SALMO 31 (30)

Confianza en el Seńor\fm a\fm*

1 Seńor, en ti busco protección;
ˇno me defraudes jamás!
ˇPonme a salvo, pues tú eres justo!
2 Dígnate escucharme;
ˇdate prisa, líbrame ya!
Sé tú mi roca protectora,
ˇsé tú mi castillo de refugio y salvación!
3 ˇTú eres mi roca y mi castillo!
ˇGuíame y protégeme; haz honor a tu nombre!
4 ˇSácame de la trampa que me han tendido,
pues tú eres mi protector!
5 En tus manos encomiendo mi espíritu;b
ˇrescátame, Seńor, Dios de la verdad!
6 Odio a los que adoran ídolos inútiles.
He puesto mi confianza en el Seńor.
7 Tu amor me trae gozo y alegría.
Tú has visto mis tristezas,
conoces mis aflicciones;
8 no me entregaste en manos del enemigo;
ˇme hiciste poner pie en lugar seguro!
9 Seńor, ten compasión de mí,
pues estoy en peligro.
El dolor debilita mis ojos,
mi cuerpo, ˇtodo mi ser!
10 ˇEl dolor y los lamentos
acaban con los ańos de mi vida!
La tristezacacaba con mis fuerzas;
ˇmi cuerpo se está debilitando!
11 Soy el hazmerreir de mis enemigos,
objeto de burladde mis vecinos,
horror de quienes me conocen.
ˇHuyen de mí cuantos me ven en la calle!e
12 Me han olvidado por completo,
como si ya estuviera muerto.
Soy como un jarro hecho pedazos.f
13 Puedo oir que la gente cuchichea:
“Hay terror por todas partes.”g
Como un solo hombre, hacen planes contra mí;
ˇhacen planes para quitarme la vida!
14 Pero yo, Seńor, confío en ti;
yo he dicho: “ˇTú eres mi Dios!”
15 Mi vida está en tus manos;
ˇlíbrame de mis enemigos, que me persiguen!
16 Mira con bondad a este siervo tuyo,
y sálvame, por tu amor.
17 A ti clamo, Seńor;
ˇno me hundas en la vergüenza!
ˇHunde en la vergüenza a los malvados;
húndelos en el silencio del sepulcro!h
18 Queden en silencio los labios mentirosos,
que hablan con burla y desprecio
y ofenden al hombre honrado.
19 ˇQué grande es tu bondad con aquellos que te honran!
La guardas como un tesoro,
y a la vista de los hombres
la repartes a quienes confían en ti.
20 Con la protección de tu presencia
los libras de los planes malvados del hombre;
bajo tu techo los proteges
de los insultos de sus enemigos.
21 Bendito sea el Seńor, que con su amor
hizo grandes cosas por mí
en momentos de angustia.i
22 En mi inquietud llegué a pensar
que me habías echado de tu presencia;
pero cuando te pedí ayuda,
escuchaste mis gritos.
23 Amad al Seńor, todos vosotros, sus fieles.
El Seńor cuida de los sinceros,
pero a los altaneros
les da con creces su merecido.
24 Dad ánimo y valor a vuestros corazones,
todos los que confiáis en el Seńor.j