La dicha del perdón
Salmo de David. Masquil
SALMO 32
1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada
y cubierto su pecado.
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad
y en cuyo espíritu no hay engańo.
3 Mientras callé,%se envejecieron mis huesos
en mi gemir todo el día,
4 porque de día y de noche%se agravó sobre mí tu mano;
se volvió mi verdor en sequedades%de verano.
5 Mi pecado te declaré
y no encubrí mi iniquidad.
Dije: «Confesaré mis rebeliones%a Jehová»,
y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
* Compárese este v. con el texto de Pr 28.13 y con 1 Jn 1.9.6 Por esto orará a ti todo santo
en el tiempo en que puedas ser hallado;
ciertamente en la inundación%de muchas aguas
no llegarán estas a él.
7 Tú eres mi refugio;
me guardarás de la angustia;
con cánticos de liberación me rodearás.
8 «Te haré entender y te enseńaré%el camino en que debes andar;
sobre ti fijaré mis ojos.
9 No seáis como el caballo, o como%el mulo, sin entendimiento,
que han de ser sujetados%con cabestro y con freno,
porque si no, no se acercan a ti».
10 Muchos dolores habrá para el impío;
mas al que espera en Jehová,%lo rodea la misericordia.
11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
ˇcantad con júbilo todos vosotros%los rectos de corazón!
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