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II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
Anuncio del ataque a Jerusalén\fm a\fm*
Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
Visión de las maldades cometidas en Jerusalén\fm a\fm*
Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
Anuncio del destierro\fm a\fm*
Condena de los falsos profetas\fm a\fm*
Contra el culto a los ídolos\fm a\fm*
Símil de la vid inútil\fm a\fm*
Infidelidad de Jerusalén\fm a\fm*
Símil de la vid y el águila\fm a\fm*
De la responsabilidad personal\fm a\fm*
Lamento por los reyes de Israel\fm a\fm*
Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel\fm a\fm*
La espada del Seńor
1 Entonces me dijo: “Tú, hombre, cómete este escritoay ve luego a hablarle a la nación de Israel.” 2 Abrí la boca y él me hizo comer el escrito. 3 Luego me dijo: “Trágate ahora este escrito que te doy y llena con él tu estómago.” Me lo comí, y me supo tan dulce como la miel.b 4 Entonces me dijo: “Ve y comunica al pueblo de Israel lo que tengo que decirle. 5 Yo no te envío a un pueblo que habla una lengua complicada o difícil de entender, sino al pueblo de Israel. 6 No te envío a naciones numerosas que hablan idiomas complicados o difíciles, que no entenderías. Aunque, si yo te enviara a esos pueblos, ellos te harían caso. 7 En cambio, el pueblo de Israel no querrá hacerte caso, porque no quiere hacerme caso a mí. Todo el pueblo de Israel es terco y de cabeza dura. 8 Pero yo voy a hacerte tan obstinado y terco como ellos. 9 Voy a hacerte duro como el diamante, más duro que la piedra. No les tengas miedo ni te asustes ante el gesto de su cara, por muy rebeldes que sean.” 10 Luego me dijo: “Escucha atentamente todo lo que te voy a decir y grábatelo en la memoria. 11 Ve a ver a tus compatriotas que están en el destierro y, tanto si te hacen caso como si no, diles: ‘Esto dice el Seńor.’ ”Jerusalén merece ser castigada
12 Entonces el poder de Dios me levantó, y detrás de mí oí un fuerte ruido, como de un terremoto, al levantarsecde su sitio la gloria del Seńor. 13 El ruido lo hacían las alas de los seres al rozarse unas con otras, y las ruedas que estaban junto a ellos; el ruido era como el de un gran terremoto.Dios anuncia un nuevo pacto
14 El poder de Dios me levantó y me sacó de allí, y yo me fui triste y amargado, mientras el Seńor me agarraba fuertemente con su mano. 15 Y llegué a Tel Abib, a orillas del río Quebar, donde vivían los israelitas desterrados; y durante siete días me quedé allí con ellos, sin saber qué hacer ni qué decir.Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Al cabo de los siete días, el Seńor se dirigió a mí y me dijo:Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 “A ti, hombre, yo te he puesto de centinela para el pueblo de Israel. Cuando yo te comunique algún mensaje, deberás anunciárselo de mi parte, para que estén advertidos. 18 Puede darse el caso de que yo pronuncie sentencia de muerte contra un malvado; pues bien, si tú no hablas a ese malvado y lo exhortas a dejar su mala conducta para que pueda seguir viviendo, él morirá por su pecado, pero yo te pediré a ti cuentas de su muerte. 19 Si tú, en cambio, adviertes al malvado y él no deja su maldad ni su mala conducta, él morirá por su pecado, pero tú salvarás tu vida. 20 También puede darse el caso de que un hombre recto deje su vida de rectitud y haga lo malo, y que yo lo ponga en peligro de caer; si tú no se lo adviertes, morirá. Yo no tomaré en cuenta el bien que haya hecho y morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su muerte.eEl Seńor actúa con justicia
21 Si tú, en cambio, exhortas a ese hombre a no pecar y él no peca, seguirá viviendo, porque hizo caso de la exhortación, y tú salvarás tu vida.”Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 El Seńor puso allí mismo su mano sobre mí y me dijo: “Levántate y sal a la llanura, que allí te voy a hablar.” 23 Me levanté y salí a la llanura, y allí vi la gloria del Seńor como la había visto a orillas del río Quebar. Me incliné hasta tocar el suelo con la frente, 24 pero el poder de Dios entró en mí y me hizo poner de pie. Entonces el Seńor me habló de esta manera: “Ve y enciérrate en tu casa. 25 Mira, te van a atar con cuerdas, de manera que no podrás salir y estar con el pueblo. 26 Además yo haré que la lengua se te quede pegada al paladar, y que te quedes mudo. No podrás reprenderlos, aunque son un pueblo rebelde. 27 Pero cuando yo quiera decirte algo, te devolveré el habla y entonces les dirás: ‘Esto dice el Seńor.’ El que quiera oir, oirá, pero el que no quiera, no oirá. Porque son un pueblo rebelde.fII. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
Anuncio del ataque a Jerusalén\fm a\fm*
Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
Visión de las maldades cometidas en Jerusalén\fm a\fm*
Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
Anuncio del destierro\fm a\fm*
Condena de los falsos profetas\fm a\fm*
Contra el culto a los ídolos\fm a\fm*
Símil de la vid inútil\fm a\fm*
Infidelidad de Jerusalén\fm a\fm*
Símil de la vid y el águila\fm a\fm*
De la responsabilidad personal\fm a\fm*
Lamento por los reyes de Israel\fm a\fm*
Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel\fm a\fm*
La espada del Seńor
1 “Y tú, hombre, toma un adobe, ponlo delante de ti y dibuja sobre él la ciudad de Jerusalén. 2 Luego rodéala de ejércitos y de instrumentos de asalto, construye un muro a su alrededor, y también una rampa, para que se vea como una ciudad sitiada. 3 Toma en seguida una lámina de hierro y ponla entre ti y la ciudad, como si fuera una muralla, y colócate frente a la ciudad, como si la estuvieras atacando. Esto servirá de seńal a los israelitas.b 4 “Tú te acostarás sobre el lado izquierdo y echarás sobre ti la culpa del pueblo de Israel. Tendrás que estar acostado sobre ese lado, llevando sobre ti su culpa 5 trescientos noventa días, o sea, un día por cada ańo de culpa de Israel. 6 Cuando hayas cumplido ese tiempo, te acostarás sobre el lado derecho y echarás sobre ti la culpa del reino de Judá durante cuarenta días. Un día por cada ańo de culpa. 7 Luego te volverás hacia Jerusalén, rodeada de enemigos; desnudarás tu brazo y hablarás en mi nombre contra ella. 8 Mira, te voy a atar con cuerdas, para que no puedas volverte de un lado a otro hasta que cumplas los días en que has de estar sufriendo. 9 “Toma en seguida un poco de trigo, cebada, mijo y avena, y también habas y lentejas; mézclalo todo en una sola vasija y haz con ello tu pan. Eso es lo que comerás durante los trescientos noventa días que estarás acostado sobre el lado izquierdo. 10 Tomarás tu comida a horas fijas, en raciones de un cuarto de kilo por día; 11 el agua la tomarás también a horas fijas, en raciones de medio litro por día.Jerusalén merece ser castigada
12 Tu comida será una torta de cebada, cocida en fuego de estiércol humano, y la prepararás donde la gente te vea.” 13 Luego ańadió el Seńor: “Comida impura como esa es la que tendrán que comer los israelitas en los países a donde los voy a desterrar.”Dios anuncia un nuevo pacto
14 Yo le contesté: “Pero, Seńor, yo nunca en mi vida he tocado nada impuro;cnunca he comido carne de un animal encontrado muerto o despedazado por las fieras, ni he probado nunca carne impura.” 15 Entonces él me dijo: “Bueno, te permito que uses estiércol de vaca en vez de estiércol humano, para cocer tu pan.”Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Después me dijo: “Voy a hacer que falten alimentos en Jerusalén. La comida estará racionada, y la gente se la comerá con angustia; el agua estará medida, y la beberán llenos de miedo.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Les faltará agua y comida, y unos a otros se mirarán llenos de miedo. Y por sus pecados se irán pudriendo en vida.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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El fin está cerca
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La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
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La espada del Seńor
1 El Seńor me dijo: “Ahora, hombre, toma un cuchillo afilado como una navaja de afeitar, y rápate la cabeza y la barba.aToma luego una balanza, y divide tu pelo en tres partes. 2 Cuando termine el ataque a la ciudad, quema una de las tres partes del pelo en medio de la ciudad; toma después un cuchillo y corta otra de esas tres partes de pelo alrededor de la ciudad, y la parte restante lánzala al viento. Yo iré detrás de la gente de la ciudad, con una espada en la mano. 3 Toma unos cuantos de aquellos pelos y átalos en el borde de tu vestido.b 4 Toma luego unos pocos de ellos y échalos al fuego, para que se quemen. De allí saldrá fuego contra todo el pueblo de Israel. 5 “Yo, el Seńor, lo digo: Ahí está Jerusalén. Yo fui quien la puso en medio de pueblos y naciones. 6 Pero ella se rebeló contra mis leyes y mandatos, y ha resultado peor que los pueblos y naciones de su alrededor, pues no obedece mis leyes ni sigue mis mandatos. 7 “Por eso yo, el Seńor, lo digo: Vosotros habéis sido más rebeldescque los pueblos que os rodean, y no habéis seguido mis mandatos; ni siquiera habéis cumplido las leyes de los pueblos que os rodean. 8 Por eso yo, el Seńor, lo digo: Yo también me voy a poner contra ti, Jerusalén; voy a ejecutar la sentencia contra ti, a la vista de las naciones, 9 como nunca lo había hecho ni volveré a hacerlo. Tan detestables son todas tus acciones. 10 Dentro de ti habrá padres que se coman a sus hijosde hijos que se coman a sus padres. Ejecutaré la sentencia contra ti, y a los que sobrevivan los dispersaré a los cuatro vientos. 11 Yo, el Seńor, lo juro por mi vida: como vosotros habéis profanado mi santo templo con vuestros ídolos inmundos y vuestras acciones detestables, también yo os voy a destrozar sin misericordia; no tendré compasión de vosotros.Jerusalén merece ser castigada
12 Una tercera parte de tus habitantes morirá de peste y de hambre dentro de ti; otra tercera parte caerá asesinada por los enemigos en los alrededores, y a la tercera parte restante la dispersaré a los cuatro vientos. Yo iré detrás de ellos con una espada en la mano.e 13 Entonces descargaré mi furor, haré que mi ira contra ellos quede satisfecha y me calmaré. Y cuando haya descargado mi ira contra ellos, sabrán que yo, el Seńor, fui quien lo dijo en el ardor de mis celos.fgDios anuncia un nuevo pacto
14 Te convertiré en un montón de ruinas, Jerusalén; te humillaré en medio de los pueblos que te rodean, para que lo vean todos los que pasen. 15 Cuando yo ejecute con ira y furor la sentencia contra ti, y te castigue duramente, todos te insultarán y te ofenderán, y servirás de escarmiento terrible para los pueblos que te rodean. Yo, el Seńor, lo he dicho.Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Yo haré que venga el hambre sobre vosotros, como terribles flechas destructoras. Sí, haré que vengan sobre vosotros la destrucción, el hambre y la escasez de alimentos.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Sí, haré venir sobre vosotros hambre, enfermedad y muerte, y animales feroces que os dejarán sin hijos; y haré que muchos de vosotros mueran en la guerra.hYo, el Seńor, lo he dicho.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Mira hacia los montes de Israel y háblales en mi nombrea 3 de esta manera: ‘Escuchad, montes de Israel, lo que dice el Seńor a los montes, las colinas, los ríos y los valles: Voy a hacer venir sobre vosotros la guerra, y destruiré vuestros lugares altos de culto pagano. 4 Haré pedazos los altares donde ofrecéis sacrificios y quemáis incienso, y haré que vuestros hombres caigan muertos delante de los ídolos. 5 Arrojaré los cadáveres de los israelitas delante de sus ídolos y esparciré sus huesos alrededor de vuestros altares.b 6 En todos los lugares donde viváis, las ciudades serán destruidas y vuestros altares de culto pagano quedarán en ruinas. Vuestros altares quedarán completamente destruidos; vuestros ídolos, hechos pedazos, y vuestros altares para quemar incienso, derrumbados. Todo lo que habéis hecho, desaparecerá.c 7 Y cuando veáis caer muerta entre vosotros a tanta gente, reconoceréis que yo soy el Seńor. 8 Pero haré que algunos de vosotros se salven de la muerte y queden con vida, esparcidos entre las naciones. 9 Los sobrevivientesdse acordarán de mí en esas naciones; se acordarán de cómo los hice sufrirepor haberme sido infieles y por haberse apartado de mí para adorar ídolos. Y sentirán asco de sí mismos por todas las maldades que han cometido, por todas sus acciones detestables. 10 Entonces reconocerán que yo soy el Seńor y que, cuando prometí enviarles estos males, no amenazaba en vano.’ ” 11 El Seńor me dijo: “Laméntate dando golpes con las manos y los pies; lanza gritos de dolor por las maldades detestables del pueblo de Israel, pues va a morir por causa de la guerra, el hambre y las enfermedades.Jerusalén merece ser castigada
12 Los que estén lejos morirán por las enfermedades, los que estén cerca morirán en la guerra y los que queden con vida morirán de hambre. Así acabaré de descargar mi ira contra ellos. 13 Y cuando veáis los cadáveres de esa gente entre sus ídolos y alrededor de los altares, en todas las colinas elevadas, en las cumbres de los montes, debajo de todo árbol verde, debajo de toda encina frondosa, en los lugares en que ofrecieron a sus ídolos perfumes agradables, entonces reconoceréis que yo soy el Seńor.Dios anuncia un nuevo pacto
14 Levantaré mi mano para castigarlos y, desde el desierto del sur hasta Ribláfen el norte, convertiré su país y todos sus lugares habitados en un desierto espantoso. Entonces reconocerán que yo soy el Seńor.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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El fin está cerca
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Nueva visión del castigo de Jerusalén
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Yo, el Seńor, digo al país de Israel: Ya llega el fin, ya llega el fin de la tierra entera. 3 Ya llega tu fin, Israel. Voy a descargar mi ira contra ti; voy a pedirte cuentas de tu conducta y a castigarte por todas tus acciones detestables. 4 No te voy a tratar con misericordia; voy a castigarte por tu conducta y a hacerte pagar las consecuencias de tus acciones detestables. Y reconoceréis que yo soy el Seńor. 5 -6 “Yo, el Seńor, digo: Mira, ya se acerca el fin, y va a venir desgracia tras desgracia; ya está cerca el fin para ti. 7 Llega la destrucción,ahabitantes del país. El momento ha llegado; se acerca el díaben que solo habrá confusión. Se acabará la alegría en las montańas. 8 Ahora mismo, en seguida, descargaré mi ira contra ti hasta quedar satisfecho, te pediré cuentas de tu conducta y te castigaré por todas tus acciones detestables. 9 No te voy a tratar con misericordia; voy a castigarte por tu conducta y a hacerte pagar las consecuencias de tus acciones detestables. Y reconoceréis que yo, el Seńor, soy quien castiga. 10 “ˇAquí está el día! ˇYa llegó! ˇVino la destrucción!cLa maldad triunfa por todas partes y es mucha la insolencia. 11 La violencia aparece y produce maldad. Pero ellos no lograrán nada con sus riquezas y su griterío. No hay en ellos nada de valor.Jerusalén merece ser castigada
12 Llegó el momento, vino el día. Ni el vendedor tiene de qué alegrarse, ni el comprador por qué ponerse triste. Voy a castigar con ira el orgullo de Israel. 13 El que haya vendido algo, no lo recuperará en toda su vida ni podrá deshacer el negocio que hizo.dLos malvados no podrán conservar su vida.Dios anuncia un nuevo pacto
14 “Suena la trompeta llamando a la batalla; todos se preparan, pero nadie sale a luchar. Voy a castigar con ira el orgullo de Israel. 15 Fuera hay guerra, y dentro, enfermedades y hambre. Los que estén en los campos morirán en la guerra, y los que estén en la ciudad morirán de hambre y enfermedad.Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Aunque algunos logren escapar a las montańas, como palomas asustadas, todos moriránepor sus pecados.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Todos dejarán caer los brazos, les temblarán de miedo las rodillas, 18 se vestirán con ropas ásperas en seńal de dolor, todo el cuerpo les temblará e irán con la cara roja de vergüenza y la cabeza rapada. 19 Tirarán su plata a la calle; tirarán su oro como si fuera basura. Ni su oro ni su plata podrán salvarlos en el día de la ira del Seńor. No podrán calmar el hambre ni llenar el estómago, porque el oro fue la causa de que cayeran en la maldad. 20 Por la belleza de sus joyas se llenaron de vanidad, y con ellas hicieron las detestables imágenes de sus ídolos. Por eso yo convertiré esas joyas suyas en basura.El Seńor actúa con justicia
21 Haré que vengan extranjeros y se las roben, que venga la gente más despreciable de la tierra y se las quite, y que las trate como a cosa impura.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Yo me apartaré de este país y dejaré que profanen mi templo, que era mi tesoro. Vendrán bandidos y lo profanarán. 23 “Prepara una cadena, porque en el país se condena a muchos por asesinato y la ciudad está llena de violencia. 24 Yo haré que venga gente malvada y se apodere de las casas de la ciudad. Pondré fin al orgullo de los poderosos; haré que sus lugares sagrados sean profanados. 25 El terror se apoderará de ellos; buscarán la paz, y no la encontrarán. 26 Vendrá desgracia tras desgracia; malas noticias, una tras otra. En vano buscarán algún profeta que les haga una revelación; no habrá sacerdotes que los instruyan ni ancianos que les den consejos. 27 El rey se pondrá de luto, el gobernante caerá en la tristeza y el pueblo se echará a temblar. Los trataré según su conducta y los juzgaré según su forma de juzgar. Así reconocerán que yo soy el Seńor.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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Símil de la vid y el águila\fm a\fm*
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La espada del Seńor
1 El día cinco del sexto mes del ańo sexto estaba yo sentado en mi casa, en compańía de los ancianos de Judá. De pronto el Seńor puso su mano sobre mí 2 y vi algo que parecía un hombre.bDe lo que parecía ser su cintura hacia abajo vi algo semejante al fuego, y de allí hacia arriba brillaba como metal bruńido.c 3 El hombre extendió lo que parecía ser una mano y me agarró por el pelo. Entonces el espíritu de Dios me levantó por los aires y, en visiones producidas por Dios, me llevó a Jerusaléndy me colocó a la entrada de la puerta interior de la ciudad, que da al norte, donde se encuentra el ídolo que provoca la ira del Seńor.e 4 Allí estaba la gloria del Dios de Israel, como yo la había visto en la visión que tuve en la llanura.f 5 Entonces me dijo: “Dirige tu vista hacia el norte.” Dirigí mi vista al norte y, en la entrada, junto a la puerta del altar, vi el ídolo que provoca la ira del Seńor.g 6 Luego me dijo: “żVes las cosas tan detestables que hacen los israelitas, con las cuales me alejan de mi santo templo? Pues todavía verás cosas peores.” 7 Luego me llevó a la entrada del atrio. En el muro se veía un boquete. 8 Entonces me dijo: “Agranda el boquete del muro.” Yo agrandé el boquete y encontré una entrada. 9 Entonces me dijo: “Entra y verás qué cosas horribles hacen allí.” 10 Entré y, a todo lo largo del muro, vi pintadas toda clase de figuras de reptiles y de otros animales impuros, y toda clase de ídolos del pueblo de Israel. 11 Setenta ancianoshisraelitas, entre los que se encontraba Jaazanías, hijo de Safán, rendían culto a aquellos ídolos. Cada uno tenía un incensario en la mano, del cual subía una espesa nube de incienso.Jerusalén merece ser castigada
12 Me dijo: “żVes lo que hacen en secreto los ancianos israelitas, cada uno en el nicho de su ídolo? Piensan que yo no los veo,ique he abandonado el país.” 13 Y ańadió: “Todavía los verás hacer cosas peores.”Dios anuncia un nuevo pacto
14 Me llevó a la puerta de entrada del templo del Seńor, que da al norte. Allí estaban sentadas unas mujeres, llorando por el dios Tamuz.j 15 Entonces me dijo: “żVes esto? Pues todavía verás cosas peores.”Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Entonces me llevó al atrio interior del templo del Seńor. A la entrada del santuario, entre el vestíbulo y el altar, unos veinticinco hombres estaban de espaldas al santuario; inclinados hacia oriente, con la frente en el suelo, adoraban al sol.kNuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Entonces el Seńor me dijo: “żLo ves? ˇNo le ha bastado al pueblo de Judá con hacer aquí estas cosas detestables; además ha llenado el país de actos de violencia! Una y otra vez provocan mi ira y hacen que su pestilencia me llegue a la nariz.l 18 Pero yo voy a actuar con ira. No tendré ninguna compasión de ellos. Aunque me llamen a gritos, no los escucharé.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 Después oí una voz muy fuerte, que me gritó al oído: “ˇYa llegan los que van a castigar la ciudad, cada uno con su arma de destrucción en la mano!” 2 Vi entonces que seis hombresaentraban por la puerta superior que da al norte, cada uno con un mazo en la mano. En medio de ellos venía un hombre vestido de lino,bque llevaba a la cintura instrumentos de escribir.cEntraron y se detuvieron junto al altar de bronce. 3 Entonces la gloria del Dios de Israel se elevó de encima de los seres alados, donde había estado, y se dirigió a la entrada del templo. El Seńor llamó al hombre vestido de lino que llevaba a la cintura instrumentos de escribir, 4 y le dijo: “Recorre la ciudad de Jerusalén, y pon una seńalden la frente de los que sientan tristeza y pesar por todas las cosas detestables que se hacen en ella.”e 5 -6 Luego oí que decía a los otros hombres: “Id tras él a recorrer la ciudad y, comenzando por mi templo, matad sin compasión a ancianos, jóvenes, muchachas, nińos y mujeres. Pero no toquéis a nadie que tenga la seńal.” Ellos, entonces, comenzaron por los ancianos que estaban delante del templo.f 7 Después les dijo: “Id al templo, profanadlo y llenad de cadáveres sus atrios.” Ellos salieron y comenzaron a matar gente en la ciudad. 8 Mientras lo hacían, yo me quedé solo. Entonces me incliné hasta tocar el suelo con la frente, y lleno de dolor grité: “Seńor, żdescargarás tu ira sobre Jerusalén hasta destruir lo poco que queda de Israel?”g 9 El Seńor me respondió: “El pecado del pueblo de Israel y de Judá es muy grande. El país está lleno de crímenes; la ciudad, llena de injusticia. Piensan que yo he abandonado el país y que no veo lo que hacen. 10 Pues no tendré compasión de ellos, sino que les pediré cuentas de su conducta.” 11 Entonces el hombre vestido de lino que llevaba a la cintura instrumentos de escribir, volvió y dijo: “Ya he cumplido la orden que me diste.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 Luego vi que, por encima de la bóveda que estaba sobre las cabezas de los seres alados,aapareció algo como un trono que parecía de zafiro.b 2 Y el Seńor dijo al hombre vestido de lino: “Métete entre las ruedas del carro,cdebajo de los seres alados, y toma un puńado de brasas encendidas, de esas que están en medio de los seres alados, y espárcelas sobre la ciudad.”dY vi cómo el hombre se metió. 3 En aquel momento los seres alados estaban al sur del templo, y una nube llenaba el atrio interior. 4 Entonces la gloria del Seńor se elevó de encima de los seres alados y se dirigió a la entrada del templo; la nube llenó el templo, y el atrio se iluminó con el resplandor de la gloria del Seńor.e 5 El ruido que hacían las alas de los seres alados se oía hasta en el atrio exterior. Era como si el Dios todopoderoso estuviera hablando. 6 Entonces el Seńor ordenó al hombre vestido de lino que tomara fuego de entre las ruedas del carro, de en medio de los seres alados. El hombre fue y se puso junto a una de las ruedas. 7 -8 Debajo de las alas de los seres alados se veía algo como una mano de hombre. Uno de ellos extendió la mano hacia el fuego que estaba en medio, y tomando un poco lo puso en las manos del hombre vestido de lino, que lo tomó y se fue. 9 Junto a los seres alados vi cuatro ruedas, una junto a cada uno de ellos. Las ruedas brillaban como si fueran de topacio. 10 Las cuatro ruedas eran iguales y parecían estar una dentro de la otra. 11 Cuando los seres alados avanzaban en una de las cuatro direcciones, no tenían que volverse, sino que avanzaban en la dirección en que iba el de delante.Jerusalén merece ser castigada
12 Su cuerpo, sus espaldas, sus manos y sus alas estaban llenos de reflejosfpor todas partes,glo mismo que las cuatro ruedas. 13 Yo mismo oí que a las ruedas también les daban el nombre de “carro”.hDios anuncia un nuevo pacto
14 Cada ser alado tenía cuatro caras: la primera cara era de toro;ila segunda, de hombre; la tercera, de león; la cuarta, de águila.j 15 Estos seres son los mismos que yo había visto junto al río Quebar.kLos seres alados se levantaron,Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 y cuando ellos avanzaban, también avanzaban las ruedas; y cuando alzaban las alas para levantarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado;Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 cuando se detenían, se detenían también las ruedas; y cuando se levantaban, se levantaban también las ruedas, porque las ruedas eran parte viva de ellos. 18 Entonces la gloria del Seńor se elevó de encima del templo y se colocó sobre los seres alados. 19 Estos alzaron las alas y se levantaron del suelo. Yo vi cómo se levantaron, con las ruedas a su lado, y cómo se detuvieron en la puerta oriental del templo del Seńor. La gloria del Dios de Israel estaba encima de ellos. 20 Eran los mismos seres alados que yo había visto debajo del Dios de Israel, junto al río Quebar.lEntonces me di cuenta de lo que eran.El Seńor actúa con justicia
21 Cada uno de ellos tenía cuatro caras y cuatro alas, y debajo de las alas se veía algo parecido a manos de hombre.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Las caras tenían la misma apariencia que las de los seres alados que yo había visto junto al río Quebar. Cada uno avanzaba de frente.II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
Anuncio del ataque a Jerusalén\fm a\fm*
Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
Visión de las maldades cometidas en Jerusalén\fm a\fm*
Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
Anuncio del destierro\fm a\fm*
Condena de los falsos profetas\fm a\fm*
Contra el culto a los ídolos\fm a\fm*
Símil de la vid inútil\fm a\fm*
Infidelidad de Jerusalén\fm a\fm*
Símil de la vid y el águila\fm a\fm*
De la responsabilidad personal\fm a\fm*
Lamento por los reyes de Israel\fm a\fm*
Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel\fm a\fm*
La espada del Seńor
1 El poder de Dios me levantó y me llevó hasta la entrada oriental del templo del Seńor. En la puerta había veinticinco hombres. Entre ellos distinguí a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaías, que eran jefes del pueblo. 2 El Seńor me dijo: “Estos son los que están tramando crímenes y haciendo planes malvados en esta ciudad. 3 Dicen: ‘No hace mucho que reconstruimos las casas. Aquí estaremos a salvo, como la carne en la olla.’a 4 Por eso, háblales en mi nombre.” 5 El espíritu del Seńor se apoderó de mí y me ordenó que dijera: “Esto dice el Seńor: ‘Eso es lo que vosotros pensáis, israelitas. Yo conozco vuestros pensamientos. 6 Habéis cometido muchos asesinatos en esta ciudad y habéis llenado de cadáveres sus calles. 7 Por eso yo, el Seńor, os aseguro: Jerusalén será como una olla, pero la carne no seréis vosotros, sino los cadáveres de los que habéis matado, pues a vosotros os sacaré de la olla. 8 żTenéis miedo a la guerra? Pues haré venir guerra sobre vosotros. Yo, el Seńor, doy mi palabra. 9 Ejecutaré la sentencia contra vosotros: os sacaré de aquí y os entregaré a gente extranjera. 10 Moriréis a filo de espada. Yo os juzgaré en los límites de Israel, y entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. 11 La ciudad no os servirá de olla, ni vosotros seréis la carne. Yo os juzgaré en los límites de Israel,Jerusalén merece ser castigada
12 y entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. Porque no habéis vivido de acuerdo con mis órdenes ni habéis practicado mis leyes, sino que habéis seguido las prácticas de las naciones que os rodean.’ ” 13 Mientras yo les hablaba en nombre del Seńor, cayó muerto Pelatías,bhijo de Benaías. Entonces me incliné hasta tocar el suelo con la frente, lancé un fuerte grito y dije: “ˇAy, Seńor! żVas a terminar con lo poco que queda de Israel?”cDios anuncia un nuevo pacto
14 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 15 “La gente que vive en Jerusalén habla de los israelitas, tus compatriotas, y dice: ‘ˇEllos están lejos del Seńor! A nosotros, en cambio, nos dio el país para que seamos dueńos de él.’Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Por eso diles: ‘Esto dice el Seńor: Yo los desterré y los dispersé entre las naciones, entre países extrańos, pero solo por corto tiempo. Ahora yo mismo seré un santuario para ellos en los países adonde han ido.’Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Diles también: ‘Esto dice el Seńor: Yo los haré volver de esos países y naciones adonde los he dispersado, y los reuniré y les daré el país de Israel. 18 Ellos volverán a su país, y acabarán con todas las prácticas odiosas y detestables que hay en él. 19 Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu.d 20 Entonces vivirán de acuerdo con mis leyes y decretos, y los pondrán en práctica. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.eEl Seńor actúa con justicia
21 Pero a los que viven apegados a esas prácticas odiosas y detestables, les pediré cuentas de su conducta. Yo, el Seńor, doy mi palabra.’ ”Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Los seres alados levantaron el vuelo y las ruedas los siguieron. Entonces la gloria del Dios de Israel, que estaba encima de ellos, 23 se levantó y se alejó de la ciudad, yendo a colocarse sobre el monte que está al oriente de la ciudad.f 24 Luego el poder de Dios me levantó y me hizo volver a Babilonia, donde estaban los otros desterrados. Esto sucedió en una visión que el espíritu de Dios me hizo ver. Después la visión desapareció, 25 y yo conté a los desterrados todo lo que el Seńor me había revelado.II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
Anuncio del ataque a Jerusalén\fm a\fm*
Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
Visión de las maldades cometidas en Jerusalén\fm a\fm*
Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
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Condena de los falsos profetas\fm a\fm*
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Tú, hombre, vives en medio de un pueblo rebelde. Tienen ojos para ver, pero no ven; y oídos para oir, pero no oyen,bporque son un pueblo rebelde. 3 Por eso, prepara lo necesario para salir al destierro y, en pleno día y a la vista de todos, sal de tu casa y vete a otro lugar; tal vez se den cuenta de que son un pueblo rebelde. 4 En pleno día y a la vista de todos, saca tus cosas como para ir al destierro; y por la tarde, también a la vista de todos, sal como si fueras al destierro. 5 Después haz un boquete en el muro, a la vista de todos, y sal por él con tus cosas. 6 Y cuando oscurezca, échate al hombro tus cosas y sal con ellas a la vista de todos. Tápate la cara, de modo que no puedas ver el país. Quiero que seas una seńal de alarma para el pueblo de Israel.” 7 Yo preparé mis cosas tal como el Seńor me lo había ordenado, y en pleno día salí con ellas, como quien va al destierro. Por la tarde hice con mis manos un boquete en el muro y, cuando oscureció, a la vista de todos me eché las cosas al hombro y salí con ellas. 8 A la mańana siguiente, el Seńor se dirigió a mí, y me dijo: 9 “Seguramente los israelitas, ese pueblo rebelde, te habrán preguntado qué estabas haciendo. 10 Pues diles de mi parte que esto es un anuncio para el rey de Jerusalén y para todos los israelitas que allí viven. 11 Diles que tú eres una seńal de alarma para ellos, y que tendrán que hacer lo mismo que tú hiciste, porque serán llevados al destierro.Jerusalén merece ser castigada
12 El jefe que tienen habrá de echarse sus cosas al hombro, y cuando oscurezca saldrá con ellas por un boquete que harán en el muro. Irá con la cara tapada, para que nadie pueda verle ni él pueda vercel país. 13 Yo le echaré encima mi red y lo atraparé con ella. Lo llevaré a Babilonia, tierra de los caldeos, tierra que no podrá ver,dy allí morirá.Dios anuncia un nuevo pacto
14 Dispersaré a los cuatro vientos la guardia que le rodea para defenderle, lo mismo que sus otras tropas, y las perseguiré con la espada en la mano, 15 y cuando ya los haya dispersado por otros países y naciones, reconocerán que yo soy el Seńor.Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Pero haré que unos cuantos escapen de la guerra, el hambre y las enfermedades, para que en las naciones adonde vayan cuenten todas las cosas detestables que cometieron y reconozcan que yo soy el Seńor.”Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 El Seńor se dirigió a mí una vez más y me dijo: 18 “Tú, hombre, tiembla de miedo al comer y muéstrate angustiado al beber. 19 Di a los habitantes del país y de Jerusalén, y a todos los israelitas: ‘Esto dice el Seńor: Comeréis vuestra comida llenos de angustia y beberéis vuestras bebidas llenos de miedo; el país quedará destruido y vacío a causa de la violencia de sus habitantes. 20 Toda ciudad habitada será destruida; el país quedará convertido en un desierto. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor.’ ”El Seńor actúa con justicia
21 El Seńor se dirigió a mí y me dijo:Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 “żQué quieren decir los israelitas con eso de: ‘Pasan los días, y las visiones del profeta no se cumplen’?e 23 Pues diles: ‘Esto dice el Seńor: Yo voy a hacer que no se repitan más esas palabras en Israel.’ Y diles también que ya está cerca el día en que se cumplirá todo lo anunciado en las visiones. 24 No volverá a haber entre los israelitas visiones falsas ni profecías que sean mentira, 25 porque yo, el Seńor, voy a hablar, y lo que diga se cumplirá sin tardanza. Vosotros mismos lo veréis, pueblo rebelde; yo hablaré y haré que se cumpla lo que diga. Yo, el Seńor, doy mi palabra.” 26 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 27 “Los israelitas andan diciendo que tus visiones proféticas son de cumplimiento a largo plazo.Castigo de los amonitas\fm i\fm*
28 Por lo tanto, diles: ‘Esto dice el Seńor: Mis palabras no tardarán en cumplirse; lo que he dicho, se cumplirá.fYo, el Seńor, doy mi palabra.’ ”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Habla en mi nombre contra los profetas de Israel, esos profetas que hablan por su propia cuenta, y diles: ‘Oíd la palabra del Seńor: 3 ˇAy de los profetas estúpidos que siguen su propia inspiración y no tienen verdaderas visiones! 4 Tus profetas, Israel, son como zorras que viven entre ruinas. 5 No han hecho nada para defender a Israel,bpara que pueda resistir en la batalla cuando venga el día del Seńor. 6 Sus visiones son falsas y sus profecías son mentira. Dicen que hablan de mi parte, pero yo no los he enviado. ˇY esperan que sus palabras se cumplan! 7 ˇVuestras visiones son falsas! ˇVuestras profecías, mentira! Decís que habláis de mi parte, pero yo no he dicho nada. 8 Por eso yo, el Seńor, digo: Como decís cosas falsas y vuestras visiones son mentira, yo estoy contra vosotros. Yo, el Seńor, lo afirmo. 9 Levantaré la mano para castigar a los profetas que tienen visiones falsas y cuyas profecías son mentira. No podrán tomar parte en las reuniones de mi pueblo Israel; sus nombres no serán anotados en las listas de los israelitas ni entrarán en la tierra de Israel. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor.’ 10 “Sí, ellos engańaron a mi pueblo diciéndole que todo iba bienccuando en realidad no era así.dSon como quien levanta una pared insegura y luego la recubre con cal. 11 Pues diles a esos que blanquean la pared, que la pared se vendrá abajo. Vendrá la lluvia a torrentes, caerán granizos como piedras y soplará un viento huracanado,Jerusalén merece ser castigada
12 y la pared se vendrá abajo. Entonces les preguntarán: ‘żDónde está la cal con que la recubristeis?’ 13 Por eso yo, el Seńor, digo: En mi ira haré que sople un viento huracanado; en mi furor haré que llueva a torrentes y que caigan granizos como piedras, para destruirlo todo con furia.Dios anuncia un nuevo pacto
14 Derribaré esa pared que vosotros blanqueasteis; la echaré abajo y sus cimientos quedarán al descubierto. Sí, la pared se vendrá abajo y vosotros moriréis entre sus escombros. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. 15 Descargaré toda mi ira contra esa pared y contra los que la blanquearon, y la gente dirá:e‘No quedó nada de la pared ni de los que la blanquearon,Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 aquellos profetas de Israel que tenían visiones falsas y anunciaban a Jerusalén que todo iba bien cuando en realidad no era así.’ Yo, el Seńor, lo afirmo.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 “Ahora, hombre, dirígete a las mujeres de tu pueblo, que se ponen a hablar en mi nombre por su propia cuenta. 18 Diles: ‘Esto dice el Seńor: ˇAy de vosotras, que andáis a caza de la gente; que coséis vendas mágicas para que todo el mundo se las ponga como pulseras, y hacéis velosfpara que todos se los pongan en la cabeza! żCreéis que podéis disponer de la vida y de la muerte de mi pueblo, según os convenga? 19 Vosotras, por unos puńados de cebada y unos bocados de pan, me deshonráis delante de mi pueblo; dais muerte a gente que no debía morir y dejáis con vida a gente que no debía vivir. Así engańáis a mi pueblo, que hace caso a las mentiras. 20 Por eso yo, el Seńor, digo: Yo me declaro enemigo de esas vendas mágicas que hacéis, con las que atrapáis a la gente como a pájaros. Yo libraré de vuestro poder a esas personas y las dejaré volar libremente;El Seńor actúa con justicia
21 libraré a mi pueblo de vuestro poder y de los velos que le habéis puesto, y no lo volveréis a atrapar. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Vosotros, con vuestras mentiras, habéis acobardado a los buenos, cosa que yo no quería hacer; en cambio, habéis animado a los malvados a seguir en su mala conducta, para que yo no les dé vida. 23 Por eso no volveréis a tener vuestras falsas visiones ni a proclamar vuestras profecías de mentira. Yo salvaré a mi pueblo de vuestro poder y reconoceréis que yo soy el Seńor.’ ”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 Varios ancianos de Israel vinieron a verme para consultar al Seńor. 2 Entonces el Seńor se dirigió a mí, y me dijo: 3 “Estos hombres se han entregado por completo al culto de sus ídolos, y han puesto sus ojos en lo que les hace pecar. żY acaso voy a permitir que me consulten? 4 Habla con ellos y diles: ‘Esto dice el Seńor: Todo israelita que se entregue al culto de los ídolos y ponga sus ojos en lo que les hace pecar, y que venga luego a consultar al profeta, tendrá de mi parte la respuesta que se merece por tener tantos ídolos.’ 5 “Yo tocaré el corazón de todos los israelitas que se apartaron de mí por causa de sus ídolos. 6 Por eso, di a los israelitas: ‘Esto dice el Seńor: Volveos a mí, apartaos de vuestros ídolos y dejad todas esas cosas detestables.’ 7 Si un israelita o un extranjero que viva en Israel se aparta de mí, se entrega por completo al culto de sus ídolos y pone sus ojos en lo que le hace pecar, y luego recurre a un profeta para consultarme, yo mismo le daré la respuesta; 8 me enfrentaré con ese hombre y le daré un castigo ejemplar, algo de lo que todos hablen, y lo eliminaré de entre mi pueblo. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. 9 “Y si un profeta da un mensaje falso, es porque yo, el Seńor, engańé a ese profeta; y levantaré mi mano para castigarlo y lo eliminaré de mi pueblo Israel. 10 Tanto el hombre que hace la consulta como el profeta serán castigados por su pecado, 11 para que el pueblo de Israel no vuelva jamás a apartarse de mí ni a mancharse con esos crímenes. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Yo, el Seńor, lo afirmo.”Jerusalén merece ser castigada
12 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 13 “Si un país peca contra mí y me es infiel, yo levantaré la mano para castigarlo y le quitaré sus provisiones de alimento; enviaré hambre sobre él, y haré que mueran hombres y animales.Dios anuncia un nuevo pacto
14 Y si en ese país vivieran Noé,bDanelcy Job,dsolo ellos tres se salvarían, por ser justos. Yo, el Seńor, lo afirmo. 15 “Y si envío animales feroces a un país, para que maten a sus habitantes y lo conviertan en un desierto donde nadie se atreva a pasar por miedo a las fieras,Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 si vivieran allí esos tres hombres, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas; solo ellos se salvarían, y el país quedaría convertido en un desierto. Yo, el Seńor, lo juro por mi vida.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 “Y si hago venir la guerra sobre todo ese país, y ordeno la muerte de hombres y animales, 18 si vivieran allí esos tres hombres, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas; solo ellos se salvarían. Yo, el Seńor, lo juro por mi vida. 19 “Y si envío enfermedades a ese país, y en mi ira siembro allí la muerte y hago que mueran hombres y animales, 20 si vivieran allí Noé, Danel y Job, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas; solo ellos se salvarían por ser justos. Yo, el Seńor, lo juro por mi vida.El Seńor actúa con justicia
21 “Yo, el Seńor, digo: Peor todavía será cuando mande contra Jerusalén mis cuatro castigos terribles: la guerra, el hambre, los animales salvajes y las enfermedades,ey mate a hombres y animales.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Solo unos cuantos quedarán con vida y podrán salir de allí con sus hijos e hijas. Cuando ellos acudan a vosotros, veréis cómo se han portado y las cosas que han hecho, y os consolaréis del castigo que hice venir sobre Jerusalén. 23 Os consolaréis al ver cómo se han portado y las cosas que han hecho. Entonces reconoceréis que no me faltaba motivo para hacer todo lo que hice con Jerusalén. Yo, el Seńor, lo afirmo.”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo:2 “żEn qué es mejor el tronco de la vid
que la madera de los árboles?
3 Su tronco no sirve para nada,
ˇni siquiera para hacer una percha!
4 No sirve más que para leńa.
Y cuando el fuego ha quemado las puntas
y el centro está hecho carbón,
żpara qué puede servir?
5 Si cuando estaba entero
no servía para nada,
ˇmenos ahora, que está quemado,
podrá servir para algo!
6 “Por eso yo, el Seńor, digo:
Así como el tronco de la vid
se echa al fuego para que arda,
así también echaré yo al fuego
a los habitantes de Jerusalén.
7 Me declararé enemigo de ellos.
Escaparán de un fuego,
pero otro fuego los devorará.
Y cuando yo me declare su enemigo,
reconoceréis que yo soy el Seńor.
8 Convertiré su país en un desierto,
por haberme sido infieles.
Yo, el Seńor, lo afirmo.”
II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Tú, hombre, hazle ver a Jerusalén las cosas tan detestables que ha hecho. 3 Dile: ‘Esto dice el Seńor: Por lo que toca a tu origen, tú, Jerusalén, eres cananea de nacimiento; tu padre fue amorreo y tu madre hitita.b 4 El día en que naciste no te cortaron el ombligo ni te bańaron, no te frotaron con sal ni te fajaron. 5 Nadie tuvo compasión de ti ni se preocupó de hacerte esas cosas. El día en que naciste te dejaron tirada en el campo porque sentían asco de ti. 6 Yo pasé junto a ti, y al verte pataleando en tu sangre, decidí que debías vivir. 7 Te hice crecer como una planta del campo. Te desarrollaste, llegaste a ser grande y te hiciste mujer. Tus pechos se hicieron firmes y te brotó el vello; pero estabas completamente desnuda. 8 ‘Volví a pasar junto a ti y te miré; estabas ya en la edad del amor. Extendí mi manto sobre ti, cubrí tu cuerpo desnudo y me comprometí contigo; hice un pacto contigo y fuiste mía. Yo, el Seńor, lo afirmo. 9 Te bańé, te limpié la sangre y te perfumé; 10 te puse un vestido de bellos colores y sandalias de cuero fino; te di un cinturón de lino y un vestido de finos tejidos; 11 te adorné con joyas, te puse brazaletes en los brazos y un collar en el cuello;Jerusalén merece ser castigada
12 te puse un anillo en la nariz, aretes en las orejas y una hermosa corona en la cabeza. 13 Quedaste cubierta de oro y plata; tus vestidos eran de lino, de finos tejidos y de telas de bellos colores. Te alimentabas con el mejor pan, y con miel y aceite de oliva. Llegaste a ser muy hermosa: te convertiste en una reina.Dios anuncia un nuevo pacto
14 Te hiciste famosa entre las naciones por tu belleza, que era perfecta por el encanto con que te adorné. Yo, el Seńor, lo afirmo. 15 ‘Pero confiaste en tu belleza y te aprovechaste de tu fama para convertirte en una prostituta, entregando tu cuerpo a todo el que pasaba.cEzequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 En las colinas, hiciste con tus vestidos tiendas para el culto pagano, y te prostituiste en ellas.dNuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Tomaste las joyas de oro y de plata que yo te había regalado e hiciste figuras de hombres para prostituirte con ellos; 18 les pusiste tus vestidos de bellos colores y les ofreciste mi aceite y mi incienso. 19 El pan que yo te había dado, que era de la mejor harina, y el aceite y la miel con que te había alimentado, se los ofreciste a ellos como ofrenda de olor agradable. Yo, el Seńor, lo afirmo. 20 ‘Tomaste también a los hijos e hijas que tuve contigo y los sacrificaste a esos ídolos, como alimento para ellos. żTe parecía poco haberte convertido en prostituta,El Seńor actúa con justicia
21 que además sacrificaste a mis hijos entregándolos a morir quemados en honor de esos ídolos?Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 Con tu detestable vida de prostituta ya no te acuerdas de cuando eras nińa y estabas completamente desnuda, pataleando en tu propia sangre. 23 ‘Esto afirmo yo, el Seńor: ˇAy de ti! Además de todos los males que hiciste, 24 te construiste en todo sitio despejado un lugar donde dar culto a los ídolos y entregarte a la prostitución. 25 Al término de todo camino construiste tales lugares, y convertiste tu belleza en algo detestable ofreciendo tu cuerpo a todo el que pasaba, en continuos actos de prostitución. 26 Practicaste la prostitución con tus vecinos, esos egipcios de gran potencia sexual, y provocaste mi ira con tus continuos actos de prostitución. 27 ‘Entonces levanté la mano para castigarte: te hice pasar privaciones y te entregué a las ciudades filisteas, que te odian y que estaban avergonzadas por tu conducta infame.Castigo de los amonitas\fm i\fm*
28 Pero no contenta con eso, te entregaste a la prostitución con los asirios; y ni siquiera así quedaste satisfecha. 29 Seguiste entregándote a la prostitución también en Babilonia, tierra de comerciantes; y ni siquiera así quedaste satisfecha. 30 Yo, el Seńor, afirmo: ˇQué enfermo tenías el corazón para cometer todos esos actos propios de una prostituta desvergonzada! 31 Al término de todo camino y en todo lugar despejado te construiste un altar donde dar culto a los ídolos y entregarte a la prostitución. Pero tú no hacías como las prostitutas: ˇtú no cobrabas! 32 ‘La mujer que es infiel a su marido recibe a extrańos. 33 A toda prostituta se le da un pago; pero tú eras más bien quien ofrecías regalos a todos tus amantes y les pagabas para que vinieran de todas partes a pecar contigo. 34 En tu prostitución has hecho lo contrario de lo que hacen otras mujeres: nadie te busca para pecar, ni ellos te pagan a ti, sino que tú les pagas a ellos. ˇTan solo en esto eres diferente! 35 ‘Por eso, prostituta, escucha mi palabra: 36 Yo, el Seńor, te digo: Tú has descubierto desvergonzadamente tu cuerpo para entregarte a la prostitución con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y has derramado la sangre de tus hijos que ofreciste en sacrificio. 37 Por eso, yo voy a reunir a todos los amantes a quienes has complacido, a todos los que amaste y a todos los que odiaste; los reuniré alrededor de ti, y delante de ellos descubriré tu cuerpo para que te vean completamente desnuda.e 38 Te juzgaré por adulterio y asesinato, y con ira y celo te entregaré a la muerte. 39 Te dejaré en manos de ellos, para que destruyan tus lugares de prostitución y de culto a los ídolos. Te arrancarán tus vestidos y tus magníficos adornos, y te dejarán completamente desnuda. 40 Levantarán al pueblo contra ti, te apedrearán y te matarán con sus espadas. 41 Prenderán fuego a tus casas y ejecutarán la sentencia contra ti delante de muchas mujeres. Pondré fin a tu prostitución y no volverás a pagar más a tus amantes. 42 Entonces mi ira contra ti quedará satisfecha y mis celosfse calmarán; me tranquilizaré y ya no estaré enojado. 43 Tú te olvidaste de cuando eras joven y me irritaste con todas tus acciones infames y detestables; por lo tanto, yo te castigaré por esa conducta tuya. Yo, el Seńor, lo afirmo.De tal madre, tal hija
44 ‘Todos los amigos de decir refranes dirán refiriéndose a ti: De tal madre, tal hija.Castigo de la región del sur
45 Tú eres hija de una madre que odiaba a su marido y a sus hijos, y también tus hermanas odiaban a sus maridos y a sus hijos. La madre de todas vosotras era hitita, y vuestro padre, amorreo. 46 Al norte estaba tu hermana mayor, la ciudad de Samaria,gcon sus aldeas; al sur, tu hermana menor, la ciudad de Sodoma,htambién con sus aldeas. 47 Tú seguiste su ejemplo y cometiste sus mismos actos detestables; y no satisfecha con eso, tu conducta fue peor que la suya. 48 Yo, el Seńor, lo juro por mi vida: ni tu hermana Sodoma ni sus aldeas hicieron lo que tú y tus aldeas habéis hecho. 49 Este fue el pecado de tu hermana Sodoma: ella y sus aldeas se sentían orgullosas de tener abundancia de alimentos y de gozar de comodidad, pero nunca ayudaron al pobre y al necesitado. 50 Se volvieron orgullosas y cometieron cosas que yo detesto; por eso las destruí, como has visto. 51 En cuanto a Samaria, no cometió ni la mitad de tus pecados. Tú has hecho más cosas detestables que ellas; tantas que, a tu lado, ellas parecen inocentes. 52 Tú tendrás que soportar tu humillación, pues al cometer pecados más detestables que tus hermanas, las hiciste parecer inocentes. Tú tendrás que sufrir esa vergüenza y soportar tu humillación, pues hiciste parecer inocentes a tus hermanas. 53 ‘Yo devolveré la prosperidad a Sodoma y Samaria, y a sus aldeas; y también a ti volveré a darte prosperidad, 54 pero tendrás que soportar tu humillación y avergonzarte de lo que hiciste, con lo cual tú serás para ellas motivo de consuelo. 55 Y cuando Sodoma y Samaria y sus aldeas vuelvan a ser lo que antes fueron, también tú y tus aldeas volveréis a serlo. 56 Tú te burlabas del castigo de tu hermana Sodoma, cuando te sentías tan orgullosa 57 y todavía no se había puesto al descubierto tu maldad; pero ahorailas ciudades edomitas y filisteas, todas tus vecinas, te insultan. ˇTodo el mundo te desprecia! 58 Ahora tienes que soportar el castigo de tus acciones malas y detestables. Yo, el Seńor, lo afirmo. 59 ‘Yo, el Seńor, digo: Te voy a dar tu merecido, pues faltaste a tu juramento y no cumpliste el pacto. 60 Pero yo sí me acordaré del pacto que hice contigo cuando eras joven, y haré contigo un pacto eterno. 61 Cuando yo te dé como hijas a tu hermana mayor y a tu hermana menor, a pesar de que el pacto no me obliga a ello, tú te acordarás de tu conducta pasada y sentirás vergüenza. 62 Yo renovaré mi pacto contigo y tú reconocerás que yo soy el Seńor. 63 Tú te acordarás, y sentirás tanta vergüenza y humillación que no volverás a abrir la boca cuando yo te perdone todo lo que has hecho. Yo, el Seńor, lo afirmo.’ ”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
Anuncio del ataque a Jerusalén\fm a\fm*
Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
Visión de las maldades cometidas en Jerusalén\fm a\fm*
Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
Anuncio del destierro\fm a\fm*
Condena de los falsos profetas\fm a\fm*
Contra el culto a los ídolos\fm a\fm*
Símil de la vid inútil\fm a\fm*
Infidelidad de Jerusalén\fm a\fm*
Símil de la vid y el águila\fm a\fm*
De la responsabilidad personal\fm a\fm*
Lamento por los reyes de Israel\fm a\fm*
Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel\fm a\fm*
La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Tú, hombre, propón al pueblo de Israel una comparación. 3 Diles: ‘Esto dice el Seńor:Un águila enorme llegó al Líbano;
sus alas eran grandes y de mucho alcance,
cubiertas de plumas de muchos colores.
Tomó la punta de un cedro,
4 cortó la rama más alta
y fue a plantarla en un país de comerciantes,
en una ciudad de mucho comercio.
5 Luego tomó de la tierra una semilla
y la sembró en un terreno cultivado,
a la orilla de un arroyo,
con agua abundante.b
6 La semilla nació
y se convirtió en una vid frondosa;
y aunque era poca su altura,
dirigió sus ramas hacia el águila
mientras hundía sus raíces en la tierra.
Se convirtió en una vid;
produjo retońos y echó ramas.
7 Pero había otra águila enorme,
de grandes alas y abundante plumaje.
Entonces la vid dirigió sus raíces
y tendió sus ramas hacia esta águila,
para que le diera más agua,
lejos del lugar donde estaba plantada.
8 Sin embargo estaba plantada en buena tierra,
junto a agua abundante,
donde podía echar ramas y dar fruto
y convertirse en una vid hermosa.’
9 “Diles, pues, de mi parte:
‘Esto dice el Seńor:
Esta vid no prosperará.
El águila primera le arrancará las raíces
y le hará caer los frutos.
Con poco esfuerzo, sin mucha gente,
la arrancará de raíz
y se secarán todos sus renuevos.
10 Aunque la trasplanten, no retońará;
se secará al soplar sobre ella el viento del este;
se secará en el lugar donde debía retońar.’ ” 11 El Seńor se dirigió a mí y me dijo:
Jerusalén merece ser castigada
12 “Pregunta a ese pueblo rebelde si saben lo que significa esta comparación. Diles: ‘El rey de Babilonia vino a Jerusalén e hizo prisioneros al rey de Judá y a sus funcionarios, y se los llevó consigo a Babilonia. 13 Luego tomó a un príncipe de la familia real e hizo un pacto con él, obligándole a jurarle fidelidad; y se llevó a la gente importante del paísDios anuncia un nuevo pacto
14 para que Judá fuera un reino débil, incapaz de levantarse, aunque dispuesto a cumplir ese pacto y a mantenerlo en vigor. 15 Pero este príncipe se rebeló contra el rey de Babiloniacy envió embajadores a Egipto para pedir caballos y hombres en gran cantidad. żCreéis que después de eso podrá tener éxito y escapar con vida? żPuede escapar con vida quien no cumple un pacto?Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 Yo, el Seńor, juro por mi vida que morirá en Babilonia el que se burló del juramento y no cumplió el pacto que hizo con el rey que le puso en el trono.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Cuando el rey de Babilonia le ataque, y construya rampas y muros alrededor de la ciudad, y mate a mucha gente, el faraón no enviará en su ayuda un poderoso ejército ni gran cantidad de gente, 18 porque él se burló del juramento y no cumplió el pacto; se había comprometido y, sin embargo, ha hecho todo esto. Por eso no podrá escapar con vida. 19 ‘Yo, el Seńor, lo juro por mi vida: Él se burló del juramento que me hizo, y no cumplió el pacto que había hecho conmigo;dpor eso yo le voy a pedir cuentas. 20 Echaré sobre él mis redes y lo atraparé en ellas; lo llevaré a Babilonia y lo someteré allí a juicio por haberme sido infiel.eEl Seńor actúa con justicia
21 Sus mejores soldadosfmorirán en la batalla, y los que queden con vida serán esparcidos a los cuatro vientos. Entonces reconoceréis que yo, el Seńor, he hablado.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 ‘Yo, el Seńor, digo: Tomaré también la punta más alta del cedro; arrancaré un retońo tierno de la rama más alta y lo plantaré yo mismo en un monte muy elevado, 23 en el monte más alto de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico. Animalesgde toda clase vivirán debajo de él, y aves de toda especie anidarán a la sombra de sus ramas. 24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Seńor. Yo derribo el árbol orgulloso y hago crecer el árbol pequeńo. Yo seco el árbol verde y hago reverdecer el árbol seco. Yo, el Seńor, lo digo y lo cumplo.’ ”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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Denuncia de la idolatría
El fin está cerca
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Visión del castigo de Jerusalén
La gloria del Seńor abandona el templo
Nueva visión del castigo de Jerusalén
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La espada del Seńor
1 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “żPor qué en Israel no deja de repetirse aquel refránbque dice: ‘Los padres comen uvas agrias y los hijos tienen la dentera’?c 3 Yo, el Seńor, juro por mi vida que nunca volveréis a repetir este refrán en Israel. 4 A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá. 5 “El hombre recto es el que hace lo que es justo y recto: 6 no participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni pone su confianza en los falsos dioses de Israel; no le quita la mujer a su prójimo, ni se une con su propia mujer cuando ella está en su periodo de menstruación; 7 no oprime a nadie, sino que devuelve a su deudor lo que había recibido de él en prenda; no roba a nadie; comparte su pan con el hambriento y da ropa al desnudo;d 8 no presta dinero con usura ni exige intereses; no causa dańo a nadie; es justo cuando juzga un pleito entre dos personas; 9 actúa de acuerdo con mis leyes y cumple fielmente mis mandamientos. Ese hombre es verdaderamente recto, y por lo tanto vivirá.eYo, el Seńor, lo afirmo. 10 “Pero si ese hombre tiene un hijo violento y asesino que hace cualquiera de esas cosas 11 que su padre no hacía, es decir, que participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, que le quita la mujer a su prójimo,Jerusalén merece ser castigada
12 que oprime al pobre y al necesitado, que roba a los demás, que no devuelve a sus deudores lo que había recibido de ellos en prenda, que pone su confianza en los falsos dioses y hace cosas que yo detesto, 13 que presta dinero con usura y exige intereses: ese hombre no podrá vivir. Después de haber hecho todas esas cosas que yo detesto, morirá sin remedio, y él mismo será responsable de su muerte.Dios anuncia un nuevo pacto
14 “Puede suceder que ese hombre, a su vez, tenga un hijo que vea todos los pecados cometidos por su padre, pero que no siga su ejemplo; 15 es decir, que no participe en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos ni ponga su confianza en los falsos dioses de Israel; que no le quite la mujer a su prójimoEzequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 ni oprima a nadie; que no exija nada en prenda cuando le pidan prestado; que no robe a nadie, sino que comparta su pan con el hambriento y dé ropa al desnudo;Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 que no haga dańo a nadiefni preste dinero con usura o intereses, y que cumpla mis leyes y actúe según mis mandatos: ese hombre no morirá por los pecados de su padre. Ciertamente vivirá. 18 “Su padre, que fue opresor, cometió robos e hizo lo malo en medio de su pueblo, morirá en castigo de sus propios pecados. 19 Quizá preguntaréis: ‘żPor qué no paga el hijo también por los pecados del padre?’ Pues porque el hijo hizo lo que es recto y justo, y cumplió y puso en práctica todas mis leyes: por eso ciertamente vivirá. 20 Tan sólo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre ni el padre por los pecados del hijo.gEl justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.El Seńor actúa con justicia
21 “Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes, y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá; no morirá.Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 No volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto. 23 Yo no quiero que el malvado muera, sino que cambie de conducta y viva.hYo, el Seńor, lo afirmo. 24 “Pero si el justo deja de actuar rectamente, y hace todo lo malo y detestable que hace el malvado, żpensáis que habrá de seguir viviendo? Yo no volveré a acordarme de todo lo bueno que haya hecho: morirá por culpa de su infidelidad y sus pecados. 25 Quizá diréis que yo no estoy actuando con justicia; pero escucha, pueblo de Israel, żpensáis que yo no estoy actuando bien? żNo será más bien lo contrario, que sois vosotros quienes estáis actuando mal? 26 Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones. 27 Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida.Castigo de los amonitas\fm i\fm*
28 Si abre los ojos y se aparta de todas las maldades que había hecho, ciertamente vivirá; no morirá. 29 “Pero quizás el pueblo de Israel diga que yo no actúo con justicia. żQue no actúo con justicia? żNo será más bien el pueblo de Israel el que no actúa con justicia? 30 Yo os juzgo a cada uno de vosotros, israelitas, de acuerdo con vuestras acciones.iYo, el Seńor, lo afirmo. Abandonad de una vez todas vuestras maldades, para que no os hagáis culpables de vuestra propia ruina. 31 Apartaos de todas las maldades que habéis cometido contra mí, y haceos de un corazón y un espíritu nuevos.jżPor qué habrás de morir, pueblo de Israel, 32 si yo no quiero que nadie muera? Apartaos del mal y viviréis. Yo, el Seńor, lo afirmo.kII. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 “Y tú, hombre, dedica este canto fúnebre a los reyes de Israel:2 ‘Tu madrebera una leona
que vivía entre leones.
Hizo su guarida entre ellos
y allí crió a sus cachorros.
3 A uno especialmente lo hizo crecer
hasta su pleno desarrollo.
Aprendió a desgarrar la presa
y devoraba hombres.
4 Las naciones oyeron hablar de él;
lo apresaron en una trampa,
y con ganchos lo arrastraron
hasta el país de Egipto.c
5 Al ver la leona que su esperanza
quedaba frustrada por completo,
tomó otro de sus cachorros
y lo ayudó a desarrollarse.
6 Hecho ya todo un león,
iba y venía entre los leones.
Aprendió a desgarrar la presa
y devoraba hombres.
7 Hacía destrozos en los palaciosd
y arruinaba las ciudades;
con sus rugidos
hacía temblar a todo el mundo.
8 Entonces levantaron contra él
a los pueblos de las provincias vecinas;
le tendieron sus redes
y lo hicieron caer en la trampa.
9 Con ganchos lo metieron en una jaula
y se lo llevaron al rey de Babilonia;
allí lo encerraron
para que nadie volviera a oir sus rugidos
en las montańas de Israel.e
10 ‘Tu madre parecía una vidf
plantada junto al agua,
fecunda y frondosa
gracias a la abundancia de riego.
11 Sus ramas se hicieron tan fuertes
que llegaron a ser cetros de reyes;
y tanto creció,
que llegó hasta las nubes.
Se destacaba por su altura
y sus sarmientos frondosos.
Jerusalén merece ser castigada
12 Pero la arrancaron con furiay la derribaron al suelo.
El viento del este la secó
y se le cayeron las uvas;
se secaron sus fuertes ramas
y las echaron al fuego.
13 Ahora está plantada en el desierto,
en tierra seca y sedienta.
Dios anuncia un nuevo pacto
14 De sus ramas sale un fuegoque devora sus retońos y sus frutos.
Ya no le quedan ramas fuertes
que lleguen a ser cetros de reyes.’ ”g
(Este es un canto fúnebre, y como canto fúnebre será utilizado.)
II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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La espada del Seńor
1 El día décimo del quinto mes del ańo séptimo, unos ancianos de Israel fueron a consultar al Seńor. Se sentaron delante de mí, 2 y el Seńor se dirigió a mí y me dijo: 3 “Tú, hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: ‘Esto dice el Seńor: żVenís vosotros a consultarme? Pues yo, el Seńor, juro por mi vida que no me dejaré consultar por vosotros.’ 4 Júzgalos más bien tú, hombre; júzgalos y hazles reconocer las cosas detestables que sus padres cometieron. 5 Diles: ‘Esto dice el Seńor: Cuando elegí a Israel, hice un juramento a sus descendientes y me manifesté a ellos en Egipto. Solemnemente les juré: Yo soy el Seńor vuestro Dios. 6 Aquel día me comprometí a sacarlos de Egipto y llevarlos al país que yo les había buscado, un país donde la leche y la miel corren como el agua: ˇel más hermoso de todos los países!b 7 Y a todos, sin excepción, les ordené que se deshicieran de sus detestables dioses y que no se mancharan con los ídolos de Egipto, porque yo, el Seńor, soy su Dios.c 8 ‘Pero ellos se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme; no se deshicieron de sus detestables dioses ni abandonaron los ídolos de Egipto. Yo pensé en descargar mi ira contra ellos y castigarlos en Egipto hasta que mi furor quedara satisfecho; 9 pero actué por honor a mi nombre,dpara no quedar mal a los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, pues delante de aquellas naciones me había manifestado a ellos y les había prometido sacarlos de Egipto. 10 Yo los saqué de Egipto y los llevé al desierto; 11 allí les di a conocer mis leyes y mandamientos, que dan vida a quien los practica.eJerusalén merece ser castigada
12 También les di a conocer mis sábados,fque debían ser una seńal entre ellos y yo, y un recuerdo de que yo, el Seńor, los había consagrado para mí. 13 Pero se rebelaron contra mí en el desiertogy no obedecieron mis leyes; rechazaron los mandamientos que les había dado para que, cumpliéndolos, tuvieran vida, y profanaron por completo mis sábados. Pensé entonces en descargar mi ira contra ellos y en aniquilarlos allí, en el desierto,Dios anuncia un nuevo pacto
14 pero por honor a mi nombre no lo hice, para no quedar mal a los ojos de las naciones que habían visto cómo los había sacado de Egipto. 15 ‘También en el desierto les juré que no los haría entrar en el país que les había dado,hel más hermoso de todos, donde la leche y la miel corren como el agua,Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 porque rechazaron mis mandamientos, no obedecieron mis leyes y profanaron mis sábados, porque el corazón se les iba tras sus ídolos.Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Sin embargo, me dio lástima destruirlos, y no los aniquilé en el desierto. 18 Entonces pedí a sus hijos que no hicieran lo que sus padres les mandaban, que no cumplieran lo que les ordenaban, que no se contaminaran con los ídolos. 19 Les dije: Yo soy el Seńor vuestro Dios. Cumplid al pie de la letra mis leyes y decretos 20 y respetad como sagrados mis sábados, de manera que sean una seńal entre vosotros y yo; así reconoceréis que yo soy el Seńor vuestro Dios.El Seńor actúa con justicia
21 ‘Pero también los hijos de ellos se rebelaron contra mí. No obedecieron mis leyes, ni cumplieron ni practicaron mis mandamientos, que dan vida a quien los practica, y profanaron mis sábados. Pensé en descargar mi ira contra ellos y aniquilarlos allí, en el desierto, para calmar mi furor,Ezequiel se queda mudo
La gloria del Seńor se aleja de Jerusalén
22 pero me contuve por honor a mi nombre, para no quedar mal a los ojos de las naciones que habían visto cómo los había sacado de Egipto. 23 En el desierto les juré que los iba a dispersar por todas las naciones del mundo,i 24 porque no cumplieron mis mandamientos, rechazaron mis leyes, profanaron mis sábados y solo tuvieron ojos para los ídolos de sus padres. 25 Y hasta llegué a imponerles leyes que no eran buenas y mandamientos con los que no podían encontrar la vida. 26 Dejé que se contaminaran llevando ofrendas a los ídolos y sacrificándoles en el fuego a sus primogénitos. Esto lo hice para que se llenaran de miedo y reconocieran que yo soy el Seńor.’ 27 “Y tú, hombre, di a los israelitas: ‘Esto dice el Seńor: También vuestros padres me han ofendido; me han sido infieles.jCastigo de los amonitas\fm i\fm*
28 Cuando yo los hice entrar en la tierra que había jurado darles, apenas veían una colina elevada o un árbol frondoso, allí ofrecían sus sacrificios y hacían las ofrendas que tanto me ofenden, ponían sus sustancias perfumadas y derramaban sus ofrendas de vino. 29 Yo les pregunté: żQué santuario paganokes ese a donde vais vosotros? Y se le quedó el nombre de Santuario Pagano hasta el día de hoy.’ 30 “Dile al pueblo de Israel: ‘Esto dice el Seńor: żPor qué queréis mancharos lo mismo que vuestros antepasados? żPor qué me sois infieles adorando a esos ídolos detestables? 31 Al presentar esas ofrendas y sacrificar en el fuego a vuestros hijos, seguís todavía manchándoos con vuestros ídolos. żY así queréis, israelitas, venir a consultarme? Yo, el Seńor, juro por mi vida que no me dejaré consultar por vosotros. 32 Se os ha metido en la cabeza ser como las demás naciones de la tierra, que adoran al palo y a la piedra; pero no será así. 33 Yo, el Seńor, juro por mi vida que, con gran despliegue de poder y castigando con ira, reinaré sobre vosotros. 34 Yo os reuniré de entre los pueblos y naciones donde os encontráis dispersos, desplegando mi gran poder y castigando con ira. 35 -36 Os llevaré al desierto de los pueblos, y cara a cara os llamaré a juicio, de la misma manera que llamé a juicio a vuestros padres en el desierto de Egipto. Yo, el Seńor, lo afirmo. 37 Yo os examinaré como un pastor que cuenta sus ovejas, y haré que os sometáis al pacto. 38 Separaré de vosotros a los rebeldes y revoltosos y os sacaré de la tierra extranjera donde ahora estáis viviendo; pero ellos no entrarán en la tierra de Israel. Entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. 39 ‘Pueblo de Israel, esto dice el Seńor: ˇId a adorar a vuestros ídolos!... Pero después me obedeceréis, y no volveréis a profanar mi santo nombre haciendo esas ofrendas y adorando a vuestros ídolos. 40 Todo Israel me adorará en mi santo monte, en el monte elevado de Israel, situado en mi país. Yo, el Seńor, lo afirmo. Allí os recibiré con gusto; allí os pediré que me hagáis vuestras ofrendas, que me traigáis los primeros frutos de vuestras cosechas y todo lo que hayáis de consagrarme. 41 Cuando yo os reúna de los países y naciones donde ahora estáis dispersos, y muestre mi santidad entre vosotros a la vista de todos los pueblos,lentonces aceptaré vuestras ofrendas de olor agradable. 42 ‘Y cuando yo os haga entrar en Israel, en el país que había jurado dar a vuestros antepasados, entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. 43 Allí os acordaréis de todas las malas acciones con que os habéis profanado, y sentiréis asco de vosotros mismos por la mucha maldad que habéis cometido.De tal madre, tal hija
44 Pueblo de Israel, cuando yo os trate, no de acuerdo con vuestra mala conducta y peores acciones, sino haciendo honor a mi nombre, entonces reconoceréis que yo soy el Seńor. Yo, el Seńor, lo afirmo.’ ”mCastigo de la región del sur
45 nEl Seńor se dirigió a mí y me dijo: 46 “Tú, hombre, vuélvete hacia el sur y dirige hacia allá tus palabras; habla en mi nombre contra el bosque de la región del sur 47 y dile: ‘Esto dice el Seńor: Yo voy a prender en ti un fuego que devorará todos tus árboles, verdes y secos; este fuego arderá sin apagarse y quemará la cara a toda la gente que hay en ti, de norte a sur.ń 48 Y todo el mundo verá que yo, el Seńor, fui quien lo encendió. Y el fuego no se apagará.’ ” 49 Yo le contesté: “ˇAy, Seńor, la gente anda diciendo que yo solamente digo cosas que nadie entiende!”II. PREDICACIÓN DE EZEQUIEL (4–24)
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Fidelidad de Dios y rebeldía de Israel\fm a\fm*
La espada del Seńor
1 Entonces el Seńor se dirigió a mí y me dijo: 2 “Tú, hombre, vuélvete hacia Jerusalén y dirige tu palabra contra su templo. Habla en mi nombre contra el país de Israel 3 y dile: ‘Esto dice el Seńor: Yo me declaro tu enemigo. Voy a sacar mi espada y mataré tanto a justos como a pecadores. 4 Sí, voy a sacar mi espada para matarlos a todos, a justos y a pecadores, desde el norte hasta el sur. 5 Y todo el mundo sabrá que yo, el Seńor, he sacado la espada y no la voy a guardar.’ 6 “En cuanto a ti, hombre, llora amargamente y con el corazón hecho pedazos; llora delante del pueblo. 7 Y si acaso te preguntan por qué lloras, diles que es por la noticia de algo que está a punto de suceder, y que todo el mundo se quedará sin ánimo y dejará caer los brazos; nadie tendrá valor, a todos les temblarán las rodillas de miedo. Ya llega el momento, ya va a suceder. Yo, el Seńor, lo afirmo.” 8 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 9 “Tú, hombre, habla en nombre mío y di que yo, el Seńor, te he ordenado decir:‘ˇLa espada, la espada!
Ya está afilada y pulida.
10 Afilada para hacer una matanza
y pulida para lanzar rayos;a
11 la hicieron pulir para que uno la empuńe.
La espada está afilada y pulida,
para ponerla en la mano del asesino.
Jerusalén merece ser castigada
12 Y tú, hombre, ˇgrita, chilla,porque está destinada a matar a mi pueblo,
a todos los gobernantes de Israel!
Están condenados a morir con mi pueblo,
así que date golpes de dolor.b
13 Yo, el Seńor, lo afirmo.’c
Dios anuncia un nuevo pacto
14 “Tú, hombre, habla en nombre mío;incita a la espada a que hiera
con el doble y el triple de furor.
Es una espada para matar,
la terrible espada de la matanza
que amenaza al pueblo por todas partes.
15 Ella los llenará de miedo;
hará muchas víctimas.
En todas sus casas
he puesto la espada asesina.
Es la espada pulida para lanzar rayos,
afilada para la matanza.
Ezequiel, centinela del pueblo\fm d\fm*
16 ˇAfilada te quiero,da la derecha, a la izquierda,
cortando a uno y otro lado!
Nuevo anuncio de castigo
Condena de las profetisas
17 Yo también la incitaré,hasta que mi ira se calme.
Yo, el Seńor, lo he dicho.” 18 El Seńor se dirigió a mí y me dijo: 19 “Traza dos caminos, para que el rey de Babilonia pase con su espada. Los dos caminos deben salir del mismo país, y al comienzo de cada camino pondrás una seńal que diga a qué ciudad conduce.e 20 Trazarás un camino por donde pase el rey con la espada. Las ciudades son Rabá de los Amonitas y Jerusalén, la ciudad fortificada de Judá.