Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 »Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 »Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 »Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 Vosotros, pues, oraréis así:
»“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Venga tu Reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 El pan nuestro de cada día,ń 6.11De cada día: Expresión que puede significar para el día de hoy o para el día de mańana. Cf. Ex 16.4; Pr 30.8-9; nótese también el tema del pan en Jn 6.32-35.dánoslo hoy.
* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos%a nuestros deudores.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 No nos metas en tentación,
sino líbranos del mal,
porque tuyo es el Reino,%el poder y la gloria,
por todos los siglos. Amén”.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 »Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 »Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 »No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan;* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan,
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 »La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, żcuántas no serán las mismas tinieblas?* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 »Ninguno puede servir a dos seńores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 »Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. żNo es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?
A quién se debe temer
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. żNo valéis vosotros mucho más que ellas?
Dos ciegos reciben la vista
27 żY quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, ańadir a su estatura un codo?
Los endemoniados gadarenos
28 Y por el vestido, żpor qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
Jesús sana a muchos
29 pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mańana se quema en el horno, Dios la viste así, żno hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?
Parábola de la semilla de mostaza
31 No os angustiéis, pues, diciendo: “żQué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”,* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas.
Parábola de la levadura
33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán ańadidas.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 »Así que no os angustiéis por el día de mańana, porque el día de mańana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 »No juzguéis, para que no seáis juzgados,
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 żPor qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 żO cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes la viga en el tuyo?** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 ˇHipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. 6 »No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 »Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, 8 porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 żQué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 żO si le pide un pescado, le dará una serpiente?* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, żcuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 »Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 pero angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 »Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Por sus frutos los conoceréis. żAcaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 Así que por sus frutos los conoceréis.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 »No todo el que me dice: “ˇSeńor, Seńor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.ń 7.21Lc 6.46.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Muchos me dirán en aquel día: “Seńor, Seńor, żno profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Entonces les declararé: “Nunca os conocí. ˇApartaos de mí, hacedores de maldad!”.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.
A quién se debe temer
26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.
Dos ciegos reciben la vista
27 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina».
Los endemoniados gadarenos
28 Cuando terminó Jesús estas palabras, la gente estaba admirada de su doctrina,
Jesús sana a muchos
29 porque les enseńaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Cuando descendió Jesús del monte, lo seguía mucha gente.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 En esto se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: --Seńor, si quieres, puedes limpiarme.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: --Quiero, sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. 4 Entonces Jesús le dijo: --Mira, no lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión, que le rogaba 6 diciendo: --Seńor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Jesús le dijo: --Yo iré y lo sanaré. 8 Respondió el centurión y dijo: --Seńor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará,
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 pues también yo soy hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: --De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Entonces Jesús dijo al centurión: --Vete, y como creíste te sea hecho. Y su criado quedó sano en aquella misma hora.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Fue Jesús a casa de Pedro y vio a la suegra de este postrada en cama, con fiebre.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 Entonces tocó su mano y la fiebre la dejó; ella se levantó, y los servía.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Al caer la noche le llevaron muchos endemoniados, y con la palabra echó fuera a los demonios y sanó a todos los enfermos, 17 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, dio orden de pasar al otro lado.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Se le acercó un escriba y le dijo: --Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 Jesús le dijo: --Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 Otro de sus discípulos le dijo: --Seńor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.ń 8.21Cf. Gn 50.5.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Jesús le dijo: --Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Entró él en la barca y sus discípulos lo siguieron.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo: --ˇSeńor, sálvanos, que perecemos!
A quién se debe temer
26 Él les dijo: --żPor qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
Dos ciegos reciben la vista
27 Los hombres, maravillados, decían: --żQué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?
Los endemoniados gadarenos
28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.
Jesús sana a muchos
29 Y clamaron diciendo: --żQué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? żHas venido acá para atormentarnos antes de tiempo? 30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.
Parábola de la semilla de mostaza
31 Y los demonios le rogaron diciendo: --Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 Él les dijo: --Id. Ellos salieron y se fueron a aquel hato de cerdos, y entonces todo el hato de cerdos se lanzó al mar por un despeńadero, y perecieron en las aguas.
Parábola de la levadura
33 Los que los apacentaban huyeron y, llegando a la ciudad, contaron todas las cosas y lo que había pasado con los endemoniados.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su territorio.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Y sucedió que le llevaron un paralítico tendido sobre una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: --Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Entonces algunos de los escribas se decían a sí mismos: «Este blasfema». 4 Conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: --żPor qué pensáis mal en vuestros corazones?** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 żQué es más fácil, decir: “Los pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados --dijo entonces al paralítico--: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. 8 La gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 Saliendo Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo que estaba sentado en el banco de los tributos públicos, y le dijo: --Sígueme. Él se levantó y lo siguió.* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, muchos publicanos y pecadores, que habían llegado, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: --żPor qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Al oir esto Jesús, les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: --żPor qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 Jesús les dijo: --żAcaso pueden los que están de boda tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado,ń 9.15El esposo les será quitado: Jesús alude figuradamente a su propia muerte.y entonces ayunarán.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Nadie pone remiendo de pańo nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, el vino se derrama y los odres se pierden; pero echa el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 Mientras él les decía estas cosas, llegó un dignatario y se postró ante él, diciendo: --Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 En esto, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce ańos se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto,
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 porque se decía a sí misma: «Con solo tocar su manto, seré salva».
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: --Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Cuando entró Jesús en la casa del dignatario y vio a los que tocaban flautas y a la gente que hacía alboroto,* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 les dijo: --Apartaos, porque la nińa no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Pero cuando la gente fue echada fuera, entró y tomó de la mano a la nińa, y ella se levantó.
A quién se debe temer
26 Y se difundió esta noticia por toda aquella tierra.
Dos ciegos reciben la vista
27 Cuando salió Jesús, lo siguieron dos ciegos, diciéndole a gritos: --ˇTen misericordia de nosotros, Hijo de David!
Los endemoniados gadarenos
28 Al llegar a la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: --żCreéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: --Sí, Seńor.
Jesús sana a muchos
29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: --Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: --Mirad que nadie lo sepa.
Parábola de la semilla de mostaza
31 Pero cuando salieron, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 Tan pronto ellos salieron, le trajeron un mudo endemoniado.
Parábola de la levadura
33 Una vez expulsado el demonio, el mudo habló. La gente se maravillaba y decía: --Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 Pero los fariseos decían: --Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
La mies es mucha
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseńando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos.
La demanda de una seńal
38 Rogad, pues, al Seńor de la mies, que envíe obreros a su mies».
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, 4 Simón, el cananita, y Judas Iscariote, el que también lo entregó.** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones diciendo: «Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento.* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis.* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Al entrar en la casa, saludad.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies.ń 10.14Sacudid el polvo de vuestros pies: como gesto de rechazo. Cf. Hch 13.51.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 »Yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. 17 Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios y en sus sinagogas os azotarán;
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar,* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Seréis odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. De cierto os digo que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 »El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su seńor.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Bástale al discípulo ser como su maestro y al siervo como su seńor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ˇcuánto más a los de su casa!
A quién se debe temer
26 »Así que no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto; ni oculto que no haya de saberse.
Dos ciegos reciben la vista
27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo a plena luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
Los endemoniados gadarenos
28 No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
Jesús sana a muchos
29 żNo se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre. 30 Pues bien, aun vuestros cabellos están todos contados.
Parábola de la semilla de mostaza
31 Así que no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 »A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Parábola de la levadura
33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,
La mies es mucha
35 porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
La demanda de una seńal
38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.* Magdala: Se trata de un lugar en la orilla occidental del Mar de Galilea (véase Mc 8.10 n.).
Recompensas
(Mc 9.41)
40 »El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeńos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa».** Horno de fuego: imagen que simboliza el infierno; cf. Ap 21.8.Será el lloro y el crujir de dientes: lit. vendrán el llanto y la desesperación. Véase Mt 8.12 n.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseńar y a predicar en las ciudades de ellos.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Al oir Juan en la cárcel los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 a preguntarle: --żEres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: --Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio; 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a hablar de Juan a la gente: «żQué salisteis a ver al desierto? żUna cańa sacudida por el viento? 8 żO qué salisteis a ver? żA un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 Pero żqué salisteis a ver? żA un profeta? Sí, os digo, y más que profeta,* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 porque este es de quien está escrito:
»“Yo envío mi mensajero delante de ti,
el cual preparará tu camino%delante de ti”.* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 »De cierto os digo que entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeńo en el reino de los cielos es mayor que él.* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 »Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 El que tiene oídos para oir, oiga.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Pero ża qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y gritan a sus compańeros, 17 diciendo: “Os tocamos flauta y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo y no llorasteis”,
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Demonio tiene”.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos».* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo:
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 «ˇAy de ti, Corazín! ˇAy de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que en vestidos ásperos y ceniza se habrían arrepentido.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón que para vosotras.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Y tú, Capernaúm, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida, porque si en Sodomań 11.23-24Sodoma: Mt 10.15 n.; Lc 10.12.se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti».* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Seńor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los nińos.
A quién se debe temer
26 Sí, Padre, porque así te agradó.
Dos ciegos reciben la vista
27 »Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Los endemoniados gadarenos
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Jesús sana a muchos
29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, 30 porque mi yugo es fácil y ligera mi carga».
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados un sábado. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Los fariseos, al verlo, le dijeron: --Tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en sábado.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Pero él les dijo: --żNo habéis leído lo que hizo David cuando él y los que con él estaban sintieron hambre; 4 cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les estaba permitido comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 żO no habéis leído en la Ley cómo en sábado los sacerdotes en el Templo profanan el sábado, y son sin culpa? 6 Pues os digo que uno mayor que el Templo está aquí.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Si supierais qué significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”, no condenaríais a los inocentes, 8 porque el Hijo del hombre es Seńor del sábado.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 Saliendo de allí, fue a la sinagoga de ellos.* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Y había allí uno que tenía seca una mano. Para poder acusar a Jesús, le preguntaron: --żEstá permitido sanar en sábado?* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Él les dijo: --żQué hombre entre vosotros, si tiene una oveja y esta se le cae en un hoyo, en sábado, no le echa mano y la saca?* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Pero, żcuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, está permitido hacer el bien en sábado.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Entonces dijo a aquel hombre: --Extiende tu mano. Él la extendió y le fue restaurada sana como la otra.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Salieron entonces los fariseos y se confabularon contra Jesús para destruirlo.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 Cuando Jesús supo esto, se retiró de allí. Lo siguió mucha gente, y sanaba a todos,
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 y les encargaba rigurosamente que no lo descubrieran, 17 para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isaías:
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 «Este es mi siervo, a quien he escogido;
mi amado, en quien se agrada mi alma.
Pondré mi Espíritu sobre él,
y a los gentiles anunciará juicio.
* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 No contenderá, ni voceará,
ni nadie oirá en las calles su voz.
* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 La cańa cascada no quebrará
y el pábilo que humea no apagará,
hasta que haga triunfar el juicio.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 En su nombre esperarán los gentiles».
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Entonces le llevaron un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Toda la gente estaba atónita y decía: «żSerá este aquel Hijo de David?».* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Pero los fariseos, al oírlo, decían: «Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios».* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y ninguna ciudad o casa dividida contra sí misma permanecerá.
A quién se debe temer
26 Si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; żcómo, pues, permanecerá su reino?
Dos ciegos reciben la vista
27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, żpor quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
Los endemoniados gadarenos
28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios,
Jesús sana a muchos
29 pues żcómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Entonces podrá saquear su casa.ń 12.29Is 49.24-26. 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama.
Parábola de la semilla de mostaza
31 »Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 Cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
Parábola de la levadura
33 »Si el árbol es bueno, su fruto es bueno; si el árbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el árbol.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 ˇGeneración de víboras! żCómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
La mies es mucha
35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, 37 pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado».
La demanda de una seńal
38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos diciendo: --Maestro, deseamos ver de ti una seńal. 39 Él respondió y les dijo: --La generación mala y adúltera demanda seńal, pero seńal no le será dada, sino la seńal del profeta Jonás.* Magdala: Se trata de un lugar en la orilla occidental del Mar de Galilea (véase Mc 8.10 n.).
Recompensas
(Mc 9.41)
40 Como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. 41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y en este lugar hay alguien que es más que Jonás. 42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón, y en este lugar hay alguien que es más que Salomón.** Horno de fuego: imagen que simboliza el infierno; cf. Ap 21.8.Será el lloro y el crujir de dientes: lit. vendrán el llanto y la desesperación. Véase Mt 8.12 n.
El espíritu impuro que vuelve
43 »Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, pero no lo halla.* Dn 12.3.
Parábola del tesoro escondido
44 Entonces dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.* Esta parábola y la de 13.45-46 sugieren el alto costo y el valor del reino de Dios para los que quieran entrar en él.
La perla preciosa
45 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y habitan allí; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.
La madre y los hermanos de Jesús
46 Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar.
Parábola de la red
47 Le dijo uno: --Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.* Red: Véase Mt 4.18 nota r; aquí se trata de la red barredera.48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: --żQuién es mi madre y quiénes son mis hermanos? 49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: --Estos son mi madre y mis hermanos, 50 pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.* Cf. 13.40-43. Será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 Se le acercó mucha gente, así que él, entrando en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: «El sembrador salió a sembrar. 4 Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y la comieron.** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero cuando salió el sol, se quemó y, como no tenía raíz, se secó.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta y cuál a treinta por uno.
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 El que tiene oídos para oir, oiga».* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Entonces, acercándose los discípulos, le preguntaron: --żPor qué les hablas por parábolas?* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Él, respondiendo, les dijo: --Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado,* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
»“De oído oiréis, y no entenderéis;
y viendo veréis, y no percibiréis,
* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 porque el corazón de este pueblo%se ha entorpecido,
y con los oídos oyen pesadamente,
y han cerrado sus ojos;
para que no vean con los ojos,
ni oigan con los oídos,
ni con el corazón entiendan, ni se conviertan
y yo los sane”.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 »Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17 De cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oir lo que oís, y no lo oyeron.
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 »Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 El que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo,
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 El que fue sembrado entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engańo de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Pero el que fue sembrado en buena tierra es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Les refirió otra parábola, diciendo: «El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizańa entre el trigo, y se fue.
A quién se debe temer
26 Cuando brotó la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizańa.
Dos ciegos reciben la vista
27 Fueron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: “Seńor, żno sembraste buena semilla en tu campo? żCómo, pues, tiene cizańa?”.
Los endemoniados gadarenos
28 Él les dijo: “Un enemigo ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron: “żQuieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”.
Jesús sana a muchos
29 Él les dijo: “No, no sea que al arrancar la cizańa arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizańa y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero’ ”».
Parábola de la semilla de mostaza
31 Otra parábola les refirió, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 Esta es a la verdad la más pequeńa de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas».
Parábola de la levadura
33 Otra parábola les dijo: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado».
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba,
La mies es mucha
35 para que se cumpliera lo que dijo el profeta:
«Abriré en parábolas mi boca;
declararé cosas escondidas
desde la fundación del mundo».ń 13.35Sal 78.2; según el título hebreo de dicho salmo, su autor fue Asaf, considerado vidente o profeta (2 Cr 29.30). Véase Mt 1.22 n.
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 Entonces, después de despedir a la gente, entró Jesús en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le dijeron: --Explícanos la parábola de la cizańa del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: --El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre.
La demanda de una seńal
38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizańa son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.* Magdala: Se trata de un lugar en la orilla occidental del Mar de Galilea (véase Mc 8.10 n.).
Recompensas
(Mc 9.41)
40 De manera que, así como se arranca la cizańa y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo. 41 Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.** Horno de fuego: imagen que simboliza el infierno; cf. Ap 21.8.Será el lloro y el crujir de dientes: lit. vendrán el llanto y la desesperación. Véase Mt 8.12 n.
El espíritu impuro que vuelve
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oir, oiga.* Dn 12.3.
Parábola del tesoro escondido
44 »Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo.* Esta parábola y la de 13.45-46 sugieren el alto costo y el valor del reino de Dios para los que quieran entrar en él.
La perla preciosa
45 »También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas,
La madre y los hermanos de Jesús
46 y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
Parábola de la red
47 »Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red que, echada al mar, recoge toda clase de peces.* Red: Véase Mt 4.18 nota r; aquí se trata de la red barredera.48 Cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan y recogen lo bueno en cestas y echan fuera lo malo. 49 Así será al fin del mundo: saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.* Cf. 13.40-43. Será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.
Tesoros nuevos y viejos
51 Jesús les preguntó: --żHabéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: --Sí, Seńor. 52 Él les dijo: --Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.* Se trata de un maestro de la Ley (véase Introducción al NT) que, ya instruido en la Ley de Moisés, se instruye también acerca del reino de Dios y así sabe enseńar lo nuevo sin dejar de conservar el valor de lo antiguo.
Jesús en Nazaret
53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.* Cuando Jesús terminó... parábolas: Véase Mt 7.28 n.54 Vino a su tierra y les enseńaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían: --żDe dónde saca este esta sabiduría y estos milagros? 55 żNo es este el hijo del carpintero? żNo se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?** Carpintero: o albańil: Véanse Mc 6.3 nota c; Jn 6.42.Hermanos: Véase Mt 12.46 n.56 żNo están todas sus hermanas con nosotros? żDe dónde, pues, saca este todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: --No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.* Expresión proverbial (Mc 6.4; Lc 4.24; Jn 4.44).58 Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 En aquel tiempo Herodes, el tetrarca, oyó la fama de Jesús,
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 y dijo a sus criados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos y por eso actúan en él estos poderes».* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Herodes había prendido a Juan, lo había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, 4 porque Juan le decía: «No te está permitido tenerla».,** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 Y Herodes quería matarlo, pero temía al pueblo, porque tenían a Juan por profeta. 6 Pero cuando se celebraba el cumpleańos de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio y agradó a Herodes,* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 por lo cual este le prometió con juramento darle todo lo que pidiera. 8 Ella, instruida primero por su madre, dijo: «Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista».
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 Entonces el rey se entristeció, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la dieran,* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha y ella se la entregó a su madre.* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y fueron a dar la noticia a Jesús.
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Al oírlo Jesús, se apartó de allí, él solo, en una barca a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Al salir Jesús, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: --El lugar es desierto y la hora ya avanzada. Despide a la multitud para que vayan por las aldeas y compren algo de comer.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Jesús les dijo: --No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Ellos dijeron: --No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 Él les dijo: --Traédmelos acá.* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 Comieron todos y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los nińos.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Pero a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar.
A quién se debe temer
26 Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: --ˇUn fantasma! Y gritaron de miedo.
Dos ciegos reciben la vista
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: --ˇTened ánimo! Soy yo, no temáis.
Los endemoniados gadarenos
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: --Seńor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Jesús sana a muchos
29 Y él dijo: --Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: --ˇSeńor, sálvame!
Parábola de la semilla de mostaza
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: --ˇHombre de poca fe! żPor qué dudaste?* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 En cuanto ellos subieron a la barca, se calmó el viento.
Parábola de la levadura
33 Entonces los que estaban en la barca se acercaron y lo adoraron, diciendo: --Verdaderamente eres Hijo de Dios.
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret.
La mies es mucha
35 Cuando lo reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos;
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 y le rogaban que los dejara tocar solamente el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.
Sobre la limosna
El juzgar a los demás
(Lc 6.37-38,41-42)
Jesús sana a un leproso
Jesús sana a un paralítico
Elección de los doce apóstoles
Los discípulos arrancan espigas en sábado
Parábola del sembrador
4. MINISTERIO DE JESÚS EN DIVERSAS REGIONES (14.1--20.34)
Muerte de Juan el Bautista
Lo que contamina al hombre
1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
Los mensajeros de Juan el Bautista
2 --żPor qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?, pues no se lavan las manos cuando comen pan.* Lc 11.38. Se trata de la tradición rabínica respecto a la purificación ritual; véase Mc 7.2 n.3 Respondiendo él, les dijo: --żPor qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Dios mandó diciendo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y “El que maldiga al padre o a la madre, sea condenado a muerte”,** Ex 20.12; Dt 5.16.Ex 21.17; Lv 20.9
Sobre la oración
Jesús sana al siervo de un centurión
Misión de los doce
5 pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte’, 6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre”. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.* De acuerdo con Nm 30.2, los bienes ofrecidos a Dios no se podían usar para otro fin. Jesús insiste en que los mandamientos de Dios son para bien de los seres humanos (véase Mc 7.11 n.).
La oración, y la regla de oro
(Lc 11.9-13; 6.31)
7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
8 »“Este pueblo de labios me honra,
mas su corazón está lejos de mí,
Llamamiento de Mateo
El hombre de la mano seca
9 pues en vano me honran,
enseńando como doctrinas%mandamientos de hombres”.* Is 29.13 (gr.).
Propósito de las parábolas
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: --Oíd, y entended:* Mt recalca con frecuencia la importancia de entender la enseńanza de Jesús. Esto supone atención, docilidad y obediencia. Cf. 13.13,51; 16.9-12.11 No lo que entra por la boca contamina al hombre; pero lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.* Se trata de la impureza ritual derivada de comer alimentos inmundos (Lv 11); Jesús considera más grave la impureza moral (v. 17-20).12 Entonces, acercándose sus discípulos, le dijeron: --żSabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
La puerta angosta
(Lc 13.24)
Alimentación de los cinco mil
(Mc 6.30-44; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)
13 Pero respondiendo él, dijo: --Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.
Jesús sana a la suegra de Pedro
La pregunta sobre el ayuno
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.* Lc 6.39.
Por sus frutos los conoceréis
El siervo escogido
15 Respondiendo Pedro, le dijo: --Explícanos esta parábola.
Sobre el ayuno
Jesús sana a muchos enfermos
Persecuciones venideras
16 Jesús dijo: --żTambién vosotros estáis faltos de entendimiento? 17 żNo entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
Los que querían seguir a Jesús
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
Jesús explica la parábola del sembrador
18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre,* Mt 12.34; Lc 6.45.
Tesoros en el cielo
19 porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.* Véase Ro 1.31 n.
Ayes sobre las ciudades impenitentes
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
Nunca os conocí
La fe de la mujer cananea
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
La lámpara del cuerpo
La blasfemia contra el Espíritu Santo
(Mc 3.20-30; Lc 11.14-23; 12.10)
Jesús anda sobre el mar
22 Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región comenzó a gritar y a decirle: --ˇSeńor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.* Hijo de David: título mesiánico; véase Mt 1.1 n.
Jesús calma la tempestad
23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces, acercándose sus discípulos, le rogaron diciendo: --Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros.* Despídela: o Dile que se vaya. Otra posible traducción: Atiende a esa mujer.
Dios y las riquezas
(Lc 16.13)
Los dos cimientos
Parábola del trigo y la cizańa
24 Él, respondiendo, dijo: --No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.* Cf. Mt 10.5-6.
Confianza en Dios
Venid a mí y descansad
25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: --ˇSeńor, socórreme!
A quién se debe temer
26 Respondiendo él, dijo: --No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros.ń 15.26Los judíos llamaban «perros» a los gentiles; Jesús parece emplear aquí el término con sutil ironía, en vista de la actitud de los discípulos (v. 23), pero no como rechazo total de la súplica de la mujer, que se anima a seguir insistiendo (v. 27) y a la que finalmente le concede lo que pide (v. 28).
Dos ciegos reciben la vista
27 Ella dijo: --Sí, Seńor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Los endemoniados gadarenos
28 Entonces, respondiendo Jesús, dijo: --ˇMujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Jesús sana a muchos
29 Pasó Jesús de allí y fue junto al Mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. 30 Se le acercó mucha gente que traía consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
Parábola de la semilla de mostaza
31 de manera que la multitud se maravillaba al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos veían. Y glorificaban al Dios de Israel.* Cf. Is 35.5-6; Mt 11.5.
Un mudo habla
Confesar a Jesús delante de los hombres
Alimentación de los cuatro mil
32 Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: --Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino.
Parábola de la levadura
33 Entonces sus discípulos le dijeron: --żDe dónde sacaremos nosotros tantos panes en el desierto para saciar a una multitud tan grande?
Jesús, causa de división
Uso que Jesús hace de las parábolas
Jesús sana a los enfermos en Genesaret
34 Jesús les preguntó: --żCuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: --Siete y unos pocos peces.
La mies es mucha
35 Entonces mandó a la multitud que se recostara en tierra.
Jesús explica la parábola de la cizańa
36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas.
La demanda de una seńal
38 Los que comieron eran como cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los nińos. 39 Entonces, después de despedir a la gente, entró en la barca y fue a la región de Magdala.* Magdala: Se trata de un lugar en la orilla occidental del Mar de Galilea (véase Mc 8.10 n.).
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