2. CONSAGRACIÓN DEL SACERDOTE (8.1--10.20)
Consagración de Aarón y de sus hijos
1 Habló Jehová a Moisés y le dijo: 2 «Toma a Aarón y a sus hijos con él, también las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura, 3 y congrega a toda la comunidad a la puerta del Tabernáculo de reunión». 4 Hizo, pues, Moisés como Jehová le mandó, y se reunió la congregación a la puerta del Tabernáculo de reunión. 5 Y dijo Moisés a la comunidad: «Esto es lo que Jehová ha mandado hacer». 6 Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua. 7 Puso sobre él la túnica y se la cińó con el cinto; lo vistió después con el manto y, poniéndole encima el efod, se lo cińó con el cinto del efod y se lo ajustó con él. 8 Luego le impuso el pectoral, y dentro de él depositó los Urim y Tumim.* El Urim y el Tumim: Véase Ex 28.30 n.9 También puso la mitra sobre su cabeza, y encima de la mitra, en la frente, puso la lámina de oro, la diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés.* Para una descripción más detallada de las vestimentas sacerdotales, cf. Ex 28; 39.1-31.10 Después tomó Moisés el aceite de la unción, ungió el Tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó.* El aceite era utilizado en todo el Antiguo Oriente para proteger la piel y conservar su brillo y tersura (Sal 104.15). Mezclado con aromas, se empleaba como perfume (Est 2.12); también se usaba como remedio (Is 1.6; Lc 10.34), y se solía derramarlo sobre la cabeza de un huésped de honor (Sal 23.5; Lc 7.46; cf. Mc 14.3). Al ser ungido con el aceite sagrado (cf. Ex 30.22-33), el rey se convertía en el ungido del Seńor (véase Sal 2.2 n.), lleno de su Espíritu (1 S 16.13) y, por lo tanto, inviolable (1 S 24.6; 26.9; 2 S 1.14). De manera semejante, la unción consagraba a los sacerdotes (cf. v. 30) para el servicio de Jehová en el culto del santuario y como encargados de instruir al pueblo (Lv 10.11). Véase la Introducción.11 Roció con él sobre el altar siete veces, y ungió el altar con todos sus utensilios, así como la fuente con su base, para santificarlos.* Ex 40.9-11. Mediante este rito de consagración, el Tabernáculo y el altar son apartados para el servicio sagrado.12 Derramó el aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. 13 Después Moisés hizo acercarse a los hijos de Aarón, los vistió con las túnicas, los cińó con cintos y les ajustó las tiaras, tal como Jehová lo había mandado a Moisés. 14 Luego hizo traer el becerro de la expiación. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiación, 15 y Moisés lo degolló. Tomó entonces la sangre y la untó con sus dedos sobre los cuernos y alrededor del altar, para purificarlo, y derramó el resto de la sangre al pie del altar. Así lo santificó para reconciliar sobre él. 16 Tomó Moisés toda la grasa que estaba sobre los intestinos, la grasa del hígado y los dos rińones con su grasa, y lo hizo arder todo sobre el altar. 17 Pero el becerro, su piel, su carne y su estiércol los quemó al fuego fuera del campamento, tal como Jehová lo había mandado a Moisés. 18 Después hizo que trajeran el carnero del holocausto. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero. 19 Moisés lo degolló y roció la sangre en el altar, por todos sus lados. 20 Cortó Moisés el carnero en trozos e hizo arder la cabeza, los trozos y la grasa. 21 Luego de lavar con agua los intestinos y las piernas, Moisés quemó todo el carnero sobre el altar, como un holocausto de olor grato, una ofrenda que se quema para Jehová, tal como Jehová lo había mandado a Moisés. 22 Después hizo que trajeran el otro carnero, el carnero de las consagraciones. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero, 23 y Moisés lo degolló. Entonces tomó de su sangre, y la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el dedo pulgar de su mano derecha y sobre el dedo pulgar de su pie derecho. 24 Moisés hizo acercarse luego a los hijos de Aarón, les puso de la sangre sobre el lóbulo de sus orejas derechas, sobre los pulgares de sus manos derechas y sobre los pulgares de sus pies derechos, y roció la sangre en el altar, por todos sus lados. 25 Luego tomó la grasa, la cola, toda la grasa que estaba sobre los intestinos, la grasa del hígado, los dos rińones con su grasa y la pierna derecha. 26 Del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite y una hojaldre, y las puso con la grasa y la pierna derecha. 27 Lo puso todo en manos de Aarón y en manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de Jehová. 28 Moisés tomó de nuevo aquellas cosas de sus manos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto. Eran las consagraciones de olor grato, una ofrenda quemada a Jehová. 29 Moisés tomó entonces el pecho, y lo meció como ofrenda mecida delante de Jehová; aquella era la parte del carnero de las consagraciones que pertenecía a Moisés, tal como Jehová lo había mandado a Moisés. 30 Tomó luego Moisés del aceite de la unción y de la sangre que estaba sobre el altar, roció sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y también sobre las vestiduras de sus hijos. Así santificó a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos, y también las vestiduras de sus hijos. 31 Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: «Hervid la carne a la puerta del Tabernáculo de reunión, y comedla allí con el pan que está en el canastillo de las consagraciones, según yo lo he mandado diciendo: Aarón y sus hijos la comerán.* Según yo lo he mandado: Otra posible traducción: Tal como el Seńor me lo ordenó.32 Quemaréis al fuego lo que sobre de la carne y del pan. 33 De la puerta del Tabernáculo de reunión no saldréis en siete días, hasta el día en que se cumplan los días de vuestras consagraciones, porque durante siete días seréis consagrados. 34 De la manera que hoy se ha hecho, mandó hacer Jehová para hacer expiación por vosotros. 35 A la puerta, pues, del Tabernáculo de reunión estaréis día y noche durante siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis, pues así me ha sido mandado». 36 Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.
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