Jesús ante Pilato
(Mt 27.1-2,11-14; Lc 23.1-5; Jn 18.28-38)
1 Muy de mańana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el Concilio, llevaron a Jesús atado y lo entregaron a Pilato.** Todo el Concilio: el Sanedrín o consejo supremo de los judíos; véase en Concordancia temática.El procurador o gobernador Poncio Pilato representaba la autoridad romana en Judea. Ejerció su cargo durante los ańos 26-36 d.C.2 Pilato le preguntó: --żEres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le dijo: --Tú lo dices.* Respuesta enigmática, que puede entenderse por así es, como dices, o por tú eres quien lo dice. Cf. Mt 27.11 n.3 Y los principales sacerdotes lo acusaban mucho. 4 Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: --żNada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan. 5 Pero Jesús ni aun con eso respondió, de modo que Pilato quedó muy extrańado.* Is 53.7; Mc 14.60-61; Lc 23.9.
Jesús sentenciado a muerte
(Mt 27.15-31; Lc 23.13-25; Jn 18.38--19.16)
6 En el día de la Fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidieran.* La Fiesta: la de la Pascua (Mc 14.1 n.).7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compańeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta. 8 Viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciera como siempre les había hecho.* La multitud: Véase Mt 27.20 n.9 Pilato les respondió diciendo: --żQueréis que os suelte al Rey de los judíos?, 10 porque sabía que por envidia lo habían entregado los principales sacerdotes. 11 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltara más bien a Barrabás. 12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: --żQué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? 13 Y ellos volvieron a gritar: --ˇCrucifícalo! 14 Pilato dijo: --żPues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: --ˇCrucifícalo! 15 Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.* Véase Crucifixión, cruz en la Concordancia temática. Antes de ser crucificado, el sentenciado era azotado con un látigo de cuerdas o correas terminadas a veces en puntas de hueso o de metal.16 Entonces los soldados lo llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y reunieron a toda la compańía.** Los soldados: las tropas romanas.Pretorio: palacio donde residía el gobernador; véase Mt 27.27 n.17 Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona tejida de espinas** De púrpura: color rojo oscuro o violáceo, distintivo de las vestiduras reales; aquí probablemente se trata de alguna capa militar de color parecido a la púrpura real (cf. Mt 27.28).Corona tejida de espinas: imitación burlona de las guirnaldas que usaban los emperadores.18 y comenzaron a saludarlo: --ˇSalve, Rey de los judíos! 19 Le golpeaban la cabeza con una cańa, lo escupían y, puestos de rodillas, le hacían reverencias.* Cf. Lc 23.11.20 Después de haberse burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus propios vestidos y lo sacaron para crucificarlo.* Respecto a la ida hasta el Gólgota, véase Mt 27.31 n.
Crucifixión y muerte de Jesús
(Mt 27.32-56; Lc 23.26-49; Jn 19.17-30)
21 Obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene,ń 15.21Uno que pasaba, Simón de Cirene: Véase Mt 27.32 n. Sin duda, Alejandro y Rufo, los hijos de Simón, fueron más tarde conocidos en la comunidad cristiana.padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevara la cruz. 22 Y lo llevaron a un lugar llamado Gólgota, (que significa: “Lugar de la Calavera”).* Gólgota: Véase Concordancia temática.23 Le dieron a beber vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.* Mirra: sustancia aromática que, además de usarse en perfumería, se mezclaba con vino para tomarla como sedante.24 Cuando lo crucificaron, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.* Alusión al Sal 22.18. En aquel tiempo los soldados encargados de la ejecución de un preso tenían derecho a quedarse con la ropa de este.25 Era la hora tercera cuando lo crucificaron.* La hora tercera: o las nueve de la mańana. (véase 15.33 n.).26 El título escrito que seńalaba la causa de su condena era: «El Rey de los Judíos».* Sobre la inscripción, véase Mt 27.37 n.27 Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.* Dos ladrones: También puede traducirse por insurrectos o bandidos.28 Así se cumplió la Escritura que dice: «Y fue contado con los pecadores».* Este v. no aparece en diversos ms. Lc 22.37; Is 53.12.29 Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo: --ˇBah! tú que derribarías el Templo de Dios y en tres días lo reedificarías,* Mc 14.58; Jn 2.19; Hch 6.14.30 sálvate a ti mismo y desciende de la cruz. 31 De esta manera también los principales sacerdotes, burlándose, se decían unos a otros, con los escribas: --A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar. 32 ˇEl Cristo! ˇRey de Israel! ˇQue descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos! También los que estaban crucificados con él lo insultaban. 33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.* La hora sexta: al mediodía. La hora novena: las tres de la tarde. Las horas se contaban a partir de las seis de la mańana.34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: --ˇEloi, Eloi!, żlama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, żpor qué me has desamparado?”).* Sal 22.1; esta frase se cita aquí en arameo (cf. Mt 27.46 n.).35 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: --Mirad, llama a Elías.* Elías: Mal 4.5-6; véase Mt 27.47 n.36 Corrió uno y, empapando una esponja en vinagre, la puso en una cańa y le dio a beber, diciendo: --Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo. 37 Pero Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. 38 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.* Se refiere probablemente al velo que separaba el Lugar santo del Lugar santísimo; véase Mt 27.51 n.39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: --ˇVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios!* Era Hijo de Dios: Con esta declaración, en boca del capitán romano (o sea, de un gentil), culmina una serie de títulos reveladores de la persona y obra de Jesús. Cf. 1.1,11,24; 3.11; 8.29; 9.7; 14.62.40 También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,** María Magdalena: es decir, de Magdala, pueblo a orillas del Mar de Galilea.Jacobo el menor y de José: personas seguramente conocidas en la iglesia antigua, pero a quienes no es posible identificar con seguridad.41 quienes, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.* Lc 8.2-3 n.
Jesús es sepultado
(Mt 27.57-61; Lc 23.50-56; Jn 19.38-42)
42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,* Los que se ocuparon del cuerpo de Jesús (v. 43-47) se apresuraron a terminar antes del anochecer, ya que era día de preparación, o sea viernes, y el sábado, día de reposo, había de comenzar con la puesta del sol. Véanse Sábado en la Concordancia temática y también 1.32 n.43 José de Arimatea, miembro noble del Concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.* Arimatea: pueblo probablemente situado al noroeste de Jerusalén.44 Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.* Por lo común, los crucificados tardaban mucho en morir; a veces, su terrible agonía duraba varios días.45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, 46 el cual compró una sábana y, bajándolo, lo envolvió en la sábana, lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peńa e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.* En un sepulcro... cavado en una peńa: Véase Mt 27.60 n.47 María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.* Las dos Marías del v. 40.
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