2. LECTURA PÚBLICA DE LA LEY Y RENOVACIÓN DEL PACTO (7.73b--10.39)
Esdras lee la Ley al pueblo
1 Entonces se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. 2 El primer día del mes séptimo, el sacerdote Esdras trajo la Ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender.* El mes séptimo (septiembre-octubre) es muy importante en el calendario religioso judío, ya que en el primer día se celebra la fiesta de las Trompetas, el diez es el día de la expiación y el quince comienza la fiesta de los Tabernáculos (cf. Lv 23.23-38; Nm 29.1,7,12). Además, en 2 Cr 5.3; 31.7; Esd 3.1,6; Zac 7.5; 8.19 se mencionan otros acontecimientos significativos que ocurrieron o se celebraban en ese mismo mes.3 Desde el alba hasta el mediodía, leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la Ley. 4 Y el escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que habían levantado para esa ocasión, y junto a él estaban, a su derecha, Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 5 Abrió, pues, Esdras el libro ante los ojos de todo el pueblo --pues estaba más alto que todo el pueblo--; y cuando lo abrió, el pueblo entero estuvo atento. 6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo, alzando sus manos, respondió: «ˇAmén! ˇAmén!»; y se humillaron, adorando a Jehová rostro en tierra. 7 Los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la Ley, mientras el pueblo se mantenía atento en su lugar. 8 Y leían claramente en el libro de la ley de Dios, y explicaban su sentido, de modo que entendieran la lectura.* Explicaban su sentido: otra posible traducción: lo traducían. Los levitas traducían al idioma arameo y explicaban el libro de la Ley (v. 1), que estaba escrito en hebreo. Durante y después del exilio en Babilonia (cf. 2 R 25) el arameo se convirtió en el idioma corriente de los judíos.9 Entonces el gobernador Nehemías, el sacerdote y escriba Esdras y los levitas que hacían entender al pueblo dijeron a todo el pueblo: «Hoy es día consagrado a Jehová, nuestro Dios; no os entristezcáis ni lloréis»; pues todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la Ley.* La referencia al gobernador Nehemías en este relato es difícil de explicar. Algunos comentaristas piensan que no formaba parte del texto original y que fue ańadida posteriormente para relacionar a este reformador con la persona y obra de Esdras.10 Luego les dijo: «Id, comed alimentos grasos, bebed vino dulce y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque este es día consagrado a nuestro Seńor. No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza». 11 También los levitas calmaban a todo el pueblo, diciendo: «Callad, porque es día santo; no os entristezcáis». 12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, a obsequiar porciones y a gozar de gran alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseńado. 13 Al día siguiente, se reunieron los cabezas de familia de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, junto al escriba Esdras, para estudiar las palabras de la Ley.* Los cabezas de familia: Cf. Dt 6.4-9.14 Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por medio de Moisés, que habitaran los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo;* La fiesta de los Tabernáculos, una de las más importantes para el pueblo judío (cf. Ex 23.14-19; 34.18-26; Dt 16.1-17), evoca la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto y la marcha del pueblo por el desierto (Lv 23.34-44).15 y que hicieran saber e hicieran pregonar por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: «Salid al monte y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como está escrito». 16 Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efraín. 17 Toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo gran alegría. 18 Leyó Esdras el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.* Cf. Dt 31.10-13.
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