1. PRIMERA PARTE (1.1--3.5)
La esposa y los hijos de Oseas
1 Palabra que Jehová dirigió a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel.**** Palabra que Jehová dirigió a Oseas: para los encabezamientos de los libros proféticos, véase Is 1.1 nota b.Aunque el mensaje del profeta estaba dirigido originalmente a Israel, el reino del Norte, aquí se identifica a varios reyes de Judá: Uzías (2 R 15.1-7; 2 Cr 26), Jotam (2 R 15.32-38; 2 Cr 27), Acaz (2 R 16; 2 Cr 28), y Ezequías (2 R 18--20; 2 Cr 29--32). Cf. Is 1.1; Miq 1.1, y véase la Tabla Cronológica del AT.A este rey se le designa habitualmente como Jeroboam II (2 R 14.23-29), para distinguirlo del que se menciona en 1 R 11.26-40; 12.1--14.20. Su reinado sobre Israel (783-743 a.C.) coincidió aproximadamente con el de Uzías en Judá (781-740 a.C.). Véase Am 1.1 nota f.Es casi seguro que Oseas continuó su actividad profética después del reinado de Jeroboam II y que la terminó antes de la caída de Samaria en el ańo 721 a.C. (cf. 2 R 17.1-6); cf. 2 R 15.13-31.2 Comienzo de la palabra que Jehová habló por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas:
«Ve, toma por mujer a una prostituta
y ten hijos de prostitución con ella,
porque la tierra se prostituye
apartándose de Jehová».* La tierra se prostituye apartándose de Jehová: Esta expresión condena ciertas prácticas religiosas de los israelitas, en las que el culto de Jehová, el Dios de Israel, se mezclaba con ritos dedicados a Baal, el dios cananeo de la fertilidad (véase Jue 2.13 n). Tales ritos incluían ocasionalmente relaciones sexuales con prostitutas que eran, a su vez, sacerdotisas de las divinidades cananeas. La palabra prostitución, en el libro de Oseas, se refiere unas veces a la inmoralidad sexual, y otras, en sentido figurado, a la infidelidad del pueblo israelita a su Dios (cf. Os 5.3; 6.10; 9.1); al decir que la tierra se prostituye apartándose de Jehová, el profeta denuncia la corrupción de una sociedad donde todo se ha pervertido, desde la relación con Dios hasta la lealtad para con el prójimo (Os 4.1-2). Véase Jer 2.20 nota w.3 Fue, pues, y tomó a Gomer, hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo. 4 Entonces Jehová le dijo:
«Ponle por nombre Jezreel,
porque dentro de poco castigaré%a la casa de Jehú
a causa de la sangre derramada en Jezreel,
y haré cesar el reinado%de la casa de Israel.
* Haré cesar el reinado de la casa de Israel: Cf. 2 R 18.9-12.5 Aquel día quebraré el arco de Israel
en el valle de Jezreel».* Valle de Jezreel: llamado también llanura de Meguido (Zac 12.11) y designado por los griegos con el nombre de Esdrelón. Este lugar fue escenario de batallas importantes en la historia de Israel (cf. Jue 4--7; 2 R 23.28-30). Véanse también Ap 16.16 n. e Índice de mapas.6 Concibió Gomer otra vez y dio a luz una hija. Dios dijo a Oseas:
«Ponle por nombre Lo-ruhama,
porque no me compadeceré más%de la casa de Israel,
ni los perdonaré.* Ni los perdonaré: traducción probable; heb. oscuro. Cf. Am 8.2.7 »Pero de la casa de Judá tendré misericordia: los salvaré por Jehová, su Dios.ń 1.7De la casa de Judá tendré misericordia: los salvaré por Jehová, su Dios: El mismo Seńor intervino para salvar a Jerusalén cuando Senaquerib, rey de Asiria, la había sitiado en el ańo 701 a.C. (2 R 19.32-37; Is 37.33-38).No los salvaré con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con caballos ni jinetes». 8 Después de haber destetado a Lo-ruhama, Gomer concibió y dio a luz un hijo. 9 Y dijo Dios:
«Llámalo Lo-ammi,
porque vosotros no sois mi pueblo
ni yo seré vuestro Dios».
10 Con todo, el número de los hijos%de Israel
será como la arena del mar,
que no se puede medir ni contar.
Y en el lugar donde se les dijo:
«Vosotros no sois mi pueblo»,
se les dirá:
«Sois hijos del Dios viviente».
* «Sois hijos del Dios viviente»: Israel, en su condición de hijo (Os 11.1), debe al Seńor lealtad completa (Dt 4.10), ya que, frente a los baales, que son no-dioses, ídolos o nada (cf. Dt 32.17-21; Is 40.18-20; 44.9-20; Jer 10.1-11; Ro 9.25-26), él es el Dios viviente (cf. Jos 3.10; Sal 42.2; 84.2).11 Se congregarán los hijos de Judá%y de Israel,
nombrarán un solo jefe
y se levantarán de la tierra,
porque grande será el día de Jezreel.* El día de Jezreel: Jezreel dejará de ser un signo de derrota (cf. Os 1.4) para convertirse en afirmación y grito de victoria.
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