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San Mateo 17 17 de 28 capítulos

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto.* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Allí se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Y se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con él. 4 Entonces Pedro dijo a Jesús: «Seńor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, haremos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd».

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Al oir esto, los discípulos se postraron sobre sus rostros y sintieron gran temor. 7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: «Levantaos y no temáis». 8 Cuando ellos alzaron los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solo. 9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: --No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: --żPor qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?* Cf. Ap 19.9.11 Respondiendo Jesús, les dijo: --A la verdad, Elías viene primero y restaurará todas las cosas.

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 Pero os digo que Elías ya vino, y no lo conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del hombre padecerá a manos de ellos.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 Cuando llegaron adonde estaba la gente, se le acercó un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 --Seńor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático y sufre muchísimo, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Lo he traído a tus discípulos, pero no lo han podido sanar.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Respondiendo Jesús, dijo: --ˇGeneración incrédula y perversa! żHasta cuándo he de estar con vosotros? żHasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 Entonces reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora. 19 Se acercaron entonces los discípulos a Jesús y le preguntaron aparte: --żPor qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Jesús les dijo: --Por vuestra poca fe. De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 y lo matarán, pero al tercer día resucitará». Ellos se entristecieron mucho.

Pago del impuesto para el Templo

24 Cuando llegaron a Capernaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban las dos dracmas y le preguntaron: --żVuestro Maestro no paga las dos dracmas? 25 Él dijo: --Sí. Al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: --żQué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, żde quiénes cobran los tributos o los impuestos? żDe sus hijosń 17.25-26Sus hijos, usado en sentido figurado para referirse a los ciudadanos. Roma exigía a los pueblos sojuzgados que pagaran tributos sobre mercancías y pertenencias, más una contribución por cada varón adulto; los ciudadanos romanos estaban exentos de ambos tributos.o de los extrańos? 26 Pedro le respondió: --De los extrańos. Jesús le dijo: --Luego los hijos están exentos. 27 Sin embargo, para no ofenderlos, ve al mar, echa el anzuelo y toma el primer pez que saques, ábrele la boca y hallarás una moneda. Tómala y dásela por mí y por ti.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: --żQuién es el mayor en el reino de los cielos?* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Llamando Jesús a un nińo, lo puso en medio de ellos

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 y dijo: --De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como nińos, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que cualquiera que se humille como este nińo, ese es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un nińo como este, a mí me recibe.

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 »A cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeńos que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiera en lo profundo del mar. 7 ˇAy del mundo por los tropiezos! Es necesario que vengan tropiezos, pero ˇay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser arrojado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 »Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeńos, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos,* Cf. Ap 19.9.11 porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 »żQué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se descarría una de ellas, żno deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se ha descarriado?* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella que por las noventa y nueve que no se descarriaron.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 De igual modo, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeńos.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 »Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te oye, has ganado a tu hermano.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Pero si no te oye, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Si no los oye a ellos, dilo a la iglesia; y si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos,ń 18.19Mt 7.7; Mc 11.24; Jn 14.13-14; 16.23; 1 Jn 3.22.

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: --Seńor, żcuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? żHasta siete?* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Jesús le dijo: --No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 »Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

Pago del impuesto para el Templo

24 Cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A este, como no pudo pagar, ordenó su seńor venderlo, junto con su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se le pagara la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba diciendo: “Seńor, ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”. 27 El seńor de aquel siervo, movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda.

Parábola de los dos hijos

28 »Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios; y agarrándolo, lo ahogaba, diciendo: “Págame lo que me debes”.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y yo te lo pagaré todo”.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su seńor todo lo que había pasado.** Mt 16.27.Mt 19.28.32 Entonces, llamándolo su seńor, le dijo: “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 żNo debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Entonces su seńor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea y fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán.* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Lo siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Entonces se le acercaron los fariseos, tentándolo y diciéndole: --żEstá permitido al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 Él, respondiendo, les dijo: --żNo habéis leído que el que los hizo al principio, “hombre y mujer los hizo”, 5 y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”?

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: --żPor qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla? 8 Él les dijo: --Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Le dijeron sus discípulos: --Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.* Cf. Ap 19.9.11 Entonces él les dijo: --No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces le fueron presentados unos nińos para que pusiera las manos sobre ellos y orara; pero los discípulos los reprendieron.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 Entonces Jesús dijo: «Dejad a los nińos venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos».,* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Entonces se acercó uno y le dijo: --Maestro bueno, żqué bien haré para tener la vida eterna?

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Él le dijo: --żPor qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 Le preguntó: --żCuáles? Y Jesús le contestó: --No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo.ń 19.19Lv 19.18; Mt 22.39; Stg 2.8.

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 El joven le dijo: --Todo esto lo he guardado desde mi juventud. żQué más me falta? 21 Jesús le dijo: --Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Al oir el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Pago del impuesto para el Templo

24 Otra vez os digo que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 25 Sus discípulos, al oir esto se asombraron mucho, y decían: --żQuién, pues, podrá ser salvo? 26 Mirándolos Jesús, les dijo: --Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible. 27 Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: --Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; żqué, pues, tendremos?

Parábola de los dos hijos

28 Jesús les dijo: --De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 »El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mańana a contratar obreros para su vińa.* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su vińa.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados 4 y les dijo: “Id también vosotros a mi vińa, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados y les dijo: “żPor qué estáis aquí todo el día desocupados?”. 7 Le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a la vińa, y recibiréis lo que sea justo”. 8 »Cuando llegó la noche, el seńor de la vińa dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros”. 9 Llegaron los que habían ido cerca de la hora undécima y recibieron cada uno un denario.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Al llegar también los primeros, pensaron que habían de recibir más, pero también ellos recibieron cada uno un denario.* Cf. Ap 19.9.11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 diciendo: “Estos últimos han trabajado una sola hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día”.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. żNo conviniste conmigo en un denario?* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 Toma lo que es tuyo y vete; pero quiero dar a este último lo mismo que a ti.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 żNo me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? żO tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Así, los primeros serán últimos y los últimos, primeros, porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Mientras subía Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte y les dijo por el camino:

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 «Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará».

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 Él le dijo: --żQué quieres? Ella le dijo: --Ordena que en tu Reino estos dos hijos míos se sienten el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Entonces Jesús, respondiendo, dijo: --No sabéis lo que pedís. żPodéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos le respondieron: --Podemos.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Él les dijo: --A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.ń 20.22-23Mc 10.38-39.

Pago del impuesto para el Templo

24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: --Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseńorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

Parábola de los dos hijos

28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 Al salir ellos de Jericó, lo seguía una gran multitud.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: --ˇSeńor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 La gente los reprendía para que callaran, pero ellos clamaban más, diciendo: --ˇSeńor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!** Mt 16.27.Mt 19.28.32 Jesús, deteniéndose, los llamó y les dijo: --żQué queréis que os haga?

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 Ellos le dijeron: --Seńor, que sean abiertos nuestros ojos.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Entonces Jesús, sintiendo compasión, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista y lo siguieron.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al Monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 diciéndoles: «Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y en seguida hallaréis una asna atada y un pollino con ella. Desatadla, y traédmelos.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Y si alguien os dice algo, contestadle: “El Seńor los necesita, pero luego los devolverá”». 4 Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el profeta:
5 «Decid a la hija de Sión:
tu Rey viene a ti,
manso y sentado sobre un asno,
sobre un pollino,%hijo de animal de carga».

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Entonces los discípulos fueron e hicieron como Jesús les mandó. 7 Trajeron el asna y el pollino; pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. 8 La multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: «ˇHosana al Hijo de David! ˇBendito el que viene en el nombre del Seńor! ˇHosana en las alturas!».

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, diciendo: --żQuién es este?* Cf. Ap 19.9.11 Y la gente decía: --Este es Jesús, el profeta, el de Nazaret de Galilea.

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 Entró Jesús en el templo de Dios y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas,* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 y les dijo: «Escrito está: “Mi casa, casa de oración será llamada”, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones».* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 Y en el Templo se le acercaron ciegos y cojos, y los sanó.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía y a los muchachos aclamando en el Templo y diciendo: «ˇHosana al Hijo de David!», se enojaron* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 y le dijeron: --żOyes lo que estos dicen? Jesús les dijo: --Sí. żNunca leísteis:
»“De la boca de los nińos%y de los que aún maman,
fundaste la fortaleza”?

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y se quedó allí.

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 Por la mańana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Viendo una higuera cerca del camino, se acercó, pero no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: --ˇNunca jamás nazca de ti fruto! Y al instante la higuera se secó.

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Al ver esto los discípulos, decían asombrados: --żCómo es que se secó en seguida la higuera? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: --De cierto os digo que si tenéis fe y no dudáis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte le decís: “ˇQuítate y arrójate al mar!”, será hecho.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.ń 21.22Mt 7.7-11; 18.19; Jn 14.13-14; 15.7.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Cuando llegó al Templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseńaba, y le preguntaron: --żCon qué autoridad haces estas cosas? żQuién te dio esta autoridad?

Pago del impuesto para el Templo

24 Respondiendo Jesús, les dijo: --Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 El bautismo de Juan, żde dónde era? żDel cielo o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: --Si decimos, “del cielo”, nos dirá: “żPor qué, pues, no le creísteis?”. 26 Y si decimos, “de los hombres”, tememos al pueblo, porque todos tienen a Juan por profeta. 27 Respondiendo a Jesús, dijeron: --No lo sabemos. Entonces él les dijo: --Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

Parábola de los dos hijos

28 »Pero żqué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en mi vińa”.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 Respondiendo él, dijo: “ˇNo quiero!”. Pero después, arrepentido, fue.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Y acercándose al otro le dijo lo mismo; y respondiendo él, dijo: “Sí, seńor, voy”. Pero no fue.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 żCuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: --El primero. Jesús les dijo: --De cierto os digo que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios,** Mt 16.27.Mt 19.28.32 porque vino a vosotros Juan en camino de justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las rameras le creyeron. Pero vosotros, aunque visteis esto, no os arrepentisteis después para creerle.

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 »Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una vińa, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores y se fue lejos.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para que recibieran sus frutos. 35 Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon.* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

(Lc 13.34-35)

37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: “Tendrán respeto a mi hijo”. 38 Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: “Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad”. 39 Y tomándolo, lo echaron fuera de la vińa y lo mataron. 40 Cuando venga, pues, el seńor de la vińa, żqué hará a aquellos labradores?* Mt 10.40-42; 18.5.

żDe quién es hijo el Cristo?

(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)

41 Le dijeron: --A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su vińa a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les preguntó: --żNunca leísteis en las Escrituras:
»“La piedra que desecharon%los edificadores
ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Seńor ha hecho esto,
y es cosa maravillosa a nuestros ojos?”.
43 »Por tanto, os digo que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que produzca los frutos de él. 44 El que caiga sobre esta piedra será quebrantado, y sobre quien ella caiga será desmenuzado.

La fidelidad en el servicio

(Lc 12.41-48)

45 Al oir sus parábolas, los principales sacerdotes y los fariseos entendieron que hablaba de ellos.* Cf. 1 Co 8.12.46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque este lo tenía por profeta.* Dn 12.2; Jn 5.29.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de boda a su hijo.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir. 4 Volvió a enviar otros siervos con este encargo: “Decid a los invitados que ya he preparado mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo está dispuesto; venid a la boda”. 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus negocios;

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron. 7 Al oírlo el rey, se enojó y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad. 8 Entonces dijo a sus siervos: “La boda a la verdad está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis”.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos, y la boda se llenó de invitados.* Cf. Ap 19.9.11 »Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda,

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 y le dijo: “Amigo, żcómo entraste aquí sin estar vestido de boda?”. Pero él guardó silencio.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Entonces el rey dijo a los que servían: “Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”,* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 pues muchos son llamados, pero pocos escogidos».* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderlo en alguna palabra.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 Y le enviaron sus discípulos junto con los herodianos, diciendo: --Maestro, sabemos que eres amante de la verdad y que enseńas con verdad el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Dinos, pues, qué te parece: żEstá permitido dar tributo a César, o no?

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: --żPor qué me tentáis, hipócritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario.

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Entonces les preguntó: --żDe quién es esta imagen y la inscripción? 21 Le dijeron: --De César. Y les dijo: --Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Al oir esto se maravillaron, y dejándolo, se fueron.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Aquel día se acercaron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,

Pago del impuesto para el Templo

24 diciendo: --Maestro, Moisés dijo: “Si alguien muere sin hijos, su hermano se casará con su mujer y levantará descendencia a su hermano”. 25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos: el primero se casó y, como murió sin dejar descendencia, dejó su mujer a su hermano. 26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27 Después de todos murió también la mujer.

Parábola de los dos hijos

28 En la resurrección, pues, żde cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: --Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios,* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 pues en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, żno habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando afirmó:** Mt 16.27.Mt 19.28.32 “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 Al oir esto, la gente se admiraba de su doctrina.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Entonces los fariseos, cuando oyeron que había hecho callar a los saduceos, se reunieron. 35 Y uno de ellos, intérprete de la Ley, preguntó para tentarlo, diciendo:* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.36 --Maestro, żcuál es el gran mandamiento en la Ley?

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

(Lc 13.34-35)

37 Jesús le dijo: --“Amarás al Seńor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.ń 22.40La Ley y los Profetas: las Escrituras del AT (Mt 5.17 nota x).,* Mt 10.40-42; 18.5.

żDe quién es hijo el Cristo?

(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)

41 Estando reunidos los fariseos, Jesús les preguntó, 42 diciendo: --żQué pensáis del Cristo? żDe quién es hijo? Le dijeron: --De David. 43 Él les dijo: --żCómo, pues, David, en el Espíritu lo llama Seńor, diciendo:
44 »“Dijo el Seńor a mi Seńor:
siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies”?

La fidelidad en el servicio

(Lc 12.41-48)

45 »Pues si David lo llama Seńor, żcómo es su hijo?* Cf. 1 Co 8.12.46 Y nadie le podía responder palabra; ni se atrevió ninguno a preguntarle más desde aquel día.* Dn 12.2; Jn 5.29.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 «En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, pero no hacen. 4 Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 5 Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos;

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 aman los primeros asientos en las cenas, las primeras sillas en las sinagogas, 7 las salutaciones en las plazas y que los hombres los llamen: “Rabí, Rabí”. 8 »Pero vosotros no pretendáis que os llamen “Rabí”, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Ni seáis llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.* Cf. Ap 19.9.11 El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo,

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 »Pero ˇay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 »ˇAy de vosotros, guías ciegos!,ń 23.16Mt 15.14.que decís: “Si alguien jura por el Templo, no es nada; pero si alguien jura por el oro del Templo, es deudor”.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 ˇInsensatos y ciegos!, porque żcuál es mayor, el oro o el Templo que santifica al oro?

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 También decís: “Si alguien jura por el altar, no es nada; pero si alguien jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor”. 19 ˇNecios y ciegos!, porque żcuál es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 El que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 21 y el que jura por el Templo, jura por él y por el que lo habita;* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Pago del impuesto para el Templo

24 ˇGuías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello! 25 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26 ˇFariseo ciego!, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera quede limpio. 27 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Parábola de los dos hijos

28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 »ˇAy de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos,* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 y decís: “Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas”.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 Con esto dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.** Mt 16.27.Mt 19.28.32 ˇVosotros, pues, colmad la medida de vuestros padres!

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 ˇSerpientes, generación de víboras!, żcómo escaparéis de la condenación del infierno?* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Por tanto, yo os envío profetas, sabios y escribas; de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad. 35 Así recaerá sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel, el justo, hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el Templo y el altar.* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

(Lc 13.34-35)

37 »ˇJerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ˇCuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste! 38 Vuestra casa os es dejada desierta, 39 pues os digo que desde ahora no volveréis a verme hasta que digáis: “ˇBendito el que viene en el nombre del Seńor!”».

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 Jesús salió del Templo y, cuando ya se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del Templo.* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Respondiendo él, les dijo: --żVeis todo esto? De cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Estando él sentado en el Monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: --Dinos, żcuándo serán estas cosas y qué seńal habrá de tu venida y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: --Mirad que nadie os engańe, 5 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”, y a muchos engańarán.

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. 7 Se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. 8 Pero todo esto es solo principio de dolores. 9 »Entonces os entregarán a tribulación, os matarán y seréis odiados por todos por causa de mi nombre.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se odiarán.* Cf. Ap 19.9.11 Muchos falsos profetas se levantarán y engańarán a muchos;

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 »Por tanto, cuando veáis en el Lugar santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel --el que lee, entienda--,* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 El que esté en la azotea,ń 24.17Las casas de Palestina tenían una azotea a la que se llegaba desde el exterior por unas gradas, y se usaba como terraza.no descienda para tomar algo de su casa;

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19 Pero ˇay de las que estén encinta y de las que críen en aquellos días!

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado, 21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 »Entonces, si alguno os dice: “Mirad, aquí está el Cristo”, o “Mirad, allí está”, no lo creáis,

Pago del impuesto para el Templo

24 porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes seńales y prodigios, de tal manera que engańarán, si es posible, aun a los escogidos. 25 Ya os lo he dicho antes. 26 Así que, si os dicen: “Mirad, está en el desierto”, no salgáis; o “Mirad, está en los aposentos”, no lo creáis, 27 porque igual que el relámpago sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

Parábola de los dos hijos

28 Dondequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 »Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Entonces aparecerá la seńal del Hijo del hombre en el cielo, y todas las tribus de la tierra harán lamentación cuando vean al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 Enviará sus ángeles con gran voz de trompeta y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.** Mt 16.27.Mt 19.28.32 »De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.36 »Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

(Lc 13.34-35)

37 Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre, 38 pues como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado y el otro será dejado.* Mt 10.40-42; 18.5.

żDe quién es hijo el Cristo?

(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)

41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino: una será tomada y la otra será dejada. 42 »Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Seńor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiera a qué hora el ladrón habría de venir, velaría y no lo dejaría entrar en su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis.

La fidelidad en el servicio

(Lc 12.41-48)

45 »żQuién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su seńor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?* Cf. 1 Co 8.12.46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su seńor venga, lo halle haciendo así.* Dn 12.2; Jn 5.29.47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá. 48 Pero si aquel siervo malo dice en su corazón: “Mi seńor tarda en venir”, 49 y comienza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50 vendrá el seńor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.** Lo castigará: lit. lo cortará en dos. Otra posible traducción: lo separará o lo fulminará (cf. Lv 17.10,14; 20.18; Ez 25.7).Allí será el lloro y el crujir de dientes: Expresión que significa «sufrimiento y desesperación». Véase Mt 8.12 n.

La transfiguración

(Mc 9.2-13; Lc 9.28-36)

żQuién es el mayor?

(Mc 9.33-37; Lc 9.46-48)

Jesús enseńa sobre el divorcio

(Mc 10.1-12; Lc 16.18)

Parábola de los obreros de la vińa

5. JESÚS EN JERUSALÉN:%SEMANA DE LA PASIÓN (21.1--28.20)

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mc 11.1-11; Lc 19.28-40; Jn 12.12-19)

Parábola de la fiesta de bodas

Jesús acusa a escribas y fariseos

(Mc 12.38-40; Lc 11.37-54; 20.45-47)

Jesús predice la destrucción del Templo

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

Parábola de las diez vírgenes

1 »Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio.* En una boda oriental, el novio se dirigía a la casa de la novia para recibirla de manos de sus padres; luego iban acompańados por doncellas o vírgenes y otros convidados hasta la casa del novio o de sus padres, donde se celebraba el banquete nupcial. Las lámparas ardían con aceite de oliva. Cf. Lc 12.35-38.2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

Seńales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24)

3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4 pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5 Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron.

Ocasiones de caer

(Mc 9.42-48; Lc 17.1-2)

6 Y a la medianoche se oyó un clamor: “ˇAquí viene el novio, salid a recibirlo!” 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan”. 9 Pero las prudentes respondieron diciendo: “Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas”.

Parábola de la oveja perdida

(Lc 15.3-7)

10 Pero mientras ellas iban a comprar, llegó el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a la boda, y se cerró la puerta.* Cf. Ap 19.9.11 Después llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “ˇSeńor, seńor, ábrenos!”.

Jesús purifica el Templo

(Mc 11.15-19; Lc 19.45-48; Jn 2.13-22)

12 Pero él, respondiendo, dijo: “De cierto os digo que no os conozco”.* Mt 7.21-23; Lc 13.25.

Jesús bendice a los nińos

(Mc 10.13-16; Lc 18.15-17)

13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.* Mt 24.42; Mc 13.33,35; Lc 12.40. En diversos ms. no aparece: en que el Hijo del hombre ha de venir.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)

Parábola de los talentos

14 »El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.* Sus siervos lit. esclavos; en esa época, había esclavos de confianza a quienes sus amos encargaban los bienes.

Cómo se debe perdonar

La cuestión del tributo

(Mc 12.13-17; Lc 20.19-26)

15 A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.* Cinco talentos. Un talento equivalía a seis mil denarios, o sea, al salario por seis mil días de trabajo. Cinco talentos equivaldría al salario de casi cien ańos de trabajo de un obrero. Véase Tabla de pesas, medidas y monedas.

El joven rico

(Mc 10.17-31; Lc 18.18-30)

16 El que recibió cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

Jesús anuncia por tercera vez su muerte

(Mc 10.32-34; Lc 18.31-34)

17 Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos.

Jesús maldice la higuera estéril

(Mc 11.12-14,20-26)

18 Pero el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su seńor. 19 »Después de mucho tiempo regresó el seńor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

Petición de Santiago y de Juan

(Mc 10.35-45)

20 Se acercó el que había recibido cinco talentos y trajo otros cinco talentos, diciendo: “Seńor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos”. 21 Su seńor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu seńor”.* Lc 16.10.

Jesús anuncia por segunda vez su muerte

(Mc 9.30-32; Lc 9.43-45)

22 Se acercó también el que había recibido dos talentos y dijo: “Seńor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos”.

Parábola del siervo que no quiso perdonar

La autoridad de Jesús

(Mc 11.27-33; Lc 20.1-8)

La pregunta sobre la resurrección

(Mc 12.18-27; Lc 20.27-40)

23 Su seńor le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu seńor”.

Pago del impuesto para el Templo

24 Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo: “Seńor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo”. 26 Respondiendo su seńor, le dijo: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

Parábola de los dos hijos

28 Quitadle, pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos,

Jesús sana a dos ciegos

(Mc 10.46-52; Lc 18.35-43)

La venida del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-36; 21.25-33)

29 porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.* Mt 13.12; Mc 4.25; Lc 8.18.30 Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”.* Allí será el lloro y el crujir de dientes: Véase Mt 8.12 n.

El juicio de las naciones

31 »Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,** Mt 16.27.Mt 19.28.32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Parábola de los labradores malvados

(Mc 12.1-12; Lc 20.9-19)

33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.* Ez 34.17-20. En Palestina las ovejas y las cabras pastaban juntas, pero se las guardaba en corrales separados. Las ovejas eran consideradas de mayor estima que las cabras.

El gran mandamiento

(Mc 12.28-34)

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, 35 porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis;* Is 58.6-10; cf. Ez 18.7; Heb 13.3; Stg 1.27; 2.15-16.36 estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme”.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

(Lc 13.34-35)

37 Entonces los justos le responderán diciendo: “Seńor, żcuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 żY cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? 39 żO cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”. 40 Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeńos, a mí lo hicisteis”.* Mt 10.40-42; 18.5.

żDe quién es hijo el Cristo?

(Mc 12.35-37; Lc 20.41-44)

41 »Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles,ń 25.41Ap 20.10,15. 42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis”. 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: “Seńor, żcuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?”.

La fidelidad en el servicio

(Lc 12.41-48)

45 Entonces les responderá diciendo: “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeńos, tampoco a mí lo hicisteis”.* Cf. 1 Co 8.12.46 Irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna.* Dn 12.2; Jn 5.29.