Sabiduría 1
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I. LOS BUENOS, LOS MALOS Y EL JUICIO DE DIOS (1–5)\fm a\fm*
La rectitud, garantía de vida eterna
1 Gobernantes de la tierra,bamad la justicia,ctened buena idea del Seńor
y buscadlo con corazón sincero.
2 Los que no le exigen pruebas pueden encontrarlo;d
él se manifiesta a los que no desconfían de él.
3 Los pensamientos torcidos alejan de Dios.
Su poder,ecuando es puesto a prueba,
deja sin palabras a los insensatos.
4 La sabiduríafno entra en un alma perversa,
ni vive en un cuerpogentregado al pecado.
5 El santo espíritu,hque es maestro de los hombres,i
nada tiene que ver con el engańo;
se aparta de los pensamientos insensatos
y se retira cuando está presente la injusticia.
6 La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres,j
que no perdona al que injuria a Dios con sus palabras;k
Dios es testigo de lo más íntimo del hombre,
es vigilante sincero de su corazón
y escucha todo lo que dice.l
7 En efecto, el espíritu del Seńor llena la tierra,
da consistencia al universo
y conoce lo que dice el hombre.
8 Por eso, quien dice cosas malas no puede esconderse,m
ni podrá escapar del juicio y de la acusación de Dios.
9 Los pensamientos del malo serán investigados,
y, como prueba de sus malas acciones,
llegará hasta el Seńor el informe de lo que haya dicho.
10 Dios lo escucha todo con oído atento;
ni aun lo dicho en voz baja por el hombre se le escapa.
11 Evitad, por tanto, las murmuraciones inútiles
y no digáis nada malo,
porque incluso lo dicho en secreto trae sus consecuencias,
y una boca mentirosa lleva al hombre a la muerte.n
12 No busquéis la muerte con una vida extraviada,
ni por vuestras acciones atraigáis sobre vosotros la perdición.
13 Pues Dios no hizo la muerteń
ni se alegra destruyendo a los seres vivientes.o
14 Todo lo creó para que existiera;
lo que el mundo produce es saludable
y en ello no hay veneno mortal;
la muerte no reina en la tierra,
15 porque la justicia es inmortal.p
El pensamiento de los malos\fm q\fm*
16 Los malosrllaman a la muerte con gestos y gritos;pensando que es su amiga, la buscan con afán,
y con ella han hecho un pacto,
pues merecen pertenecerle.