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San Marcos 3 3 de 16 capítulos

El hombre de la mano seca

(Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-23; Lc 8.4-15)

El endemoniado gadareno

(Mt 8.28-34; Lc 8.26-39)

Jesús en Nazaret

(Mt 13.53-58; Lc 4.16-30)

1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía seca una mano.* Su tierra: Nazaret, en Galilea.2 Y lo acechaban para ver si lo sanaría en sábado, a fin de poder acusarlo. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: --Levántate y ponte en medio. 4 Y les preguntó: --żEs lícito en los sábados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.* Su propia tierra: Jesús cita aquí un dicho proverbial (Mt 13.57; Lc 4.24; Jn 4.44).5 Entonces, mirándolos con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: --Extiende tu mano. Él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. 6 Salieron entonces los fariseos y se confabularon con los herodianos para destruirlo.

La multitud a la orilla del mar

Misión de los doce discípulos

(Mt 10.5-15; Lc 9.1-6)

7 Pero Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y lo siguió gran multitud de Galilea. También de Judea,* Mc 3.14-15.8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. 9 Entonces dijo a sus discípulos que le tuvieran siempre lista la barca, para evitar que la multitud lo oprimiera,* Y no llevaran dos túnicas: referencia al carácter breve y transitorio de esta misión.

Propósito de las parábolas

(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)

10 pues, como había sanado a muchos, todos los que tenían plagas se echaban sobre él para tocarlo. 11 Y los espíritus impuros, al verlo, se postraban delante de él y gritaban: --ˇTú eres el Hijo de Dios!** Sacudid el polvo... de vuestros pies: gesto de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51.Lc 10.4-11.12 Pero él los reprendía para que no lo descubrieran.

Elección de los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)

13 Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él.* El aceite de oliva era un remedio casero muy conocido (Is 1.6; Lc 10.34); pero aquí, ungir con aceite tiene además un carácter simbólico relacionado con el milagro de curación. Véase también Stg 5.14 nota m.

Muerte de Juan el Bautista

(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)

14 Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar 15 y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:* Mt 16.14; Mc 8.28; Lc 9.19. Los judíos creían que el profeta Elías había de regresar antes del día del Seńor (Mal 4.5-6).16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro, 17 a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, “Hijos del trueno”;* Herodes se había casado con la esposa de su hermanastro Felipe; véase Mt 14.3 n. Encarceló a Juan el Bautista el ańo 27 ó 28 d.C.18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananita, 19 y Judas Iscariote, el que lo entregó. Volvieron a casa,ń 3.19Volvieron a casa: Puede tratarse de la casa de Simón, en Capernaúm. Véanse Mt 9.1 n.; Mc 2.1 n., y cf. también Mc 1.29.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23)

20 y se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer pan.

Nada oculto que no haya de ser manifestado

(Lc 8.16-18)

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre

(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)

21 Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderlo, porque decían: «Está fuera de sí». 22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. 23 Y habiéndolos llamado, les hablaba en parábolas: --żCómo puede Satanás echar fuera a Satanás? 24 Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. 25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

Parábola del crecimiento de la semilla

26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27 »Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no lo ata; solamente así podrá saquear su casa. 28 »De cierto os digo que todos los pecados y las blasfemias, cualesquiera que sean, les serán perdonados a los hijos de los hombres; 29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.

Parábola de la semilla de mostaza

(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30 Es que ellos habían dicho: «Tiene espíritu impuro».* Los apóstoles (Mt 10.1-2 n.) se reunieron con Jesús al regresar de la misión narrada en 6.7-13.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Lc 8.19-21)

31 Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedándose afuera, enviaron a llamarlo. 32 Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: --Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan.* A algún lugar de la orilla nordeste del Mar de Galilea (véase 6.45 n.).

El uso que Jesús hace de las parábolas

(Mt 13.34-35)

33 Él les respondió diciendo: --żQuiénes son mi madre y mis hermanos? 34 Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: --Aquí están mi madre y mis hermanos,* Cf. Nm 27.16-17; 1 R 22.17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mt 9.36.

Jesús calma la tempestad

(Mt 8.23-27; Lc 8.22-25)

35 porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.

El hombre de la mano seca

(Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-23; Lc 8.4-15)

El endemoniado gadareno

(Mt 8.28-34; Lc 8.26-39)

Jesús en Nazaret

(Mt 13.53-58; Lc 4.16-30)

1 Otra vez comenzó Jesús a enseńar junto al mar. Y se reunió alrededor de él tanta gente, que subió a una barca que estaba en el mar, y se sentó; mientras, la gente se quedaba en la orilla.* Su tierra: Nazaret, en Galilea.2 Entonces les enseńaba por medio de parábolas muchas cosas. Les decía en su enseńanza: 3 --Oíd: El sembrador salió a sembrar; 4 y, al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y se la comieron.* Su propia tierra: Jesús cita aquí un dicho proverbial (Mt 13.57; Lc 4.24; Jn 4.44).5 Otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero cuando salió el sol se quemó, y como no tenía raíz, se secó.

La multitud a la orilla del mar

Misión de los doce discípulos

(Mt 10.5-15; Lc 9.1-6)

7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.* Mc 3.14-15.8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó, creció y produjo a treinta, a sesenta y a ciento por uno. 9 Entonces ańadió: --El que tiene oídos para oir, oiga.* Y no llevaran dos túnicas: referencia al carácter breve y transitorio de esta misión.

Propósito de las parábolas

(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)

10 Cuando quedó solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11 Y les dijo: --A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; pero a los que están fuera, por parábolas todas las cosas,** Sacudid el polvo... de vuestros pies: gesto de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51.Lc 10.4-11.12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados los pecados.

Elección de los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)

13 Y les dijo: --żNo entendéis esta parábola? żCómo, pues, entenderéis todas las parábolas?* El aceite de oliva era un remedio casero muy conocido (Is 1.6; Lc 10.34); pero aquí, ungir con aceite tiene además un carácter simbólico relacionado con el milagro de curación. Véase también Stg 5.14 nota m.

Muerte de Juan el Bautista

(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)

14 El sembrador es el que siembra la palabra. 15 Los de junto al camino son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen viene Satanás y quita la palabra que se sembró en sus corazones.* Mt 16.14; Mc 8.28; Lc 9.19. Los judíos creían que el profeta Elías había de regresar antes del día del Seńor (Mal 4.5-6).16 De igual modo, los que fueron sembrados en pedregales son los que, al oir la palabra, al momento la reciben con gozo; 17 pero no tienen raíz en sí y no se mantienen firmes; por eso, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, tropiezan.* Herodes se había casado con la esposa de su hermanastro Felipe; véase Mt 14.3 n. Encarceló a Juan el Bautista el ańo 27 ó 28 d.C.18 Los que fueron sembrados entre espinos son los que oyen la palabra, 19 pero los afanes de este siglo, el engańo de las riquezas y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y la hacen infructuosa.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23)

20 Y los que fueron sembrados en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y dan fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno.

Nada oculto que no haya de ser manifestado

(Lc 8.16-18)

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre

(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)

21 También les dijo: --żAcaso se trae la luz para ponerla debajo de una vasija o debajo de la cama? żNo es para ponerla en el candelero? 22 Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oir, oiga. 24 Les dijo también: --Prestad atención a lo que oís, porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os ańadirá a vosotros los que oís, 25 porque al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.ń 4.25Mt 13.12; 25.29; Lc 8.18; 19.26.

Parábola del crecimiento de la semilla

26 Decía además: «Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. 27 Duerma y vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo, 28 porque de por sí lleva fruto la tierra: primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado».

Parábola de la semilla de mostaza

(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30 Decía también: «żA qué compararemos el reino de Dios? żQué parábola nos servirá para representarlo?* Los apóstoles (Mt 10.1-2 n.) se reunieron con Jesús al regresar de la misión narrada en 6.7-13.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Lc 8.19-21)

31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra es la más pequeńa de todas las semillas que hay en la tierra, 32 pero después de sembrado crece y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra».* A algún lugar de la orilla nordeste del Mar de Galilea (véase 6.45 n.).

El uso que Jesús hace de las parábolas

(Mt 13.34-35)

33 Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oir. 34 Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.* Cf. Nm 27.16-17; 1 R 22.17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mt 9.36.

Jesús calma la tempestad

(Mt 8.23-27; Lc 8.22-25)

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: --Pasemos al otro lado. 36 Una vez despedida la multitud, se lo llevaron tal como estaba en la barca. También había otras barcas. 37 Pero se levantó una gran tempestad de viento que echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.* Doscientos denarios: El denario era comúnmente el salario de un día de trabajo (véase Tabla de pesas, medidas y monedas).38 Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Lo despertaron y le dijeron: --ˇMaestro!, żno tienes cuidado que perecemos? 39 Él, levantándose, reprendió al viento y dijo al mar: --ˇCalla, enmudece! Entonces cesó el viento y sobrevino una gran calma. 40 Y les dijo: --żPor qué estáis así amedrentados? żCómo no tenéis fe? 41 Entonces sintieron un gran temor, y se decían el uno al otro: --żQuién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen?* Bendijo: Véase Mt 14.19 n.

El hombre de la mano seca

(Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-23; Lc 8.4-15)

El endemoniado gadareno

(Mt 8.28-34; Lc 8.26-39)

Jesús en Nazaret

(Mt 13.53-58; Lc 4.16-30)

1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.* Su tierra: Nazaret, en Galilea.2 Cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro 3 que habitaba en los sepulcros y nadie podía atarlo, ni aun con cadenas. 4 Muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos. Nadie lo podía dominar.* Su propia tierra: Jesús cita aquí un dicho proverbial (Mt 13.57; Lc 4.24; Jn 4.44).5 Y siempre, de día y de noche, andaba gritando en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió y se arrodilló ante él.

La multitud a la orilla del mar

Misión de los doce discípulos

(Mt 10.5-15; Lc 9.1-6)

7 Y clamando a gran voz, dijo: --żQué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ˇTe conjuro por Dios que no me atormentes!,* Mc 3.14-15.8 porque le decía: «Sal de este hombre, espíritu impuro». 9 Jesús le preguntó: --żCómo te llamas? Y respondió diciendo: --Legión me llamo, porque somos muchos.* Y no llevaran dos túnicas: referencia al carácter breve y transitorio de esta misión.

Propósito de las parábolas

(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)

10 Y le rogaba mucho que no los enviara fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.** Sacudid el polvo... de vuestros pies: gesto de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51.Lc 10.4-11.12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: --Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

Elección de los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)

13 Jesús, de inmediato, les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus impuros, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil. El hato se precipitó al mar por un despeńadero, y en el mar se ahogaron.* El aceite de oliva era un remedio casero muy conocido (Is 1.6; Lc 10.34); pero aquí, ungir con aceite tiene además un carácter simbólico relacionado con el milagro de curación. Véase también Stg 5.14 nota m.

Muerte de Juan el Bautista

(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)

14 Los que cuidaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y la gente salió a ver qué era aquello que había sucedido. 15 Llegaron a Jesús y vieron al que había estado atormentado por el demonio, el que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.* Mt 16.14; Mc 8.28; Lc 9.19. Los judíos creían que el profeta Elías había de regresar antes del día del Seńor (Mal 4.5-6).16 Y los que lo habían visto les contaron lo que le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Entonces comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.* Herodes se había casado con la esposa de su hermanastro Felipe; véase Mt 14.3 n. Encarceló a Juan el Bautista el ańo 27 ó 28 d.C.18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que lo dejara quedarse con él. 19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: --Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Seńor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti.

La blasfemia contra el Espíritu Santo

(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23)

20 Él se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Nada oculto que no haya de ser manifestado

(Lc 8.16-18)

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre

(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)

21 Al pasar otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió a su alrededor una gran multitud; y él estaba junto al mar. 22 Y vino un alto dignatario de la sinagoga, llamado Jairo. Al verlo, se postró a sus pies, 23 y le rogaba mucho, diciendo: --Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y viva. 24 Fue, pues, con él, y lo seguía una gran multitud, y lo apretaban. 25 Pero una mujer que desde hacía doce ańos padecía de flujo de sangre,

Parábola del crecimiento de la semilla

26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía y de nada le había servido, antes le iba peor, 27 cuando oyó hablar de Jesús se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto, 28 porque decía: «Si toco tan solo su manto, seré salva». 29 Inmediatamente la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote.

Parábola de la semilla de mostaza

(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, preguntó: --żQuién ha tocado mis vestidos?* Los apóstoles (Mt 10.1-2 n.) se reunieron con Jesús al regresar de la misión narrada en 6.7-13.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Lc 8.19-21)

31 Sus discípulos le dijeron: --Ves que la multitud te aprieta, y preguntas: “żQuién me ha tocado?”. 32 Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho.* A algún lugar de la orilla nordeste del Mar de Galilea (véase 6.45 n.).

El uso que Jesús hace de las parábolas

(Mt 13.34-35)

33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. 34 Él le dijo: --Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad.* Cf. Nm 27.16-17; 1 R 22.17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mt 9.36.

Jesús calma la tempestad

(Mt 8.23-27; Lc 8.22-25)

35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del alto dignatario de la sinagoga, diciendo: --Tu hija ha muerto, żpara qué molestas más al Maestro? 36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al alto dignatario de la sinagoga: --No temas, cree solamente. 37 Y no permitió que lo siguiera nadie sino Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo.* Doscientos denarios: El denario era comúnmente el salario de un día de trabajo (véase Tabla de pesas, medidas y monedas).38 Vino a casa del alto dignatario de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. 39 Entró y les dijo: --żPor qué alborotáis y lloráis? La nińa no está muerta, sino dormida. 40 Y se burlaban de él. Pero él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la nińa, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la nińa. 41 Tomó la mano de la nińa y le dijo: --ˇTalita cumi!ń 5.41Talita, cumi: frase en arameo, lengua hablada en Palestina en tiempos de Jesús.(que significa: “Nińa, a ti te digo, levántate”).* Bendijo: Véase Mt 14.19 n.42 Inmediatamente la nińa se levantó y andaba, pues tenía doce ańos. Y la gente se llenó de asombro. 43 Pero él les insistió en que nadie lo supiera, y dijo que dieran de comer a la nińa.* Cf. 2 R 4.43-44.

El hombre de la mano seca

(Mt 12.9-14; Lc 6.6-11)

Parábola del sembrador

(Mt 13.1-23; Lc 8.4-15)

El endemoniado gadareno

(Mt 8.28-34; Lc 8.26-39)

Jesús en Nazaret

(Mt 13.53-58; Lc 4.16-30)

1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y lo seguían sus discípulos.* Su tierra: Nazaret, en Galilea.2 Cuando llegó el sábado, comenzó a enseńar en la sinagoga; y muchos, oyéndolo, se admiraban y preguntaban: --żDe dónde saca este estas cosas? żY qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 żNo es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? żNo están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. 4 Pero Jesús les dijo: --No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, entre sus parientes y en su casa.* Su propia tierra: Jesús cita aquí un dicho proverbial (Mt 13.57; Lc 4.24; Jn 4.44).5 No pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseńando.

La multitud a la orilla del mar

Misión de los doce discípulos

(Mt 10.5-15; Lc 9.1-6)

7 Después llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los espíritus impuros.* Mc 3.14-15.8 Les mandó que no llevaran nada para el camino, sino solamente bastón. Ni bolsa, ni pan, ni dinero en el cinto; 9 sino que calzaran sandalias y no llevaran dos túnicas.* Y no llevaran dos túnicas: referencia al carácter breve y transitorio de esta misión.

Propósito de las parábolas

(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)

10 Y ańadió: --Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. 11 Y si en algún lugar no os reciben ni os oyen, salid de allí y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.** Sacudid el polvo... de vuestros pies: gesto de rechazo (Mt 10.14); cf. Hch 13.51.Lc 10.4-11.12 Y, saliendo, predicaban que los hombres se arrepintieran.

Elección de los doce apóstoles

(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)

Jesús explica la parábola del sembrador

(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)

13 Y echaban fuera muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.* El aceite de oliva era un remedio casero muy conocido (Is 1.6; Lc 10.34); pero aquí, ungir con aceite tiene además un carácter simbólico relacionado con el milagro de curación. Véase también Stg 5.14 nota m.

Muerte de Juan el Bautista

(Mt 14.1-12; Lc 9.7-9)

14 Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio, y dijo: --Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 15 Otros decían: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta, como los profetas antiguos».* Mt 16.14; Mc 8.28; Lc 9.19. Los judíos creían que el profeta Elías había de regresar antes del día del Seńor (Mal 4.5-6).16 Al oir esto, Herodes dijo: --Este es Juan, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos. 17 El mismo Herodes había enviado a prender a Juan, y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe, su hermano, pues la había tomado por mujer,* Herodes se había casado con la esposa de su hermanastro Felipe; véase Mt 14.3 n. Encarceló a Juan el Bautista el ańo 27 ó 28 d.C.18 porque Juan había dicho a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano».ń 6.17-18Lc 3.19-20; cf. Lv 18.16; 20.21. 19 Por eso, Herodías lo acechaba y deseaba matarlo; pero no podía,

La blasfemia contra el Espíritu Santo

(Mt 12.22-32; Lc 11.14-23)

20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, se quedaba muy perplejo, pero lo escuchaba de buena gana.

Nada oculto que no haya de ser manifestado

(Lc 8.16-18)

La hija de Jairo, y la mujer con flujo de sangre

(Mt 9.18-26; Lc 8.40-56)

21 Llegó el día oportuno cuando Herodes, en la fiesta de su cumpleańos, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los altos dignatarios de Galilea. 22 Entró la hija de Herodías y danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa. El rey entonces dijo a la muchacha: --Pídeme lo que quieras y yo te lo daré. 23 Y le juró: --Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. 24 Saliendo ella, dijo a su madre: --żQué pediré? Y esta le dijo: --La cabeza de Juan el Bautista. 25 Entonces ella entró apresuradamente ante el rey, y pidió diciendo: --Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

Parábola del crecimiento de la semilla

26 El rey se entristeció mucho, pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desairarla. 27 En seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuera traída la cabeza de Juan. 28 El guarda fue y lo decapitó en la cárcel, trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. 29 Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.

Parábola de la semilla de mostaza

(Mt 13.31-32; Lc 13.18-19)

Alimentación de los cinco mil

(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30 Entonces los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseńado.* Los apóstoles (Mt 10.1-2 n.) se reunieron con Jesús al regresar de la misión narrada en 6.7-13.

La madre y los hermanos de Jesús

(Mt 12.46-50; Lc 8.19-21)

31 Él les dijo: --Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco. (Eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.) 32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.* A algún lugar de la orilla nordeste del Mar de Galilea (véase 6.45 n.).

El uso que Jesús hace de las parábolas

(Mt 13.34-35)

33 Pero muchos los vieron ir y lo reconocieron; entonces muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 34 Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseńarles muchas cosas.* Cf. Nm 27.16-17; 1 R 22.17; Jer 50.6-7; Ez 34.5; Zac 10.2; Mt 9.36.

Jesús calma la tempestad

(Mt 8.23-27; Lc 8.22-25)

35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, y le dijeron: --El lugar es desierto y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué comer. 37 Respondiendo él, les dijo: --Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: --żQuieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer?* Doscientos denarios: El denario era comúnmente el salario de un día de trabajo (véase Tabla de pesas, medidas y monedas).38 Él les preguntó: --żCuántos panes tenéis? Id a ver. Y al saberlo, dijeron: --Cinco, y dos peces. 39 Entonces les mandó que hicieran recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusieran delante; también repartió los dos peces entre todos.* Bendijo: Véase Mt 14.19 n.42 Comieron todos y se saciaron. 43 Y recogieron, de los pedazos y de lo que sobró de los peces, doce cestas llenas.* Cf. 2 R 4.43-44.44 Los que comieron eran cinco mil hombres.

Jesús anda sobre el mar

(Mt 14.22-27; Jn 6.15-21)

45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.* El texto es poco claro en cuanto a la situación geográfica. Betsaida, en la orilla nordeste del Mar de Galilea, quedaba a corta distancia.46 Y después que los despidió, se fue al monte a orar. 47 Al llegar la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48 Viéndolos remar con gran esfuerzo, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.* Cerca de la cuarta vigilia, o sea, entre las 3 y las 6 de la mańana. Según el sistema romano, la noche se dividía en cuatro períodos o vigilias.49 Viéndolo ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron, 50 porque todos lo veían, y se asustaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: --ˇTened ánimo! Soy yo, no temáis. 51 Subió a la barca con ellos, y se calmó el viento. Ellos se asustaron mucho, y se maravillaban, 52 pues aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.

Jesús sana a los enfermos en Genesaret

(Mt 14.34-36)

53 Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret y arribaron a la orilla.* Genesaret: llanura fértil en la orilla noroeste del Mar de Galilea.54 Al salir ellos de la barca, en seguida la gente lo reconoció. 55 Mientras recorrían toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en camillas a donde oían que estaba. 56 Y dondequiera que entraba, ya fuera en aldeas, en ciudades o en campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban sanos.