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San Marcos 15 15 de 16 capítulos

Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Lc 23.1-5; Jn 18.28-38)

La resurrección

(Mt 28.1-10; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Muy de mańana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el Concilio, llevaron a Jesús atado y lo entregaron a Pilato.* Después de la puesta del sol, ya terminado el sábado, las mujeres (Mc 15.40) compraron las sustancias necesarias para cumplir con los ritos de la sepultura a la mańana siguiente (v. 2).2 Pilato le preguntó: --żEres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le dijo: --Tú lo dices.* El primer día de la semana: Cf. v. 9; Jn 20.19, y véase Hch 20.7 nota g.3 Y los principales sacerdotes lo acusaban mucho. 4 Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: --żNada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan. 5 Pero Jesús ni aun con eso respondió, de modo que Pilato quedó muy extrańado.* Un joven... cubierto de una larga ropa blanca: descripción que corresponde a la de un ángel.

Jesús sentenciado a muerte

(Mt 27.15-31; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)

6 En el día de la Fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidieran. 7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compańeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.* Mt 26.32; Mc 14.28; cf. Jn 21.1-22.8 Viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciera como siempre les había hecho.* Algunos ms. griegos terminan el texto de Mc con el v. 8. Posiblemente el autor concluyó ahí su evangelio, aunque parece probable la existencia de un final que se ha perdido. Sea como sea, los v. 9-20 se encuentran en un buen número de ms., en los cuales se presenta un conciso resumen de las apariciones de Jesús resucitado registradas en los otros evangelios, y se alude a ciertos acontecimientos narrados en el libro de los Hechos. En otros ms. griegos, en lugar de los v. 9-20 se incluye un final más breve, que pone de manifiesto la actividad de Jesús y de las mujeres después de la resurrección.

Jesús se aparece a María Magdalena

(Jn 20.11-18)

9 Pilato les respondió diciendo: --żQueréis que os suelte al Rey de los judíos?,* Lc 8.2.10 porque sabía que por envidia lo habían entregado los principales sacerdotes. 11 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltara más bien a Barrabás.* Mt 28.17; Lc 24.11.

Jesús se aparece a dos de sus discípulos

(Lc 24.13-35)

12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: --żQué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? 13 Y ellos volvieron a gritar: --ˇCrucifícalo!

Jesús comisiona a los apóstoles

(Mt 28.16-20; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

14 Pilato dijo: --żPues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: --ˇCrucifícalo! 15 Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.* Mt 28.19; Hch 1.8.16 Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y reunieron a toda la compańía.* Cf. Jn 3.18; Hch 2.38; 16.31-33.17 Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas* Seńales: Hch 5.12. Demonios: Mc 3.15; Hch 8.7; 16.16-18. Nuevas lenguas: Hch 2.4-11; 10.46; 19.6; 1 Co 12.28.18 y comenzaron a saludarlo: --ˇSalve, Rey de los judíos!* Serpientes: Lc 10.19; Hch 28.3-5. Sanarán: Mc 6.13; Hch 3.1-10; 5.12-16; 9.33-34; Stg 5.14-15.

La ascensión

(Lc 24.50-53)

19 Le golpeaban la cabeza con una cańa, lo escupían y, puestos de rodillas, le hacían reverencias.** Hch 1.9-11.Sal 110.1; Mt 22.44 y paralelos; 26.64 y paralelos; Hch 2.33-34; Ef 1.20; Heb 1.3; 10.12; 12.2.20 Después de haberse burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.

Crucifixión y muerte de Jesús

(Mt 27.32-56; Lc 23.26-49; Jn 19.17-30)

21 Obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene,ń 15.21Uno que pasaba, Simón de Cirene: Véase Mt 27.32 n. Sin duda, Alejandro y Rufo, los hijos de Simón, fueron más tarde conocidos en la comunidad cristiana.padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevara la cruz. 22 Y lo llevaron a un lugar llamado Gólgota, (que significa: “Lugar de la Calavera”).* Gólgota: Véase Concordancia temática.23 Le dieron a beber vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.* Mirra: sustancia aromática que, además de usarse en perfumería, se mezclaba con vino para tomarla como sedante.24 Cuando lo crucificaron, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.* Alusión al Sal 22.18. En aquel tiempo los soldados encargados de la ejecución de un preso tenían derecho a quedarse con la ropa de este.25 Era la hora tercera cuando lo crucificaron.* La hora tercera: o las nueve de la mańana. (véase 15.33 n.).26 El título escrito que seńalaba la causa de su condena era: «El Rey de los Judíos».* Sobre la inscripción, véase Mt 27.37 n.27 Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.* Dos ladrones: También puede traducirse por insurrectos o bandidos.28 Así se cumplió la Escritura que dice: «Y fue contado con los pecadores».* Este v. no aparece en diversos ms. Lc 22.37; Is 53.12.29 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo: --ˇBah! tú que derribarías el Templo de Dios y en tres días lo reedificarías,* Mc 14.58; Jn 2.19; Hch 6.14.30 sálvate a ti mismo y desciende de la cruz. 31 De esta manera también los principales sacerdotes, burlándose, se decían unos a otros, con los escribas: --A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar. 32 ˇEl Cristo! ˇRey de Israel! ˇQue descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos! También los que estaban crucificados con él lo insultaban. 33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.* La hora sexta: al mediodía. La hora novena: las tres de la tarde. Las horas se contaban a partir de las seis de la mańana.34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: --ˇEloi, Eloi!, żlama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, żpor qué me has desamparado?”).* Sal 22.1; esta frase se cita aquí en arameo (cf. Mt 27.46 n.).35 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: --Mirad, llama a Elías.* Elías: Mal 4.5-6; véase Mt 27.47 n.36 Corrió uno y, empapando una esponja en vinagre, la puso en una cańa y le dio a beber, diciendo: --Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo. 37 Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. 38 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.* Se refiere probablemente al velo que separaba el Lugar santo del Lugar santísimo; véase Mt 27.51 n.39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: --ˇVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios!* Era Hijo de Dios: Con esta declaración, en boca del capitán romano (o sea, de un gentil), culmina una serie de títulos reveladores de la persona y obra de Jesús. Cf. 1.1,11,24; 3.11; 8.29; 9.7; 14.62.40 También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,** María Magdalena: es decir, de Magdala, pueblo a orillas del Mar de Galilea.Jacobo el menor y de José: personas seguramente conocidas en la iglesia antigua, pero a quienes no es posible identificar con seguridad.41 quienes, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.* Lc 8.2-3 n.

Jesús es sepultado

(Mt 27.57-61; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)

42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,* Los que se ocuparon del cuerpo de Jesús (v. 43-47) se apresuraron a terminar antes del anochecer, ya que era día de preparación, o sea viernes, y el sábado, día de reposo, había de comenzar con la puesta del sol. Véanse Sábado en la Concordancia temática y también 1.32 n.43 José de Arimatea, miembro noble del Concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.* Arimatea: pueblo probablemente situado al noroeste de Jerusalén.44 Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.* Por lo común, los crucificados tardaban mucho en morir; a veces, su terrible agonía duraba varios días.45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, 46 el cual compró una sábana y, bajándolo, lo envolvió en la sábana, lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peńa e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.* En un sepulcro... cavado en una peńa: Véase Mt 27.60 n.47 María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.* Las dos Marías del v. 40.

Jesús ante Pilato

(Mt 27.1-2,11-14; Lc 23.1-5; Jn 18.28-38)

La resurrección

(Mt 28.1-10; Lc 24.1-12; Jn 20.1-10)

1 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo.* Después de la puesta del sol, ya terminado el sábado, las mujeres (Mc 15.40) compraron las sustancias necesarias para cumplir con los ritos de la sepultura a la mańana siguiente (v. 2).2 Muy de mańana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, recién salido el sol.* El primer día de la semana: Cf. v. 9; Jn 20.19, y véase Hch 20.7 nota g.3 Pero decían entre sí: --żQuién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, aunque era muy grande. 5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca, y se asustaron.* Un joven... cubierto de una larga ropa blanca: descripción que corresponde a la de un ángel.

Jesús sentenciado a muerte

(Mt 27.15-31; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)

6 Pero él les dijo: --No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde lo pusieron. 7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, como os dijo.* Mt 26.32; Mc 14.28; cf. Jn 21.1-22.8 Ellas salieron huyendo del sepulcro, porque les había entrado temblor y espanto; y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.* Algunos ms. griegos terminan el texto de Mc con el v. 8. Posiblemente el autor concluyó ahí su evangelio, aunque parece probable la existencia de un final que se ha perdido. Sea como sea, los v. 9-20 se encuentran en un buen número de ms., en los cuales se presenta un conciso resumen de las apariciones de Jesús resucitado registradas en los otros evangelios, y se alude a ciertos acontecimientos narrados en el libro de los Hechos. En otros ms. griegos, en lugar de los v. 9-20 se incluye un final más breve, que pone de manifiesto la actividad de Jesús y de las mujeres después de la resurrección.

Jesús se aparece a María Magdalena

(Jn 20.11-18)

9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mańana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.* Lc 8.2.10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, los cuales estaban tristes y llorando. 11 Ellos, cuando oyeron que vivía y que había sido visto por ella, no lo creyeron.* Mt 28.17; Lc 24.11.

Jesús se aparece a dos de sus discípulos

(Lc 24.13-35)

12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino al campo. 13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos les creyeron.

Jesús comisiona a los apóstoles

(Mt 28.16-20; Lc 24.36-49; Jn 20.19-23)

14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. 15 Y les dijo: --Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.* Mt 28.19; Hch 1.8.16 El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado.* Cf. Jn 3.18; Hch 2.38; 16.31-33.17 Estas seńales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas,* Seńales: Hch 5.12. Demonios: Mc 3.15; Hch 8.7; 16.16-18. Nuevas lenguas: Hch 2.4-11; 10.46; 19.6; 1 Co 12.28.18 tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará dańo; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.* Serpientes: Lc 10.19; Hch 28.3-5. Sanarán: Mc 6.13; Hch 3.1-10; 5.12-16; 9.33-34; Stg 5.14-15.

La ascensión

(Lc 24.50-53)

19 Y el Seńor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios.** Hch 1.9-11.Sal 110.1; Mt 22.44 y paralelos; 26.64 y paralelos; Hch 2.33-34; Ef 1.20; Heb 1.3; 10.12; 12.2.20 Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándolos el Seńor y confirmando la palabra con las seńales que la acompańaban. Amén.ń 16.20En diversos ms. no aparece: Amén