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San Mateo 3 3 de 28 capítulos

2. COMIENZO DEL MINISTERIO DE JESÚS (3.1--4.11)

Predicación de Juan el Bautista

(Mc 1.1-8; Lc 3.1-9,15-17; Jn 1.19-28)

1 En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,** Los cuatro evangelios coinciden en relacionar el comienzo de la actividad de Jesús con la actividad de Juan el Bautista (cf. Mc 1.1-14; Lc 3.1-22; Jn 1.19-36).El desierto de Judea: región árida y montańosa, poco poblada, al oriente de Jerusalén.2 y diciendo: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado»,*** Arrepentíos: otra posible traducción: Volveos a Dios. Lit. cambiad vuestra manera de pensar, expresión que invita a un cambio radical de actitud respecto del pecado y a un retorno a Dios. El mismo verbo puede traducirse por convertirse, cambiar de actitud, abandonar el pecado.Reino de los cielos: Cf. Dn 2.44 y véase Reino de Dios en la Concordancia temática. Mateo prefiere generalmente la expresión reino de los cielos, mientras que en los otros evangelios se utiliza la expresión reino de Dios (cf., p.e., Mc 1.15; Lc 4.43). De acuerdo con la costumbre judía, Mateo evita con frecuencia el uso directo del nombre divino.Mt 4.17; Mc 1.15.3 pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:
«Voz del que clama en el desierto:
“ˇPreparad el camino del Seńor,
enderezad sus sendas!”».
*
Cita de Is 40.3, donde el Seńor es el nombre divino; Mateo parece aplicarlo directamente a Jesús.4 Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía un cinto de cuero alrededor de su cintura, y su comida era langostas y miel silvestre.* Véanse notas sobre Mc 1.6.5 Acudía a él Jerusalén, toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.* Los judíos celebraban varios ritos de purificación con agua (Lv 15; 16.26-28; 17.15); el bautismo de Juan simbolizaba una purificación, no solo ritual, sino basada en una verdadera renovación del pecador (v. 2; Mc 1.4). Véase Bautismo en la Concordancia temática.7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: «ˇGeneración de víboras!, żquién os enseńó a huir de la ira venidera?***** Fariseos y saduceos: grupos o partidos religioso-teocráticos judíos; véanse Introducción al NT y Concordancia temática.Venían a su bautismo: puede significar que simplemente iban a ver cómo bautizaba Juan.ˇGeneración de víboras!: Cf. Mt 12.34; 23.33.żQuién os enseńó a huir...?: otra posible traducción: żQuién os advirtió para que escaparais...?Ira: otra posible traducción: castigo; se refiere al juicio de Dios sobre los que hacen lo malo.8 Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: “A Abraham tenemos por padre”, porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.* A Abraham tenemos por padre: Jn 8.33-39; Ro 2.28-29; 4.12.10 Además, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.ń 3.10Mt 7.19. 11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.** Llevar a alguien el calzado era un oficio humilde, propio de un esclavo.En agua... en Espíritu Santo y fuego: otra posible traducción: con agua... con el Espíritu Santo. Jn 1.15,26,31-33; Hch 1.5; 2.1-4; 13.24. En cuanto al fuego como símbolo de juicio y de purificación, cf. v. 12, e Is 31.9; 66.15-16; Zac 13.8-9; Mal 3.2. Cf. también el «fuego» de Pentecostés (Hch 2.3).12 Su aventador está en su mano para limpiar su era. Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará».* Mt 13.42,50; cf. Is 41.16; Jer 15.7. La imagen es la de una era, un campo; es decir, un espacio abierto en el que se extendían las gavillas para trillarlas. Luego se lanzaba el trigo al aire con un bieldo, pala u horqueta para que el viento se llevara el resto menudo de la paja.

El bautismo de Jesús

(Mc 1.9-11; Lc 3.21-22)

13 Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan se le oponía, diciendo: --Yo necesito ser bautizado por ti, ży tú acudes a mí? 15 Jesús le respondió: --Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo permitió. 16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17 Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».* Mi Hijo amado: También puede entenderse como mi único Hijo. En quien tengo complacencia, o a quien he preferido. Cf. Gn 22.2; Sal 2.7; Is 42.1. El Sal 2, en el que se califica como «hijo de Dios» al rey de Israel, fue interpretado por los primeros cristianos como profecía sobre el Mesías en su calidad de Rey (cf. también 2 S 7.14). El pasaje de Is 42 (que hace pensar en Is 52.13--53.12) habla del siervo sufriente del Seńor, y también fue interpretado por los escritores del NT como una referencia al Mesías. Cf. Mt 12.18; 17.5; Mc 9.7; Lc 9.35; 2 P 1.17.