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San Mateo 10 10 de 28 capítulos

Elección de los doce apóstoles

(Mc 3.13-19; Lc 6.12-16)

1 Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.* Espíritus impuros: Véase Mc 1.23 n.2 Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;* Apóstoles: Aquí los doce discípulos (lit. seguidores o aprendices) reciben, en virtud del encargo que Jesús les dio, el título de apóstoles (enviados o comisionados).3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,** Mateo: Cf. Mt 9.9, y véase Mc 2.14 n.Tadeo: Se supone que es el mismo que en Lc 6.16 y Hch 1.13 es llamado «Judas, hijo de Santiago», ya que ocupa el lugar correspondiente en esta lista y en la de Mc 3.18.4 Simón, el cananita, y Judas Iscariote, el que también lo entregó.* Cananita: o cananeo, nombre derivado de una palabra aramea que significa celoso o ferviente, y que no debe confundirse con el nombre dado a los habitantes de Canaán. Véase también Lc 6.15 nota m.

Misión de los doce

(Mc 6.7-13; Lc 9.1-6)

5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones diciendo: «Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,* Los samaritanos o habitantes de Samaria (véanse Concordancia temática y Jn 4.9 n.), eran israelitas que de antiguo se habían mezclado con otros pueblos; los judíos los consideraban como extranjeros, no tenían trato con ellos y competían con pasión con ellos por motivos religiosos y teológicos.6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.* Cf. Jer 50.6; Mt 15.24.7 Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”.* Mt 3.2.8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10 ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón, porque el obrero es digno de su alimento.* Lc 10.7; 1 Co 9.14; 1 Ti 5.18.11 Pero en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos de quién en ella es digno y quedaos allí hasta que salgáis. 12 Al entrar en la casa, saludad. 13 Y si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre ella; pero si no es digna, vuestra paz se volverá a vosotros.** Paz: Era el saludo tradicional judío.Vuestra paz se volverá... lit. que vuestro deseo de paz vuelva a vosotros; es decir, vosotros nada perderéis.14 Si alguien no os recibe ni oye vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies.ń 10.14Sacudid el polvo de vuestros pies: como gesto de rechazo. Cf. Hch 13.51. 15 De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra que para aquella ciudad.* Sodoma y Gomorra: proverbiales por su pecado y correspondiente castigo; cf. Gn 19.24-28; Mt 11.24; Lc 10.12.

Persecuciones venideras

(Mc 13.9-13; Lc 21.12-19)

16 »Yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas.* Lc 10.3.17 Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios y en sus sinagogas os azotarán;* Los concilios: es decir, los tribunales judíos de cada localidad.18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar, 20 pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.* Mc 13.9-11; Lc 12.11-12; 21.12-15; cf. Hch 4.1-8.21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.* Mc 13.12; Lc 21.16.22 Seréis odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.* Mt 24.9,13; Mc 13.13; Lc 21.17.23 Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. De cierto os digo que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre. 24 »El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su seńor.* Lc 6.40; Jn 13.16; 15.20.25 Bástale al discípulo ser como su maestro y al siervo como su seńor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ˇcuánto más a los de su casa!* Mt 9.34; 12.24; Mc 3.22; Lc 11.15. Beelzebú: jefe de los demonios; véase Mt 12.24 n.

A quién se debe temer

(Lc 12.2-9)

26 »Así que no los temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser descubierto; ni oculto que no haya de saberse.* Nada encubierto... descubierto: Véase Mc 4.22 n.27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo a plena luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28 No temáis a los que matan el cuerpo pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.* Aquel que puede destruir...: Según la interpretación más común, el texto aquí se refiere a Dios; cf. Heb 10.31; Stg 4.12. Temed: o reverenciad; véase Lc 12.5 n.29 żNo se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre.** Pajarillos: Por ejemplo, el gorrión común se vendía en los mercados como ave comestible de muy bajo precio.Un cuarto: Se refiere al asarion, moneda romana que valía 1/16 de denario (véanse Tabla de pesas, medidas y monedas y Lc 12.6 n.).30 Pues bien, aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Confesar a Jesús delante de los hombres

(Lc 12.8-9)

32 »A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.* Mc 8.38; Lc 9.26; 2 Ti 2.12.

Jesús, causa de división

(Lc 12.49-53; 14.26-27)

34 »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,* Espada: imagen literaria que indica división y conflicto.35 porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. 36 Así que los enemigos del hombre serán los de su casa.* Miq 7.6.37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.* La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usaban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tenía que llevar a cuestas su cruz o, más bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecución. Por medio de esta imagen Jesús prepara a sus discípulos para enfrentarse a la muerte y hasta para considerarse ya muertos respecto de sí mismos y del mundo. Cf. las expresiones de Pablo en Ro 6.2-11; Gl 2.19; 6.14; Col 3.3-5.39 El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.** Vida: Véase Mt 16.25-26 n.Mt 16.24-25; Mc 8.34-35; Lc 9.23-24; 17.33; Jn 12.24-25.

Recompensas

(Mc 9.41)

40 »El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.* Mc 9.37; Lc 9.48; 10.16; Jn 13.20; cf. Jn 14.9.41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeńos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa».** Estos pequeńos: Se refiere a los apóstoles, o posiblemente a los humildes creyentes en general.Mc 9.41.