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Santiago 4 4 de 5 capítulos

La amistad con el mundo

Contra los ricos opresores

1 żDe dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? żNo es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia y nada podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.* Se refiere al día del juicio final, cuando de nada habrán de servir las posesiones materiales.4 ˇAdúlteros!, żno sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.* Alusión a Lv 19.13. Cf. Dt 24.14-15; Jer 22.13.5 żO pensáis que la Escritura dice en vano: «El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente»?* Cf. Jer 12.3; 25.34.6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: «Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes».* Pr 1.11-13.

Sed pacientes y orad

7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.* La lluvia temprana y la tardía: las temporadas de lluvia; o sea, las de otońo y primavera respectivamente (Dt 11.14; Jer 5.24).8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.* Alusión a la venida gloriosa del Seńor: Mt 24.30; 1 Ts 4.13-17.9 Afligíos, lamentad y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza.* El Juez puede ser Cristo (v. 8; cf. Mt 25.31; Hch 10.42) o Dios mismo (4.12; cf. Ro 2.16; Heb 12.23).10 Humillaos delante del Seńor y él os exaltará.

żQuién eres para que juzgues?

11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez.** Job 1.21-22; 2.10; 42.10-17.Ex 34.6; Sal 103.8; 111.4.12 Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero tú, żquién eres para que juzgues a otro?* Cf. Mt 5.34-37.

No os gloriéis del día de mańana

13 ˇVamos ahora!, los que decís: «Hoy y mańana iremos a tal ciudad, estaremos allá un ańo, negociaremos y ganaremos», 14 cuando no sabéis lo que será mańana. Pues żqué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.** Ancianos: es decir, los que presiden en la comunidad; véase Hch 11.30 n.El aceite de oliva se usaba como medicina (cf. Lc 10.34); aquí se trata de un acto que se realiza en el nombre del Seńor, acompańada de la oración, para obtener del Seńor la curación del enfermo (cf. Mc 6.13) y el perdón de los pecados (cf. Mt 9.1-8).15 En lugar de lo cual deberíais decir: «Si el Seńor quiere, viviremos y haremos esto o aquello».* Cf. Mc 16.18.16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala. 17 El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.* 1 R 17.1; 18.1; Lc 4.25.

La amistad con el mundo

Contra los ricos opresores

1 ˇVamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. 2 Vuestras riquezas están podridas y vuestras ropas, comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata están enmohecidos y su moho testificará contra vosotros y devorará del todo vuestros cuerpos como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días finales.* Se refiere al día del juicio final, cuando de nada habrán de servir las posesiones materiales.4 El jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engańo no les ha sido pagado por vosotros, clama, y los clamores de los que habían segado han llegado a los oídos del Seńor de los ejércitos.* Alusión a Lv 19.13. Cf. Dt 24.14-15; Jer 22.13.5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra y sido libertinos. Habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.* Cf. Jer 12.3; 25.34.6 Habéis condenado y dado muerte al justo, sin que él os haga resistencia.* Pr 1.11-13.

Sed pacientes y orad

7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Seńor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.* La lluvia temprana y la tardía: las temporadas de lluvia; o sea, las de otońo y primavera respectivamente (Dt 11.14; Jer 5.24).8 Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Seńor se acerca.* Alusión a la venida gloriosa del Seńor: Mt 24.30; 1 Ts 4.13-17.9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; el Juez ya está delante de la puerta.* El Juez puede ser Cristo (v. 8; cf. Mt 25.31; Hch 10.42) o Dios mismo (4.12; cf. Ro 2.16; Heb 12.23).10 Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Seńor.

żQuién eres para que juzgues?

11 Nosotros tenemos por bienaventurados a los que sufren: Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le dio el Seńor, porque el Seńor es muy misericordioso y compasivo.** Job 1.21-22; 2.10; 42.10-17.Ex 34.6; Sal 103.8; 111.4.12 Sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo ni por la tierra ni por ningún otro juramento; sino que vuestro «sí» sea sí, y vuestro «no» sea no, para que no caigáis en condenación.* Cf. Mt 5.34-37.

No os gloriéis del día de mańana

13 żEstá alguno entre vosotros afligido? Haga oración. żEstá alguno alegre? Cante alabanzas. 14 żEstá alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Seńor.** Ancianos: es decir, los que presiden en la comunidad; véase Hch 11.30 n.El aceite de oliva se usaba como medicina (cf. Lc 10.34); aquí se trata de un acto que se realiza en el nombre del Seńor, acompańada de la oración, para obtener del Seńor la curación del enfermo (cf. Mc 6.13) y el perdón de los pecados (cf. Mt 9.1-8).15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Seńor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.* Cf. Mc 16.18.16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados.ń 5.16Cf. Pr 28.13.La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres ańos y seis meses.* 1 R 17.1; 18.1; Lc 4.25.18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.* 1 R 18.42-45.19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad y alguno lo hace volver, 20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma y cubrirá multitud de pecados.* Multitud de pecados: Probablemente debe entenderse en sentido general, sin especificar de quién son. Cf. Pr 10.12; 1 P 4.8.