Maquinaciones de los adversarios
1 Cuando oyeron Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y los demás de nuestros enemigos que yo había edificado el muro, y que no quedaba en él brecha alguna (aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas de las puertas),* Véanse Neh 2.10 n. y Neh 2.19 n.2 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: «Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono». Pero ellos habían pensado hacerme mal.* El valle de Ono: tal vez estaba ubicado entre los territorios de Samaria, Asdod y Judá, a unos 40 km. al noroeste de Jerusalén.3 Entonces envié mensajeros para decirles: «Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir; porque cesaría la obra si yo la abandonara para ir a vosotros». 4 Cuatro veces me enviaron mensajes sobre el mismo asunto, y yo les respondí de la misma manera. 5 Entonces Sanbalat me envió a su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano,* La carta abierta incluía serias acusaciones contra Nehemías, en particular la de traición al imperio persa (v.6), que era un delito extremadamente grave.6 en la cual estaba escrito: «Se ha oído entre las naciones, y Gasmu lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros y que por eso edificas tú el muro, con la mira, según estas palabras, de ser tú su rey; 7 y que has puesto profetas que, refiriéndose a ti, proclamen en Jerusalén: “ˇHay rey en Judá!”. Estas palabras van a llegar a los oídos del rey; ven, por tanto, y consultemos juntos».* Las aspiraciones mesiánicas del pueblo habían sido renovadas, un siglo antes, por Hageo y Zacarías (cf. Esd 5.1; Hag 1.14--2.9; Zac 4.6-10; 6.15).8 Entonces envié yo a decirle: «No hay nada de lo que dices, sino que son invenciones de tu corazón». 9 Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: «Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada». «ˇAhora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos!».* Fortalece tú mis manos: Otra posible traducción basada en varias versiones antiguas: Yo puse aún mayor empeńo (véase Neh 5.19 n.).10 Después fui a casa de Semaías hijo de Delaía hijo de Mehetabel, porque estaba encerrado. Él me dijo: --Reunámonos en la casa de Dios, dentro del Templo, y cerremos las puertas, porque vienen a matarte; sí, esta noche vendrán a matarte. 11 Pero yo le respondí: --żUn hombre como yo ha de huir? żY quién, que fuera como yo, entraría al Templo para salvarse la vida? No entraré. 12 Reconocí que Dios no lo había enviado, sino que decía aquella profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo habían sobornado. 13 Pues fue sobornado para intimidarme, para que así yo pecara. Ellos aprovecharían esto para crearme mala fama y desprestigiarme. 14 «ˇAcuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; también acuérdate de la profetisa Noadías y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo!».* Véanse Neh 4.4 n. y Neh 5.19 n.15 Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.* Mes de Elul: es decir, agosto-septiembre. La reconstrucción de las murallas finalizó a los 52 días de haber comenzado la obra, posiblemente en el ańo 445 a.C. Este período relativamente breve parece indicar que no fue necesario reparar la totalidad de las murallas, ya que después del exilio disminuyó el tamańo de la ciudad de Jerusalén.16 Cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros; se sintieron humillados y reconocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra. 17 En aquellos días los principales de Judá enviaban muchas cartas a Tobías y recibían las de este.* Tobías practicaba un juego doble: por un lado, tenía buenas relaciones familiares y comerciales con algunas familias importantes de Jerusalén; por el otro, participaba del plan contra Nehemías (cf. v. 19; véase 2.10 n.).18 Porque muchos en Judá se habían aliado con él, pues era yerno de Secanías hijo de Ara; y Johanán su hijo había tomado por mujer a la hija de Mesulam hijo de Berequías. 19 También contaban delante de mí las buenas obras de Tobías, y a él le referían mis palabras. Y Tobías enviaba cartas para atemorizarme.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas