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Nehemías 5 5 de 13 capítulos

Abolición de la usura

1 Entonces hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos.* El gran clamor del pueblo se relaciona con la pobreza en que vivían. Las dificultades con los vecinos de Judá (4.6-10) y la posibilidad de un ataque enemigo habían afectado a la agricultura, pues los que podían cultivar la tierra debían defender la ciudad y trabajar en la reconstrucción de las murallas.2 Había quien decía: «Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos; por tanto, hemos pedido prestado grano para comer y vivir». 3 Y había quienes decían: «Hemos empeńado nuestras tierras, nuestras vińas y nuestras casas, para comprar grano, a causa del hambre». 4 Otros decían: «Hemos tomado prestado dinero sobre nuestras tierras y vińas para el tributo del rey. 5 Ahora bien, nosotros y nuestros hermanos somos de una misma carne, y nuestros hijos son como sus hijos; sin embargo, nosotros tuvimos que entregar nuestros hijos y nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas son ya esclavas, y no podemos rescatarlas porque nuestras tierras y nuestras vińas son de otros».* Nuestras tierras y nuestras vińas son de otros: Un sector de la comunidad había aprovechado la crisis para enriquecerse indebidamente, provocando de ese modo una situación de injusticia que había sido condenada por los profetas de Israel (cf. Is 1.10-20; Am 2.6-16).6 Cuando oí su clamor y estas palabras, me enojé mucho. 7 Después de meditarlo bien, reprendí a los nobles y a los oficiales. Y les dije: --żExigís interés a vuestros hermanos? Además, convoqué contra ellos una gran asamblea, 8 y les dije: --Nosotros, según nuestras posibilidades, rescatamos a nuestros hermanos judíos que habían sido vendidos a las naciones; ży ahora sois vosotros los que vendéis aun a vuestros hermanos, para que nosotros tengamos que rescatarlos de nuevo? Y callaron, pues no tuvieron qué responder. 9 Y yo ańadí: --No es bueno lo que hacéis. żNo deberíais andar en el temor de nuestro Dios, para no ser objeto de burla de las naciones enemigas nuestras? 10 También yo, mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y grano. ˇPerdonémosles esta deuda! 11 Os ruego que les devolváis hoy sus tierras, sus vińas, sus olivares y sus casas, y la centésima parte del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandáis de ellos como interés.* La centésima parte: Quizá se hace referencia a una deuda importante o al interés que tenía que pagarse. El texto sugiere que las deudas debían cancelarse totalmente.12 Ellos respondieron: --Lo devolveremos y nada les demandaremos; haremos así como tú dices. Entonces convoqué a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esto. 13 Sacudí además mi vestido, y dije: --Así sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpla esto; así sea sacudido y quede sin nada. Y respondió toda la congregación: --ˇAmén! Entonces alabaron a Jehová, y el pueblo hizo conforme a esto. 14 También desde el día que me mandó el rey que fuera gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el ańo veinte del rey Artajerjes hasta el ańo treinta y dos, doce ańos, ni yo ni mis hermanos comimos del pan del gobernador.* Nehemías fue gobernador de la tierra de Judá en dos ocasiones (cf. 13.6). Su primer período duró doce ańos (445-433 a.C.).15 En cambio, los primeros gobernadores que me antecedieron abrumaron al pueblo: les cobraban, por el pan y por el vino, más de cuarenta siclos de plata, y aun sus criados se enseńoreaban del pueblo. Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios.* Según la ley persa, los gobernadores podían cobrar impuestos al pueblo para sufragar los gastos administrativos y personales (v. 18). Pero Nehemías rechazó esa posibilidad por dos razones: por su temor de Dios y por su gran compasión hacia el pueblo (v. 14, 18).16 También trabajé mi parte en la restauración de este muro, y no he comprado heredad; también todos mis criados estaban allí juntos en la obra. 17 Además, ciento cincuenta judíos y oficiales, y los que venían de las naciones que había alrededor de nosotros, se sentaban a mi mesa. 18 Cada día se preparaba un buey y seis ovejas escogidas; también me preparaban aves; y, cada diez días, se traía vino en abundancia. Así y todo, nunca reclamé el pan del gobernador, porque la carga que pesaba sobre este pueblo era excesiva. 19 «ˇAcuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo!».* En los relatos de Nehemías se intercalan varias oraciones breves, que se caracterizan por expresiones como “tómame en cuenta” o “acuérdate de mí” (cf. 13.14,22,31). En ellas se destacan, además, las acciones de Nehemías a favor del pueblo judío.