1 El Seńor todopoderoso dice: “Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino.aEl Seńor, a quien estáis buscando, entrará de pronto en su templo. ˇYa llega el mensajero del pactobque vosotros deseáis!”2 Pero żquién podrá resistir el día de su venida? żQuién podrá entonces permanecer en pie?cPues llegará como un fuego, para purificarnos;dserá como un jabón que quitará nuestras manchas.3 El Seńor se sentará a purificar a los sacerdotes, los descendientes de Leví, como quien purifica la plata y el oroeen el fuego. Después ellos podrán presentar su ofrenda al Seńor, tal como deben hacerlo.4 El Seńor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos.f5 El Seńor todopoderoso dice: “Yo vendré a juzgaros. Y al mismo tiempo seré testigo contra los que practican la magia, los que cometen adulterio, los que juran en falso, los que oprimen a los trabajadores, a las viudas y a los huérfanos, los que tratan mal a los extranjeros y los que me faltan al respeto.
VI. DE LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS (3.6-12)
6 “Yo soy el Seńor. No he cambiado.gY por eso vosotros, descendientes de Jacob, no habéis sido aniquilados.7 Vosotros os habéis apartado de mis preceptos como se apartaron vuestros antepasados, y no habéis querido obedecerlos. Yo, el Seńor todopoderoso, os digo: ˇVolveos a mí y yo me volveré a vosotros!hPero vosotros decís: ‘żPor qué hemos de volvernos a ti?’8 Y yo pregunto: żAcaso un hombre puede defraudar a Dios? ˇPues vosotros me habéis defraudado! Y todavía preguntáis: ‘żEn qué te hemos defraudado?’ ˇEn los diezmos y en las ofrendas me habéis defraudado!9 Sí, toda la nación, todos vosotros, me estáis defraudando, y por eso voy a maldeciros. Yo, el Seńor todopoderoso, os digo:10 Traed vuestro diezmo al tesoro del templo y así habrá alimentos en mi casa. Ponedme en eso a prueba, a ver si no os abro las ventanas del cielo para vaciar sobre vosotros la más rica bendición.i11 No dejaré que las plagas destruyan vuestras cosechas y vuestros vińedos.12 Todas las naciones os llamarán dichosos, porque tendréis un país encantador.” Yo, el Seńor todopoderoso, lo he dicho.
VII. DEL HONRAR Y SERVIR AL SEŃOR (3.13–4.3)
13 El Seńor dice: “Vosotros habéis dicho cosas muy duras contra mí, y todavía preguntáis: ‘żQué es lo que hemos dicho en contra tuya?’14 Esto es lo que habéis dicho: ‘Servir a Dios es cosa inútil. żQué provecho sacaremos de hacer lo que él manda, de andar vestidos de luto delante del Seńor todopoderoso?15 Nosotros hemos visto que los orgullosos son felices, que a los malvados les salen bien las cosas, que ponen a prueba a Dios y no reciben ningún castigo.’ ”j16 (Los que honran a Dios hablaron entonces entre sí, y el Seńor escuchó con atención lo que decían. Y en presencia del Seńor se escribió un libro, en el cual se recordaba a los que honran al Seńor y lo toman en cuenta.)k17 El Seńor todopoderoso dice: “Estoy preparando un día en el que ellos volverán a ser mi pueblo. Como un padre se compadece del hijo que le sirve, así tendré yo compasión de ellos.l18 Entonces os daréis cuenta otra vez de la diferencia que hay entre el bueno y el malo, entre el que adora a Dios y el que no lo adora.”