El endemoniado gadareno
1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.* De los gadarenos: es decir, de Gadara (véase Mt 8.28 nota r).2 Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro* La región tiene grutas naturales que se usaban como sepulcros. Además, se creía que los sepulcros eran habitación favorita de los demonios.3 que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas. 4 Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él. 7 Y clamando a gran voz, dijo: --żQué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ˇTe conjuro por Dios que no me atormentes!,* Mc 1.24; 3.11; Lc 4.41.8 porque le decía: «Sal de este hombre, espíritu impuro». 9 Jesús le preguntó: --żCómo te llamas? Y respondió diciendo: --Legión me llamo, porque somos muchos.* La legión era una parte del ejército romano que contaba con un máximo de 6000 soldados.10 Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.* Cerdos: animales impuros para los judíos (Lv 11.7), aunque no para los gentiles que habitaban en aquella región.12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: --Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeńadero, y en el mar se ahogaron. 14 Los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y la gente salió a ver qué era aquello que había sucedido. 15 Llegaron a Jesús y vieron al que había estado atormentado por el demonio, el que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y los que lo habían visto les contaron lo que le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Entonces comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que lo dejara quedarse con él. 19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: --Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Seńor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti.* Cuán grandes cosas el Seńor ha hecho contigo: Jesús atribuye el milagro al poder de Dios que actuaba por medio de él (cf. Jn 5.19; 8.28; 14.10).20 Él se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.* Decápolis: región a la cual pertenecía Gadara (v. 1). El relato presenta un milagro hecho por Jesús en territorio de gentiles. Véase Mt 4.25 n.
La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre
21 Al pasar otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió a su alrededor una gran multitud; y él estaba junto al mar.* A la otra orilla: es decir, al lado occidental del Mar de Galilea.22 Y vino un alto dignatario de la sinagoga, llamado Jairo. Al verlo, se postró a sus pies, 23 y le rogaba mucho, diciendo: --Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y viva.* Poner las manos sobre un enfermo era una práctica común en las curaciones. Cf. Mc 6.5; 7.32; 8.23,25.24 Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban. 25 Pero una mujer que desde hacía doce ańos padecía de flujo de sangre,* Flujo de sangre: hemorragias causadas posiblemente por una irregularidad menstrual que, además de causar sufrimiento físico, hacían impura a la mujer desde el punto de vista religioso judío. Cf. Lv 15.25-27.26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor, 27 cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto,* Cuando oyó hablar de Jesús: otra posible traducción: Como había oído hablar de Jesús.28 porque decía: «Si toco tan solo su manto, seré salva». 29 Inmediatamente la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote. 30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, preguntó: --żQuién ha tocado mis vestidos? 31 Sus discípulos le dijeron: --Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: “żQuién me ha tocado?”. 32 Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho. 33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. 34 Él le dijo: --Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad. 35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga, diciendo: --Tu hija ha muerto, żpara qué molestas más al Maestro? 36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al alto dignatario de la sinagoga: --No temas, cree solamente. 37 Y no permitió que lo siguiera nadie sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo. 38 Vino a casa del alto dignatario de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.* Alboroto... lloraban y lamentaban: Véase Mt 9.23 n.39 Entró y les dijo: --żPor qué alborotáis y lloráis? La nińa no está muerta, sino dormida.* No está muerta, sino dormida: Véase Mt 9.24 n.40 Y se burlaban de él. Pero él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la nińa, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la nińa. 41 Tomó la mano de la nińa y le dijo: --ˇTalita cumi!ń 5.41Talita, cumi: frase en arameo, lengua hablada en Palestina en tiempos de Jesús.(que significa: “Nińa, a ti te digo, levántate”). 42 Inmediatamente la nińa se levantó y andaba, pues tenía doce ańos. Y la gente se llenó de asombro. 43 Pero él les insistió en que nadie lo supiera, y dijo que dieran de comer a la nińa.* Nadie lo supiera: Véase Mc 1.34 nota i.
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