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Romanos 5 5 de 16 capítulos

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Seńor Jesucristo, 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;* Ro 9.31-32.4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

El pecado que habita en mí

7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguien tuviera el valor de morir por el bueno. 8 Pero Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.* Dt 30.12-14.9 Con mucha más razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira,** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida., 11 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Seńor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.* Gl 3.28; Col 3.11.13 Antes de la Ley ya había pecado en el mundo; pero donde no hay Ley, no se inculpa de pecado.* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

Siervos de la justicia

15 Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno muchos murieron, la gracia y el don de Dios abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo.* Is 52.7; Nah 1.15.16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó, porque, ciertamente, el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida.* Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 Así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos.* Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 La Ley, pues, se introdujo para que el pecado abundara; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 porque así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reinará por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Seńor nuestro.* Is 65.2.

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 żQué, pues, diremos? żPerseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 ˇDe ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, żcómo viviremos aún en él? 3 żO no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?,* Ro 9.31-32.4 porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 Si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado,

El pecado que habita en mí

7 porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él,* Dt 30.12-14.9 y sabemos que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseńorea más de él.** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 En cuanto murió, al pecado murió una vez por todas;, pero en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Seńor nuestro.* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus apetitos;* Gl 3.28; Col 3.11.13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 El pecado no se enseńoreará de vosotros,ń 6.14El pecado... de vosotros: El futuro del verbo tiene valor de imperativo, así que esta oración puede traducirse como el pecado no tenga ya poder sobre vosotros.pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia.

Siervos de la justicia

15 żQué, pues? żPecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ˇDe ninguna manera!* Is 52.7; Nah 1.15.16 żNo sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerlo, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia?* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 Pero gracias a Dios que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina que os transmitieron;* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.* Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad: así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la impureza y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.* Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 Cuando erais esclavos del pecado, erais libres con respecto a la justicia. 21 żPero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.* Is 65.2.22 Pero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna,* Cf. Ro 3.25-26.23 porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Seńor nuestro.

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 żAcaso ignoráis, hermanos (hablo con los que conocen de leyes), que la ley se enseńorea del hombre entre tanto que este vive? 2 La mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley que la unía a su marido. 3 Así que, si en vida del marido se une a otro hombre, será llamada adúltera; pero si su marido muere, es libre de esa ley, de tal manera que si se une a otro marido, no será adúltera.* Ro 9.31-32.4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la Ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 Mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, estimuladas por la Ley, obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

El pecado que habita en mí

7 żQué, pues, diremos? żLa Ley es pecado? ˇDe ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la Ley; y tampoco conocería la codicia, si la Ley no dijera: «No codiciarás». 8 Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda codicia porque sin la Ley, el pecado está muerto.* Dt 30.12-14.9 Y yo sin la Ley vivía en un tiempo; pero al venir el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte, 11 porque el pecado, aprovechándose del mandamiento, me engańó, y por él me mató.* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.* Gl 3.28; Col 3.11.13 Entonces, żlo que es bueno vino a ser muerte para mí? ˇDe ninguna manera! Más bien, el pecado, para mostrarse como pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que el pecado, por medio del mandamiento, llegara a ser extremadamente pecaminoso.* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 Sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy carnal, vendido al pecado.

Siervos de la justicia

15 Lo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago.* Is 52.7; Nah 1.15.16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena.* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que está en mí.* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.* Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.* Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que está en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí,* Is 65.2.22 pues según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;* Cf. Ro 3.25-26.23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ˇMiserable de mí! żQuién me librará de este cuerpo de muerte? 25 ˇGracias doy a Dios, por Jesucristo Seńor nuestro! Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne, a la ley del pecado.* Os 2.23; cf. también 1 P 2.10.

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, 2 porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne,* Ro 9.31-32.4 para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz,

El pecado que habita en mí

7 por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.* Dt 30.12-14.9 Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, pero el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne,* Gl 3.28; Col 3.11.13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios,ń 8.14Cf. Gl 5.18.

Siervos de la justicia

15 pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «ˇAbba, Padre!».* Is 52.7; Nah 1.15.16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse,* Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.* Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 La creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza. 21 Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.* Is 65.2.22 Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.* Cf. Ro 3.25-26.23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo, 24 porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, żpara qué esperarlo? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.* Os 2.23; cf. también 1 P 2.10.26 De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.* Os 1.10.27 Pero el que escudrińa los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.* El remanente: Véase Ro 11.5 n.

Más que vencedores

28 Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.* Is 10.22-23.29 A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.* Is 1.9. Sodoma y Gomorra: Gn 19.1-28.

La justicia que es por fe

30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. 31 żQué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, żquién contra nosotros? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, żcómo no nos dará también con él todas las cosas?* En diversos ms. no aparece: de la Ley.33 żQuién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.* Is 28.16, combinado con Is 8.14; (cf. también 1 P 2.6-8). En él: es decir, en Cristo, simbolizado por la piedra; también puede traducirse en ella.34 żQuién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.** A la diestra de Dios: Sal 110.1; Ef 1.20; véase Mt 22.44 n.Cristo... nosotros: También puede traducirse como pregunta retórica: żAcaso Cristo, el que murió, que además resucitó y está a la derecha de Dios, rogando por nosotros?35 żQuién nos separará del amor de Cristo? żTribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?* Espada o muerte violenta.36 Como está escrito:
«Por causa de ti somos muertos%todo el tiempo;
somos contados como ovejas%de matadero».
*
Sal 44.22; cf. 2 Co 4.11.37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Seńor nuestro.

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, 3 porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;* Ro 9.31-32.4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la Ley, el culto y las promesas.* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 A ellos también pertenecen los patriarcas, de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 No que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas,

El pecado que habita en mí

7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos suyos, sino: «En Isaac te será llamada descendencia». 8 Esto es: no son hijos de Dios los hijos según la carne, sino que son contados como descendencia los hijos según la promesa,* Dt 30.12-14.9 pues la palabra de la promesa es esta: «Por este tiempo vendré y Sara tendrá un hijo».** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 Pero no solo esto, pues también Rebeca concibió de un solo hombre, de Isaac nuestro padre. 11 No habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal (para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciera, no por las obras sino por el que llama),* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 cuando Dios le dijo a Rebeca: «El mayor servirá al menor».* Gl 3.28; Col 3.11.13 Como está escrito: «A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí».* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 żQué, pues, diremos? żQue hay injusticia en Dios? ˇDe ninguna manera!,

Siervos de la justicia

15 pues a Moisés dice: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca».* Is 52.7; Nah 1.15.16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia,* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 porque la Escritura dice al faraón: «Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra».ń 9.17Ex 9.16.* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.* Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 Pero me dirás: «żPor qué, pues, inculpa? żQuién ha resistido a su voluntad?»* Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 Pero tú, hombre, żquién eres, para que alterques con Dios? żDirá el vaso de barro al que lo formó: «Por qué me has hecho así»? 21 żAcaso no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?* Is 65.2.22 żY qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?* Cf. Ro 3.25-26.23 Él, para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que había preparado de antemano para gloria. 24 A estos también ha llamado, es decir, a nosotros, no solo de los judíos, sino también de los gentiles. 25 Como también en Oseas dice:
«Llamaré pueblo mío%al que no era mi pueblo,
y a la no amada, amada.
*
Os 2.23; cf. también 1 P 2.10.26 Y en el lugar donde se les dijo:
“Vosotros no sois pueblo mío”,
allí serán llamados%“hijos del Dios viviente”».
*
Os 1.10.27 También Isaías proclama acerca de Israel: «Aunque el número de los hijos de Israel fuera como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo,* El remanente: Véase Ro 11.5 n.

Más que vencedores

28 porque el Seńor ejecutará su sentencia sobre la tierra con justicia y prontitud».* Is 10.22-23.29 Y como antes dijo Isaías:
«Si el Seńor de los ejércitos%no nos hubiera dejado descendencia,
como Sodoma habríamos venido a ser,
y a Gomorra seríamos semejantes».
*
Is 1.9. Sodoma y Gomorra: Gn 19.1-28.

La justicia que es por fe

30 żQué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 31 mientras Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 32 żPor qué? Porque iban tras ella no por fe, sino dependiendo de las obras de la Ley, de modo que tropezaron en la piedra de tropiezo,* En diversos ms. no aparece: de la Ley.33 como está escrito:
«He aquí pongo en Sión%piedra de tropiezo y roca de caída;
y el que crea en él, no será defraudado».
*
Is 28.16, combinado con Is 8.14; (cf. también 1 P 2.6-8). En él: es decir, en Cristo, simbolizado por la piedra; también puede traducirse en ella.

Resultados de la justificación

Muertos al pecado

Analogía tomada del matrimonio

Vida en el Espíritu

La elección de Israel

1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios es por la salvación de Israel, 2 porque yo soy testigo de que tienen celo por Dios, pero no conforme al verdadero conocimiento. 3 Ignorando la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios,* Ro 9.31-32.4 pues el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.* El fin de la Ley es Cristo: o La Ley llega a su término con Cristo: El sentido más probable es que Cristo pone término al régimen de la Ley (cf. Ro 7.4-6; Gl 3.24). Algunos traducen: la Ley tiene como finalidad a Cristo.5 Moisés escribe así de la justicia que es por la Ley: «El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas».* Lv 18.5; cf. también Gl 3.12.6 Pero de la justicia que es por la fe, dice así: «No digas en tu corazón: “żQuién subirá al cielo?” (esto es, para traer abajo a Cristo);

El pecado que habita en mí

7 o, “żquién descenderá al abismo?” (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos)». 8 Pero żqué dice?: «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos:* Dt 30.12-14.9 Si confiesas con tu boca que Jesús es el Seńor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo,** Fórmula primitiva de confesión de fe; véase Jn 20.28 n.Hch 16.31.10 porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 La Escritura dice: «Todo aquel que en él cree, no será defraudado»,* Is 28.16.

Adán y Cristo

12 porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Seńor de todos, es rico para con todos los que lo invocan;* Gl 3.28; Col 3.11.13 ya que todo aquel que invoque el nombre del Seńor, será salvo.* Jl 2.32. En la versión griega (LXX) de dicho pasaje, el nombre de Dios se traduce como Seńor, nombre que aquí se aplica a Cristo.14 żCómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? żY cómo creerán en aquel de quien no han oído? żY cómo oirán sin haber quien les predique?

Siervos de la justicia

15 żY cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: «ˇCuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!».* Is 52.7; Nah 1.15.16 Pero no todos obedecieron al evangelio, pues Isaías dice: «Seńor, żquién ha creído a nuestro anuncio?».* Is 53.1, citado también en Jn 12.38.17 Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios.* Dios: otros ms. dicen: Cristo.18 Pero yo pregunto: żAcaso no han oído? Antes, bien,
«Por toda la tierra ha salido%la voz de ellos
y hasta los fines de la tierra%sus palabras».
*
Los de Israel sí han oído el mensaje; Pablo aplica el Sal 19.4 a la voz de quienes anuncian el evangelio.19 También pregunto: żNo ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice:
«Yo os provocaré a celos con un pueblo%que no es pueblo;
con pueblo insensato os provocaré a ira».
*
Dt 32.21. El tema se desarrolla más ampliamente en Ro 11.11-14.20 E Isaías dice resueltamente:
«Fui hallado por los que no me buscaban;
me manifesté a los que no preguntaban%por mí».ń 10.20Is 65.1; cf. Ro 9.30.
21 Pero acerca de Israel dice: «Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y rebelde».* Is 65.2.