Reinado de Joás
(2 R 12.1-21)
Reinado de Amasías
(2 R 14.1-22)
Reinado de Ozías
(2 R 14.21-22; 15.1-7)
Reinado de Jotam
(2 R 15.32-38)
1 Joás tenía siete ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante cuarenta ańos. Su madre se llamaba Sibiá, y era de Beerseba. 2 Los hechos de Joás fueron rectos a los ojos del Seńor mientras vivió el sacerdote Joiada. 3 Joiadá lo casó con dos esposas, de las que Joás tuvo hijos e hijas. 4 Algún tiempo después, Joás se propuso reparar el templo del Seńor, 5 para lo cual reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: “Salid por las ciudades de Judá y recoged dinero de todos los israelitasa, para reparar cada ańo el templo de Dios. Daos prisa en este asunto.” Pero los levitas no se dieron prisa. 6 Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Joiadá y le dijo: –żPor qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y Jerusalén la contribución que Moisés, siervo del Seńor, y la comunidad de Israel ordenaron recoger para la tienda del pacto?b 7 Porque Atalía, que era la maldad misma, y sus seguidores, habían penetrado en el templo de Dios y habían tomado para el culto de sus ídolos todos los objetos del templo del Seńor. 8 Entonces el rey mandó hacer un arca que colocaron junto a la puerta del templo del Seńor, por fuera. 9 Luego anunciaron por todo Judá y Jerusalén que se debía llevar al Seńorcla contribución que Moisés, el siervo del Seńor, había ordenado a Israel en el desierto. 10 Y todos los jefes y todo el pueblo acudieron con gusto a depositar su contribución en el arca, hasta llenarla. 11 Los levitas llevaban el arca al rey, para que la examinara; y cuando veían que ya había bastante dinero, llegaban el cronista del rey y un inspector designado por el sumo sacerdote y vaciaban el arca, y luego la tomaban y la volvían a colocar en su lugar. Así lo hacían diariamente, y recogían mucho dinero. 12 El rey y Joiadá entregaban ese dinero a los encargados de las obras del templo, para que contrataran canteros y carpinteros que reparasen el templo del Seńor. También debían contratar oficiales que trabajaran el hierro y el bronce, para reparar el templo. 13 Los encargados de las obras se pusieron a trabajar, y en sus manos progresó de tal modo la obra de reparación, que restauraron el templo de Dios según los planos originales y lo dejaron en buen estado. 14 Cuando terminaron, llevaron al rey y a Joiadá el dinero sobrante, y con él mandaron hacer utensilios para el templo del Seńor, tanto para los actos de culto como para los holocaustos, y cucharones y otros utensilios de oro y plata. Mientras vivió Joiadá, se ofrecieron continuamente holocaustos en el templo del Seńor. 15 Pero Joiadá envejeció, y siendo ya de edad muy avanzada, murió. Al morir tenía ciento treinta ańos; 16 y lo enterraron en la Ciudad de David, junto con los reyes, porque se había portado bien con Israel, con Dios y con su templo. 17 Después de la muerte de Joiadá, llegaron los jefes de Judá y rindieron homenaje al rey. Este se dejó aconsejar por ellos, 18 y ellos abandonaron el templo del Seńor, Dios de sus antepasados, y dieron culto a las representaciones de Asera y a otros ídolos. Por este pecado, el Seńor se enojó contra Judá y Jerusalén.d 19 Sin embargo, el Seńor les envió profetas para hacer que se volvieran a él. Pero la gente no hizo caso a las amonestaciones de los profetas. 20 Entonces Zacarías, hijo del sacerdote Joiadá, fue poseído por el espíritu de Dios, y puesto en pie en un lugar elevado dijo al pueblo: “Dios dice: ‘żPor qué no obedecéis mis mandamientos? żPor qué os buscáis vosotros mismos vuestra desgracia? ˇPuesto que me habéis abandonado, yo también os abandonaré a vosotros!’ ”e 21 Pero ellos se pusieron de acuerdo contra él, y lo apedrearon por orden del rey en el atrio del templo del Seńor. 22 El rey Joás olvidó la lealtad que Joiadá, el padre de Zacarías, le había demostrado, y mató a Zacarías, su hijo, quien en el momento de morir exclamó: “ˇQue el Seńor vea esto y pida cuentas por ello!” 23 En la primavera,fel ejército sirio lanzó un ataque contra Joás, y después de avanzar hasta Judá y Jerusalén, exterminaron a todos los jefes de la nación, la saquearon y enviaron todo el botín al rey de Damasco. 24 Solo había llegado un pequeńo destacamento del ejército sirio, pero el Seńor entregó en sus manos a un ejército muy numeroso, por haber abandonado al Seńor, Dios de sus antepasados. Así Joás sufrió el castigo merecido.g 25 Cuando los sirios se retiraron, dejándole gravemente enfermo, sus funcionarios tramaron una conspiración contra él para vengar el asesinato del hijo del sacerdote Joiadá, y lo mataron en su propia cama. Después lo enterraron en la Ciudad de David, pero no en el panteón real. 26 Los de la conspiración contra él fueron el amonita Zabad, hijo de Simat, y el moabita Jozabad, hijo de Simrit. 27 Lo que se refiere a los hijos de Joás, a las muchas profecías contra él y a su restauración del templo de Dios, todo está escrito en el comentario del libro de los reyes. Después reinó en su lugar su hijo Amasías.Reinado de Joás
(2 R 12.1-21)
Reinado de Amasías
(2 R 14.1-22)
Reinado de Ozías
(2 R 14.21-22; 15.1-7)
Reinado de Jotam
(2 R 15.32-38)
1 Amasías tenía veinticinco ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante veintinueve ańos. Su madre se llamaba Joadán, y era de Jerusalén. 2 Los hechos de Amasías fueron rectos a los ojos del Seńor, aunque no se portó con total sinceridad. 3 Cuando Amasías se afirmó en el poder, mató a todos los oficiales que habían asesinado a su padre. 4 Pero no dio muerte a los hijos de ellos, porque, según lo escrito en el libro de la ley de Moisés, el Seńor ordenó: “Los padres no podrán ser condenados a muerte por culpa de lo que hayan hecho sus hijos, ni los hijos por lo que hayan hecho sus padres, sino que cada cual morirá por su propio pecado.”a 5 Amasías reunió a todos los hombres de Judá y de Benjamín, y los organizó por familias bajo el mando de jefes militares. Luego hizo el censo de todos los que tenían de veinte ańos en adelante, y resultó que había trescientos mil soldados escogidos, listos para la guerra y capaces de usar lanzas y escudos. 6 Además contrató cien mil soldados de Israel por tres mil trescientos kilos de plata. 7 Pero un hombre de Dios se presentó ante él y le dijo: –Oh rey, que no se te junte el ejército de Israel, porque el Seńor no está con Israel, con toda esa gente de Efraín. 8 Ahora bien, si quieres reforzar tu ejército con ayuda de ellosbpara ir a la guerra, Dios te hará caer frente al enemigo, porque Dios tiene poder para ayudar y para derribar. 9 Amasías preguntó al hombre de Dios: –Pero, żqué va a pasar entonces con los tres mil trescientos kilos de plata que di a las tropas de Israel? El hombre de Dios le respondió: –El Seńor tiene suficiente para darte mucho más que eso. 10 Entonces Amasías hizo que las tropas que habían venido de Efraín a unírsele se separasen y volvieran a sus casas. Pero ellos se enfurecieron contra Judá, y se volvieron a sus casas llenos de ira. 11 Amasías se armó de valor y llevó su ejército al valle de la Sal, y mató a diez mil hombres de Seír. 12 Además los de Judá apresaron vivos a otros diez mil y los llevaron a la cumbre de un monte rocoso; desde allí los despeńaron, y todos quedaron destrozados. 13 Entre tanto, las tropas que Amasías no había dejado que se le unieran para la guerra, sino que las había hecho volver a sus casas, invadieron las ciudades de Judá desde Samaria hasta Bet-horón, mataron a tres mil personas y se llevaron muchas cosas que robaron. 14 Al volver Amasías de derrotar a los de Edom, se trajo con él los dioses de Seír, y los tomó como dioses suyos, los adoró y les quemó incienso. 15 La ira del Seńor se encendió contra Amasías, y le envió un profeta para decirle: –żPor qué has recurrido a los dioses de una nación que no pudieron librarla de ti? 16 A estas palabras del profeta, el rey replicó: –żAcaso te hemos nombrado consejero real? ˇDéjate de esas cosas! żO es que quieres que te maten? El profeta no insistió más, pero dijo: –Yo sé que Dios ha decidido destruirte por haber hecho esto y no seguir mi consejo. 17 Pero Amasías, rey de Judá, siguió el consejo de otros, y mandó a decir a Joás, hijo de Joacaz y nieto de Jehú, rey de Israel: “Ven, y nos veremos las caras.” 18 Pero Joás le envió la siguiente respuesta: “El cardo mandó a decir al cedro del Líbano: ‘Dale tu hija a mi hijo, para que sea su mujer.’ Pero una fiera pasó por allí y aplastó al cardo. 19 Tú dices que has derrotado a los edomitas, y eso te hace sentirte orgulloso y buscar más honores. Pero mejor será que te quedes en casa. żPor qué quieres provocar tu propia desgracia y la desgracia de Judá?” 20 Sin embargo, Amasías no le hizo caso, porque Dios lo había dispuesto así para entregarlos en poder de Joás, por haber recurrido ellos a los dioses de Edom. 21 Entonces Joás se puso en marcha para enfrentarse con Amasías en Bet-semes, que está en territorio de Judá. 22 Y Judá fue derrotado por Israel, y cada cual huyó a su casa. 23 Joás, rey de Israel, hizo prisionero en Bet-semes a Amasías, rey de Judá, y luego lo llevó a Jerusalén, en cuyo muro abrió una brecha de ciento ochenta metros, desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina. 24 Además se apoderó de todo el oro y la plata, y de todos los objetos que había en el templo de Dios a cargo de Obed-edomcy en los tesoros del palacio real. Y después de tomar algunas personas como rehenes, regresó a Samaria. 25 Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió aún quince ańos después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz y rey de Israel. 26 El resto de la historia de Amasías, desde el comienzo hasta el fin, está escrito en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 27 Desde el momento en que Amasías se apartó del Seńor, se conspiró en Jerusalén contra Amasías, que huyó a Laquis; pero lo persiguieron hasta esa ciudad, y allí le dieron muerte. 28 Luego lo llevaron sobre un caballo y lo enterraron con sus antepasados, en la Ciudad de David.dReinado de Joás
(2 R 12.1-21)
Reinado de Amasías
(2 R 14.1-22)
Reinado de Ozías
(2 R 14.21-22; 15.1-7)
Reinado de Jotam
(2 R 15.32-38)
1 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Ozías,ay lo hicieron rey en lugar de su padre Amasías. Ozías tenía entonces dieciséis ańos, 2 y él fue quien, después de la muerte de su padre, reconstruyó la ciudad de Elat y la recuperó para Judá. 3 Ozías tenía dieciséis ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y dos ańos. Su madre se llamaba Jecolías, y era de Jerusalén. 4 Los hechos de Ozías fueron rectos a los ojos del Seńor, como lo habían sido los de Amasías, su padre. 5 Procuró recurrir a Dios mientras vivió Zacarías,bquien le enseńó a respetar a Dios. Y mientras recurrió al Seńor, él le dio prosperidad. 6 Ozías emprendió una campańa contra los filisteos: derribó las murallas de Gat, Jabnia y Asdod, y construyó ciudades en el territorio de Asdod, entre los filisteos.c 7 Dios le ayudó contra los filisteos, contra los árabes que vivían en Gur-baal y contra los meunitas. 8 Los amonitas pagaban tributo a Ozías, y la fama de este se extendió hasta las fronteras de Egipto, porque su poder había aumentado mucho. 9 También construyó torres en Jerusalén, sobre la puerta de la Esquina, sobre la puerta del Valle y sobre la esquina, y las fortificó. 10 Además construyó torres en el desierto, y abrió muchos pozos porque tenía mucho ganado, tanto en la llanura como en la meseta. También tenía hombres trabajando en los campos y vińedos que poseía en la región montańosa, y en sus huertos, pues era aficionado a la agricultura. 11 Ozías disponía, además, de un ejército en pie de guerra, que salía a campańa organizado por destacamentos, según el registro hecho por Jehiel, el cronista real, y por Maaseías, el oficial, bajo la dirección de Hananías, uno de los comandantes del rey. 12 El total de los jefes de familias compuestas por guerreros valientes era de dos mil seiscientos. 13 Bajo su mando había un ejército de trescientos siete mil quinientos soldados en pie de guerra, una fuerza poderosa que podía ayudar al rey en sus contiendas. 14 Ozías preparó para todo el ejército escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas. 15 Además construyó en Jerusalén ingeniosas máquinas de guerra para colocarlas en las torres y en los puntos más altos de la muralla, a fin de disparar desde allí flechas y grandes piedras. Su fama se extendió hasta muy lejos, pues Dios le ayudó en forma tan extraordinaria que logró hacerse muy poderoso. 16 Pero cuando se afirmó en el poder se volvió orgulloso, y eso causó su ruina. Fue infiel al Seńor su Dios, pues entró en el templo del Seńor para quemar incienso en el altar del incienso. 17 Pero detrás de él entró el sacerdote Azarías acompańado de ochenta valientes sacerdotes del Seńor, 18 y se enfrentaron con el rey y le dijeron: “Rey Ozías, ofrecer incienso al Seńor no corresponde a Su Majestad, sino a los sacerdotes descendientes de Aarón, que están consagrados para hacerlo.dSalga Su Majestad del santuario, porque ha cometido una infidelidad al Seńor, y Dios no le va a honrar por eso.” 19 Ozías, que tenía un incensario en la mano para ofrecer el incienso, se llenó de ira contra los sacerdotes. Y en aquel mismo momento, en pleno templo del Seńor, junto al altar del incienso y en presencia de los sacerdotes, le salió lepra en la frente.e 20 Cuando el sumo sacerdote Azarías y todos los demás sacerdotes se fijaron en él, vieron que tenía lepra en la frente, y lo sacaron inmediatamente de allí. Él mismo quiso salir cuanto antes, pues el Seńor le había castigado. 21 El rey Ozías fue leproso hasta el día en que murió, así que el rey vivió como leproso, aislado en una casa, y le prohibieron entrar en el templo del Seńor, y Jotam, su hijo, se hizo cargo de la regencia y gobernó a la nación. 22 El resto de la historia de Ozías, desde el principio hasta el fin, lo escribió el profeta Isaías, hijo de Amós. 23 Cuando Ozías murió,flo enterraron con sus antepasados en un cementerio de propiedad real, teniendo en cuenta que era leproso. Después reinó en su lugar su hijo Jotam.gReinado de Joás
(2 R 12.1-21)
Reinado de Amasías
(2 R 14.1-22)
Reinado de Ozías
(2 R 14.21-22; 15.1-7)
Reinado de Jotam
(2 R 15.32-38)
1 Jotam tenía veinticinco ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén dieciséis ańos. Su madre se llamaba Jerusá, hija de Sadoc. 2 Los hechos de Jotam fueron rectos a los ojos del Seńor, como lo habían sido los de Ozías, su padre; pero él no entró en el templo del Seńor. Sin embargo, el pueblo continuó con sus prácticas perversas. 3 Jotam fue quien construyó la puerta superior del templo del Seńor y quien hizo otras muchas obras en la muralla de Ófel. 4 También construyó ciudades en la montańa de Judá, y fortalezas y torres en los bosques. 5 Estuvo en guerra con el rey de los amonitas, a los que venció. Aquel ańo los amonitas tuvieron que pagarle como tributo tres mil trescientos kilos de plata, dos millones doscientos mil litros de trigo y otros tantos de cebada. Lo mismo le entregaron cada uno de los dos ańos siguientes. 6 Jotam se hizo poderoso, porque su conducta fue recta a los ojos del Seńor. 7 El resto de la historia de Jotam, con todo lo que se refiere a sus campańas militares y lo que realizó, está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá. 8 Jotam tenía veinticinco ańos cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén dieciséis ańos. 9 Cuando murió, lo enterraron con sus antepasados en la Ciudad de David. Después reinó en su lugar su hijo Ahaz.