Jesús ante Pilato
(Mc 15.1; Lc 23.1-2; Jn 18.28-32)
1 Cuando llegó la mańana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo dispusieron contra Jesús un plan para entregarlo a muerte.* Véase Mt 26.57 n.2 Lo llevaron atado y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.* Poncio Pilato era procurador o gobernador romano; gobernó Judea en los ańos 26-36 d.C. Véase Mt 27.11 n.
Muerte de Judas
3 Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,* Hch 1.18-19.4 diciendo: --Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: --żQué nos importa a nosotros? ˇAllá tú! 5 Entonces, arrojando las piezas de plata en el Templo, salió, y fue y se ahorcó. 6 Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: --No está permitido echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 7 Y, después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 8 Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: «Campo de sangre». 9 Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: «Tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel, 10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Seńor».* La cita parece corresponder a Zac 11.12-13, con ciertas modificaciones; el uso del nombre de Jeremías se debe quizá a que este se refirió al alfarero (Jer 18.1-7) y también a la compra de un campo (Jer 32.6-15). Véase Mt 1.22 n.
Pilato interroga a Jesús
(Mc 15.2-5; Lc 23.3-5; Jn 18.33-38)
11 Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y este le preguntó, diciendo: --żEres tú el Rey de los judíos? Jesús le dijo: --Tú lo dices.* La pregunta de Pilato, y la respuesta de Jesús, corresponden a la pregunta y respuesta ante el Concilio en Mt 26.63-64. Como seguramente Pilato no entendería el concepto que los judíos tenían del Mesías, lo más fácil para ellos era acusar a Jesús de pretender ser rey, cosa que el gobernador interpretaría como un acto de rebelión contra Roma. La respuesta Tú lo dices podía significar simplemente Sí, o también podía indicar que Jesús admitía ser rey, pero no en el sentido en que lo entendía el gobernador. Véase Mt 26.64 nota l.12 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. 13 Pilato entonces le dijo: --żNo oyes cuántas cosas testifican contra ti? 14 Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador estaba muy asombrado.* Ni una palabra: Is 53.7; Mt 26.63; Lc 23.9; Jn 19.9.
Jesús es sentenciado a muerte
(Mc 15.6-20; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)
15 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisieran.* La fiesta: la de la Pascua (Mt 26.2 n.).16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.* Barrabás: Pilato pidió al pueblo, con cierta aspereza, que escogiera entre Jesús y Barrabás.17 Reunidos, pues, ellos, les preguntó Pilato: --żA quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? 18 (porque sabía que por envidia lo habían entregado). 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: --No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueńos por causa de él. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiera a Barrabás y que se diera muerte a Jesús.* La multitud parece haber sido una chusma reunida por iniciativa de los sacerdotes y ancianos; nada da base para identificarla con la multitud de Mt 21.8-11.21 Respondiendo el gobernador, les dijo: --żA cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: --A Barrabás. 22 Pilato les preguntó: --żQué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: --ˇSea crucificado! 23 El gobernador les dijo: --Pues żqué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: --ˇSea crucificado! 24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: --Inocente soy yo de la sangre de este justo. Allá vosotros.* En diversos ms. no aparece justo.25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: --Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó a Barrabás, y habiendo azotado a Jesús, lo entregó para ser crucificado.* Para ser crucificado: Véase Crucifixión, cruz en la Concordancia temática. Antes de ser crucificado, el sentenciado era azotado con un látigo de varias puntas lacerantes.27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compańía.* El pretorio, o palacete-fortaleza donde se alojaba el gobernador, quien vivía en Cesarea pero pasaba ciertas temporadas en Jerusalén. El lugar pudo ser el palacio de Herodes, al poniente de la ciudad, o la Fortaleza Antonia, cerca del Templo, donde se hallaba el cuartel de la tropa romana.28 Lo desnudaron y le echaron encima un manto escarlata;* Cf. Lc 23.11. Manto escarlata: probablemente una capa militar de ese color que sugería, a manera de burla, la púrpura con la que se vestían los reyes.29 pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas,ń 27.29La corona... de espinas y la cańa o vara, eran una imitación burlona de la corona y el cetro de un rey.y una cańa en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: --ˇSalve, rey de los judíos! 30 Le escupían, y tomando la cańa lo golpeaban en la cabeza.* Cf. Is 50.6.31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y lo llevaron para crucificarle.* Por lo general, la crucifixión se convertía en un espectáculo, y se obligaba al condenado a llevar a cuestas el pesado travesańo de la cruz en que lo iban a colgar (véase Mt 10.38 n.).
Crucifixión y muerte de Jesús
(Mc 15.21-41; Lc 23.26-49; Jn 19.17-30)
32 Al salir hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a este obligaron a que llevara la cruz.* Cirene: ciudad helenística, o de cultura griega, en la costa norte de África, poblada en parte por judíos. Respecto a los hijos de Simón, véase Mc 15.21 n.33 Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, (que significa: «Lugar de la Calavera»),* Gólgota: Véase Concordancia temática.34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero, después de haberlo probado, no quiso beberlo.* Sal 69.21.35 Cuando lo hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliera lo dicho por el profeta: «Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes».* Alusión al Sal 22.18. En diversos ms. no aparece: para que se cumpliera lo dicho por el profeta: «Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes».36 Y sentados lo custodiaban allí. 37 Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: «Este es Jesús, el rey de los judíos».* Era común exponer públicamente el delito del criminal; en el caso de Jesús, la inscripción indicaba que era un sedicioso que aspiraba al título de rey.38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.* Dos ladrones: También puede traducirse por insurrectos o malhechores.39 Los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza* El autor usa el lenguaje de Sal 22.7; cf. Sal 109.25.40 y diciendo: «Tú, el que derribas el Templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz».** Mt 26.61; Jn 2.19; Hch 6.14.Cf. Mt 4.3,6.41 De esta manera también los principales sacerdotes, junto con los escribas, los fariseos y los ancianos, se burlaban de él y decían: 42 «A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar. Si es el Rey de Israel, que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios; líbrelo ahora si le quiere, porque ha dicho: “Soy Hijo de Dios”».** Cita del Sal 22.8.Jn 5.18; 10.36; 19.7.44 Del mismo modo lo insultaban los ladrones que habían sido crucificados con él.
Muerte de Jesús
(Mc 15.33-41; Lc 23.44-49; Jn 19.28-30)
45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.* Cf. Jl 2.31; Am 8.9. Desde la hora sexta... hasta la hora novena: Desde el mediodía... hasta las tres de la tarde. Véase Mt 20.3 n. Toda la tierra: o toda aquella tierra.46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, żlama sabactani?» (que significa: «Dios mío, Dios mío, żpor qué me has desamparado?»).* Sal 22.1. La frase Dios mío, Dios mío se cita en su forma hebrea; la pregunta żpor qué me has desamparado? se cita en arameo.47 Algunos de los que estaban allí decían al oírlo: --A Elías llama este.* Mal 4.5-6. Los judíos esperaban el retorno del profeta Elías; también se creía que Elías vendría en ayuda de los angustiados (cf. v. 49). Véase Mt 16.14 nota j.48 Al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, la empapó de vinagre, la puso en una cańa y le dio a beber.* Sal 69.21. Vinagre: o vino agrio. Pudo ser un vino corriente que tomaban los soldados y la gente de pocos recursos.49 Pero los otros decían: --Deja, veamos si viene Elías a librarlo. 50 Pero Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 51 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se partieron,* Velo: Había dos velos o cortinas en el Templo: uno, grande y vistoso, a la entrada, y otro que separaba el Lugar santo del Lugar santísimo (Ex 26.31-33; 2 Cr 3.14). La interpretación común es que se trata del segundo. A la luz de Heb 6.19; 9.3-12; 10.19-20, el velo rasgado se ha interpretado como símbolo del libre acceso a Dios logrado por la muerte de Cristo.52 los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y después que él resucitó, salieron de los sepulcros, entraron en la santa ciudad y aparecieron a muchos. 54 El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sido hechas, llenos de miedo dijeron: «Verdaderamente este era Hijo de Dios». 55 Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndolo.* Lc 8.2-3 n. Desde Galilea: es decir, desde los tiempos de la actividad de Jesús en Galilea (cf. Lc 8.1-3).56 Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.* La madre de los hijos de Zebedeo: Cf. Mt 4.21, y véase 20.20 n. En cuanto a las otras personas mencionadas, véanse notas sobre Mc 15.40.
Jesús es sepultado
(Mc 15.42-47; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)
57 Cuando cayó la noche, llegó un hombre rico, de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.** Cuando cayó la noche: o Al atardecer: es decir, antes de la puesta del sol, hora en que empezaba el sábado.Arimatea: un pueblo situado probablemente al noroeste de Jerusalén.58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diera el cuerpo. 59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peńa; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.* Algunos de los judíos sepultaban a sus muertos en cuevas labradas en la roca, cerradas con una piedra redonda y pesada que se hacía rodar ante la entrada.61 Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro.* Las dos Marías del v. 56.
La guardia ante la tumba
62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato* Después de la preparación. El viernes recibía el nombre de día de la preparación, porque en él se hacían los preparativos para la celebración del sábado.63 y le dijeron: --Seńor, nos acordamos que aquel mentiroso, estando en vida, dijo: “Después de tres días resucitaré”.ń 27.63Mt 16.21; 17.23; 20.19 y paralelos. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos de noche, lo hurten y digan al pueblo: “Resucitó de entre los muertos”. Y será el último engańo peor que el primero. 65 Pilato les dijo: --Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.* Pilato autoriza una guardia de soldados romanos.66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
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