Lamento de los cautivos en Babilonia
SALMO 137
1 Junto a los ríos de Babilonia,
allí nos sentábamos y llorábamos
acordándonos de Sión.
2 Sobre los sauces, en medio de ella,
colgamos nuestras arpas.
3 Y los que nos habían llevado cautivos%nos pedían cánticos,
los que nos habían desolado%nos pedían alegría, diciendo:
«Cantadnos algunos de los cánticos%de Sión».
* Obligar a los cautivos a cantar era ya una humillación; pero hacerlos cantar sus himnos religiosos era una humillación mayor, porque eso equivalía a reconocer que su propio Dios era menos poderoso que el dios del pueblo vencedor.4 żCómo cantaremos un cántico de Jehová
en tierra de extrańos?
* En tierra de extrańos: no solo tierra de extranjeros, sino también manchada por la idolatría y por otras inmoralidades cometidas por los paganos.5 Si me olvido de ti, Jerusalén,
pierda mi diestra su destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar,
si de ti no me acuerdo;
si no enaltezco a Jerusalén
como preferente asunto de mi alegría.
7 Jehová, recuerda a los hijos de Edom
cuando el día de Jerusalén decían:
«ˇArrasadla, arrasadla
hasta los cimientos!».
* Los hijos de Edom, antiguos vasallos y enemigos tradicionales de Israel, hicieron causa común con Babilonia y celebraron triunfalmente el desastre de Israel (Abd 10-15). Por eso se los incluye en esta violenta imprecación. Cf. Ez 25.12-14. Acerca de Edom, véase Sal 60.8 n.8 Hija de Babilonia, la desolada,
bienaventurado el que te dé el pago
de lo que tú nos hiciste.
* Jer 50.29; Ap 18.6.9 ˇDichoso el que tome tus nińos
y los estrelle contra la peńa!* Esta práctica cruel formaba parte de las costumbres guerreras de aquellos tiempos. Cf. Is 13.16; Os 10.14; Nah 3.10.
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