˇY dichoso el que no pierde su confianza en mí!El regreso de un espíritu impuro
24 Cuando los enviados de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: –żQué salisteis a ver al desierto? żUna cańa sacudida por el viento?Parábola del buen samaritano
25 Y si no, żqué salisteis a ver? żUn hombre lujosamente vestido?ńLos que se visten con lujo y viven entre placeres están en los palacios de los reyes.El endemoniado de Gerasa
26 En fin, żqué salisteis a ver? żUn profeta? Sí, verdaderamente: y a uno que es mucho más que profeta.Jesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 Juan es aquel de quien dice la Escritura:‘Yo envío mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.’o
Transfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Os digo que ninguno entre todos los hombres ha sido más grande que Juan; sin embargo, el más pequeńo en el reino de Dios es más grande que él.Algunos piden una seńal milagrosa
29 Todos los que oyeron a Juan, incluso los que cobraban impuestos para Roma, se hicieron bautizar por él, reconociendo así que Dios es justo; 30 pero los fariseos y los maestros de la ley no se hicieron bautizar por Juan, y de ese modo despreciaron lo que Dios había querido hacer en favor de ellos.p 31 “żA qué compararé la gente de este tiempo? żA qué se parece? 32 Se parece a los nińos que se sientan a jugar en la plaza y gritan a sus compańeros: ‘Tocamos la flauta y no bailasteis; cantamos canciones tristes y no llorasteis.’qLa cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino,ry decís que tiene un demonio. 34 Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís que es un glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran los impuestos para Roma.s 35 Pero la sabiduría de Dios se demuestra por todos sus resultados.”tJesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Un fariseovinvitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa,No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 cuando una mujer de mala famawque vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume.xJesús en casa de Marta y María
38 Llorando, se puso junto a los pies de Jesúsyy comenzó a bańarlos con sus lágrimas. Luego los secó con sus cabellos, los besó y derramó sobre ellos el perfume. 39 Al ver esto, el fariseo que había invitado a Jesús pensó: “Si este hombre fuera verdaderamente un profeta se daría cuenta de quién y qué clase de mujer es esta pecadora que le está tocando.”La hija de Jairo y la mujer enferma
40 Entonces Jesús dijo al fariseo: –Simón,ztengo algo que decirte. –Dímelo, Maestro –contestó el fariseo. 41 Jesús siguió: –Dos hombres debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta:a 42 pero, como no le podían pagar, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora dime: żcuál de ellos le amará más?bEl árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*
43 Simón le contestó: –Me parece que aquel a quien más perdonó. Jesús le dijo: –Tienes razón.Jesús anuncia por segunda vez su muerte
44 Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón: –żVes esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; en cambio, esta mujer me ha bańado los pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.Parábola de los dos cimientos
żQuién es el más importante?
46 No derramaste aceite sobre mi cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies.c 47 Por esto te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien poco se perdona, poco amor manifiesta. 48 Luego dijo a la mujer: –Tus pecados te son perdonados.Contra nosotros o a nuestro favor
49 Los otros invitados que estaban allí comenzaron a preguntarse: –żQuién es este que hasta perdona pecados?d 50 Pero Jesús ańadió, dirigiéndose a la mujer: –Por tu fe has sido salvada. Vete tranquila.eLa pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompańaban los doce apóstoles 2 y algunas mujeresaque él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena,bde la que habían salido siete demonios; 3 también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes;cy Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían.Parábola del sembrador
4 Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola: 5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron.Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad.dLa incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.” Esto dijo Jesús, y ańadió con voz fuerte: “ˇLos que tienen oídos, oigan!”El porqué de las parábolas
9 Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola.Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Él les dijo: “A vosotros, Dios os daea conocer los secretos de su reino;fpero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan.gJesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 “Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios.Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven.Reproches contra las ciudades incrédulas
13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan.Acusación contra Jesús
14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha.El símil de la lámpara
16 “Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en altohpara que tengan luz los que entran.Jesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.iLos enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 “Así que oíd bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que cree tener se le quitará.”jLa madre y los hermanos de Jesús
19 La madre y los hermanos de Jesús acudieron a donde él estaba, pero no pudieron acercársele porque había mucha gente.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Alguien avisó a Jesús: –Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.kSólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 Él contestó: –Los que oyen el mensaje de Dios y lo ponen en práctica, esos son mi madre y mis hermanos.lLa tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 Un día, Jesús entró en una barca con sus discípulos y les dijo: –Pasemos a la otra orilla del lago.mPartieron, pues, 23 y mientras cruzaban el lago, Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una fuerte tormenta de viento sobre el lago; la barca se llenaba de agua y corrían peligro de hundirse.El regreso de un espíritu impuro
24 Fueron a despertar a Jesús, diciéndole: –ˇMaestro, Maestro, nos estamos hundiendo! Jesús se levantó, dio una orden al viento y a las olas y todo se calmó y quedó tranquilo.Parábola del buen samaritano
25 Después dijo a sus discípulos: –żQué pasa con vuestra fe? Pero ellos, asustados y asombrados, se preguntaban unos a otros: –żQuién es este, que da órdenes al viento y al agua y le obedecen?nEl endemoniado de Gerasa
26 Por fin llegaron a la tierra de Gerasa,ńque está al otro lado del lago, frente a Galilea.Jesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 Al bajar Jesús a tierra, un hombre que estaba endemoniado salió del pueblo y se le acercó. Hacía mucho tiempo que andaba sin ropas y que no vivía en una casa, sino entre las tumbas.oTransfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Cuando vio a Jesús, cayó de rodillas delante de él gritando: –ˇNo te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo! ˇTe ruego que no me atormentes!Algunos piden una seńal milagrosa
29 Dijo esto porque Jesús había ordenado al espíritu impuro que saliese de aquel hombre. Muchas veces el demonio se había apoderado de él, y aunque la gente le sujetaba las manos y los pies con cadenas para tenerle seguro, él las rompía y el demonio le hacía huir a lugares desiertos. 30 Jesús le preguntó: –żCómo te llamas? –Me llamo Legión –contestó, porque eran muchos los demonios que habían entrado en él,p 31 los cuales pidieron a Jesús que no los mandara al abismo.q 32 Como allí, en el monte, estaba paciendo una gran piara de cerdos,rlos espíritus le rogaron que los dejara entrar en ellos. Jesús les dio permiso.La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Los demonios salieron entonces del hombre y entraron en los cerdos, y estos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y se ahogaron. 34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y fueron a contarlo en el pueblo y por los campos. 35 La gente salió a ver lo que había pasado. Y cuando llegaron a donde estaba Jesús, encontraron sentado a sus pies, vestido y en su cabal juicio, al hombre de quien habían salido los demonios; y tuvieron miedo.Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Los que habían visto lo sucedido, les contaron cómo había sido curado aquel endemoniado.No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 Toda la gente de la región de Gerasa comenzó entonces a rogar a Jesús que se marchara de allí, porque tenían mucho miedo. Así que Jesús entró en la barca y se fue.Jesús en casa de Marta y María
38 El hombre de quien habían salido los demonios le rogó que le permitiera ir con él, pero Jesús le ordenó que se quedase. Le dijo: 39 –Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti. El hombre se fue y contó por todo el pueblo lo que Jesús había hecho por él.sLa hija de Jairo y la mujer enferma
40 Cuando Jesús regresó al otro lado del lago,tla gente le recibió con alegría, porque todos le estaban esperando. 41 En esto llegó uno llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga. Este hombre se echó a los pies de Jesús suplicándole que fuera a su casa, 42 porque su única hija, que tenía unos doce ańos, estaba a punto de morir. Mientras Jesús iba, se sentía oprimido por la multitud.El árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*
43 Entre la gente había una mujer que desde hacía doce ańos estaba enferma, con hemorragias.uHabía gastado en médicos todo lo que tenía,vpero ninguno la había podido sanar.Jesús anuncia por segunda vez su muerte
44 Esta mujer se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa, y en el acto se detuvo su hemorragia. 45 Entonces Jesús preguntó: –żQuién me ha tocado? Como todos negaban haberlo hecho, Pedro dijo: –Maestro, la gente te oprime y empuja por todos los lados.wParábola de los dos cimientos
żQuién es el más importante?
46 Pero Jesús insistió: –Alguien me ha tocado, porque he notado que de mí ha salido poder para sanar. 47 La mujer, al ver que no podía ocultarse, fue temblando a arrodillarse a los pies de Jesús. Le confesó delante de todos por qué razón le había tocadoxy cómo había sido sanada en el acto. 48 Jesús le dijo: –Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila.yContra nosotros o a nuestro favor
49 Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó un mensajero que dijo al jefe de la sinagoga: –Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro. 50 Pero Jesús lo oyó y le dijo: –No tengas miedo. Solamente cree y tu hija se salvará.IV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*
Jesús reprende a Santiago y Juan
51 Al llegar a la casa, no dejó entrar con él a nadie más que a Pedro, Santiago y Juan, junto con el padre y la madre de la nińa. 52 Todos lloraban y se lamentaban por ella, pero Jesús les dijo: –No lloréis. La nińa no está muerta, sino dormida.z 53 La gente se burlaba de él, viendo que estaba muerta. 54 Entonces Jesús tomó de la mano a la nińa y dijo con voz fuerte: –ˇMuchacha, levántate! 55 Ella volvió a la vida, y al punto se levantó; y Jesús mandó que le dieran de comer. 56 Sus padres estaban impresionados, pero Jesús les ordenó que no contaran a nadiealo que había sucedido.La pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Reunió Jesús a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y sanar enfermedades. 2 Los envió a anunciar el reino de Dios y a sanar a los enfermos.a 3 Les dijo: –No llevéis nada para el camino: ni bastón ni bolsa ni pan ni dinero ni ropa de repuesto.bParábola del sembrador
4 En cualquier casa donde entréis, quedaos hasta que os vayáis del lugar. 5 Y si en algún pueblo no os quieren recibir, salid de él y sacudíos el polvo de los pies, para que les sirva de advertencia.cJesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Salieron, pues, y fueron por todas las aldeas anunciando la buena noticia y sanando enfermos.La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 El rey Herodes oyó hablar de Jesús y de todo lo que hacía. Y no sabía qué pensar, porque unos decían que era Juan, que había resucitado; 8 otros, que había aparecido el profeta Elías, y otros, que era alguno de los antiguos profetas que había resucitado.eEl porqué de las parábolas
9 Pero Herodes dijo: –Yo mismo mandé que cortaran la cabeza a Juan. żQuién, pues, será este de quien oigo contar tantas cosas? Por eso Herodes tenía ganas de ver a Jesús.fJesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Cuando los apóstoles regresaron,hcontaron a Jesús lo que habían hecho. Él, tomándolos aparte, los llevó a un pueblo llamado Betsaida.iJesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 Pero cuando la gente lo supo, le siguieron; y Jesús los recibió, les habló del reino de Dios y sanó a los enfermos.Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 Cuando ya comenzaba a hacerse tarde, se acercaron a Jesús los doce discípulos y le dijeron: –Despide a la gente, para que vayan a descansar y a buscar comida por las aldeas y los campos cercanos, porque en este lugar no hay nada.Reproches contra las ciudades incrédulas
13 Jesús les dijo: –Dadles vosotros de comer. Contestaron: –No tenemos más que cinco panes y dos peces, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente.Acusación contra Jesús
14 Eran unos cinco mil hombres. Pero Jesús dijo a sus discípulos: –Haced que se sienten en grupos, como de cincuenta en cincuenta. 15 Así lo hicieron, y se sentaron todos.El símil de la lámpara
16 Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos peces, y mirando al cielo dio gracias a Dios,jlos partió y los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente.Jesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía llenaron doce canastas con los trozos que sobraron.kLos enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 Un día estaba Jesús orando,lél solo. Luego sus discípulos se le reunieron, y él les preguntó: –żQuién dice la gente que soy yo?La madre y los hermanos de Jesús
19 Ellos contestaron: –Unos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros, que uno de los antiguos profetas, que ha resucitado.mLo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 –Y vosotros, żquién decís que soy? –les preguntó. Pedro le respondió: –El Mesías de Dios.nSólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 Pero Jesús les encargó mucho que no se lo dijeran a nadie.ńLa tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 Les decía Jesús: –El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho, y será rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Lo van a matar, pero al tercer día resucitará.o 23 Después dijo a todos: –El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame.El regreso de un espíritu impuro
24 Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará.pParábola del buen samaritano
25 żDe qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?El endemoniado de Gerasa
26 Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con su gloria y con la gloria de su Padre y de los santos ángeles.qJesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios.rTransfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Unos ocho días después de esta conversación, Jesús subió a un monte a orar,tacompańado de Pedro, Santiago y Juan.Algunos piden una seńal milagrosa
29 Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostrouy sus ropas se volvieron muy blancas y brillantes. 30 Y aparecieron dos hombres conversando con él: eran Moisés y Elías,v 31 que estaban rodeados de un resplandor glorioso y hablaban de la partida de Jesús de este mundow, que iba a tener lugar en Jerusalén. 32 Aunque Pedro y sus compańeros tenían mucho sueńo, permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Cuando aquellos hombres se separaban ya de Jesús, Pedro le dijo: –Maestro, ˇqué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pero Pedro no sabía lo que decía. 34 Mientras hablaba, una nube los envolvió en sombra; y al verse dentro de la nube, tuvieron miedo.x 35 Entonces de la nube salió una voz que dijo: “Este es mi Hijo, mi elegido. Escuchadle.”yJesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Después que calló la voz, vieron que Jesús estaba solo.zEllos guardaron esto en secreto, y por entonces no contaron a nadie lo que habían visto.No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 Al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud salió al encuentro de Jesús.Jesús en casa de Marta y María
38 En esto, un hombre de en medio de la gente gritó con voz fuerte: –ˇMaestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo! 39 Un espíritu se apodera de él, y de repente le hace gritar, retorcerse violentamente y echar espuma por la boca. Lo está destrozando, porque apenas se separa de él.aLa hija de Jairo y la mujer enferma
40 He rogado a tus discípulos que expulsen ese espíritu, pero no han podido. 41 Jesús contestó: –ˇOh gente sin fe y perversa!bżHasta cuándo tendré que estar con vosotros y soportaros? Trae aquí a tu hijo. 42 Cuando el muchacho se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y le hizo retorcerse con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y lo devolvió a su padre.El árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*
43 Todos se quedaron admirados de la grandeza de Dios. Mientras todos seguían asombrados por lo que Jesús había hecho, dijo él a sus discípulos:Jesús anuncia por segunda vez su muerte
44 –Oíd bien esto y no lo olvidéis: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.c 45 Pero ellos no entendían estas palabras, pues Dios no les había permitido entenderlo. Además tenían miedo de pedirle a Jesús que se las explicase.Parábola de los dos cimientos
żQuién es el más importante?
46 Por aquel entonces, los discípulos se pusieron a discutir quién de ellos sería el más importante.d 47 Jesús, al darse cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un nińo,elo puso junto a él 48 y les dijo: –El que recibe a este nińo en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me envió.fPor eso, el más insignificante entre todos vosotros, ese será el más importante.Contra nosotros o a nuestro favor
49 Juan le dijo: –Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero como no es de los nuestros se lo hemos prohibido. 50 Jesús le contestó: –No se lo prohibáis, porque el que no está contra nosotros está a nuestro favor.gIV. CAMINO DE JERUSALÉN (9.51–19.27)\fm h\fm*
Jesús reprende a Santiago y Juan
51 Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. 52 Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para prepararle alojamiento; 53 pero los samaritanos no quisieron recibirle, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén.i 54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto le dijeron: –Seńor, si quieres, diremos que baje fuego del cielojpara que acabe con ellos. 55 Pero Jesús se volvió y los reprendió.k 56 Luego se fueron a otra aldea.Los que querían seguir a Jesús
57 Mientras iban de camino, un hombre dijo a Jesús: –Seńor, deseo seguirte adondequiera que vayas. 58 Jesús le contestó: –Las zorrasltienen cuevas y las aves nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza. 59 Jesús dijo a otro: –Sígueme. Pero él respondió: –Seńor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. 60 Jesús le contestó: –Deja que los muertos entierren a sus muertos.mTú ve y anuncia el reino de Dios. 61 Otro le dijo: –Seńor, quiero seguirte, pero deja que primero me despida de los míos. 62 Jesús le contestó: –El que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás,nno sirve para el reino de Dios.La pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Después de esto escogió también el Seńor a otros setenta y dos,ay los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir. 2 Les dijo: “Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedidle al Dueńo de la mies que mande obreros a recogerla.b 3 Andad y ved que os envío como a corderos en medio de lobos.cParábola del sembrador
4 No llevéis bolsa ni monedero ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie en el camino.d 5 Cuando entréis en una casa, saludad primero diciendo: ‘Pazea esta casa.’Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 Si en ella hay gente de paz, vuestro deseo de paz se cumplirá; si no, no se cumplirá.La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 Y quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, pues el obrero tiene derecho a su salario.fNo andéis de casa en casa. 8 Al llegar a un pueblo donde os reciban bien, comed lo que os ofrezcan;El porqué de las parábolas
9 y sanad a los enfermos del lugar y decidles: ‘El reino de Dios ya está cerca de vosotros.’Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Pero si llegáis a un pueblo y no os reciben, salid a las calles diciendo:Jesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 ‘ˇHasta el polvo de vuestro pueblo que se ha pegado a nuestros pies nos lo sacudimos en protesta contra vosotros!gPero sabed que el reino de Dios está cerca.’Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 Os digo que, en aquel día, el castigo de ese pueblo será más duro que el de los habitantes de Sodoma.hReproches contra las ciudades incrédulas
13 “ˇAy de ti, Corazín! ˇAy de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría vuelto a Dios y lo habría demostrado poniéndose ropas ásperas y sentándose en ceniza.iAcusación contra Jesús
14 Pero en el día del juicio el castigo para vosotras será peor que para la gente de Tiro y Sidón. 15 Y tú, Cafarnaún, żcrees que serás levantada hasta el cielo? ˇHasta lo más hondo del abismo serás arrojada!jEl símil de la lámpara
16 “El que os escucha a vosotros me escucha a mí,ky el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.”Jesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 Los setenta y doslregresaron muy contentos, diciendo: –ˇSeńor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre!Los enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 Jesús les dijo: –Sí, pues yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.mLa madre y los hermanos de Jesús
19 Os he dado poder para que pisoteéis serpientes y alacranes,ny para que triunféis sobre toda la fuerza del enemigo sin sufrir ningún dańo.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Pero no os alegréis de que los espíritus os obedezcan, sino de que vuestros nombres ya estén escritos en el cielo.ńSólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Seńor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.oLa tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas.pNadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.”q 23 Volviéndose a los discípulos les dijo aparte: “Dichosos quienes vean lo que estáis viendo vosotros,El regreso de un espíritu impuro
24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.”rParábola del buen samaritano
25 Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó: –Maestro, żqué debo hacer para alcanzar la vida eterna?sEl endemoniado de Gerasa
26 Jesús le contestó: –żQué está escrito en la ley? żQué lees en ella?Jesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 El maestro de la ley respondió: –‘Ama al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;ty ama a tu prójimo como a ti mismo.’uTransfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Jesús le dijo: –Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida.vAlgunos piden una seńal milagrosa
29 Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús: –żY quién es mi prójimo?w 30 Jesús le respondió: –Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericóxfue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. 31 Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. 32 Luego pasó por allí un levita,yque al verlo dio también un rodeo y siguió adelante.La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él.z 34 Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino,ay se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios,bse los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Pues bien, żcuál de aquellos tres te parece que fue el prójimocdel hombre asaltado por los bandidos?No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 El maestro de la ley contestó: –El que tuvo compasión de él.dJesús le dijo: –Ve, pues, y haz tú lo mismo.Jesús en casa de Marta y María
38 Seguían ellos su camino. Jesús entró en una aldea, donde una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Marta tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies de Jesús, escuchaba sus palabras.eLa hija de Jairo y la mujer enferma
40 Pero Marta, atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: –Seńor, żno te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. 41 Jesús le contestó: –Marta, Marta, estás preocupada e inquieta por muchas cosas; 42 sin embargo, solo una es necesaria.fMaría ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.La pesca abundante
Los discípulos arrancan espigas en sábado\fm a\fm*
Jesús sana al criado de un oficial romano\fm a\fm*
Mujeres que ayudaban a Jesús
Jesús instruye y envía a los apóstoles
Los setenta y dos enviados
Jesús y la oración
1 Estaba Jesús una vez orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le rogó: –Seńor, enséńanos a orar, lo mismo que Juan enseńaba a sus discípulos.a 2 Jesús les contestó: –Cuando oréis, decid:b'Padre,csantificado sea tu nombre.d
Venga tu reino.
3 Danos cada día el pan que necesitamos.e
Parábola del sembrador
4 Perdónanos nuestros pecados,porque también nosotros perdonamos
a todos los que nos han ofendido.f
Y no nos expongas a la tentación.'g 5 También les dijo Jesús: –Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: 'Amigo, préstame tres panes,
Jesús sana en sábado a un enfermo\fm f\fm*
6 porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle.'La incertidumbre de Herodes\fm d\fm*
7 Sin duda, aquel le contestará desde dentro: 'ˇNo me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada.' 8 Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite.El porqué de las parábolas
9 Por esto os digo: Pedid y Dios os dará,hbuscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá.Jesús da de comer a una multitud\fm g\fm*
(Mt 14.13-21; Mc 6.30-44; Jn 6.1-14)
10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentraiy al que llama a la puerta, se le abre.jJesús resucita al hijo de una viuda\fm f\fm*
Jesús explica la parábola del sembrador
11 "żAcaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijokuna culebra cuando le pide pescado?Jesús sana a un leproso
Jesús escoge a los doce apóstoles
12 żO de darle un alacrán cuando le pide un huevo?Reproches contra las ciudades incrédulas
13 Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ˇcuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"lAcusación contra Jesús
14 Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre. Cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar.mLa gente se quedó asombrada, 15 aunque algunos dijeron: –Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre poder para expulsarlos.nEl símil de la lámpara
16 Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una seńal milagrosa del cielo.ńJesús sana a un paralítico
Jesús enseńa a mucha gente\fm ń\fm*
El regreso de los setenta y dos
17 Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo: –Todo país dividido en bandos enemigos se destruye a sí mismo, y sus casas se derrumban una tras otra.Los enviados de Juan el Bautista
Pedro declara que Jesús es el Mesías
18 Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, żcómo mantendrá su poder? Digo esto porque afirmáis que yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú.La madre y los hermanos de Jesús
19 Pues si yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, żquién da a vuestros seguidores el poder para expulsarlos?oPor eso, ellos mismos demuestran que estáis equivocados.Lo que realmente cuenta ante Dios\fm p\fm*
20 Pero si yo expulso a los demonios por el poder de Dios,pes que el reino de Dios ya ha llegado a vosotros.Sólo el Hijo sabe quién es el Padre
21 "Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida de su casa, lo que guarda en ella está seguro.La tempestad apaciguada
Jesús anuncia su muerte
22 Pero si otro más fuerte que él llega y le vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes como botín.q 23 "El que no está conmigo está contra mí;ry el que conmigo no recoge, desparrama.El regreso de un espíritu impuro
24 "Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares desiertossen busca de descanso; pero, no encontrándolo, piensa: 'Regresaré a mi casa, de donde salí.'Parábola del buen samaritano
25 Al llegar, encuentra la casa barrida y arreglada.El endemoniado de Gerasa
26 Entonces va y reúne otros siete espíritus peores que él y todos juntos se meten a vivir en aquel hombre, que al final queda peor que al principio."tJesús llama a Leví
El amor a los enemigos
(Mt 5.38-48; 7.12)
Lo que realmente cuenta
27 Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer gritó de en medio de la gente: –ˇDichosa la mujer que te dio a luz y te crió!Transfiguración de Jesús\fm s\fm*
28 Él contestó: –ˇDichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!Algunos piden una seńal milagrosa
29 La multitud seguía juntándose alrededor de Jesús, y él comenzó a decirles: –La gente de este tiempo es malvada. Pide una seńal milagrosa,upero no se le dará otra seńal que la de Jonás. 30 Porque así como Jonás fue seńal para la gente de Nínive,vasí también el Hijo del hombre será seńal para la gente de este tiempo. 31 En el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón,wy lo que hay aquí es más que Salomón.x 32 También los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás,yy lo que hay aquí es más que Jonás.La cuestión del ayuno
La lámpara del cuerpo
33 “Nadie enciende una lámpara y la pone en un lugar escondido o debajo de una vasija, sino en alto,zpara que los que entran tengan luz. 34 Tus ojos son como la lámpara del cuerpo. Si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo será luminoso; pero si son malos, tu cuerpo será oscuridad.a 35 Ten cuidado de que la luz que hay en ti no resulte oscuridad.Jesús en casa de Simón el fariseo\fm u\fm*
36 Pues si todo tu cuerpo es luminoso y no hay oscuridad en él, todo en ti será tan claro como cuando una lámpara te alumbra con su luz.”No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
Jesús sana a un muchacho que tenía un espíritu impuro
Jesús denuncia a los fariseos y a los maestros de la ley
(Mt 23.1-36; Mc 12.38-40; Lc 20.45-47)
37 Cuando Jesús dejó de hablar, un fariseo le invitó a comer en su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.Jesús en casa de Marta y María
38 Y como el fariseo se extrańase al ver que no había cumplido con el rito de lavarse las manos antes de comer,b 39 el Seńor le dijo: –Vosotros los fariseos limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro estáis llenos de lo que habéis obtenido mediante el robo y la maldad.La hija de Jairo y la mujer enferma
40 ˇNecios!, żno sabéis que el que hizo lo de fuera hizo también lo de dentro? 41 Dad vuestras limosnas de lo que está dentrocy así todo quedará limpio. 42 “ˇAy de vosotros,dfariseos!, que separáis para Dios la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero no hacéis caso de la justicia y el amor a Dios.eEsto es lo que se debe hacer, sin dejar de hacer lo otro.El árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)\fm h\fm*
43 “ˇAy de vosotros, fariseos!, que deseáis los asientos de honor en las sinagogas y ser saludados con todo respeto en la calle.